Capítulo 14 de Mi Pareja Perfecta 3, de brity

La jodida reina del sexo

Fernanda.

Conduzco a la casa, nos quedamos un rato con unos amigos para que nuestro cuerpo funcione en todos sus sentidos. Sandra va bebiendo café a mi lado, toma una bombilla y me ofrece. Me río y bebo un sorbo sin dejar de mirar al frente.

—Gracias.

—No hemos dormido nada.

—En unos 40 minutos estaremos en la cama. — De solo pensarlo siento ansiedad.

— ¿Sam estará bien?

—Con resaca— bromeo— en la tarde ya nos contará.

—Ojalá la casa esté intacta o la mato.

—Ay Sandra— me rio— Samantha es un ejemplo de niña.

—Mujer.

—Como sea. — Gruño. Escucho una risita. — Para mí nunca crecerá.

—Es más alta que tú.

—Ya sabes a lo que me refiero ¡No quiero que crezca y abandone el nido!

—Pasará. —Dice simplemente. Pido más café y me limito a guardar silencio.

Sam.

—Oh — jadeo— diablos— me muevo sobre ella. ¡Chloe es bellísima! No sabía que podía poner esas caras. Nuestro sudor empieza a aparecer, pone una mano en mi estómago, y me detengo aprovechando de acariciar su pecho desnudo.

—Espera— susurra respirando agitada.

Me inclino para besar unos de sus senos y siento como reacciona a mi lengua. Me abraza y me presiona contra ella. Cuando ya me quité las ganas (por ahora) recorro su cuerpo hasta su boca y nos volvemos a besar, al separarnos veo sus labios sonrojados, el sudor en su frente y su cabello pegándose en este. Acaricia mi boca y me mira a los ojos.

— ¿Ya? — pregunto.

—Si, es sólo que, estábamos demasiado… — ríe bajito. — ¿entusiasmadas? — sonrío besándola.

—Y todavía estamos empezando— respondo coquetamente en su oído dejándole una lamidita. Se siente tan bien desnuda.

— ¿Ah sí? — me salgo de encima y separo sus piernas, mi sonrisa se apaga y la miro con deseo. Ya quiero ver su cara cuando esté dentro de ella.

—Quita esa mirada — bromea— ¿Qué te hace pensar que me va a gustar? — mueve las cejas.

¿Me está desafiando eh?

—Sólo tengo que llegar al punto perfecto. —Le informo con cara de sabionda.

—Interesante. — Besa mi hombro. Bajo mi mano delineando su cuerpo y llego a su entrepierna, nos besamos hasta que empiezo a acariciarla, gime durante el beso hasta que ya no podemos seguir coordinándonos. Cierra los ojos, se ve incluso más madura. La observo un rato.

—Ya estabas muy mojada— no puedo evitar molestarla ¡Son muchos años viviendo así! — ¿Me vas a decir que no te gusta esto? —presiono con mi pulgar.

— ¡Hm! — sonríe provocándome. —Jodete Sam. —me rio incrédula. Entro despacio notando como se acostumbra al tamaño de mis dedos. Me quedo sólo al principio y me muevo con suavidad.

No soy la más experimentada, pero de seguro cerca de aquí, hay una parte que estará mucho más feliz de que la toque.

—Idiota— susurra. Introduzco sólo un poco más y por instinto presiono un poco. Chloe retiene sus jadeos para dejar salir al final uno más fuerte que el resto.

—Que te dije— respondo en su oído un poco violenta. —Te tengo.

Me abraza y me dejo llevar escuchándola. No puedo creer que lo esté haciendo con Chloe, no puedo creer la euforia que siento en este momento. Lo único que pido es que no se termine, beso su cuello y mando todo a la mierda.

Chloe

Sam no para de besarme, la siento entrar y salir sin parar, y no tiene piedad de mi sudor, ni de mi energía. Ni siquiera de los ruidos que profiero con la boca entreabierta.

—Ven aquí— digo rápidamente atrapando su boca y de vez en cuando gimiendo en ella. Soy consciente de como empapo su mano, más aún con el silencio de nuestro beso y agradezco enormemente que el respaldo no esté pegado a la pared. ¡Qué buena manera de probar su fuerza!

En unos minutos entra completamente y me golpea con su palma cada vez con más velocidad.

— ¡No pares! —ruego. No sé qué cara estaré poniendo, ni el ruido que hacemos, escucho a Sam en mi oreja y beso su mejilla apenas. Se mueve dentro y entreabro los ojos. Digo algo inentendible y me muevo deseosa de ella. Un calor se apodera de mí y siento como por dentro mi vagina la acaricia.

— ¡Ah! — gimoteo perdiendo el techo de vista, dejo de jadear hasta que la intensidad del placer que siento se adueña de mí y profiero profundos gemidos. Siento como mi espalda vuelve a tener contacto con el colchón y los movimientos se hacen más lentos. Antes de que salga tomo su muñeca.

Sam.

—No salgas. — Me da un lametón.

— ¿No? — sonrío incrédula, Chloe me hizo sentir como la jodida reina del sexo ¿y ahora me viene con esto? Podría hacerme adicta.

—Sólo sigue… lento— sonríe con los ojos cerrados. Pareciese que está dormida si no fuese por su respiración al compás de mis movimientos y esa carita de felicidad que me deja encandilada. Que linda es, humedezco mis labios.

Oigo como la puerta de la casa se abre, sólo levanto la cabeza, pero no me detengo. Creo que hemos sido tantas veces interrumpidas que ahora se pueden joder. A Chloe pareciera que no le importara.

—Shh— susurro advirtiéndole. Sólo falta que nos pillen en plena.

—Tranquila, estoy maravillosamente aquí. — reímos bajito, ella aún mantiene sus ojos cerrados. Beso sus pecas y escucho como mis madres suben por la escalera. Mi cuarto queda hacia la calle, el de ellas, hacia el patio. Ruego con todas mis fuerzas que no vengan.

Y funciona.

— ¡Bien! — celebro. Chloe algo ajena a mi comienza a delinear mi cuerpo con sus manos. Desliza mi palma por mi trasero y me da un pequeño agarrón.

—Oye. — Me ruborizo, lo bueno es que no se nota por el sudor.

—Silencio— bromea. —Puedes salir.

—De…

—Sip. —Creo que mañana me dolerá el brazo.

Chloe me abraza del cuello y me da un hambriento beso. Nos separamos y la miro sorprendida cuando se trata de incorporar, la sigo y termino de espaldas en la cama y ella casi sobre mi acariciándome.

—No tienes que…

— ¿No pensarás que me iba a quedar abajo verdad? — acaricia mi cadera.

—Eh… ¿no? — Si…

—Me gusta tu cuerpo— susurra en mi oído. Me da una mordidita.

— ¿Podrás?

—Jah. — ríe bajito. —Claramente no sabes con quien hablas. —Tan humilde… — comienza a bajar y pongo cara de pánico.

— ¿Estás segura? — tengo que preguntar… sé que no ha hecho esto antes. Además, quizá es mucho para una primera vez.

Sonríe besando mi estómago y mi vientre.

—Tú sudor se ha secado. No me gusta. —Dice simplemente. —Y este es el medio más rápido.

—Eh…. Siento su aire caliente, decido mirar a otro lado. Su caliente boca me acaricia, inhalo un poco ansiosa. Siento su respiración y me relajo, pienso en mis madres, durmiendo plácidamente… supieran lo que está pasando acá ¡y con quién! es algo que no puedo evitar pensar. Hasta el momento que Chloe parece manejar demasiado bien la situación, se me escapa una sonrisita débil y un jadeo.

—Diablos Chloe— susurro tapándome la boca. Levanta mis piernas y veo su bronceada espalda. ¡Esto es tan sexy! Levanto un poco la cabeza sólo para verla y moderme el labio.

En un rato sube y me besa.

—No tenías que salir de ahí— suspiro con los ojos cerrados. Estaba tan rico.

—No te acostumbres— me acaricia los pechos.

—Difícil. — Sonrío besándola y disfrutando de cómo me toca la entrepierna. La acerco a mí y beso su hombro sintiendo sus movimientos.

10 minutos después.

— ¡Chloe! ¡Te odio! —gimoteo, ¡¿por qué se salió?!

—¡Aush! Espera —se acaricia el brazo adolorida. —Es mi primera vez. —Hace un puchero y se estira los dedos provocándome ternura. La verdad, no lo ha hecho nada de mal. Siento una especie de instinto protector.

—Descuida— susurro cerrando los ojos y acariciando su nariz con la mía mientras la posiciono debajo mío— Has estado muy bien. —Le doy un besito.

— ¿De verdad? — me mira preocupada y me deja descolocada. Dan ganas de abrazarla y hacerle muchas cosas, no sabía que podía ser tan tierna.

—Si — susurro apartando su rodilla con la mía para hacerme espacio— De verdad— digo con un tono algo libidinoso bajando mis caderas y subiéndolas con lentitud. Beso su cuello y ella me abraza. Nos quedamos en silencio disfrutándonos, estamos así hasta que comienzan a escucharse nuestras respiraciones, jadeo cansada y muy deseosa. La embisto con fuerza y se me escapa un gemido.

—Cuidado— escucho bajito. Cierro los ojos.

—Lo siento. —Maldita sea.

—No lo sientas— Me da un besito, sigo, me trato de controlar un poco. Aunque en menos de 2 minutos ya estamos como antes.

Susurro entre respiraciones. Ruego que no nos oigan, poco a poco eso comienza a pasar a segundo plano y me dejo llevar por el placer de sentirla. Beso su cuello hasta que ya no doy más y mi cuerpo se mueve solo esclavo de las sensaciones.

Hasta que solo somos las dos.

—Ah— gimoteo. Me desahogo agitada— Fue … — Maldita sea fue excelente. Apoyo mi frente en la almohada y me levanto un poco sobre mis codos. En unos minutos siento frio en la espalda.

— ¿Nos destapamos?

— ¿No recuerdas verdad? — bromea. —Agradece que tu cama es americana.

Nos vuelvo a cubrir, abrazo a Chloe que está más calentita que yo. No decimos nada, yo al menos prefiero disfrutar el contacto de su cuerpo desnudo y no echarlo a perder. No ahora… Me da un besito y luego otro, hasta que me dejo llevar por el sueño.

4 horas después.

Despierto y lo primero que veo es la espalda desnuda y el cabello castaño de Chloe. Su cuerpo desprende bastante calor, debe ser por eso que, a pesar de estar desnuda, está tan agradable esto bajo la cama. La miro un poco pensativa, no voy a decir que arrepentida, yo misma la traje aquí, quería hacerlo con ella, quería sentirla y no pensé en nada más cuando la tuve conmigo. Es sólo…

‘’ Seamos como ‘’novias’’ por una semana, si resulta como creo que lo hará, volvemos’’ Oficialmente lo eché todo a perder, estos últimos meses jamás los hubiese vaticinado. Me pregunto en que estará Chloe ¿Será novia de aquel idiota? ¿Despertará y como actuará? Puede que sencillamente no le dé tantas vueltas como yo, o puede que haga como si nada. Una parte de mi (sospecho que la cobarde) se siente cómoda, pero otra, siente una punzada muy molesta con esa posibilidad.

En unos minutos mientras acaricio su silueta se gira y me abraza.

—Tranquila— susurra con los ojos cerrados. ¿Adivinó que estaría debatiéndome entre la tragedia y la calma?

—Si… Oye…

— ¿Hm?

— ¿Estás bien?

Demora un poco.

—Sí. — Escucho. — ¿Qué diremos? —pregunta.

— ¿Cómo?

—Tus madres— se acomoda el cabello tras su oreja y me mira. Nos damos un besito, me quedo sintiendo el roce de sus labios y sólo lo terminamos con una simple caricia.

—No sé. —La acerco— supongo que… diré que vomitó una y la otra la cuidó.

Chloe se carcajea.

—Oh mejor, diles que fuiste a molestar a una invitada a su dormitorio mientras dormía para hacerle el amor.

—Si lo pones de esa manera… — Soy un monstruo.

—Mejor di que yo me sentí mal.

— ¿Y eso?

—Se me olvidó avisar que no llegaría en la noche.

— ¡Diablos Chloe! ¡deben de estarse muriendo de la preocupación!

—Le dije a Ale que quizá saldría con Tina— bosteza. —Él me conoce, descuida.

—Deberías avisar— insisto.

En lugar de eso se acurruca y siento su nariz en mi pecho.

—Buenas noches.

—Chloe…

— ¡Argh! ¡Bien! mi chaqueta… la tiré por ahí. —Claramente quiere que vaya yo. Frunzo el ceño mirando la habitación, suerte para mí porque está cerca de mis pies tirada en el suelo.

Me siento y la tomo.

—Demonios que frio— gimotea Chloe, me recuesta de nuevo y recibe el celular. Escribe concentrada unos minutos.

—Listo.

— ¿Le enviaste un mensaje tus madres? —es capaz se enviárselo al idiota de Alejandro.

—Si, por WhatsApp.

— ¿Y lo tomaron bien?

—Si — responde despreocupada— aunque estoy castigada…

Me rio.

— ¿Te castigan mucho?

—Respiro y me castigan— hace un puchero.

—Eres un poco loca.

—Gracias, que lindo que te digan eso, sobre todo en esta situación.

—Ya sabes a que me refiero— aclaro.

—No. — Cierra los ojos. —Me duermo indignada. —Me da la espalda.

—Chloe.

—…

—…

—…— ¡Pero que orgullosa! —No seas infantil.

— ¡Hmpm! — Escucho. La abrazo y reparto besos en su cuello, nos reímos y escuchamos unos pasos, miramos a la puerta aún abrazadas.

—Deberíamos vestirnos.

—Buena idea— se sienta en la cama y mira a los lados.

— ¿Dónde diablos está mi ropa interior?

—A todo esto, pensaba que serías más… infantil con respecto a eso. —Carraspeo. Poca tela debo decir. —Será difícil de encontrar…

—Jeje— ríe coqueta.

Ya habiendo encontrado todas las prendas, ordenamos la cama, abrimos la ventana y tratamos de quitarnos la ‘’cara de sexo’’.

—Debo irme— anuncia Chloe estirándose. —Tengo que estudiar.

—Ya son las 5…. — sinvergüenza.

—No me desafíes jovencita— bosteza. — Bueno… — dice incómoda.

—Si — miro a otro lado haciéndome la imbécil. Chloe ríe livianamente, se acerca y toca mi mejilla haciendo que la mire. Me siento un poco cohibida, ella me observa.

—Adiós Sam— dice suavemente, se acerca y me da un beso que respondo algo sorprendida.

Nos separamos y aún la miro como idiota mientras abandona mi habitación.

Sonrío y me voy hacia atrás cayendo en la cama y mirando al techo. Creo que crucé la línea, me sorprendo a mí misma con un rostro risueño.

Lunes.

—Sam… Sam… ¡Samantha!

— ¿Eh? ¿para qué gritas?

—No me tomas en cuenta, ¿qué esperabas? —Reclama Paola.

—Lo… lo siento— diablos estaba pensando en lo del domingo.

— ¿Está todo bien?

—Si, sí, es que dormí poco— y no es mentira, tuve que ponerme al día en la madrugada.

—Ah bien, entonces— se acerca y me besa. Le respondo algo tiesa, afortunadamente no se da cuenta.

— ¿Quieres volver conmigo?

—Yo…

Chloe.

Muero la tapa de mi lápiz mientras tomo apuntes totalmente concentrada en aprender.

No mentira, estaba dibujando a Óscar. Le pinto las orejitas y sonrío, ¡Es igual! ¡Mi talento se pierde en la psicología! Javiera me da un codazo y miro al frente chocando con los ojos de la profesora, que parece darme por perdida y sigue con su clase.

—Ups— susurro. La miro decidida a poner atención, pienso en lo de ayer… si, estuvo bueno…. Me pregunto qué pasará cuando nos veamos, probablemente Sam ponga cara de idiota de nuevo. Sonrío, nada que hacer. Es idiota.

Me río.

— ¿Cuál es el chiste? —me pregunta Javiera.

—Nada, estaba pensando— me trato de poner seria.

— ¿Estás bien? ¿Qué hiciste ahora?

— ¡¿Qué te hace pensar que hice algo?! — ¡Cómo se atreve!

— Estás más distraída que de costumbre.

—Sólo me di unos besitos. Déjame.

— ¿Besitos sin ropa?

— ¡Javiera! —La golpeo.

— ¡LAS DOS DE AL FONDO FUERA!

Afuera de la sala.

—Por tu culpa nos echaron. —Javiera de mierda.

—Tu eres la que no puede hablar bajo— se enoja. Nos miramos y reímos.

—Bueno, bueno. Así es la vida. ¿Cerveza? —ofrezco.

—Es lunes.

—Oh verdad… ¿Cerveza?

— ¡Chloe! — me pega.

—No me cortes las alas— gimoteo. —Aun no te perdono por no acompañarme el sábado. Fui con Antonio por tu culpa. —Aunque tampoco lo pasamos mal.

— ¿Con él te diste besitos? —me codea.

—Seh— tampoco es mentira.

—Y el revolcón.

—No sé de qué estás hablando.

— ¿Segura que no te revolcaste con él?

—Segura— afirmo. No fue con él… Javiera me ve, como es obvio que estoy diciendo la verdad y ya me conoce, lo deja pasar.

Terminando la jornada voy a casa y me recuesto a descansar un rato.

—Eres como Alejandra— escucho.

—Humm— respondo relajada, abro un ojo para ver a mamá sentarse cerca de mi cadera. Sonrío cuando me acaricia el cabello, me relaja más. — ¿Qué pasa? — susurro.

—Nada. Hace tiempo no estábamos juntas.

—Si, me abandonas— me victimizo.

—Claro que no— ríe. —Siempre te tengo a la vista. — Eso parece más una advertencia.

—Yo no fui. — ‘’Ay mamá que yo no fui’’ canturreo en mi mente. Para mi sorpresa ríe de nuevo. Mamá es más bien seria, la única que la hace reír como una persona normal es mi otra señora madre.

—Me recuerda cuando rompiste un adorno y le echaste la culpa a Alejandro.

—Jeje— me río. — Y mamá me creyó.

—Si, pero yo no.

Al final nos castigaron a los dos.

—Hmm— maldito acusete.

— ¿Qué tal va todo? r

—Bien… — Sonrío.

— ¿Y esa sonrisita? —pregunta con una expresión de complicidad.

—Ay mamá— me ruborizo sin poder evitarlo. — Nada que ver.

—Si claro— me pincha.

—Oye— empiezo a reírme ¡Soy cosquillosa!

Tocan el timbre, nos miramos con mamá con cara de pereza, estamos solas. ¡Que vuelvan nuestros Ales!

Mamá se pone de pie y yo permanezco recostada. A pesar de que el clima poco a poco va poniéndose más fresco, aún me permito estar con vestidos veraniegos sin pantis. Es la sangre caliente, sonrío cómoda.

Tocan mi puerta en unos 5 minutos. Supongo que Ale habrá llegado no sé, aunque cuando sale con Leo llega más tarde.

— ¿Sí? —levanto la voz.

—Soy yo— no es la voz masculina de mi mellizo, es femenina y bastante conocida.

— ¿Qué haces acá?

Sam evita mirarme.

—Mamá vino a ver a Tía Ale sólo un instante para unos asuntos, pero no ha llegado así que está tomando el té con tu mamá y… — puedo notar su incomodidad— mamá sugirió que te pase a saludar.

Frunzo el ceño ¿por qué diablos no me mira? Hasta que, bajo la mirada, mi vestido está al nivel de los muslos, sonrío con maldad.

Me pongo de pie.

—Bueno, eres… casi bienvenida— sonrío caminando coquetamente hacia el ordenador, me inclino a prenderlo con la colita parada, lo suficiente para coquetear sin mostrar demasiado.

Sam

— ¿Es idea mía o lo hace a propósito?

—Gracias— carraspeo. Mira a la pared Sam, ¡ah! ¡Qué bello color!

Chloe

Maldita idiota, aprieto la boca. Pongo una música suave para amenizar el ambiente y le ofrezco sentarse en mi cama, tomo asiento en la silla de escritorio frente a ella con una pierna sobre la otra, me inclino hacia un lado para que se suba un poco. Me mira de reojo y ve mi velador fingiendo que no lo nota. Sonrío orgullosa.

Sam

—Y emm…— piensa en otra cosa. Claramente te está coqueteando. — ¿Cómo has estado? — brillante, la viste ayer. Desnuda ¿lo recuerdas?

—Muy bien —responde— algo adolorida.

— ¿Ah sí? — ¡desvía la conversación! —No te vi hoy.

—No entiendo porque tendrías que verme— frunce el ceño. Es verdad, en la universidad no estamos nunca juntas, y sólo hemos hablado un par de minutos, a lo sumo.

—Porque siempre andas molestando— respondo sonriente por el puro gusto de fastidiar.

—A ti no. — Dice más seria ¡Bingo! — Sólo a la gente con interés en mi persona. — Se reclina hacia atrás apoyando la espalda, su vestido sube y tapa justo el inicio de sus muslos. La quedo mirando con los ojos un poco más abiertos de la cuenta, he perdido la batalla. Suelta una risita creída que me duele el orgullo.

— ¿Lo estás haciendo a propósito? — voy directa.

—Seh— sonríe.

Nos quedamos mirando, mi respiración se hace más pesada mientras la observo con reproche. Mis ojos me traicionan y suben y bajan por su cuerpo. Me gusta el tono de sus piernas, su silueta, su cara, ¡y mi pasado me perdone! su expresión de mierda me está causando algo. Nuestros ojos se encuentran.

— ¿Por qué mejor no te sientas más cerca? — sale un tono libidinoso de mi persona que me sorprende. Bueno, ya lo dije, eres una adulta y ya lo dijiste. Hay que afrontarlo.

— ¿Qué tan cerca? — hago un esfuerzo por no morderme el labio.

—En mis piernas— digo con seriedad sin quitarle la vista de encima. Siento que, si sus ojos dejan de estar pegados en los míos, la pierdo.

Se pone de pie y levanta mi mentón con el índice, por suerte no abro la boca. La miro y trago saliva.

— ¿Cómo? —Con las piernas abiertas… ¡Argh no!

—Así como estabas — respondo con el mismo tono seguro. Apoyo mis manos hacia atrás, la música deja de escucharse y siento su peso sobre mis muslos y un brazo tras mi cuello. Se sienta de lado y ahora sí que no puedo reprimirlo, me muerdo el labio y me inclino hacia adelante. Chloe hace lo mismo y cuando me acerco peligrosamente se aleja un poco para torturarme más. Soy consciente de su cuerpo sobre el mío, y como el mío ya res

…