Capítulo 2 de Mi Pareja Perfecta 3, de brity

‘’Ni tan adolescentes, ni tan adultos’’

Chloe.

Sábado

Bajo del auto de mamá y camino rápido por el patio buscando a tía Sandra o a mi madrina.

— ¡Chloe! — Escucho.

— ¡¡Tía Fer!! — Chillo emocionada. —Muchas felicidades, ¡Quién fuera como tú para durar en una relación! — Alabo. Tía se carcajea.

—Gracias. Pero sabes. — Susurra. — Yo no era mejor que tú antes de mi Sandra. — Dice con cara enamorada.

— ¿Ah no? — Desde que tengo memoria que están juntas … a mis ojos, ¡nacieron juntas! O algo así …

—No. De hecho, cuando la conocí yo tenía pareja y ella otro enamorado. — Quedo de piedra.

— ¿Enserio?

—Ajá.

— ¡Me traumaste!

—Es nuestro secreto, así que ¡Shhht! — Susurra. — Sandra odia a mi ex.

— ¡Cuenta conmigo!

— ¡¿Cuenta conmigo para qué?! —Oh, oh. Tía Sandra. Seguro que no quiere recordar esa época de locura.

—Para beberme todas las cervezas. — Sonrío, corro hacia ella y la abrazo.

—Gracias por esperarnos. — Se queja mamá llegando con Alejandro y mamá Kate. Cuando tía Sandra se distrae …

— ¡Ni se te ocurra beberte todo! — Me amenaza tía Fer.

—Tía. — Me hago la dolida. — ¡No puedo creer que me creas capaz!

—Pues, no es lo que he escuchado. — Dice antes de abrazar a Alejandro.

¡Voy a matar a Sam!

Empiezan a llegar todas las demás invitadas, cuando llega tía Gabi y tía Charlotte armamos el escándalo.

— ¡Cada día más bella! ¡Como su tía!

—Pobre chica. — Bromea tía Christine.

— ¡Tú me adoras! — Exclama.

Las dejo ‘’discutiendo’’ y me voy con Will que está algo silencioso. Tía Charlotte se entretiene con tía Noelle y tía Sandra.

—¿Qué pasa primo? —Sonrío.

—Chloe. — Me abraza. — Le llego a las axilas, carajos.

—Estás más alto. — Comento mirándolo de pies a cabeza. Aunque aún sigue con esa mirada de distraído.

—Sí bueno …

—Y te dejaste la barba. — Sonrío. — ¿No quieres que Tina recuerde que eres cuatro años menor?

— ¡Cállate! — Enrojece de golpe. Lamentablemente es demasiado rubio para ocultarlo.

— ¿Pasa algo? — ¡Hablando de la reina de Roma! — William ¿Estás bien? — Él pone una mirada de pánico, se gira y nos deja tiradas.

—Sigue raro. — Me susurra al oído. ¡Diablos! ¡Will va a odiarme!

—Es que le hice una broma pesada.

—Ah. — Dice distraída. — ¿Has visto a Sam? — ¡Esa idiota!

—No. — Comento de malas pulgas.

—Hmm … — Dice pensativa. — Está bien.

— ¿Pasa algo? — Pregunto preocupada, Sam me desagrada profundamente, pero no le deseo mal a nadie. Bueno a ella un poquito.

—No, está bien. — Tina acaricia mi cabello. — Eres una buena chica.

— ¡No me trates como a una bebé!

—Recuerdo a cuando nos conocimos …

—Jejeje. — Sonrío en mi mundo.

—Hola. — Escucho una voz. ¡Una que no inaugura nada bueno!

—Hola Samy. — Saluda Tina.

—Tú. — Saludo. Sam levanta una ceja.

—Eso no es un saludo.

—Agradece que respondo. — Me cruzo de brazos.

—Como si me importara.

— ‘’Eso no es un saludo’’ — Digo mirándome las uñas. Chloe 1—0 Sam

—Es para que aprendas educación, normalmente diría algo de tus madres. Pero como las conozco sé que eres una mala semilla. — Sonríe. Abro la boca indignada. Chloe 1—1 Sam. ¡FIGHT!

Me mira horrible y camina con violencia cerca mío pasando de largo al patio trasero.

— ¿Qué significa eso? — Me enojo. — ¡Ven! ¡Aún puedo romperte el labio! — Bravuconeo. Sam se gira, me mira mal y sigue de largo.

—Eh, oye. — Me dice Tina. ¡Verdad que estaba acá! —Yo creo que ahora deberías regularte.

— ¿¡Qué!?

—Has notado que … ¿Le llegas casi al mentón?

— ¿Y qué? Siempre he sido más pequeña que ella. — No llores Chloe.

—Sí, pero … —Noto que vacila para pensar mejor que decir. —Ella se ejercita, y tú … tienes medalla de oro en levantar el vaso.

— ¡¿Cómo te atreves?! —Me rio. — Debería ser un deporte olímpico.

Tina se ríe también.

—Iré a verla … ha tenido algunos problemas.

— ¿Con su novia?

— ¿Cómo lo sabes?

—Ella estaba muy callada cuando desayunamos en tu casa ¿recuerdas? —Esa antes se reía de lo que Sam me decía.

—Muy listilla.

Sam

Llego sonriente a saludar a mis madres, a mi madrina y a mi tía favorita; Tía Alejandra. Al parecer ella nota mi humor ya que suaviza su mirada al verme. Antes de que logre que me quiebre, sonrío y aparto la vista, me parece que ella entiende el mensaje de alguna manera.

Converso y como un rato con Tina, es una suerte que haya venido. Así no tengo que aguantar al trío ese gritando como imbéciles cuando a uno le sale una carta y bebe del vaso como si su vida dependiera de ella.

—Ale tu turno. — Se ríe Chloe. Cuando su jodido mellizo cierra los ojos, Will y Chloe explotan en carcajadas.

— ¿Qué hacen? — Pregunta mamá.

En cinco minutos están riéndose los cuatro cuando a ella le toco tomarse un vaso completo.

—Tú mamá. — Se ríe Tina.

—¡Qué infantil! —Mascullo.

—No seas amargada. — Bromea. —No se te pegó la fiestera de ella. — Me codea. — En cambio tu mami Sandra es más seria, justo como tú.

—Al menos tenemos los ojos. — Bromeo.

—Y el estilo.

— ¿Qué estilo? — Levanto una ceja.

—Ese de … te partiré la cara si me jodes.

—Yo no soy la que se viste de negro.

—Es porque me veo cool. — Dice creída.

—Y tú la autoestima de tu madre. — Le susurro viendo a tía Christine hablando de la misma forma y a tía Noelle, entrecerrando los ojos.

—¡Aush! —Las mira. Me río.

—No sé cómo, pero se ven muy bien juntas.

—Un misterio. —Bromea Tina. — De que tengo memoria han sido así.

Vemos como tía Christine mira desafiante a tía Noelle.

—Entonces ¿cómo…? — Empieza Tina

—Otro día. — Le corto.

—Bien …

—Solo diré, mal. — Aclaro. Tina libera una profunda bocanada de aire y me abraza.

—Jeje ¿Qué pasa aquí? — Escuchamos. Nos separamos.

— ¡Tía Elisa! — Saluda Tina.

—Pequeñas. — Saluda bebiendo. —Bueno, bueno … si están más grandes que yo.

—La comida con hormonas. — Bromeo.

—Y no se ven mal juntas. — Toca su mentón. Llamando la atención de algunas.

—Se ven pésimo. — Dice tía Christine. Mamá se ríe acercándose.

—Son amigas Elisa.

—Ah, diablos, lo siento. — Se disculpa sin darle mucha importancia. —Solo bromeaba.

—Son muy dark. — Bromea mamá Fer —¿Qué van a hacer juntas? ¿Un aquelarre?

—Eres la peor. — Murmuro.

— ¡¿Broma madrina?! —Escucho a Chloe. Hago una mueca de ‘’ya está aquí’’, de reojo la veo junto a su hermano. — Tina es toda mía. — La abraza y descansa su cabeza en el hombro de mi amiga, ella hace lo mismo.

—Aaaaw. — Digo sin ganas.

—Esto se ve mejor. — Tía Elisa entrecierra los ojos haciendo como que las enfoca con sus manos y tía Christine pone una mano en el hombro de Chloe.

—Jamás.

—Eres muy bella Chloe. — La alaba Tina, la miro incrédula en broma. — Pero prefiero besar hacia arriba, ya me entiendes.

— ¡Me discriminas! — Hace como que llora. — ¡Ale!

— ¡A la orden! — Se ríe agachándose y Chloe se agarra de su espalda a los que Alejandro se eleva. — ¿Y ahora?

Se ríen.

‘’Que lío’’ pienso, aguantar a una idiota que trae consigo a un hermano sobreprotector y demasiado apegado. Un verdadero lío.

— ¡Ahora! — Le lanza un beso a Tina. Ale se va corriendo con ella en la espalda para molestar a Will.

—¡Ay mis bebés! — Dice Tía Ale encantada mirando hacia dónde están sus hijos. En eso mira a mi madre. — Compramos mucho licor.

—Bueno que querías que hiciera con tu esposa y tu hija. — Bromea abrazándola de los hombros.

—No sé cómo pueden aguantar tanto con esa contextura. — Dice pensativa.

—Sí. — Mamá dirige su mirada a la cerveza que tiene tía Ale. — Estamos todas muy bebidas. Te puedes quedar.

—Iba a hacerlo igual. —Se ríen.

Sonrío, así pasa la noche, entre juegos, comida y por supuesto mucha bebida. Me doy por retirada cuando ya son las cinco a.m. y Tina se fue con sus madres ya que no había tanto espacio en la casa y tienen chofer propio. Sin embargo, lejos de dormir; mamá y algunas tías siguen celebrando. Se nota que no se veían hace tiempo, subo por la escalera y me dirijo a mi cuarto. Al sentarme me quedo un rato mirando al frente sin ver nada y sin querer pensar en nada por lo que parecen varios minutos a mi parecer. Paso mi cabello detrás de mi oreja y suspiro, trago saliva. Suspiro y trago saliva nuevamente sintiendo un nudo cada vez más difícil de controlar. Por suerte no bebí mucho, pero sin duda lo poco que bebí no ayuda en nada.

Me dejo llevar por mis lágrimas, una tras otra. Me cubro los ojos lamentándome por todo lo que pasó, han sido dos años de relación y muchos de amistad. Temo por no volver a verla.

— ¡Oye tú, tía Fer me mandó acá porque Will y Ale van a …! — Levanto mi vista rápidamente y me topo con Chloe que me mira como si nunca me hubiese visto. — … ocupar la misma habitación.

—Largo.

— ¿Estás bien? — ¡¿Es broma?! Parece que estoy bien.

—Largo. — La observo fríamente, lo último que quiero es ver su maldita cara.

—Vamos, puedes hablarlo conmigo. — Se señala. Odio su maldito ego.

—No quiero. — Me pongo de pie y la tomo del codo para echarla.

— ¡Oye suéltame!

—¡QUIERO QUE TE LARGUES! — Exploto descargándome en ella.

Me mira asustada, abro la puerta y sin miramientos la empujo al pasillo. Chloe se tropieza de espaldas y choca en la pared. Trago saliva, diablos, es malditamente liviana.

Ahora soy yo la que es despedida hacia atrás, y me pego con la bisagra y el borde de la puerta.

— ¡¡¿Cómo te atreves a tratar así a mi hermana, pedazo de zorra?!! — Alejandro me mira con cara de lunático. Como no pienso echarme atrás por un maldito idiota me adelanto y lo empujo. Cuando espero el golpe de vuelta me toman firmemente el codo y veo a mamá con el brazo estirado, Alejandro se detiene justo.

—Déjamela a mí. —El tono de mamá Fernanda me intimida un poco.

— ¡Pero! —Alejandro la mira enojado y su mirada se suaviza un poco ante la de mamá. La miro de reojo y me sorprende la frialdad que pueden expresar sus azules ojos.

—Puedes estar seguro de que no se quedará así. —Alejandro asiente serio y me mira con odio. Le devuelvo la mirada con creces.

—Vamos. — Susurra suavemente a Chloe quien parece que está a punto de llorar, aparta su vista y deja que su hermano pase su brazo por su hombro. — ¿Estás bien? —Asiente en silencio y entran al dormitorio que comparte con Will.

Mamá los ve desaparecer en el cuarto y antes de que me percate, me empuja con violencia dentro de mi cuarto.

— ¡¿QUÉ SIGNIFICA ESO QUE ACABO DE VER SAMANTHA?!

— ¡ESTOY HARTA DE QUE ME OBLIGUEN A CONVIVIR CON ELLA! — Grito enojada.

— ¡ERA SÓLO UNA MALDITA NOCHE! — Vocifera. — ¡ESTOY AVERGONZADÍSIMA DE TU ACTITUD!

Nos miramos furiosas un instante, azul contra azul. Trago saliva y las putas lágrimas se asoman de nuevo.

—Déjame en paz. — Ruego mirando el suelo. Sólo quiero estar un día tranquila …

—Sam. — La miro. — Te pasaste, está vez te pasaste de verdad. Venía a ver que no se estuviesen matando, pero no pensé que podrías aprovecharte así de la situación.

— ¡¿Aprovecharme de qué?! —Le respondo indignada.

— ¡¡Eres mayor!! ¡¡Eres más grande que ella!! ¡La pasas por más de diez centímetros! — Me explica como si no creyera mi respuesta. — ¡Fue muy cobarde lo que hiciste! ¡¡Pudiste haberle hecho daño de verdad!!

— ¡¡No te atrevas …!! —Aprieto los dientes ante la mirada de mamá.

—Entiendo que hayas tenido un mal día. — Observa mi rostro y se detiene en mis ojos. — ¿Pero tú crees que cuando yo tengo un mal día en el trabajo … ¡¡Y los he tenido!! — Sube el tono. — ¡¿Llego a la casa y me descargo en tu madre!? ¡¿O en ti?!

—No. — Susurro.

Mamá se soba la cabeza con una mano mirando al techo y tratando de calmarse.

— ¿Qué pasó acá dentro?

Repaso la escena en mi mente, y me doy cuenta de que, en el fondo, Chloe no me hizo nada…

—Nada, solo llegó a dormir ... — La mirada que recibo me deja peor.

—Duérmete, seguimos mañana. —Dice golpeado y cierra la puerta con fuerza. Sin quitarme las zapatillas me tiro con violencia a la cama sintiendo un poco de culpa.

[…]

Chloe.

Aún estoy shockeada por la situación, nunca pensé que podría ver a Sam llorando y menos así de violenta. Realmente me asustó, trago saliva. Me desconcentra un golpe en la pared.

— ¡ESA PUT…! — Continúa Alejandro está fuera de sí.

—Oye contrólate. — Me enojo.

— ¡Debí haberle golpeado su maldita cara! ¿¡¡Acaso no ves cómo te trató!!?

— ¿Eh? ¿Qué hizo? — William mira a Alejandro perplejo.

—Empujo a Chloe, la sacó del dormitorio. ¡Vieras como rebotó en la pared! —William entreabre la boca con una expresión indignada.

— ¿Qué pasó adentro? —Nos mira.

—Nada, yo solo entré y …

— ¡La muy maldita! — Escupe Alejandro más enojado. — ¡Ella nunca me ha gust…! — En eso la puerta se abre y entra tía Fer.

Ve a Alejandro que echa humo por la nariz, y sólo pone una expresión resignada.

—Entiendo que estés furioso, no tengo nada que decirte. —Se acerca a mí y me sienta a mi lado. Pasa su brazo por mi espalda y me recuesto en su hombro.

— ¿Está bien? ¿Te duele algo?

—No. — Susurro. — Tía, lo siento. — Digo triste.

— ¿Por? — Me mira.

—Arruinamos tu día. — Pienso un poco. — O noche. De verdad no quería …

—No es tu culpa. Te pido disculpas, eres mi ahijada e invitada de honor. — Bromea desordenándome el pelo. Me río un poco. —No me puedo quedar sin mi melliza malvada. —Will sonríe.

—¡Tía! — Gimoteo y la abrazo. —Gracias.

Luego de que se va con sus invitadas, nos recostamos los tres, la cama es grande y debo reconocer que no ocupo ni un tercio del espacio (no llores Chloe) me dejaron en un extremo porque según Ale, sudo demasiado en la noche y hace mucho calor para eso.

—Ya me querrás en invierno gigantón. — Respondo sentida metida en la cama.

—Yo te quiero siempre.

— ¡Hermano mayor! — Digo con los ojos brillantes.

—Ja ja. — Sonríe con cara de héroe.

—Es por eso por lo que eres mi esclavo. ¡Debes consentirme! — Sonrío.

— ¡Ya duérmete! — Se indigna ante las risas de Will.

—Chloe. — Empieza este último quitándose los lentes y dejándolos en una mesita de noche.

— ¿Sí?

—Le contarás a Tía Ale, o a tía Kate …

— ¡Claro que le contaremos! —Salta Ale. —Esto no se va a quedar así. — Vuelve a su cara de gruñón.

Pienso un minuto. Recuerdo el rostro triste de Sam.

—No les digamos.

— ¿¡Qué?!

—No quiero arruinar el cariño que se tienen. — Ale hace una mueca. Will me mira fijo y asiente tirándose a la cama.

—Ya sabía que dirías eso.

— ¿Por? — Pregunto.

—No eres rencorosa.

— Hmmm — Decido tomarle un poco el pelo. — ¡Cállate Doraemon!

— ¡Oye! — Ale sonríe al medio, apaga la luz y se recuesta en la penumbra cerrando los ojos.

—Nunca te pregunté porque tía Gabi te cambia los nombres. — Escucho una risita de Ale.

—Mamá me contó que en mis primeros años de clase no me aprendía mi nombre. Que decía cualquiera que escuchase en televisión.

—¡Aaaaaw! — Me enternezco.

Seguimos conversando de la vida hasta que Ale nos reprende para que durmamos o nos fuésemos a los sillones del primer piso.

[…]

Al día siguiente.

Sam

Bajo a ‘’Desayunar’’ a eso de las 1 p.m. Me costó tanto conciliar el sueño que aún tengo una cara de mierda. Milagrosamente la casa está tan limpia e intacta como antes de la celebración, seguramente ayudaron a limpiar.

Voy a la cocina y miro por la ventana el nuevo día que promete ser muy caluroso. Pensado en el calentamiento global me sirvo un té y saco alimentos para desayunar.

—Come liviano. — Escucho a mamá. — Haré almuerzo.

—Oka.

— ¿Cómo estás? — Sonríe. Debo inferir que mamá no le ha contado nada.

—Pues, bien … — Vacilo un poco. Mamá me mira incrédula.

—Tienes una cara de mierda.

—Gracias. —Como si no lo supiese.

Luego me quedo en el living mirando la televisión sin ver realmente que rayos están dando. Escucho un ruido y mamá Fer sólo me da una mirada y no me habla.

Genial. Ahora quedé como una puta golpeadora de mujeres.

[…]

Dos días después.

—Entonces mamá aún no me habla y me siento cada vez más culpable ... — Termino de contarle a Tina.

Estamos en la universidad, sentadas en una banca del campus, está de más que decir que mi ‘’Novia’’ solo me saluda mirando a otro lado. Las cosas no mejoran para mí.

— ¡Es que es lo mínimo que deberías sentir! — Me mira Tina con dureza. —Sam que idiota. — Se enoja.

—Pero …

—Pero nada, Chloe no te hizo nada, tú misma lo dijiste … y si así fuera ustedes ya no son niñas de diez años que se puedan andar golpeando a la ligera. ¡Son adultas! ¡Eres una puta adulta! — Se enoja. — ¡La violencia no está bien!

—Sí, ya lo sé. —Miro mis zapatillas.

— ¿Acaso cada vez que estés mal vas a andar golpeando gente?

— ¡Oye! ¡Yo no soy así! — Repongo enojada. Tina me mira con la misma dureza.

—Dame un respiro. — Ruego.

—Sam… — Me consuela. — Sé que tienes problemas, y que Chloe no te cae bien …

—Ya sé que la cagué. — La corto.

—Intenta distraerte y piensa en cómo dejar de sentirte así. No eres mala, apuesto a que intentas ignorar la culpa que te carcome. — Me pincha la mejilla.

Se queda a mi lado hasta que entramos a clases, Tina puede estar muy enojada conmigo, pero jamás me dejaría sufriendo sola.

Horas después.

Llego a mi casa y me siento en el sofá pensativa.

—Cada día pareces más muerta que viva. — Veo a mamá Sandra mirarme de reojo. — ¿Qué te ocurre Sam? Fer no me quiere decir y nunca la había visto así contigo.

—Hice algo estúpido. — Mi voz es rasposa, he hablado tan poco que ando oxidada.

—Vamos, soy tu mamá. — Se sienta al lado. — Por más que hayas crecido seré tu mami siempre. —Sonrío recibo su abrazo.

Le cuento todo un poco cortada e incómoda, no quiero que se enoje conmigo, no podría resistirlo. Para mi sorpresa me mira de una manera que casi bordea la lástima.

—Debes estar sintiéndote horrible. — Dice con voz suave.

—Sí — Digo apenas aguantando el nudo.

—Pero todo tiene solución bebé. — Canturrea.

—¿Qué voy a hacer …?

—Piénsalo. ¿Cómo podrías estar mejor contigo misma?

Pienso un rato …

—Supongo que pidiendo disculpas.

— ¿Y lo has hecho?

—No. — Cierro los ojos. —Probablemente no quiera saber nada de mí, y tía Ale … — Aprieto la boca. — Debe odiarme.

—Conociendo como conozco a Chloe, no le dirá.

— ¿Estás segura?

— Ve y compruébalo tú misma. Si no es así, discúlpate también con ella. — Me da un golpecito y se pone de pie.

— ¿Y eso? — Pregunto por el golpecito.

—Es para que no lo hagas de nuevo. — Me mira amenazadora, su mirada se suaviza al instante y me dice que irá con mamá.

A las 9 p.m. Trago saliva en el portón de la puerta de la casa de mis tías. Me siento muy fuera de lugar, aún no sé qué decir. Probablemente me tenga que zafar al estúpido de su hermano.

Afortunadamente al venir aquí a veces (únicamente por tía Ale o por encargos de mi madre) el perro es el menor de los problemas. Toco la puerta y abre Alejandro.

—Tú. — Gruñe. Genial, saluda igual que su hermana.

—Yo. — Respondo desafiante. — ¿Puedo hablar con Chloe?

—No. — Entrecierra los ojos.

— ¿Ale qué pasa? —Escucho la voz de tía Alejandra. Se asoma a la puerta y me ve, su sonrisa es reluciente.

Me hace sentir como la mierda.

— ¡Sam! ¡Qué alegría que vinieras! ¡Pasa! ¡Pasa! — Dice feliz. Le abrazo un tiempo más largo de lo usual.

— ¿Estás bien?

—Sí. — Miento.

— ¿Y a qué se debe esta visita? ¿Extrañas a tu tía? — Me codea. Tía Kate me saluda y sonríe del sofá. Chloe no está aquí al parecer.

—Jaja lo siento. —Muevo mi pie por un tic nervioso producido por lo que tengo que decir. — Necesito hablar con Chloe.

El silencio es brutal. Solo se oye la televisión, Tía Kate me mira incrédula con una taza en el aire y la sonrisa de tía Ale se congela. Alejandro suelta una carcajada amarga y se mantiene callado.

Luego del minuto más largo que haya vivido tía Ale trata de mantenerse serena.

—Creo que escuche mal.

—Yo también. — Escucho a tía Kate.

—No, no. — Digo complicada. — No escucharon mal, es que … tengo un asunto pendiente con ella.

— ¿Te hizo algo?

—No — Diablos ¡solo déjenme ir! —

…