Capítulo 15 de Mi Pareja Perfecta 3, de brity
La más profunda heterosexualidad
Chloe.
Salgo el viernes de clases, afortunadamente el consejo no tiene asuntos pendientes ¡Hemos hecho las tareas! Así que pienso en qué comer cuando llegue a casa. Me abrocho el último botón de mi abrigo, el día está empezando a ser más fresco. Camino al primer semáforo, mi celular vibra, es Antonio invitándome a salir…
—Que hay— escucho al lado. Levanto la cabeza.
— ¡Sam! — me sorprendo— hola ¿Sales temprano?
—Los viernes sí— está con ambas manos en los bolsillos de un abrigo grueso azulado.
—Que friolenta.
—Un poco— sonríe. —El semáforo cambia de color. Cruzamos la calle.
— ¿Y qué tal el día? — dice despreocupada mirando el paisaje.
—Ahm, nada nuevo, no tengo que quedarme hoy por asuntos del consejo así que me iba a casa ¿y tú?
—Lo mismo— dice simplemente. —Pero no quiero llegar tan pronto ¿Te interesa hacer algo?
¿Qué diablos insinúa? ¿Quiere salir conmigo?
— ¿Qué algo? — pregunto fingiendo normalidad.
—Primero comer— sonríe sin mirarme —Luego, pues, lo que se nos ocurra.
—Pero que aventurera, ¿Quién eres? — le doy un golpecito con el codo. —Vamos a comer, ¡estoy famélica! — Para qué saca la comida, ¿no ve que soy débil?
— ¿Quieres algo en especial?
—Si, algo que se deposite en mis arterias — ñam ñam. — ¡Es viernes! Asiente.
Entramos a un patio de comidas y compramos tanto que pareciera que esperamos a alguien.
—Oh si— Digo feliz dando un gran mordisco a una hamburguesa. — Maravilloso— gimoteo. Desparramo mostaza en mis papitas.
—Qué asco— dice Sam bebiendo.
— ¿No te gusta la mostaza? — ¡Me paro y me voy!
—No, es muy fuerte el sabor. Prefiero el Kétchup.
—Somos muy diferentes, me retiro indignada — ¡Que alguien me traiga una bolsa! Sam niega con la cabeza como si yo fuese infantil. ‘’Espera… usa la cabeza Chloe, puedes sacar provecho de esto… ‘’ Escucho a mi sentido común, que hace años no aparecía por mi mente. Miro a Samantha con seriedad.
— ¿Qué? —pregunta tomando un hot dog.
—Te cambio mis hermosas y sabrosas bolsas de Kétchup por tu mala y asquerosa mostaza. —Se empieza a reír. Sonrío mirándola carcajearse.
—Es una buena oferta, la mires por donde la mires. — Me rio.
—La verdad sí. —sonríe de medio lado y toma sus bolsitas amarillas. —Toma.
—Jeje— me río feliz, ¡debí dedicarme a los negocios! ¡Tiembla Tina! — Toma— dejo las suyas en su bandeja.
—Gracias— niega con la cabeza comiendo. —Ahora que lo pienso esta semana he comido mucha chatarra. — Comenta.
—Debería darte vergüenza— sonrío— dame tu comida y ve por una ensalada. —Me mira con una expresión traviesa en sus azules ojos y desparrama el Kétchup sobre su comida tal como yo lo hice. Me sorprende un poco, pero lo disimulo bien.
—Eso es jugar sucio. — hago un puchero. Se incorpora sonriendo.
—Aprendí de la mejor.
— ¿Así que soy la mejor?
—Es una expresión, no te emociones.
—Tarde— sonrío orgullosa de mí misma.
Comimos conversando sobre la universidad, nuestras carreras, lo que queríamos en el futuro y varias cosas más. Reposamos un poco, y salimos a caminar, hasta que pasando por fuera de una tienda se ve en la pantalla de una gran televisión exponiendo estrenos del mes.
—Quiero ver esa— escucho a Sam. —No conozco a muchas fans del terror además de mamá.
— ¿Y no quiere ir?
—Tiene mucho trabajo este mes.
—Entonces vamos. — Digo segura, tampoco soy la más fan, pero no soy miedosa y se ve buena.
— ¿Segura? No tienes que ir…
—Quiero. — Le corto el rollo— Y quiero palomitas de maíz.
—Acabamos de comer.
—No te quedes en el pasado Sam, que feo. — Camino feliz. —Además, han pasado unas horas, esa comida ya es historia.
Me echa una ojeada.
— ¿Dónde va a parar toda esa comida?
—A mis curvas ¿Qué no ves?
—Ah bueno— mira a otro lado. Sonrío, me hace gracia cuando decide hacerse la imbécil.
Entro emocionada a la sala de cine, escogimos uno un poco más atrás pero que mira de frente la pantalla.
—No te pierdas— Sam me alumbra con el celular, la película aún no empieza.
—Lo siento— gimoteo. Tomo la comida. —Jeje— sonrío satisfecha.
— ¿Te han dicho que cambias rápido de humor?
—Soy géminis. — Me explico
— ¿Y? — eleva las cejas.
—Eres como mamá— reclamo. —Aunque bromeaba, la comida me hace feliz. —Tomo unas cuantas palomitas de maíz recordando cuando mamá Ale me traía bolsitas. —Por cierto— trago— ¿Qué signo eres pequeña Sam?
—Tauro — Dice relajada en su asiento.
—Oooh —bromeo. — ¡No me intimidas jovencita! — le pincho un brazo.
—No quiero intimidarte— dice tomando un puñado y dándome una miradita creída— No lo necesito.
— ¿Ah sí? — sonrió. — quisieras. —Ella sonríe de igual forma, nos quedamos mirando.
¡Danger! ¡Danger!
La pantalla se enciende llamando nuestra atención. La ignoraré o no disfrutaré la peli.
Al termino.
—Uuuuh— hago un ruidito de pavor mientras salimos del cine. — Dormiré con mis mamis hoy.
—Primera vez que le dan más importancia a la historia que al Thriller— comenta Sam.
—Si, aunque con esa aparición en la oscuridad no necesito más emociones— Pobre e inocente Chloe.
— ¿No que no eres miedosa? —me mira creída.
—No lo soy— asiento con orgullo. —Aunque no me gustaría que me pasara— gimoteo.
—Tranquila, entre demonios no se poseen.
— ¡Oye! — la empujo por la calle, Sam se ríe, apenas la moví. —Está bien, te salió buena— refunfuño.
—Me inspiré— sonríe. — ¿Quieres que te vaya a dejar a tu casa?
—No, descuida. El autobús me deja cerca.
—Está oscuro — susurra.
—Si… —Winter is coming. Sam me mira algo dudosa, se calma cuando le afirmo que Alejandro me esperará. Diablos, ¡¿no ve que yo intimido con mi sola presencia?!
—Bien como tú digas— se inclina un poco y besa mi mejilla— Adiós Chloe.
—Bye, no llores— sonrío aun sintiendo su tacto en mí. Pone una expresión de ‘’ya quisieras’’.
Sábado.
— ¡Acompáñame! ¡Kate no quiere! — mamá Ale hace maña. — Ella y sus plantas.
— ¿No puedes ir sola? — Si la acompaño donde tía Fer, Sam pensará que me importa.
—Para qué tengo hijos— refunfuña.
— ¡Deberías agradecer que tienes este bombonsote de hija!
— ¡Alejandro! — gimotea. Ale que está recostado en el sofá leyendo sube el libro y se tapa de mamá con la cubierta.
— ¡Traidor! Me largo.
—Ya pero no te enojes— tan sensible con un demonio. Debe ser la edad.
— ¿Vienes o no? — Mamá Ale me mira como si fuese un ser malvado que castiga a su madre.
—Bieeeen— manipuladora. Salgo y me siento en el copiloto. Mamá entra feliz.
—Cinturón.
—Si, sí. ¿Por qué no puedes ir sola?
—Porque sólo veremos unos asuntos por un par de horas.
— ¿Y?
—No quería viajar sola. — Sus ojos brillan. Mamá es tierna.
— ¿Nunca te ha afectado que mamá no sea tan emocional como tú? —pregunto curiosa.
—No. Le da ese toque de no sé qué— mueve una mano sin encontrar la palabra— además tu madre me estará llamando en unas horas ya verás.
—Humm— comento. En uno minutos entramos por el barrio de tía Fer, me molesta el estómago. ¡No me gusta! Aprieto la boca enojada.
—Tranquila, de seguro podrás soportar a Sam— mamá me palmea sobre la rodilla dándome ánimo y baja del auto.
—Eso espero— susurro bajando también.
Mamá toca el timbre y tía Sandra nos recibe ¡Se parecen! Frunzo el ceño viéndola sonreír. Luego tía Fer me abraza y me acaricia el cabello mientras sus brillantes ojos azules me observan con cariño. Frunzo más el ceño.
— ¿Estás bien? ¿Peleaste con mi hija? — se carcajea.
—Nah— evado el tema.
—Dale una oportunidad.
— ¡Jamás! — me espanto.
Sam saluda a mamá, nos quedamos mirando, ¿es idea mía o tiene una expresión divertida?
— ¿Qué? — pregunto ácidamente.
— ¿Enserio pelearon otra vez? — pregunta mamá con molestia.
—Parece que hice algo malo— sonríe Sam— ¿te parece venir a conversarlo? — sus ojos brillan con maldad.
—Eeeeh— si digo que no, quedaré como una niña, si digo que sí, habrá ganado. —Quizá… —respondo para no perder. Samantha rodea los ojos y hace una señal de que la siga. Las mayores nos ignoran y subimos a su cuarto.
Se gira y me sonríe de medio lado.
—No esperaba verte tan pronto.
—Mamá hizo escándalo para que la acompañara. Yo no quería venir.
—Ajá.
—No me molestes— arrugo la nariz. Me siento en su cama. — ¿No tienes nada que hacer hoy? — pregunto.
—Nop, sólo ejercitaba.
— ¿Te sentiste culpable por lo de ayer? — la miro sacarse el polerón y efectivamente… su polera está sudada.
Algo tiene…
—Un poco— se sincera— me tenía abandonada— se sienta al lado. — Supongo que tendrás que esperar.
—Ajá— la observo de abajo hacia arriba.
— ¿Pasa algo?
— ¿Puedo olerte?
— ¿Qué? — abre los ojos. — ¿Qué diablos significa eso?
—Me intriga— digo simplemente. Me acerco, Sam se endereza mirándome sorprendida. —Ah, como a mujer y a trabajo físico. — opino.
— ¿Me decías que eras hetero? —levanta ambas cejas.
—Ahora soy curiosa— bromeo. Ríe, me observa pensativa
—Eres una cajita llena de sorpresas.
— Y fetiches… — le tomo el pelo.
—Y fetiches— repite. Se inclina, sonreímos y nos besamos. Acaricio su cuello… aaah, cálido, húmedo. La acerco más.
—Tengo que ir a bañarme… —susurra volviendo a acercarse.
—Shhht — apremio en su boca, antes de que hable meto a lengua. Hace lo mismo y su mano en mi zona lumbar me atrae.
Sentimos unos pasos y nos damos un par de besitos cortos, Sam se separa y me mira expectante. La puerta se abre.
—Chicas— entra mamá sonriente. —Fer y Sandra fueron al súper, estoy a cargo— hace como que hincha el pecho.
—Supongo que puedo soportarlo. — comento. Sam sonríe.
—Bueno… — se pone de pie. —Me iré a bañar.
—Entonces bajemos— Mamá apremia. —No demores peque— le da un golpecito.
—No— ríe.
Sigo a mamá y nos sentamos en el living.
— ¿Y qué tal?
— ¿Qué tal qué?
— ¿Termino la pelea? — ¿Qué pelea? ¡Ah sí!
—Si— sonrío. —Descuida, es una idiota, pero no le pegaré— bromeo. —Por si te preocupa.
—Nah, son buenas niñas— bebe de su vaso.
— ¿Por qué le tienes tanto cariño?
—Fue la primera bebé que cargué. — Dice emocionada. —Tenemos un lazo especial.
—Argh— me cruzo de brazos.
—No seas celosa— me abraza— tú eres mi pequeña.
—No— hago un puchero. —Fui la última bebé cargada —gimoteo.
—Ese fue William — sonríe. ¡Ni eso fui! — De todos modos, lo tuyo fue más complicado.
—Lo sé. — Aun me cuentan esa trágica historia. —Lo bueno cuesta— respondo creída.
—Claro que si… — nos abrazamos. Vemos tv un rato hasta que llegan tía Fer y tía Sandra.
—Oh que lindo esto— dice tía Fer viéndonos de pie al lado del sofá.
—Gracias lo sé. — Sonríe mamá.
—Tu no, anciana.
—Tu eres mayor.
—Pero divina— bromea.
—Mentira.
—Verdad. — Ay que infantiles.
—Paren. — Tía Sandra pone un plato en la mesita del living. Nos ponemos de pie a ayudar. En un rato baja Sam con el cabello húmedo, y empieza a comer.
— ¿No te lo secas? — pregunto curiosa.
—Si, pero tengo hambre. — Comenta más pendiente del recipiente. — ¡¿Mamá puedo llevarme?!— Señala las bolsas. Tía Sandra le hace con la mano un gesto como que se largue. Me rio burlona.
—Acompáñala Chloe, para que no te aburras— dice tía Fer, entreabro la boca. Mamá está más pendiente de unos papeles ¡Supieras vieja!
—Vamos para que no te aburras— susurra Samantha cautelosa.
— Ja. Ja— la miro seria, subo indignada. Me siento en la cama y Sam acerca una mesita.
—Trajimos mucho. —comento.
— ¿Te has visto comer? — sonríe burlona.
—Bueno ya grandulona, tráeme una lechuga con atún.
—Come. — Se sienta tranquila abriendo una portátil
Sam.
Chloe toma un poco de snack y me mira con atención.
— ¿Y ahora qué?
—Sécate el cabello
—Luego. — ¿Qué le dio con mi cabello? Frunce el ceño y se pone de pie hurgando mis cosas.
—Sale de ahí— la reprendo.
—No— dice tan calmada que parece q no captase que me ofende— ¡Ya! —Saca el secador rojo y me apunta como si fuese un arma.
Gruño viéndola enchufarlo, se coloca de rodillas atrás mío y lo prende.
— ¿Es necesario? — junto las cejas, mientras le tira aire a mi cabello y lo mueve con sus manos.
— ¡No me gusta ver cabello mojado! — Se enoja golpeándome un hombro.
—Tu sí que te haces odiar— murmuro.
— ¡¿Cómo dijiste?!
—Nada.
En unos cinco minutos trato de comer un snack y me tira un mechón en la boca.
— ¡Carajos Chloe! —escupo mi pelo.
—Cierra el pico, ¡no queda nada! — Se ríe. Me tira aire arriba de las orejas, la coronilla.
Para molestarla muevo mi cuerpo a varios lados.
— ¡Quédate quieta! ¡Esto es serio! jajaja — ya echaba de menos esto. Me da un palmazo y con un brazo se aferra a mi cuello, me impulso hacia adelante. Pero Chloe está bien agarrada y me tira aire a la coronilla dejándose arrastrar por mí.
Nos empezamos a reír.
—Ya. — Lo apaga sin dejar de apuntarme— te odio con todo mi ser.
Tocan y mamá abre la puerta. Nos queda mirando
¿Eh? ¿Qué le pasa? Ah claro, estoy con Chloe en mi espalda queriendo asesinarme con un secador.
—Me secaba el cabello— aclaro rápido. —Creo que tiene algo obsesivo con eso.
— ¡Me incomoda! —Chloe se pone de pie y lo guarda en mis cosas.
—Bien… — dice mamá— sólo quería saber si les faltaba algo.
—No, estamos bien. —Sonrío convincente, no me gusta la mirada de mamá.
—Entonces vuelvo abajo— se va.
Esperamos unos minutos.
—Sospecha. — me enojo— ¡¿No puedes ser menos obvia?!
— ¿Obvia con qué? Le hubiese secado el cabello a cualquiera.
—Hmm — la miro mal.
— ¿Algún problema? — sonríe con malicia.
—No — vete al diablo… me recuesto en la cama y saco mi celular. Ignoro a Paola y a un grupo de compañeros y le respondo un mensaje a Tina.
—No me ignores.
La ignoro completamente.
—Sam… ¡Sam! — frunce el ceño. Simplemente sigo escribiendo.
—Ah ¿no me vas a tomar en cuenta?
—No. — Respondo sin querer.
En unos minutos pego un salto sintiendo un peso sobre mí, Chloe se aferra cuando me pongo de lado. Se sitúa entre mis codos y sigo escribiendo. Me mueve los brazos, pero como su único ejercicio es levantar una lata de 350 mL, falla. Hace un ruidito que me parece tierno (cosa que no le diré) siento su boca en mi cuello. Aprieto la mandíbula y trago saliva cuando su lengua se desliza. Aunque ya dejé de escribir, boto mucho aire y cierro los ojos.
—No hagas eso.
—Bueno sígueme ignorando— escucho un tono dolido. Mi celular vibra, es Tina. Decido responderle e ignorar a esta idiota.
Casi se me cae el celular cuando me acaricia el vientre con el índice, son inocentes círculos, pero despiertan varias zonas aledañas….
Chloe.
¡Estúpida Sam! Como tiene la osadía de no responder, sintiendo un ego sexual deslizo mi mano sobre su entrepierna con suavidad, sonrío creída mientras mi índice presiona lentamente y sube. Una pierna de Sam como por instinto se acerca más. ¡Es mía! ¡Podrá ignorarme, pero está jodida!
Beso su cuello y vuelvo a bajar la mano, en lugar de estar sólo con el índice, la presiono con 3 dedos y con la palma mirando hacia ella. Lista para atacar.
— ¿Quieres más verdad?
—No. — dice con un tono que me causa gracia.
—Bien— deslizo mi lengua y se la aprieto. Sé que entreabrió la boca y jadea. Me recuesto feliz.
Trabajo realizado. O si Chloe, eres la mejor, me siento y antes de que me ponga de pie me toma del codo, me tira a la cama y se pone sobre mí. Me mira amenazadora.
— ¿Qué? ¡Ah verdad que tú no querías! ¿Qué pasa? — Sonrío petulante. Sintiéndola acercarse a mi cuello y dejarme apasionados besos, respira como maniaca ¡He creado un monstruo! Me acerca de la espalda y separa un poco mis piernas.
— ¡Hmgm! estúpida— susurro girando mi rostro a la parte del cuello donde está, la beso y acariciando bajo su estómago y espalda, paso una pierna por detrás de las suyas acercándola. Hacemos un ruidito de deseo, nos separamos del beso y seguimos.
Al cabo de unos minutos la habitación comienza a hacerse más calurosa, me apoyo de los codos y respirando agitada miro a Sam que se apoya de las rodillas, comienza a acariciar mi estómago y no nos quitamos la vista de encima cuando baja su mano y me acaricia sobre la ropa interior, cierro los ojos y respiro ansiosa sintiéndome muy sensible.
—Entra… —susurro con su nariz casi rosando la mía. Antes de que lo haga, le doy una lamidita en la boca y sonreímos coquetamente. Se escucha el grito de mamá pidiendo que baje.
¡Voy a llorar! ¡lloraré! ¡lloro!
— ¡Nooo! — ruedo en la cama haciendo berrinche con la bragueta abajo. — ¿Qué tal un poquito? — gimoteo. Sam se ríe y cuando pienso que lo haría, sube mi cierre y abrocha mis jeans completamente seria.
—Aguafiestas. — mascullo. Me da un besito resignado y toma mi mano.
—Vamos, tengo que despedirme de tía Alejandra.
— ¿Y le darás las gracias? — sonrío.
—Claro —nos damos un besito, una mirada de ‘’vale verga la vida’’ y bajamos.
Aquí no ha pasado nada.
Cuando llegamos al living, mamá habla por celular.
—Si ya vamos. Está bien, soy la peor. — Mira feo al techo. Tía Fer se ríe y la mira burlona —Nos vemos amor, llegó Chloe. Si, yo también te amo. —Le lanza un beso al celular y corta.
—Que penoso, mamá— digo fingiendo vergüenza.
—Cállate— me reprende. —Te dije que se pondría amorosa en unas horas— sonríe feliz.
Levanto una ceja mirando la alegría de mamá. Estás dos son la pareja perfecta.
Mientras nos despedimos por arte de magia quedo frente a Sam.
—Bueno némesis— la miro apoyando mis puños en mis caderas— adiós, llora for me.
Sonríe y me acaricia el cabello quedamente.
—Nos vemos. —Diría que su mirada quiere decir más a juzgar de ese brillo característico y travieso con el que me ve. —Gracias tía Ale. —Rio y me largo con mamá.
—No son ni las 9 — sonríe.
—Un sábado, que aburridas somos.
— ¿Vayamos a lo de siempre? —mueve las cejas.
—Ya rugiste— sonrío.
30 minutos después.
— ¡Salud! — chocamos nuestros shops.
—Aaaah— celebra mamá. —Ya sabes, nada de esto a Kate ni Alejandro.
—Sisi — sonrío, ¡Dulce cerveza! —Tengo hambre. — ¡Aliméntame!
— ¿Qué no comiste? — levanta una ceja— las vi llevando bolsas.
¡Es cierto! Carajos, al final termine casi comiéndome a Sam. La miro pensando a mil por segundo.
—Es que le sequé el pelo, y luego comimos súper poco.
—Oh, que novedad para ser tú— ríe. Pide papitas y respiro más tranquila. — ¿Y qué tal van las cosas con ella?
—Oh bien… — Se aprovecha apenas puede, me toca donde la matarías y besa de puta madre —… es simpática.
— ¿Simpática? Eso es nuevo— sonríe bebiendo.
—Si… un poco. Pero no esperes a que seamos como tía Fer y tú— por favor no lo esperes.
—Descuida, ya me rendí hace años.
—Así me gusta. —Sonrío.
Miércoles.
Sam.
Camino un poco perdida pensando en el domingo, Paola como nunca llegó a mi casa, se comportó como si nada hubiese pasado, fue simpática, cariñosa. Incluso cuando estábamos recostadas mirando una película no pude evitar preguntarle si estaba todo bien, a veces no sé si la entiendo…
El domingo.
—Oye— la miro de reojo mientras estamos abrazadas en mi cama con la pantalla acomodada burdamente.
—Hmm— pregunta masticando snacks.
— ¿Está todo bien? o sea…— creí que estaba enojada...
—Está todo bien, ¿estoy aquí no?
—Si, pero— Se gira y me da un salado beso.
—Sólo quiéreme —bromea. Sonrío relamiéndome.
—Sabes que si… pero no te guardes las cosas— susurro. Esta vez me mira de reojo.
—Tranqui Samantha—Me abraza.
—Hace tiempo no me decías Samantha.
—Es que ahora es el momento— me da un besito en el cuello. Sonreímos y luego de un besito seguimos mirando la peli.
Presente.
Fue un buen día, sonrío tímidamente. Después de todo no le he dado motivos para desconfiar, y ella tampoco a mí.
Creo...
Escucho unas risas, ¡No me di cuenta de que llegué al patio de comidas! Veo a Tina riéndose con Chloe algo estrepitosas. Aún no han comprado nada…
—Que hay— susurro. ¿Qué hace ella aquí?
— ¡Samy! — Me saluda Tina tan animosa como siempre— invité a Chloe, espero que no te moleste.
—No claro que no. —Evito mir
…