Capítulo 8 de Mi Pareja Perfecta 3, de brity

La última clase

Chloe.

El día siguiente voy con Ale a la universidad, estamos muy descansados, pero creo que nuestras madres estaban algo contracturadas. Antes de separarnos, ya que Ale tiene que ir algo más lejos, vemos a Sam reírse con Paola, esta última la besa rápido y siguen caminando.

—No entiendo por qué la ves los sábados— escucho a Ale

—La verdad… es que le ayudaba con su novia.

— ¿Enserio? — ríe despectivamente. — ¿Hasta este fin de semana?

—Si, de ahí se jode.

—Debería — las mira sin interés— pinta feo.

—No me interesa— bostezo— si no vienes a almorzar conmigo les diré a todos que mamá te pillo una página porno en el notebook

—Eh, no. Esa fue a ti.

—Jeje — rio— ¡Debería darte vergüenza hablarle así a una señorita!

—Y a ti cambiar de humor así— me pellizca una mejilla con cara burlona.

Sábado.

Chloe

‘’ ¡Ánimo Chloe!’’ me digo internamente, es sólo este sábado y adiós. Toco el timbre de la casa de Sam. Abre tía Sandra y pongo cara lastimera.

— ¿Te pasó algo? —pregunta preocupada.

—Si— hago un puchero— veré a Sam.— Digo con fastidio.

—Es mi hija de quien estás hablando— entrecierra los ojos.

— ¡Y justamente por eso voy a reconocer que todo lo lindo que tiene lo sacó a usted! — abro y cierro los ojos con coquetería.

—Entonces te debe parecer muy linda— me molesta— porque se parece más a mí de lo que crees.

—Hmm no. — Mascullo indignada, se ríe y me ruborizo un poco. Caí bajo.

Tía Sandra 1—0 Chloe.

Ella mira hacia atrás y abre toda la puerta.

—Mira quien te vino a ver— frunzo el ceño ¡Eso suena horrible! Sam se acerca, agacha un poco la cabeza produciéndome irritación, la miro desafiante. —Dijo que eras linda. —Dice tía Sandra cagándola más. Entreabro la boca sintiéndome traicionada.

—Bueno ya vine, me alegra que estén bien, ¡me retiro indignada! — y me dispongo a irme a mi hogar con la cabeza bien alto. ¡Jamás doblegaré mi orgullo ante esta! Antes de dar un paso toman mi muñeca.

—Espera— dice Sam tan bajo que parece un susurro. La miro un poco… ¿impactada? Tía Sandra ve nuestro agarre y atraigo mi brazo con fuerza al mismo tiempo que Sam me suelta.

—Qué. — Miro a otro lado.

—Tenemos que hacer, vamos— dice seria y avanza a la escalera.

—Pórtense bien— escucho a tía Sandra. La ignoro y sigo a Sam.

— ¡Por fin! — celebro recostándome en su cama. —No te veré nunca más. ¿Hay algo mejor?

—Te recuerdo que nuestras madres se ven seguido— escucho su voz monótona y con un toque de dureza— pero si, adiós sábados de pesadilla.

—Por favor, si a alguien le han servido es a ti. Te vimos con Ale muy amorosa con Paola. —En vez de sonreír como lo haría cualquiera, sólo eleva una comisura de la boca.

—Si, algo así.

— ¿Qué ocurre?

Piensa un poco evaluando si decirme o no.

—Han pasado dos meses, está conmigo todo el día como siempre. A veces es como antes, y a veces no. No entiendo. —La miro pensativa.

—Has mejorado — le reconozco, me mira y frunce el ceño— pero sólo podemos hacer algo por tu desagradable persona, por su parte no te queda otra que respetar.

—Eso ya lo sé— escucho mientras me pongo de pie para sacar un vaso de jugo. —Pide permiso. —Me reta.

— ¡Estoy dándote clases gratis! — respondo. — Como mínimo dame de beber— hablo sirviéndome.

—Supongo… — escucho.

—Siempre tengo la razón— le aclaro.

— ¡No seas imbécil! — Se enoja.

— ¡¿Como que imbécil?!

— Eso es lo que eres.

Sandra.

— ¡SE IRÁN AFUERA SI EMPIEZAN! —grito enojada del primer piso. Carajos estas no cambian ni por ser adultas.

— ¡PERDÓN! — escucho. Niego con la cabeza y me voy al living.

Sam.

—Lo siento.

—Si, si, que no se repita. —Me hierve la sangre de nuevo.

—Deberías reconocer que la cagaste también— me enojo sentándome en la silla de mi escritorio.

Se queda en silencio.

—Bien— arruga la nariz infantilmente por un segundo— Lo siento. —Sonrío victoriosa y noto otro detalle.

—Me sorprende que no estés bebiendo.

—Y a mí también ¡Pero no hagas méritos! — se sienta. — ¿Tú no beberás?

—No —Digo un poco incómoda. He notado que hago estupideces con la más mínima gota de alcohol en la sangre.

—Hmmm — bebe un sorbo— el tema de hoy… ¡sexualidad! —Dice simplemente. La miro como si fuese idiota.

—Me estas jodiendo.

—No. — Sonríe. —Si quieres sírvete un trago.

—Mejor no. — Nos miramos.

—Sólo hablaremos cosas específicas, de por qué se podría aburrir tu novia, o si la estás cagando. A veces es bueno contar con alguien ya que no notas cuando te quieren revelar algo entre líneas— sonríe. —O quizá eres muy aburrida.

Me irrita y decido responder.

— ¿Vamos a hablar de sexo? ¿Qué sabes tú de lo que vamos a hablar? — me inclino hacia adelante desde mi asiento con toda la intención de molestar. — Creo que en eso la fuente de información soy yo.

—Aléjate — me mira horrible— Que no tenga pareja no significa que tenga telarañas ahí. —Aclara.

— ‘’Ahí’’ —repito burlona, me mira seria— No digo que no tengas sexo, pero ¿te has acostado con una mujer? ¿Tina?

— ¡¿De qué mierda me estás hablando?! — se escandaliza, se pone de pie y me pincha con un dedo el esternón haciéndome retroceder— No es relevante el sexo de tu pareja para hablar de cariño, dedicación y amor ¡Y qué diablos! ¿Por qué Tina? — frunce el ceño.

—Dijo que tus labios eran... pensé… — me complico. En eso me sorprende una amarga risotada.

—No es asunto tuyo.

—Es mi mejor amiga de quién estás hablando— le advierto elevando el tono.

—Uy— responde de inmediato — ¿Y en qué diablos te afecta lo que yo haga con ella? ¡Y qué rayos hablo! ¡Somos amigas!

—Pero es MI mejor amiga, no te tomes esas libertades.

—Me las tomo— esa mueca de burla que tiene me revienta— ¿Quieres que te cuente como se sintió?

—NO— digo fuerte, poniéndome de pie. No quiero seguir aquí.

—Además no fui yo la que se lo dio— sigue como si nada. —Y no fue el único… — Doy un paso quedando frente a ella

—Cállate Chloe. — La miro con toda la intimidación que soy capaz. No quiero saber de eso, no quiero que nombre a mi amiga así. Pero en lugar de hacerme caso sigue como si nada. Odio su personalidad, ni siquiera le importa estar en desventaja.

—Pero en el último estaba a su lado, algo ebria, se inclinó y me robo un besito— se acerca un poco en la última palabra para que supongo me moleste más. — ¿Y sabes cómo se sintió? — acerca tanto su rostro que podría tocar el mío. Aprieto la boca y me empiezo a marear, creo que le voy a terminar pegando. — Se sintió suave y además huele bien —Termina con un rostro sonriente y creído que nunca había visto.

La empujo con rabia, retrocede y tropieza con mi cama. Me pongo sobre ella respirando rápido y agarro la tela de la ropa frente a sus hombros. Me mira fijamente de abajo, me agacho sintiendo como toca mi cabello y me acerca más haciendo que nuestros labios se toquen.

Agitada como si esto fuese una pelea, bajo una mano por su espalda hasta llegar a su cintura y la acerco. Chloe respira en mi boca luego de un rato sin separarnos y la atrapo para que no pueda escapar, en respuesta a eso me acerca más, siento sus caricias detrás de mi cuello mientras juega con mi lengua. Junto mis caderas a las de ella con fuerza y bajo a su cuello. Escucho un ruido poco claro, me acerca de la espalda mientras recorro parte de su piel, siento que perdí el juicio, vuelvo a su boca respirando pésimo.

Luego de un par de minutos sus manos comienzan a reaccionar y su agarre a mi espalda se suaviza, sus brazos caen suavemente pasando por mi espalda. El beso se hace más calmado, me separo y Chloe se acerca levemente levantando la cabeza haciéndome ir de nuevo. En unos minutos apoyo un codo en la cama aún con ella bajo mío, cierro los ojos y trato de calmarme, fue tan extraño todo esto que me siento nerviosa, casi con una crisis de pánico. Mi corazón se me va a salir. ¿Qué diablos acaba de pasar?

Me acuesto de espaldas y miro el techo de mi dormitorio, me sorprende lo tenue de la iluminación. Escucho otras respiraciones aceleradas a mi lado que no están en mejor condición que las mías. Apoyo ambas manos en mi frente.

Menudo cagazo.

Noto como Chloe se sienta y sale de la cama, se pone de pie en el umbral. Trago saliva mirando su silueta. Se gira, no sé si trata de decirme algo. Pero al parecer decide que no… lentamente abandona mi habitación. Aún sigo mirando a la puerta, respiro agotada y trago saliva, aún puedo sentir su boca, y su cuerpo. Demonios… debe ser por la situación en la que estoy no sé.

Miro a la pared, arrancando del recuerdo y como premio, recibo una bocanada de su perfume. Cierro los ojos.

Chloe.

Salgo de la casa con la cabeza algo gacha y respirando agitada, con un poco de suerte su madre pensará que nos peleamos. Voy a tomar un autobús y lo espero tratando de calmarme, me siento mal, algo culpable y arrepentida, de verdad no estaba pensando, sólo estaba ahí y me deje llevar… pero diablos. No quiero pensar más en eso. No sé qué diablos pasa por la cabeza de Samantha, pero estoy segura en que ambas estamos de acuerdo en que lo mejor es no vernos.

Si eso suena bien.

En una media hora (de la que no me doy ni cuenta que pasó si no veo el celular) bajo cerca de mi casa y camino, alguien me pincha la espalda baja y la desliza hacia arriba.

— ¡Aush idiota! — me enojo a madrear al muy…— Ale— digo sin más. — No te sentí.

—Es que soy un ninja— sonríe, hasta que me queda mirando.

Puto Alejandro.

— ¿Está todo bien?

—Un poco, nada grave. Ya sabes que soy la reina del drama. —Sonríe y me acaricia la cabeza desordenando mi cabello.

—Vamos peque, no tenemos secretos — hace un puchero fingido y seguimos caminando. Me agarro a su brazo.

—Algún día te lo diré tomando tecito y riéndome— eso espero. —Pero ahora limítate a amarme— sonrío dándole un empujón. Me lo da de vuelta.

—Jeje — me río malvadamente. Abrimos el portón y Óscar nos recibe loco de felicidad.

—Hola pequeño — le hago cariño. Luego se va con Ale y entramos a casa.

Sólo esta mamá Kate y tía Gabi. Corro a abrazarla.

— ¿Y mi mami? — pregunto indignada.

—Salió con Fer y Angie. —Con razón no estaba…— debería llegar pronto.

—Hmm — voy por un vaso de algo. Me siento agotadísima.

— ¿Cómo estuvo? — pregunta mamá.

— ¿Qué cosa? — levanto una ceja con el vaso en el aire.

—Tu visita a Sam— Tía Gabi que bebía su té observándome casi se atora.

— ¡¿Qué?! — se sorprende y luego suelta una risotada — ¿Es la misma Sam que conozco? — Mira a mi madre en busca de una explicación. Ale me mira de reojo.

—Si tía— digo irritada— la ayudaba con algo. ¡Pero ya se terminó y aún me desagrada! — aclaro.

—Claro, claro— sonríe.

Se abre la puerta y entra mamá.

— ¡¿Y tú?! — me enojo.

— ¿Eh?

— ¡Te extraño! — gimoteo y me lanzo a sus brazos como la joven desamparada por su madre que soy.

—Pero bebé, estuvimos ayer todo el día juntas.

Rio. — Es verdad. ¿Dónde andabas?

—Fuimos a comprar, luego a beber.

—Ahm— respondo tomando mi vaso de nuevo.

— ¡Haremos una pequeña junta, ya que la última estuvo buenísima! — Revela emocionada. Me atoro, toso como una maldita enferma mientras mis mejillas se encienden.

—No voy. —Digo de la nada, sentándome y tomando algo para comer.

—Pero pensé que con…

—Pensaste mal— saco mermelada— nos han retado demasiado. —Mamá me mira amenazadora.

—No le hagas problemas a Sandra. —La miro desafiante, ella me mira igual, amarillo contra amarillo.

—Ya no iré más descuida. Es sólo que somos dos almas que no se toleran— concluyo.

—Hmm no se para que me molesto— dice mamá simplemente sacando una taza. Se ponen a conversar y quedo en segundo plano. Me recuesto más tarde y miro a la pared. Cierro los ojos llevando mi mente a donde sea menos a lo que acaba de pasar. Estoy decidida a olvidar… fue demasiado apasionado. Cierro los ojos con fuerza y me cubro entera.

Sam.

La puerta se abre y aún tengo los ojos cerrados. Siento un peso sobre mi cama y los abro.

— ¿No dormirás debajo?

—Sólo reposaba. —me pongo de espaldas, mamá prende la luz torturándome.

—Hazme un lado— Me voy al rincón, siento el perfume de esa de nuevo, ruego que mamá no lo note. Se acuesta a mi lado, sus ojos azules viajan por mi rostro y sonríe, me besa la coronilla y rio en silencio negando con la cabeza.

—No soy una niña— bromeo. Se que a mamá Fernanda ni le interesa.

—Eres mi bebe de 21 años.

— ¿Dónde andabas?

— Con Ale y Angie.

— ¿Y tía Noelle? — tengo entendido que las 4 son inseparables.

—Salió con Caro, no iremos con esas de compras. —ríe.

…

—Oye— dice de repente.

— ¿Hum?

—Haremos algo la otra semana— me mira significativamente trago saliva recordando lo de hace unas horas.

—Ya…

—Supongo que sabes lo que eso significa. — Conociendo a Chloe no vendrá.

—Si…

—Pórtate bien Sam. Sé que no la toleras

—No vendrá. — Digo simplemente.

—Tu madre me dijo que salió rápido de aquí.

—Es que… discutimos. —Miento. Bueno al menos en el principio no…

—Samantha — usa ese tono de mierda que sólo escucho cuando se trata de peleas con Chloe.

—Solucionaré ese problema. — la calmo.

—Eso espero. Y espero que la dejes dormir acá para que no esté apretada con su hermano y primo como la otra vez. ¡Es sólo un colchón inflable!

— ¿Puedo dormir en el sillón? — salto de inmediato.

—Ese honor probablemente sea de tu tío— se ríe. — Vendrá de visitas el alcohólico.

—Qué bueno— sonrío— soy su sobrina favorita. La única en realidad.

— Sólo venía a avisarte de eso ¿Hay algo que quieras hablar?

— ¿Por qué lo preguntas?

—No sé, instinto de madre — mueve las cejas — ¿No quieres bajar con nosotras al living?

—Hmm

—Vamos amargada— me hace cosquillas.

Al final desisto.

Miércoles.

¡Ufff! ¡Respira Sam! Me arme de valor y paciencia para conversar con Chloe. Prefiero que sea aquí en la universidad a ir a su casa otra vez, quizá me eche a patadas y tía Ale se dé cuenta de lo que ha pasado. Entro a su facultad y camino sin rumbo, me la encuentro en un pasillo. Está de espaldas, vestida con una falda y una chaqueta de jeans, su cabello cae hasta sus codos, me quedo mirando, al parecer habla con unos muchachos no muy a gusto con la situación, al final se van enojados, se gira y resopla. Me ve y trata de seguir de largo. Le corto el camino, su perfume me llega de nuevo.

— ¿Qué quieres? — pregunta secamente.

—Tenemos que hablar— susurro.

—Ah si— se digna a mirarme a los ojos, nos quedamos mirando, ella prosigue— felicidades 8 de 10. Que estés muy bien— sonríe fingidamente y camina un par de pasos, la sigo.

—Deja de evitarme, nos volveremos a ver este fin de semana y necesito zanjar esto.

—No hay nada que zanjar. —Mira alrededor.

—Chloe.

—Cállate. No quiero escucharte. —Dice simplemente.

— ¿Por qué actúas así? — comienzo a enojarme— no te obligué a nada. —Me da una mirada que me recuerda a tal punto a tía Kate que no sigo por ahí.

Decido ir al grano.

—Mamá quiere que vayas, no te pido que me hables, de hecho, sería mejor que no lo hicieras. Solo te pido que estemos igual que antes— me mira— pero sin las peleas.

—No voy a ir.

—Anda o me echarán la culpa. —Me empiezo a enojar por doblegarme tanto— te iré a buscar a tu casa si no vas. —Advierto amenazante. Frunce el ceño.

—Lo pensaré— escucho. Exhalo pesadamente y me devuelvo por donde vine, camino por mi facultad, Ella verá.

— ¿Dónde andabas? — escucho un tono rudo en Paola. Río con amargura.

—No es asunto tuyo. —La dejo plantada en el pasillo. Primera vez que le hablo así, pero después de dos meses de no recibir nada de su parte, se puede joder. No ando de humor.

Tina.

Vengo a buscar a Sam para ir a almorzar, quiero ir al mall, ¡son nuestros miércoles de glotonería! Pero odio los lugares grandes. Llego a su facultad y me aborda Paola.

— ¿Sabes qué diablos le pasa a Sam?

— ¿Eh? — ¿Y yo que mierda tengo que ver?

—Le pregunté algo y me hablo muy rudamente— me aclara.

—Ya era hora— digo simplemente y sigo caminando hasta que la encuentro.

— ¡Que haaaay enojona! — bromeo viéndola sentada en una banca.

—Cállate Tina. —Gruñe.

—Oye, no la tomes conmigo. ¿Discutiste con Paola?

—No. Con Chloe.

— ¿Por? — me sorprende que repercuta en su genio. Es algo que ya lleva casi 2 décadas.

—Discutimos— dice simplemente. — Y si no va el sábado mamá la tomará conmigo.

—Ahm ya veo— si me habían avisado… Sonrío — nunca te habías descargado con Pao.

— ¡No me descargo con ella! — es que, mira al suelo— Ya ha pasado tiempo y…

—No me digas nada. No puede joderte si ella te dejó— miro mis uñas— ¿Vamos?

Me mira desde abajo y levanta una ceja.

—Vamos.

En el mall

—Hey— como una papita— también iré el sábado, pero en la tarde.

—Algo es algo. Podrías quedarte.

—Ah, ah— me burlo— no puedes usarme para soportarla. —Disfruto con su resignación. —Y yo que creí que por fin seriamos todos amigos. — Libera una risa corta y amarga que llama la atención de algunas mesas.

Sam

—No sueñes— comento, doy una mordida a mi hamburguesa— Con suerte me habló hoy.

—Debió haber sido una buena pelea — sonríe burlona.

¿Qué diablos me quiso decir? la observo un poco alerta ¿Tía Christine nos delató? No, imposible. Tina me tendría entre la espada y la pared por no haberle contado. Además, está muy calmada comiendo patatas fritas. No… ella no es de aguantarse cuando algo le inquieta.

— ¿A qué hora llegas?

—A las siete.

—Ahm.

Sábado.

Se supone que este día sería mi primer sábado de libertad sin esa. Me mentalizo para ignorarla magistralmente. Saco una taza para desayunar, son las 12. No pude dormir bien anoche.

—Estás muy callada ¿Todo bien? — mi madre, Sandra, me observa preocupada en la puerta de la cocina. Sonrío.

—Maravilloso.

—Tal vez tú y tu ironía quieran contarle a su madre que ocurre ¿Es por Chloe? ¿discutieron otra vez?

—Siempre discutimos— digo secamente— ya hablé con ella.

—Me alegra oír eso— me dice mientras saco lo necesario para comer de la nevera. — ¿Qué tal Paola?

La miro algo enojada.

—No quiero hablar de eso.

—Cariño, las cosas pasan por algo.

—Es porque soy aburrida, entiendo— digo con amargura. —Por eso me dejó… —creo que se me quitó el hambre.

—Oh cariño— susurra mamá, me abraza y agacho la cabeza recargándola en su hombro, su olor me tranquiliza, me hace sentir segura, que todo va a estar bien— eso es subjetivo. Quizá para ella sea aburrido. Pero, quizá a otra no— me besa la mejilla. —Eres joven y hermosa no desesperes.

—Lo dices porque eres mi madre.

—Nah — escucho del umbral de la cocina a mamá aparecer por el comedor. — Tú rostro es bonito, tu estilo es cool, tu contextura y altura están para que muchas mocosas babeen— mamá se toca el mentón con orgullo— y tú sabes que yo no te voy a mentir. ¡Mi hija está buena bitches!

— ¡Fernanda! —la reta mamá. — ¿No podías decirlo de otra manera?

—Nop y debo decir que con ese pantalón tu trasero se ve candente— sale corriendo y mamá la persigue. Me rio negando con la cabeza, par de locas, no las conozco. Desayuno cómodamente en el sofá mirando tv. Tengo una familia maravillosa, que se jodan las demás mujeres.

A las 7 empiezan a llegar las visitas. Llegan tía Christine y tía Noelle, Tina se me tira encima cuando me pilla en el sofá. Por lo que supe tía Gabi y tía Charlotte tenían una junta de ex compañeros. Tía Angie y Tía Caro llegaron a las 7.30 y tía Ale y tía Kate y el par de idiotas atrasados, no sé por qué siempre les pasa eso. Mi tío llegó un cuarto para las 8, nos abrazamos y fue a conversar con mamá.

Chloe.

— ¡Carajos siempre lo mismo! — escucho a mamá en el living aún con el cabello húmedo.

—Para que se ponen amorosas— digo al aire. ¿Estás creen que una es idiota?

— ¡Chloe! — me reprenden a unísono.

—Traigan las cervezas— llora mamá abrochándose una blusa celeste. Mamá Kate la ayuda.

—Voooy— dice Alejandro cargándolas. Yo me preocupo de dejarle alimento y agua a Óscar.

Ya e

…