Capítulo 25 de Mi Pareja Perfecta 3, de brity

Las chicas apasionadas

Chloe

Luego de robar un par de besos, bajo animada la escalera, ¡No tengo resaca! Aunque parece que soy la única porque acá abajo parece un concurso de zombis. Tía Angie se comunica mediante gruñidos con tía Fer. Mi madre, Alejandra; está sentada con la espalda curvada y la cabeza gacha. Alejandro, babea sentado en un sofá. Le saco una foto por si acaso tengo que chantajearlo.

—Pobre mamá — hago un puchero fingido sentándome a su lado.

— Ah… mi cabeza — gimotea con la mano en la frente— no lo entiendo, no bebí mucho.

—Los años. — le digo. — ¿Y mi otra madre desnaturalizada?

—Aquí— escucho suavemente, frunce el ceño mirando lo que queda de su esposa— ¿Te duele el estómago?

—No— dice mamá.

Me quedo sentada un rato hasta que comemos, recuerdo que en 2 días más tengo que entrar a clases, afortunadamente no quedan más de 3 meses para que terminen.

Nos recuperamos con el desayuno y nos vamos a casa, la despedida fue un poco incómoda tomando en cuenta como nos ven algunas de reojo, supongo que debe ser raro. Así que un abrazo y un besito rápido está bien.

De vuelta a clases

— ¡Yo propongo a Chloe! — Levanto la cabeza, estamos en la asamblea de la facultad y una chica y un chico saltan, creo que de los grafitis. Luego muchos se hacen presente y ya es historia.

Se supone que ni siquiera me presenté... pero creo que podría considerar la posibilidad de dirigir el consejo escolar.

Me pongo de pie.

—Pues ya que el público lo pide— sonrío bromeando y levantando los hombros con humildad fingida. Escucho unas risitas y varios aplausos.

Sam

— ¡Ya te dije que no! — camino rápido a la salida.

— ¡Pero Sam!

—Mira Pao — veo mis pies incómoda y algo enojada— no insistas, creo que por ahora es mejor mantener las distancias.

— ¡Pero como amigas!

—Si claro, empezando por tus mensajes. —Por suerte Chloe no vio ninguno.

— ¡¿Qué esperabas?! ¡Terminamos hace poco!

—Si, pero… —Me mira dolida y me trago lo que iba a decir. Me giro y camino de vuelta.

—No puedo creer que lo superaras tan rápido— Escucho al fin. Me quedo estampada en el suelo más indignada que otra cosa. Me giro muy enojada.

—Yo no empecé… —prácticamente me muerdo la boca. Paola sabe que la cagó. —Ya no vale la pena seguir discutiendo. —Aclaro, parece que a ella no le gusta la idea.

Tina.

—Hey pequeña, ¿que ves? —Veo a Chloe con cara de pocos amigos mirando hacia su derecha, sigo sus ojos hasta una discusión acalorada que tiene Sam con Paola.

—Chloe… estas cosas pasan.

—Rata de dos patas— gruñe. Ahogo una risita.

Vemos a Sam caminar rápido mirando prácticamente sus pies, cruza la calle y sin vernos se dirige hacia la parada del autobús.

— ¡ERES UNA GALLINA MCFLY! — grita Chloe colorada— ¡Como te atreves a ignorarme!

Sam se gira pasmada frunciendo el ceño, se nota que no la vio. Estoy segura de que tengo una sonrisa estúpida, es que Chloe y sus cosas…

— ¡No me di cuenta! — espeta duramente.

— ¡Deberías! — grita.

— ¡¿Y por qué diablos debería?!

— ¡Por qué es románico!

— ¡Eso es estúpido!

— ¡Tú eres estúpida! — Observo a Chloe algo despeinada con el puño en alto.

— ¡NO ME SEAS TAN IDIOTA! — grita Sam.

— ¡AH SI! ¡Ven acá! — Chloe hace como que boxea. Frunzo el ceño, ¿acaso no podía llamar la atención de otra forma? Y Sam que cae tan fácil. Suspiro con cansancio.

A estas dos les va a costar. Llevan mucho jodiéndose.

— ¡Pues voy! — camina dando grandes zancadas.

— ¡¿Dónde lo quieres?! ¡¿Dónde lo quieres?! — Chloe no se intimida ni un poco. Sam se acerca a tal punto de que podría recibir un derechazo en el mentón; en el momento en que la rabia debería haber estallado, se quedan mirando ceñudas.

Seguro que el par de idiotas se acaba de dar cuenta que ya no pueden actuar así.

—Supongo que lo captaron. — Comento. Chloe se ruboriza y se cruza de brazos y Sam mira en otra dirección.

—Hmmghm— dice Chloe.

Rio, que rayos significa eso.

—Me voy. —San arranca.

— ¡Eso! ¡Vete! ¡Huye!

— ¡No huyo! ¡Tengo que hacer!

— ¡Ah muy bien! ¡Gracias!

— ¿Y eso a que viene?

— ¡A tu nula atención!

— ¡Pero si hablamos todos los días!

— ¡¿Por WhatsApp?! ¡Eso no basta!

— ¡CHICAS! — les corto el rollo. — ¿Quieren que todo el mundo conozca su vida privada? — miro alrededor a varias personas entretenidas, otras ceñudas.

Sam mira de reojo y camina hacia su transporte abandonándonos.

—Bah, no me pudo esperar. — Me lamento.

— No te juntes con esa chusma.

—Chloe— la reprendo.

—Bien, bien— arruga la nariz. En eso sonríe— ¡¿Ah que no sabes quién es la presidenta reelecta?!

Sonrío, menudo cambio de humor.

—No me digas que…

— ¡Siii! ¡Yo! ¿puedes creerlo? Quizá algún día sea presidenta de la República— hace con sus manos como si forjara su título.

— De seguro que lo lograrías— asiento.

— ¡No espera! ¡Gobierno Autoritarista de Chloe! — Mira al horizonte. — ¡No! ¡Gobierno popular supremo de Chloe…! ¡No!...

— ¡Ya entendí! — le corto. Mejor que no toque la política.

— Bah— ríe traviesa— eres aburrida. Hubieses sido la segunda al mando.

— ¿Y Sam?

—Mi concubina— coloca un rostro pervertido.

No puedo evitarlo, la abrazo y la levanto del suelo.

— ¡No cambies nunca! ¡No dejes a mi amiga! —Gimoteo.

— Descuida. Aún queda Chloe. — la bajo.

—No me respondiste lo segundo.

—Me queda paciencia. —Dice seria.

—Vamos Chloe, acaba de terminar una relación no tan corta— levanto los hombros— y Paola no te quiere ni en pintura.

—Que se joda. — Responde.

—Y Sam te quiere, por eso discuten— río.

—A ver, que no me estas contando.

—No es ningún secreto —miro sus ojos tan dorados— si Sam le diese en el gusto no discutirían así. ¿Y cuál sería la razón?

—Yo… — dice pensativa dándose importancia.

—Exacto— sonrío malvadamente. —Pero tampoco lo desperdicies, marca tu territorio. —La motivo.

— ¡Si! — Exclama— ¡Gracias Tina! — Me da un besito en la mejilla y se va corriendo a tomar el siguiente autobús.

Mi trabajo aquí está hecho.

Sam.

Decido recostarme un rato con algún libro de fantasía, ya me tiene harta la universidad. Queda tan poco de semestre que parece una tortura que el día sea tan lento.

Lentamente pienso en varias cosas que pasaron, cuando mi cerebro me dice ‘’deja de pensar y descansa’’ la puerta se abre y se me tiran encima. Por el aroma… claramente es Chloe.

Y su peso…

— ¡Toca la puerta! —exclamo enojada hasta que me planta un beso. Se separa, sonríe traviesa y yo la miro con una mezcla de estupefacción y rubicundez.

—Emm… — digo.

—Cállate.

— ¿Eh? — este es mi cuarto. Frunzo el ceño de nuevo. Chloe toma mi libro y para mi sorpresa lo coloca delicadamente (pensé que lo tiraría) sobre mi escritorio. Luego me mira como si fuese una especie de tema pendiente y me besa de nuevo.

—Hmmmg… ¡Chloe! — digo apenas luchando por salvar mi inocencia. Me atrae de la espalda baja y trata de meter la lengua. Lo logra cuando siento un poco de debilidad por su contacto.

La atraigo y meto la mía dándole en el gusto. Poco me importa mi orgullo cuando giro y siento su estómago bajo mi mano. Me atrae acariciando mi nuca y pasando su pierna tras las mías. Mientras nos besamos, siento su cada vez más cálida piel reaccionar a mis caricias, acaricio su vientre suavemente.

Hasta que nos tocan la puerta con fuerza, nos separamos y miramos despeinadas y agitadas a mamá Sandra jodidamente seria.

¡Maldita sea Chloe! ¡No le costaba nada dejarla cerrada!

Me quedo un poco roja, es incómodo que tu madre te vea así.

— ¡Contrólense un poco! — gruñe.

—Lo… lo siento. —respondo.

—No debiste haberme abordado de esa manera. —Me dice Chloe.

— ¿Qué? — me indigno. ¡Pero si ella vino y se me tiró encima!

—Si claro. —Mamá la apuñala con la mirada. —Estas jóvenes de hoy— se va diciendo por el pasillo.

—Bah, yo sólo marcaba mi territorio. —Dice cuando se escucha un claro ‘’calenturientas’’.

—Como que territorio. — ¿Qué se cree?

— ¿Me extrañaste? — me ignora.

—Eh… — veo sus ojos brillantes mientras apoya la cabeza en el colchón nuevamente, sonrío — si— beso su cuello, se ríe.

—Ya lo sabía, ¡estás loca! ¡encandilada! ¡rendida! ¡flechada!...

—Cállate Chloe— me exaspero. Tan hiperquinética esta mujer.

— Jeje— ríe— Soy nuevamente presidenta, deberías darme un premio.

Niego con la cabeza, es increíble su capacidad para ‘’conquistar a las masas’’.

—Podríamos hacer algo —concedo, servirá para desestresarme.

—Y comer, comer es importante— señala.

Creo que ahora me gusta más.

—Si— la observo— comer.

Chloe se tranquiliza y me acaricia la mejilla mientras me acerco a darle otro besito.

—Que tal mañana— sugiero. —Tengo la tarde libre.

—Salgo a las 6. Quiero ver una película— gimotea.

—Película entonces.

—Y comida, la comida es importante.

—Chloe… —me mira queriendo reírse— si habrá comida. —Ríe y besa mi mejilla.

—Por cierto— se me olvidó— felicitaciones.

—Gracias, gracias. — Dice muy ufana. Atrapo su nariz y me pega en la cintura.

— ¿Qué tal? Pequeñas. — Mamá Fernanda se apoya en la puerta aún con ropa de trabajo. Me mira y levanta las cejas.

—Eh yo… — me hago a un lado algo cortada.

— ¡Hooola! —no esperaba vergüenza de parte de Chloe de todas formas.

—Hola Chloe. ¿Cómo les va?

—Estupendamente, sólo venía un rato.

—Es tu casa— mamá levanta los hombros.

—Se arrepentirá de haber dicho eso— bromea Chloe. Se escucha la risa de mamá y camina al pasillo.

—Ahora me voy— se trata de poner de pie.

—Quédate un rato. —La sujeto, acaricio su rostro.

—Pero tengo que estudiar— hace un puchero.

—15 minutos.

—Ehm Ehm convénceme.

Viernes.

Chloe.

Me siento y miro a lo lejos a Sam conversar con Tina, ¡estoy indignada! ¡ayer fue fenomenal! Debo decir que pensé que en algún momento Sam podía ser la aburrida de antes. Pero no, nos juntamos ayer, conversamos todo el camino, me hizo reír la muy imbécil.

—Hmmghhm— digo recordando nuestra salida al cine, a comer y luego nuestra caminata. Es primera vez que alguien no me suelta la mano. ¡No sabía que era tan cariñosa!

—Me encanta— gruño. Esa rata de dos patas, me cruzo de brazos.

—Pareces loca. —Levanto la cabeza enojada viendo a Ale sentarse a mi lado con nuestras bandejas

— ¡Por fin! — celebro— abro mi hamburguesa y le doy una gran e indignada mordida.

—De nada— se queja Ale.

— ‘’Gaciaz hedfmano’’. — Sonrío feliz mientras me despeina.

— ¿Cómo van las cosas con esa? — trago rápido.

— ¡Bien! — vuelvo a enojarme.

— ¿Acaso querías que les vaya mal? — me mira entretenido.

—No, pero me sorprende, no te voy a negar que pensaba que era aburrida.

—Bueno parece que no la conocías tan bien.

—No te pongas de su parte— lo amenazo.

—Claro que no, pero me alegra que se porte bien.

—Aún discute con la ex — gruño.

—Esas cosas pasan Chloe, terminaron hace poco igual. — Bebe un sorbo de su bebida.

—Tina dice lo mismo.

—Es que somos los maduros, ustedes las idiotas.

— ¡Oye! — mentira no es.

— ¿Y qué harás? — sus castaños ojos me estudian tanto que sé que sabe lo que pienso.

—No sé. — Como decirlo delicadamente…

¡Me gustaría amarrarla! ¡Qué Paola no la toque! ¡No la mire! ¡No le hable!...

—Respetar su relación con Paola— recito.

—Balazo y al río— bromea Ale. Reímos.

— ¡Tú me entiendes! — digo emocionada. —No ya hablando en serio— coloco cerdamente papitas fritas dentro de mi hamburguesa— ¿Qué harías tú en mi lugar?

Es mi mellizo, mi amigo, mi hermano, mi psicólogo. ¡Lloro!

—Hmmm si fuese yo… — come y se toma su tiempo pensando— creo que lo más razonable sería dejar que viva su ‘’separación’’ —flecta los dedos— Pero luego que sepa que está conmigo y con nadie más.

Lo quedo mirando.

—Me gusta. —Toco mi mentón, miro hacia ellas para darme cuenta de que nos están mirando, me ruborizo…

Ale se ríe. Ahora si me puse roja, le pego en el hombro.

Sam

Miramos a Chloe y Alejandro darse manotones frente a las miradas de algunos curiosos, se ríen y dirijo mi vista a Tina, que parece pensativa. Me ruborizo y sonríe pesadamente.

—Bueno, bueno…

—Cállate Tina— me cruzo de piernas y brazos.

—Tranquila Samy— bromea acariciándome la cabeza a sabiendas de que me irrita más. — ¿Cómo va todo?

—Muy bien— y no es mentira.

— ¿Cómo lo sabes?

—Salimos ayer, lo pasamos excelente… bueno al menos yo.

— ¿Y por qué Chloe no? — levanta una ceja.

—A estado mirándome como una maldita asesina toda la tarde.

— ¿La has estado mirando de reojo? — Tina mueve sus ojos coquetamente.

— ¿¡Quieres pelea!? — Amenazo roja. Se carcajea a todo pulmón.

— Ay Samy, yo creo que Chloe está enojada porque le gustas mucho.

— ¿Quién rayos reacciona así?

—Ella— levanta los hombros como si fuese obvio— Eres su gran enemiga y némesis de toda la vida y ahora… —sonríe— la haces feliz.

—Ya pero tampoco lo digas así— soy un tomate.

—Es la verdad— me apunta con el dedo. — ¿Cómo va todo con Paola?

—Sólo me molesta, ahora quiere salir y todo eso, ‘’como amigas’’ —hago comillas con los dedos.

—Si claro. —Mira al techo— ha estado saliendo más con Bruno.

— ¿Insinúas que…

—No. — me corta— bueno no lo sé, pero sólo te lo comento.

— ¿Te inquieta? — pensé que no le interesaba Bruno.

—No es por lo que piensas— frunce el ceño— Es sólo por si acaso… ya sabes, la gente folla— mueve la mano.

—Ay Tina— arrugo la nariz.

—Me alegra ver que no lloriqueas, la Samy del pasado estaría en tragedia.

Miro a la nada.

—Nah, supongo que tarde o temprano… ya sabes, conocerá a alguien— No voy a negar que me da algo de pena, es difícil dejar ir, pero también soy su amiga y le deseo mucha felicidad.

—Es bueno que lo tomes maduramente. —Bebe un sorbo de su refresco, mira hacia el fondo a unos tipos sentados mirando su reloj, bosteza cansada.

— ¿Tu madre? — Tía Christine y sus guardaespaldas.

—Le dije que sería más efectivo si se deja de declarar contra familias y hacer farándula— gruñe.

—A tu madre le gusta que el mundo arda— la miro con un poco de lástima.

—Si me vuelves a mirar así te meteré la bombilla por el culo.

—Lo siento— rio. Es una finura de chica de la alta sociedad.

—Cambiemos el tema. —Decide ignorarlos— ¿Cuándo le pedirás que sea tu novia?

— ¿Y por qué no ella a mí?

—Porque es una maldita orgullosa.

—Bueno va a tener que dejar su orgullo — bravuconeo.

—Un paso a la vez— bromea. — ¿Acaso no ves que la pobre chica está en tragedia?

—En ese caso la mataría pedirle noviazgo — comento. Tina se sorprende.

— ¿Lo harás?

—Estoy suponiendo— me ruborizo nuevamente.

—Llevan unos 4 meses de que termino todo con Paola, 2 semanas desde que la cagaste volviendo, otros 3 estando de enamoradas por la vida…

— ¡Nosotras no…!

— ¿No crees que 7 meses es suficiente?

—Los primeros 4 no cuentan. —Arrugo el ceño— me estaba ayudando con mi vida amorosa— aclaro.

—Y vaya que te ayudó. —Mueve las cejas.

—Ah estás chistosa— le doy un golpe en el hombro y me ataja ninjamente. Miro su castaño cabello caer por sus hombros.

—Oye ¿y tú? ¿no te gusta nadie? —Tina sonríe.

—Nop. Creo que me dedicaré a vivir la soltería.

—Qué miedo…

—Grrr —rio antes de darle una cátedra sobre prevención.

Terminando las clases pienso en si irme a casa o no, miro hacia donde está la casa de Chloe… ella siempre me va a ver, incluso sin avisar, la muy… pero yo hace tiempo no voy. Por otro lado, nos vimos ayer y anteayer, quizá este harta de mí.

— ¿Qué ocurre? — miro a mi lado a Paola con su mochila al hombro.

—… Nada.

—Tienes problemas con tu novia ¿Tan pronto? — ese comentario me irrita.

— ¿Qué quieres?

Me mira algo enojada, estoy segura de que ese comentario fue para asegurarse de si estoy con ella o no. No le daré el placer desde luego.

—Nada. — Se adelanta. —No duraran — termina antes de abandonar el lugar.

¡Pero qué irritante puede llegar a ser! La miro horrible.

Trato de aclarar mi mente y pensar como Chloe… que haría ella.

‘’Oooh ¿Debería ir a hacer una visita, aunque nos vimos dos días seguidos?’’ imito la voz más agudita y animada de Chloe.

Me respondo…

‘’ ¡Desde luego! ¡Porque soy una sinvergüenza desvergonzada!’’

—Argh— toco mi frente. Aún le hago bullying a Chloe en mi mente. Aunque desde luego que ella jamás se daría vueltas con eso, ¿me pregunto alguna vez le daría vueltas a algo?

Chloe.

¡Cómo diablos le dejo en claro a Sam que sólo está conmigo! Giro por la cama hasta que caigo al suelo.

—Aush— lloriqueo con la frente roja y la nariz respingada por el golpe.

— ¡Qué pasa! — entra mamá Kate rápidamente. Me ve en el suelo estupefacta hasta que libera una carcajada.

— ¡NO TE RÍAS MUJER! — grito herida.

— ¿Qué diablos te pasa? — me ayuda a ponerme de pie— me recuesto en la cama y me toco el cartílago de la nariz. Se sienta al lado y acaricia mi frente y mi cabello.

—Nada, cosas de …. Mujeres— me ruborizo.

— ¿Una mujer en especial? — ¿para qué pregunta si ya sabe?

—Si — hago un puchero.

— ¿Qué pasa con Sam…?

—Bueno… —decido contarle, aunque me complica— es que terminó hace unos meses y aún se ven en la Uni y…

— ¿Te da miedo que vuelva a magrearse con ella?

— ¿Por qué eres tan cruda? —Me quejo.

— ¿Ustedes están saliendo?

—Salir… salir— me complico.

— Pídele que sea tu novia y barres a la otra— sonríe cruel.

— ¡Eres una víbora! — bromeo.

— Así limpié la pista de la competencia— sonríe mamá.

— ¿Tenías competencia? — me sorprendo.

—No— su mirada se vuelve como la de un halcón— pero al menos puedes pedir explicaciones y no quedas como la loca.

—Me asustas— digo del rincón.

—Bueno así es la cruda realidad. —Mira al techo. — No seas tan insegura— aprieta mi mejilla— la has visto dos días seguidos… si no hubiera interés no estaría queriendo verte tan seguido.

—Si, pero… ya sabes, es inevitable el miedo.

— ¿Si quiere estar contigo que tan mala puede ser?

Mamá Ale abre la puerta.

—Hola bellas, Chloe tienes visita— mueve las cejas coquetamente y ambas me quedan mirando, enrojezco.

— ¡No molesten! — ¡Me arde la cara! — ¡SHU! ¡SHU! ¡FUERA! — ¡se van riendo las muy…!

Sam entra con cara de no saber qué mierda pasa.

— ¿Por qué gritas? Loca. — me reprocha.

— ¡Cállate!

— ¡Cállate tú!

—Así, pues ¡Ven! — levanto los brazos.

— ¡No des pena! — cierra la puerta. Ya puedo imaginar a mis madres mirándose y negando con la cabeza.

—No me desafíes — gruño, Sam me ignora y se sienta en mi cama. Me queda mirando.

— ¿Estás bien?

—Estupendamente— respondo rápido. —Rata de dos patas— murmuro.

—Deja de decir eso— se queja.

— ¿Y qué haces acá? — pregunto curiosa.

—Yo… —Noto la vacilación en sus ojos y tomo ventaja. — ¿Me extrañaste? — se ruboriza — ¡Si! ¡Si! Me extrañaste— La abrazo ¡No puede vivir sin mí! ¡Me quiere! ¡Me quiere! —Jeje soy fabulosa. — digo mientras la mantengo apretada con los brazos pegados al cuerpo. Descanso mi cabeza en su hombro mientras se libera un poco y me acerca a ella.

—Eres desesperante— acaricia la punta de mi cabello. Me separo un poco para acercarme y besarla, mientras disfruto de ella y su rico olor, sonríe y se recuesta sobre mí en la cama.

—A ver, a ver— le advierto cuando mi cabeza toca la almohada.

—Shht— sonríe dándome suaves besos, me atrae a ella y yo acaricio su suave y pálida piel.

Tocan la puerta.

— ¿Qué? — me quejo. Abre mamá Ale mientras seguimos entrelazadas, Sam trata de incorporarse, pero no la dejo. En su lugar la mira con pánico y yo con una ceja levantada.

—Apenas llevan 5 minutos y ya están así.

—Sólo es un beso mujer. —Respondo.

—Te estoy vigilando— mira de reojo a Sam.

—Es… sólo… — empieza.

— ¿Qué pasó?

—Mamá pregunta si quieren algo. —Se cruza de brazos.

—No era necesario que entraras— sonrío tomándole el pelo.

—Silencio mocosa— se queja. Me rio.

— ¿Hay algo rico? — mis ojos brillan.

—Para ti nada— mamá hace un puchero.

—Entonces no— arrugo la nariz.

Sam nos mira como partido de tenis.

…