Capítulo 12 de Mi Pareja Perfecta 3, de brity

La fiesta de disfraces

Kate

Al día siguiente.

—Buenos días familia— llega Chloe con un short y un polerón gigante arrugado. La saludamos.

Alejandro se sienta con los ojos casi cerrados.

—Buenos días, es el polerón que perdí la semana pasada.

—Vino con mi ropa lavada.

—Pero si esa semana tu dividías la ropa.

—Jejeje— se ríe malvadamente. — El que reparte se deja la mejor parte.

Alejandro niega con la cabeza y besa a Ale, luego a Chloe.

— ¡Afeitate! — Alejandro la abraza raspándola y Chloe grita.

Con estos dos me acostumbré al ruido.

— ¿Y ya vieron de qué se disfrazarán? —pregunta Ale poniéndose de pie al hervir el agua.

—Es un secreto— sonríe Alejandro. — ¿Y uds.?

—Es un secreto — bromea Ale.

Desayunamos y Chloe se pone a leer el diario.

—No me gusta esta cosa— dice bajito y se va a la última hoja— ¡Oye los horóscopos!

—Esas son puras mentiras. —Dice Alejandra.

— Ejem Ejem ‘’Cáncer: Póngale más ojo a su familia que al trabajo, usted sabe de eso. Cuídese del estómago. Esta semana recibirá una buena noticia. Color amarillo, numeró seis.’’

—Faltó el nueve— comenta mi esposa. Alejandro, Chloe y ella se desternillan de la risa.

— ¡Alejandra! — la reto.

—Entonces tía Christine es escorpión— Dice Chloe pensativa, ojeando.

—Con razón— comenta Alejandro haciéndonos reír. — ¿Y tía Noelle?

—Esa debe ser cáncer o piscis— comenta burlona.

— ¿Algún problema? — Ale levanta una ceja.

—No te ofendas, tienen fama de emocionales.

—No me ofendo, es más, ¡No me interesa! — hace como que llora. Me rio y acaricio su mano.

—Bueno ahí tienes a tu Leona— Lee Chloe despreocupada. — Tenemos que cuidarnos de la cabeza Ale— comenta.

—Ya es tarde para ti— le toma el pelo.

—Estas muerto ¡Jamás verás tu polerón!

Sam.

Por fin es viernes, hoy salgo algo temprano, quiero dormir un rato. Cada vez me está costando más.

— ¡Samy!

—Tina— la miro con cara de muerte. — ¿Qué pasa?

— ¿Tú mamá no te dijo?

—Humm — diablos dormir poco me seca el cerebro— ¡Ah sí! ¿La fiesta?

— ¡Exacto! Irás supongo.

—Claro… aunque no sé si disfrazarme.

—Es obligatorio.

—Oh…

—Oye... —mira a los lados— ¿vas con Paola?

—No. — Por alguna razón no quiero verla. Estoy harta de esperarla.

—Genial, ¡vamos de algo juntas!

—Claro ¿De qué se disfrazará tía Christine? — pregunto burlona. No la imagino.

—Creo que de Drácula— nos reímos.

—Le queda.

Dentro de una semana octubre dio paso a noviembre y como estábamos ocupadas con exámenes estuvimos a última hora eligiendo un puto disfraz. El evento sería en la mansión de tía Christine y para variar Tina me exigió como mejor amiga almorzar y pasar la tarde con ella. Y para mi sorpresa las mayores están bastante motivadas, incluso mis madres. Supongo que nos hará bien a todos reírnos un rato y desestresarnos.

Llego a la mansión y toco el timbre. Sale tía Christine.

—Hola mortal— bromea con un vestido largo, es curioso, le queda muy natural, demasiado natural…

—Se ve bien— sonrío burlona.

—Lo sé, lo sé. Me lo estaba probando. —Me cuenta cuando entro al hall.

— ¡Que buena decoración! —me sorprendo. Las paredes y muebles están cubiertos de telarañas ¡Y algunas arañas! En la entrada hay un esqueleto (espero que de mentira), las luces están algo más lúgubres con un tono rojizo y hay caramelos desperdigados en algunos lados, incluso unos sobre una mano reseca.

—Obvio, tenía que lucirme. — Dice creída— vendrán importantes personas disfrazadas, pero mataría por ver a tus madres y a las demás— se carcajea.

— ¿Y tía Noelle?

—Se está pintando las costuras. — ¿Eh?

—Bueno yo iré al cuarto de Tina…

—Siéntete como en casa y por cierto… las cámaras están prendidas en el hall, el salón, las cocinas, y los pasillos.

—Gracias— gruño. ¡¿Me lo recordará siempre?! Parece adivinarlo porque me da una última mirada burlona antes de salir.

Toco la puerta de Tina y entro a su cuarto. Me da risa el traje de teletubbie morado de su cerdita.

— ¿No la llevarás verdad?

—No, pero no quería que se sintiera excluida— le hace mimos. — ¿Quién tiene pancita de teletubbie?

Chloe.

—No sé porque hago esto— murmura Alejandro.

—Era esto o ser las piernas de un dinosaurio— le hecho más spray verde.

— ¡Pero no se verían nuestros rostros!

—Por eso— sonrío. —Ya está.

Alejandro se mira el traje y el pelo verde al espejo.

— ¡Eres un padrino mágico perfecto! — me río. —No olvides tu corona.

— Demonios— murmura.

— ¡Oye a mí me encanta mi cabello rosado! —opino.

—Seee…

Tocan la puerta.

—Deben ser Will y Leo. —Salgo y abro la puerta, los veo algo normalitos, aunque no es la ropa que usan siempre ¿serán gitanos?

— ¿Qué diablos son?

— ¡¿Cómo que ‘’qué somos’’?! — Se indigna Will— ¡Yo soy Miguel!

— ¡Y yo soy Tulio! — Dice Leo. Se cruzan de brazos— mira mi coleta— apunta a su cabello. —Me lo dejé crecer, Will también.

— ¡Cool! — me río. ¡No tuvieron ni que teñirse! ¡Son perfectos!

—Hey pero que tenemos aquí— se ríe Leo viendo el cabello de Ale— muy mono. ¿El joker?

— ¡Soy Cosmo! — se enoja.

—Y yo Wanda. — Asiento feliz.

—Te queda el rosa— opina Will.

— ¡Por eso eres mi primo favorito! — lo abrazo.

— ¡Oye! — Gimotea Leo.

—Bueno, bueno, que lindos— se ríe mamá Ale viendo el pelo de Alejandro— ¿Eso se sale verdad?

—Eh…— contesto.

— ¡Chloe!

—Si se sale— rio. Veo el traje a rayas de mamá y su rostro pintado. Sale mamá con un vestido oscuro y un peinado tétrico, como es seria le viene de lujo el disfraz.

—Bettlejuice— se impresiona Leo— y Lydia. Nada mal — las mira con interés y saca su celular.

— ¿De qué irán sus padres? — pregunto a Leo y a Will.

— ¡De super héroes! — sonríe Leo.

—Ya verás— ríe Will.

Sam.

Salimos del cuarto con Tina, el disfraz no se nota si no vamos juntas, es bastante simple, al llegar al salón vemos a varias personas con disfraces, un Popeye, brujas, vampiros, momias, y varias caricaturas. No sabía que la gente se esmerara tanto sólo por una fiesta, veo a un Mario y una Luigi tomando un vaso de una mesa.

— ¡Está viva! — escucho que grita tía Christine cuando aparece tía Noelle de una versión femenina de monstruo de Frankenstein. Se ríen… pero que lindas. Al vernos tía Christine peina su laminado cabello hacia atrás y suelta una risa despectiva.

—Son iguales. —Dice mirándonos.

—Exacto— chocamos las palmas con Tina. No tuvimos ni que teñirnos, vinimos de Daria y Jane. Lo más triste es que ni siquiera tuve que comprar ropa y Tina tampoco, sólo me arreglé un poco el cabello y me puse unos piercings falsos. Tina unos lentes y ya está.

—Bueno, bueno, si son iguales— escucho atrás. Tía Gabriela sonríe con un traje amarillo y con la cara pintada verde. Nos saluda tía Charlotte con un precioso vestido rojo.

— ¡No me esperaba menos de ti! — ríe Tía Christine tocando la pluma de su sombrero.

—Que puedo decir— ríe. — ¡Soy fabulosa!

—Diablos Gabriela— aparece mamá con un traje a rayas y unas cadenas. —Te viene.

—Gracias Fernanda ¿Cumpliendo condena? — bromea.

—Con la mejor guardia— sonríe con mamá en su traje de policía.

Estamos un rato hasta que aparece tía Ale y tía Kate, rayos tía Kate tiene toda la personalidad. Me río bajito, tía Ale con mamá comentan algo de ‘’rayas’’ se apuntan y se abrazan. Parecen niñatas.

—Igual de amargadas— escucho, mi estómago se siente como si lo pescaran con un anzuelo, miro de reojo a Chloe abrazando a Tina, hace algo más de una semana que no la veo — ¿Segura que están disfrazadas? — se ríe junto con Alejandro. No puedo evitar sonreírles, se ven tiernos de padrinos mágicos.

Las demás se ríen cuando les ven el cabello, sobre todo a Alejandro.

—Que hay Sam.

—Chloe— saludo. No me atrevo a acercarme, sólo nos miramos, cuando se gira veo a mamá mirándome de reojo. ¿Se está tomando en serio el disfraz de policía o qué?

—Te viene el cabello— susurro yendo por un vaso de algo.

Bebo un sorbo de algo bastante dulce que me provoca ardor. Bueno, ya se pasó todo, sonrío cómoda.

— ¡No me dejes sola! — se enoja Tina a mi lado.

—Perdón.

—Jaja— escuchamos a nuestras espaldas. —Prepárense para los problemas.

—Y más vale que teman— se escucha la voz de otra mujer.

— ¡Para proteger al mundo de la devastación! — Empieza tía Angie. Hasta que las risas acallan el monólogo.

—Diablos chicas ¡Lo ensayamos! — reclama tía Caro con un traje del Equipo Rocket. — ¿Y tú qué diablos te hiciste en el pelo? — mira incrédula las cejas verdes de Alejandro.

Murmura algo como ‘’Chloe’’ haciendo reír a tía Angie.

Chloe.

Me saco fotos con mis tías, y muchas personas más ¡Incluso el papa! No pensé que esta fiesta estaría tan buena; incluso llegaron jóvenes de nuestra edad de familias como la de Tina. Siento al fondo una mirada puesta en mí, me giro y veo a Sam con la vista en el suelo. ¿No me estaba viendo verdad?

La quedo mirando hasta que sus ojos chocan con los míos. Trago saliva.

Me tocan el hombro, me giro sin interés hasta ver a tío Leo de Wolverine.

—Pero que rayos— rio. Es que la pancita le da todo el estilo.

—No sabes cómo me rasco la espalda— se ríe. Tía Vale me saluda con un traje de wonder woman. Es increíble como las parejas aquí vinieron muy complementados.

Los abrazo, me saco unas fotos y los veo saludar a tía Christine y las demás. Me rio cuando mamá Ale palmea la panza de tío Leo que parece indignado.

Luego de unos cuantos vasos de cerveza voy al baño del fondo del pasillo. Cuando paso por el salón de la entrada veo una mano reseca con unos dulces.

Ya qué... los tomo y me hecho unos cuantos a la boca.

Escucho una risita. Me giro frunciendo el ceño y veo a Sam de brazos cruzados apoyada en la pared.

— ¡Qué! —respondo con la boca llena de masticables. ¡Frambuesa! ¡Banana! ¡Durazno!

—Eres como una niña— dice simplemente.

— ¿Me seguiste?

—No te creas tanto— sonríe. Apunta a la puerta del baño cerrada.

—Humm, me sorprende que tía Christine no le haya puesto más baños a este.

—Hay otro, pero está lleno.

— ¿No hay otro más en esta enorme fortaleza? — me indigno casi bailando ¡Me orinaré!

—Es que cerró la mayoría de las puertas— repone pensativa mirando el techo. — Aunque…

—Aunque…

— La habitación de Tina

— ¡Cómo no lo pensé! —me giro con las rodillas juntas y trato de ganarle a Sam, pero en menos de 3 segundos está a mi lado burlona.

— ¡Déjame entrar primera! — gimoteo.

— ¿Por qué lo haría?

— ¡Tengo más ganas! ¡Mi vejiga explotará! —lloriqueo.

— ¿Y a mí qué? — dice cruel cuando subimos al primer piso. ¡Maldita tía Christine que desactiva los ascensores!

Entramos al dormitorio de Tina, su puerca nos observa del sofá. Miro a Sam apremiándola para que entre rápido.

—Pasa— dice simplemente.

— ¡Graciaaaaas! — corro.

Es el mejor momento de mi vida. Suspiro ya dentro.

—Puedes entrar— sonrío perezosa saliendo dentro de unos minutos. ¡Fue una eternidad ahí dentro!

Entra en silencio y me pregunto si la espero o no… Decido que sí. Después de todo fue la mente maestra. Me siento en la cama, su cerdita al parecer decide que no valemos la pena porque sigue durmiendo.

— ¿Me esperaste? ¡Vaya! —bromea Sam.

— ¡Hum! — coloco las manos en la cama, me pongo de pie con toda la disposición de retirarme indignada. Me toman la muñeca y soy despedida hacia atrás, directo a Samantha. Me mira fijamente.

— ¿Qué quieres? — susurro mirando a otro lado tratando de ignorar lo cerca que estamos. La empujo, sonríe y apenas se mueve, ¡lo tomo como un insulto para mi cuerpo musculoso! Y la empujo de nuevo. Se carcajea y nos enfrascamos en una especie de lucha, hasta que esta vez sí soy capaz de desestabilizarla, cae a la cama de espaldas, abrazada a mí. Reímos.

—Eres una idiota— me apoyo de los codos sintiendo su cálida respiración. No me responde, en su lugar de mantiene silenciosa con una sonrisita pesada. Acaricia mi cintura y la miro creída.

—No lograrás nada Samantha. —Sonrío de igual forma, me mira desafiante. Coloca una hebra de mi rosado cabello tras mi oreja, toca mi rostro y nos acercamos. Siento sus brazos cerrarse tras mi espalda mientras nos besamos, acaricio su mejilla, es suave, levanto un poco la cabeza y ella me sigue. Me dejo llevar y la acaricio bajo su ropa.

La puerta se abre y Tina se queda plantada con cara de haber visto un fantasma, sus ojos viajan de mi mano escabullida en su estómago a los brazos de Sam. Nosotras, estamos congeladas. ¿Alguien habrá visto por ahí mi columna vertebral?

—Lo sabía— susurra sorprendida.

—Eh… estoy muy ebria— asiento. ¡Fue el alcohol!

—Claro que no— dice. — ¿Sam?

Sam está petrificada con cara de idiota, ¿es idea mía o en momentos así siempre se congela?

—Ah… — susurra.

—Dime algo— Tina la mira seriamente. Me pongo de pie, dejo ver parte de su vientre, velozmente le bajo la polera. ¡Ups!

—Se me tiró encima. —Espera ¡¿qué?!

— ¡¡¿Cómo te atreves?!! —Le pego un puñetazo. Sam abre la boca y termina abrazada hacia su estómago.

—Te lo mereces— espeto. —Tina, sólo fue algo del momento. No lo tomes como la gran cosa. —Arrugo la nariz. Escucho las respiraciones ahogadas de la idiota. ¡Jah! ¡Y dicen que no puedo con ella! ¡Me retiro indignada! Pero Tina me toma de la polera.

—Déjame ir. Ya te dije que es algo sin importancia.

—Si claro, se odian desde que pueden recordar y luego de besuquean de la nada.

—El milagro del alcohol— afirmo.

—Se supone que somos amigas.

—Lo somos— me sorprendo.

—Estuvieron así a mis espaldas

—No. Ya te dije que fue del momento.

—Traumaron a mi Sandy —susurra.

—Está durmiendo en el sofá. Nos ignoró.

—Tina — susurra Samantha con la voz rasposa. ¡Me siento orgullosa del golpe que le di! Sonrío burlona y me mira con desagrado brevemente, vuelve a dirigirse a Tina. — ¿Olvídalo sí?

—Eso va a ser difícil.

—Sólo fue curiosidad— se pone de pie— no volverá a ocurrir. Lo prometo.

—Mira, no tienes que prometerme nada. Pero… ¡somos mejores amigas! Acaso no confías en mí— nos miramos de reojo con Sam, más le vale que le diga algo lindo y la golpearé de nuevo.

—Claro que si…

—No me dijiste que te gustaba Chloe. —Me cruzo de brazos aún con la polera levantada.

—No me gusta. — aclara Sam— pienso que es desagradable e infantil. —Entreabro la boca ¡¿Quiere guerra?!

—Ni a mi Sam, es a—bu—rri—da. — Le sonrío. —Quiero a alguien que me lleve a aventuras todos los días— miro al horizonte.

—Y yo aún estoy tras Paola— levanta los hombros. Me pongo ambos índices sobre la frente.

—Cornuda. —Bromeo.

— ¡No lo soy! — espeta— ahí lo tienes ¿ves? Incompatibles completamente.

—Pero que se besan— levanta una ceja.

—He dado bastantes— aclaro— ella no es diferente. —Juraría ver un toque de frialdad en los ojos de Samantha. —Además— ambas me ven— tiene razón, yo me tiré encima. Estaba aburrida.

—Hmm — Tina me mira pensativa. — De ti puedo esperarlo. Estás libre— me suelta.

— ¡Yes!

— ¿Me dejas a solas con Sam?

—Como quieras. —Escapo de allí. —No le cuentes a nadie— suplico con los ojos brillantes.

—Tranqui— acaricia mi cabello.

Sam.

Chloe se va bastante ufana de sí misma. Maldita imbécil ¡No sé en qué estaba pensando!

Nos miramos seriamente con Tina.

—A Chloe le puedo creer la mentira, pero a ti… ¿Hace cuánto?

—Desde que nos empezamos a ver más— reconozco. Es Tina, no tiene caso mentirle.

— ¿Se han besado antes?

—No.

—…

—Un poquito— susurro— no mucho. — ¡Bueno es difícil de reconocer!

— ¿Cuándo fue la primera?

—Discutiendo— me ruborizo. Entrecierra los ojos.

— ¿Y la última?

No diré que fui a su casa prácticamente a tirarme encima de ella.

—En la celebración anterior que hubo acá. — Tina se sorprende.

—Las vi bailando, y eso fue raro. Pero no pensé que llegarían tan lejos.

—Nah, fue sólo un roce— reconozco— tía Christine nos vio.

— ¡Esa!... — se enoja.

—Le pedí que no dijera nada.

—Milagro que cumple su palabra— se toca el mentón. Sandy rosa su lomo en su pierna, ella se agacha a acariciarle la pancita. —Debe quererte harto Samy.

—Eso espero. —Digo observándolas.

— ¿Y?... ¿Piensas seguir? — sonríe burlonamente— Mira tú y Chloe. —Enrojezco.

—No voy a seguir, es sólo que… no sé, han pasado muchas cosas y...

—Tranqui— me palmea el hombro. —Entiendo, vamos a la fiesta. —Deja a la puerquita en su cama. En eso se gira y veo esa maldita expresión que comparte con su madre. Frunzo el ceño— Pero ni creas que lo voy a olvidar.

—Como quieras— gruño.

Tina

Al final en toda la noche ni se miraron, me siento aguafiestas, pero demonios ¡Soy partícipe de un super secreto! Oh diablos, sonará cruel, pero pagaría por ver las caras de sus madres. Ellas dos siempre se han odiado y ahora se están dando besitos a escondidas. ¡Se pueden joder si creen que me tragaré eso de que han tenido pocos encuentros y van a parar! Oh diablos, si lo supiera Paola... Bueno ya no sé qué pensar de ella, pero ¡Oh my God! Sonrío. Sam y Chloe… hasta suena bien.

— ¿Todo bien pulga? — veo el pelo rojizo hacia atrás, sus ojos claros y su aspecto aristócrata.

—Diablos que pareces un no muerto.

—Hasta podría comerte el cerebro— sonríe.

— ¡Esos no son vampiros! — ¡¿hasta cuándo mamá?! —Por cierto, tenemos que hablar.

— ¿Ah sí? ¿De qué?

—Más tarde. —Veo a la gente salir— en la habitación.

—Pero no te quedes mucho— bromea yéndose a despedir.

Camino donde están mis dos amiguitas.

— ¿Entonces dormirán juntas? —pregunto con naturalidad, disfrutándolo por dentro de puta madre.

—Por supuesto que no— responde Sam. Chloe pone cara de pocos amigos, tía Kate y tía Sandra fruncen el ceño.

—Yo sólo preguntaba para acomodarlas, si no les molesta dormir con mi mascota— digo melosa. Se joden si creen que mi bebé dormirá incómoda.

—Yo me largo— dice Chloe, ve a tía Kate con una copa de vino y a tía Ale riéndose como enajenada con tía Angie algo coloradas. — O tal vez no. ¿Puedo manejar?

—No. — Dice rápidamente tía Kate. —Harás vomitar a tu madre.

—Oh — susurra.

—Vayan a mi cuarto, no sean aburridas— rio. —Que las mayores descansen de nosotras.

—Tú si sabes— bromea Tía Kate yendo donde tía Ale. Chloe y Alejandro fruncen el ceño al mismo tiempo.

Como veo que se están quitando partes del disfraz, imagino que las más incomodas. Camino a la habitación de mamá. Toco la puerta.

—Pase. —Escucho. Entro y veo a Mamá Noelle lavándose la cara y a la vampiresa de al fondo poniéndose unos pantalones.

— ¿Bueno y de qué querías hablar? — Dice abrochándoselos. Mamá nos mira de reojo con un algodón quitándose pintura.

— ¿Por qué no me dijiste que viste a Samy y Chloe? — ambas se quedan quietas. Los ojos verdes de mamá y los míos se dirigen a una tercera persona que trata de escabullirse.

—Eh…— susurra.

— ¿Ya sabías? — ¡No puedo creerlo! ¡Mataré a Sam!

— Podríamos decir que vi algo…

— ¡Llevan magreándose por meses a mis espaldas! — me toco el cabello.

—Tranqui Tina— dice mamá Noelle acercándose — para ellas debe ser difícil aceptarlo.

—Si, tiene razón— se acerca mamá y se sienta en un sofá. —Creo que cuando las vi yo, fue el primero, porque Samantha arrancó— se carcajea de buena gana— créeme que ganas de mostrar el video en una fiesta no me faltan.

—No puedes ser tan cruel— mamá se indigna.

—En realidad ahora se está disfrazando de humana— bromeo.

—Como sea— se pone una elegante blusa. — Yo simplemente creo que hay que dejarlas solas. Si sus familias no saben, es porque ni ellas quieren pensar en eso.

—Que sabia, amor— silba mamá.

—Es como cuando yo no quería decir que me gustabas— sonríe. —Y en lugar de eso empecé a salir con…

—Cállate. —mamá entrecierra los ojos— por favor cállate.

—Bueno acá tenemos el ejemplo de una pareja dispareja— comento con una sonrisita.

—Por favor, ¿Qué haría Noelle sin mí?

—Claro, claro— susurra saliendo— iré a ver si las chicas necesitan algo.

Miramos la puerta cerrarse. Veo a mamá sonriente.

—Digas lo que digas tú te mueres

…