Capítulo 27 de Mi Pareja Perfecta 3, de brity

Las Sociables

Sam

Llego a casa y mis madres están cenando relajadamente frente a la Tv, mamá Fer se ríe y al acercarme a ellas se giran.

—Hola de nuevo— dice esta burlona— ¿Quieres comer? O ya se te pasó el hambre. —Mi madre, Sandra, ríe y le da un codazo.

Frunzo el ceño.

— ¿Perdón?

—Te tiene loca esa chica— me mira de reojo. —Quien te viera y quien…

—Si, sí— gruño. —No fue mi intención, pero es lo que hay. Acostúmbrense. —Me cruzo de brazos.

— ¡Hasta eres capaz de responderle así a tu madre! — mamá Fernanda hace un puchero. —Anda enamorada, siéntate y come con tus madres.

— ¡No estoy…! — empiezo avergonzada… hasta que me supone una pésima sensación en mi interior seguir con esa oración.

Me quedan mirando e incómoda me giro y voy a la cocina por un vaso. Lo bueno es que cuando vuelvo a comer no insisten con el tema y empieza el de la universidad.

Mejor no cuento mi reprobado o la tomarán con Chloe.

Viernes.

— ¡Aaaaah! — suspiro, último día de la semana. Inmediatamente pienso en pasar el tiempo con alguien… alguien de cabello castaño algo ondulado y ojos amarillos despiertos e intrépidos.

Me avergüenza reconocer que ese pensamiento me alegra mucho el día. Debería dejar de depender así de su presencia, apuesto a que ella tiene muchas cosas que hacer.

Salgo de mi facultad más tarde pensando en encontrar a Tina, cuando en la vereda de al frente veo a Chloe caminar lento con su mochila afirmada en un hombro.

¡Cierto que salíamos a la misma hora!

Cruzo la calle sintiéndome como una mocosa y sonrío dándole un toquecito. Ella me mira animada y sonríe de oreja a oreja. Me inclino a besar su mejilla y miro sus ojos. Tan lindos, tan despiertos… me pregunto qué pensará.

—Hola Sam.

—Hola Chloe— susurro. Doy un respingo ruborizándome ¡casi me quedo pegada! — ¿Te vas a casa? —retengo un puchero.

—Si… — ella no retiene el suyo. — ¿Tienes algo en mente? —me escruta con la mirada.

Como decirle que lo único que tengo en mi mente ahora es ella…

—Emmm, si— miento. — ¿Hagamos algo?

Sonríe coqueta.

— ¡No pienses en eso! — salto ruborizada. — … —Bueno si quiere pensarlo no me voy a enojar.

—Ya es tarde— bromea y empezamos a caminar. — Jeje, me gusta tu cara cuando…

— ¡Qué bueno! — digo más fuerte.

—Sam que tímida— bromea dándome un golpecito. — ¡UH! — se detiene de repente. — ¿Acompáñame? —hace un puchero manipulador que cumple su cometido.

—Claro. ¿Dónde?

—A casa de tía Gabi, me prestará un libro y creo que hoy sale con tía Char así que será rápido. —Sonríe mirándome a los ojos, estos viajan a mi boca y pestañeo como imbécil.

No se explicarlo, me siento como ‘’amateur’’ en todo esto y no es así.

—Vamos.

Subimos a un autobús que va hacia las afueras de la ciudad, al menos treinta minutos más allá de donde vivo yo. Llegamos a una casa de estilo rústico, las paredes que parecen de piedra, tienen ventanales enormes y a lo lejos se ve una televisión prendida. Pasamos por el portón de hierro y madera para encontrarnos con varios montoncitos de tierra recién cavadas, algunas macetas frente a la ventana nos indican que estuvieron en plena jardinería.

Chloe toma mi mano y me dirige hacia el lado izquierdo, acercándome puedo ver la puerta de entrada. Ella toca el timbre y me da una miradita seria. Pestañeo con duda, con el índice me dice que me acerque y frunciendo el ceño lo hago. Rápidamente me da un besito y se ríe como si hubiese hecho una travesura.

Esta Chloe…aun sintiendo su calor sobre mis labios me incorporo con una sonrisita. Nos miramos confidentes hasta que la puerta se abre, en el umbral se observa un chico más alto que yo, delgado y rubio, de lentes cuadrados. Nos queda mirando un poco atontado, cuando Chloe se le tira encima justo la sujeta de la espalda y sonríe.

— ¡Chloe!

— ¡Primito! —dice emocionada, le pregunta 10 cosas por segundo de las que William responde unas 3 y al separarse lo mira evaluadora— cada vez que te veo estas más alto.

—Creo que llegué a mi tope— bromea.

—Mejor, así engordas un poco— pincha su estómago. Los observo recordando que tía Charlotte siempre ha sido igual de delgada…

En eso me quedan mirando y de un respingo recuerdo que no lo había saludado.

—Hola— vuelvo al mundo real y lo saludo. —Chloe me pidió que la acompañara.

—Algo escuché— nos mira evaluador mientras entramos al living— pensé que mamá no hablaba en serio… —nos queda mirando algo desconfiado.

— ¡¿Cuándo no he hablado en serio?! —Llega tía Gabi con una toalla envuelta en la cabeza. — Soy la seriedad hecha mujer.

—Claro, claro. —Sonríe burlón viendo cómo se abrazan con Chloe. Las quedo mirando, se parecen mucho en la forma de ser, comparten rasgos de la cara lo cual no ayuda en las expresiones que ponen. Pero si físicamente tienen diferencias obvias, Chloe tiene el cuerpo delgado de tía Kate, mientras que tía Gabi es de contextura media, la nariz de Chloe es más pequeña, y su cabello un poco más claro, como el de tía Ale. Pero rayos, su boca y sus ojos reflejan idénticas y malignas sonrisas cuando me miran al separarse. Saludo a tía Gabi que por costumbre me estruja la columna vertebral.

— ¡Nunca pensé que recibiría una visita de ambas al mismo tiempo! —dice feliz. —Y me alegra que todo vaya bien— dice bajito. —Así es como debe ser— asiente con cara de sabionda. — ¿Cómo están sus madres? —veo ese destello travieso que he visto en los ojos de mi acompañante.

— Jeje— ríe esta última— están bien, pero apenas dejan que nos demos cariñitos— hace como que se ruboriza.

— ¡Pobre de mi bebé que no puede expresarse! — acaricia su cabello.

— ¡Cortan mis alas! — responde Chloe. Rodeo los ojos mirándolas; sabía que esto daría lugar a payasadas.

En eso se asoma el cuerpo más larguirucho de tía Charlotte, está con el cabello húmedo y apenas se inmuta al vernos, aunque sí sus ojos nos observan curiosos una milésima de segundo. Abraza a Chloe y me regala una sonrisita al separarnos.

—No puedo creer que vengan juntas— confiesa.

—Aún no lo digiere. — Tía Gabi la observa de reojo, en eso sonríe y acaricia quedamente su cabello mientras va hacia un mueble y saca un libro bastante grande.

Creo que ya sé cuál es el plan maligno de Chloe. La quedo mirando con seriedad, ¿por qué siempre caigo en sus planes creados en menos de un santiamén?

—Oye no te sientas usada— me pincha el estómago. —Lo llevaré yo.

—Sabes que te preguntaré si prefieres que yo lo lleve.

—Y yo aceptaré gustosa— entrecierra los ojos coquetamente, doy por perdida esta batalla cuando ríe y besa mi mejilla. Nos miramos sonrientes hasta que tía Gabriela carraspea y nos acerca el libro.

—No seas molestosa— dice Chloe dándole las gracias y guardando el pesado volumen en mi mochila.

Nos ofrecen un refresco y nos sentamos un rato. William me observa de reojo, desde su sofá, no sé qué pasará por su cabeza, pero me hago una idea.

Chloe.

—Tía, por cierto— estoy entre mi tía Charlotte y Sam, tía Gabi se sentó en un sofá individual, como Will; que por cierto noto muy pensativo, espero que Alejandro no le haya dicho nada. —Tina dijo que vendría el domingo, estaba algo apurada, me parece que estaría en una reunión con tía Christine y sus directivos. —Digo pensativa.

—Esa Christine explota a mi pequeña y pura ahijada. — Bromea, Samantha se ríe bajito. Estoy segura de que es porque la conoce mejor que nadie. —Más le vale que llegue. —En eso estira su mano y acaricia la de mi tía, ellas siempre están así, pueden no conversar o simplemente estar sentadas, pero si algo las destaca es que nunca dejan de hacerse cariñitos.

En eso recuerdo que tengo la mano de Sam tomada y me ruborizo.

—Quizá la pasemos a ver un día— mira dudosa a su esposa. —Esa Christine debe estarme extrañando.

—La viste ayer— se burla tía Charlotte.

—Ya sabes que no puede vivir sin mí— reímos. Creo que todos nos imaginamos la cara que pondría si escuchara eso.

Tía Gabi comienza a hablar de la universidad y Tía Charlotte ordena las cosas que llevaran en su visita de hoy. Me parece que irán a ver a la tía de Will.

—Y por cierto Sam, ¿Qué tal va todo? ¿Es difícil? —Me mira de reojo.

— ¡Oye! ¡Es una dicha estar conmigo! —Esta se ríe como siempre que es su momento de tomarme el pelo.

Sam

—Va todo bien, aunque sea un terremoto. —Escuchamos una risita liviana de Tía Charlotte.

—Es cosa de costumbre, después dejas que hagan escándalo solas. —Su voz es tan pacífica que le creo, tía Gabi no interrumpe su paz.

— ¡Oye! ¡Todos mis escándalos son para llamar tu atención! — hace como que se ruboriza.

—Y no lo lograrás— dice esta juguetona yendo a buscar algo a las habitaciones de al fondo. Sonrío, dudo que William se aburra acá.

—Bah, se muere por mi— dice su esposa creída. Chloe le hace cariño en el hombro. —Dale mis saludos a Fer y a Sandra. De seguro se deben estar acordando mucho de mí— ríe con ganas. Acaricia el cabello de Chloe y va a las habitaciones de al fondo.

Veo a Will cambiando de canal, me mira de reojo.

—Desembucha. —Digo simplemente. Él es serio, si no fuese el primo favorito de Chloe quizá hubiésemos tenido una mejor relación.

Nos queda mirando, Chloe levanta una ceja curiosa.

— ¿Se llevan bien? — sale de repente de su boca. Podría considerarse una pregunta estúpida si no nos conociera, recuerdo que él estuvo cuando discutimos y empujé a Chloe.

No sé cómo fui capaz de hacer algo así. ¡En qué estaba pensando! … paso ambas manos por mi boca martirizándome con eso.

—Si, muy bien. —Le digo con sinceridad— Pero no fue de la noche a la mañana.

—Claro que no, fueron veinte años— bromea Chloe.

Rio negando con la cabeza.

—Como sea, estamos bien— aún veo los ojos de William llenos de duda, exhalo. —La trataré bien, lo prometo.

—Más te vale— susurra. En eso ríe, me sorprende que se parezca a las risitas de tía Gabi. —Se ven bien, mamá tiene razón; es sólo que es raro.

—Ya se te hará costumbre. — Dice Chloe pasando su mano sobre mis piernas. Acaricio su dorso y nos sonreímos.

— ¡Will tu chaqueta! —escucho a tía Gabi.

—Ya vuelvo— se pone de pie rápidamente.

Mi celular vibra y leo un mensaje de Tina, Chloe aun haciéndome cariño recuesta un poco su cabeza en mi hombro.

—Esta Tina— me río viendo una foto con su cara haciendo una mueca grotesca y a Tía Christine atrás hablando con un tipo de traje y cabello canoso. Mi sonrisa se congela cuando sus caricias llegan a mi muslo.

—No hagas eso acá — susurro.

—La naturaleza llama— bromea incorporándose, nos damos un besito. Escuchamos unos pasos y nos hacemos las pendejas.

—Eh ustedes, las vigilo —escuchamos a tía Gabi.

—Sólo fue un besito — dice Chloe con inocencia.

—Si claro y yo soy Alejandra y te voy a creer.

— ¡Mi madre es una santa! —exclama.

—Uff, supieras— ríe. —Siempre las pillaba dándose besitos por ahí con mi hermana.

—Mamá es la que la provoca— hace un puchero.

— ¡Pobre, inocente, estúpida y sensual Ale! — exclama. —Char… ¿recuerdas cuando le vimos las nalgas? —Tía Charlotte ríe y asiente. Admito que me estoy aguantando, Chloe arruga la nariz.

—Deja sus pompas.

—Mi sobrinita tan regalona.

—Jeje…

Tía Gabriela y tía Charlotte toman sus cosas, las dejan en el auto y nos pasan a dejar a casa de Chloe antes de ir a destino.

— ¿Y ahora qué?

Chloe me mira de reojo.

— ¿Quieres ver una película? —pestañea rápidamente.

Sonrío un poco dudosa. ¿Realmente querrá ver una película?

—No pongas esa cara, de verdad quiero que veamos una. —Supongo que no hay truco.

—Suena divertido. ¿Compremos algo para comer?

— ¡Tú sí que sabes complacer a una Chloe! — finge que se ruboriza.

Pasamos a comprar a un negocio cercano y aprovechando que su casa está aún vacía nos vamos al living y buscamos que ver.

— ¿No es un panorama muy extraño para ti? — pregunto curiosa.

— ¿Bromeas? ¡Yo amo ver películas!

—Ahm —busco en internet algo bueno que ver. —Esa?

— ¡Sii! Y oye… —hace un puchero— no soy sólo fiestas y desmadres.

—Claro que no— digo más concentrada en la pantalla. — bueno un desmadre sí.

Ríe y me inclino para darle un besito, al separarnos nos quedamos mirando, algo así como una competencia de miradas de ex enemigas.

Libera una risita y toma el control de la tv.

—Ya ahora aléjate— dice creída.

Tomo algo para comer y me quedo sentada esperando que la película comience, pero cuando eso pasa la deja en pausa. La miro frunciendo el ceño y me sorprende una miradita de hace ya unos segundos (intuyo por su expresión) puesta en mí.

Levanto las cejas con cara de imbécil sorprendida.

— ¿No me vas a abrazar? — hace un puchero.

—Hace 2 minutos me dijiste que me aleje.

—No sé de qué estás hablando. —Dice quedamente, entrecierro los ojos. Ajena, como siempre a mi contrariedad me roba un beso y reanuda la peli. Me mira de reojo y toma algo para comer, como ya entendí el mensaje simplemente apoyo mi espalda frente al respaldo la tomo de la cintura y la acerco besando su mejilla ruidosamente mientras se ríe.

Nos quedamos así, abrazadas frente al televisor y comiendo chatarra del recipiente en las piernas de Chloe.

Media hora después.

Nos reímos por una escena y acaricia mis manos.

—Me gusta estar contigo. —Dice sin mirarme, su rostro es serio.

—A mí también me gusta. —Me sincero también acariciando sus manos. —Es grato saber que sientes lo mismo.

‘’Sientes’’ palabra compleja. Nos observamos, ella se acerca y me besa con suavidad, sigo sus movimientos y me inclino hacia adelante para tomar más de ella.

Necesito de ella.

Más y más de ella.

—Chloe— susurro entre besos. —Te quiero.

Se separa y me queda mirando.

—Y yo a ti. — Sus ojos observan directamente los míos. Suena estúpido, pero puedo notar la sinceridad de sus palabras.

Nos acercamos al mismo tiempo y un ruido de la película nos distrae.

—Verdad— digo desconcentrada. Chloe se ríe y se pone de pie.

¿Eh?

Va a su cuarto y trae una almohada grande y una frazada.

—Ve, recuéstate. —Ordena.

— ¿Cómo? —levanto una ceja.

—Vamos, te conviene.

—Está bien, pero sólo porque yo quiero— bromeo.

Chloe se recuesta y la abrazo en el rincón.

Unas horas después.

Alejandra.

—Adelante— digo con galantería dejando a Kate pasar primero por el portón de la casa.

Y no, no tienes que mirarle el trasero.

¡Aunque ella siempre me lo mira! ¡Que lo haga yo una vez!... Bajo mi mirada cuando al subirla, unos ojos amarillos me han sacado hasta las tripas.

Me excuso haciendo un puchero. Cierro el portón y me acerco a su lado, antes de que me mire igual le doy un besito en su mejilla.

— ¿Vamos?

—Buena escapada— bromea con su tonito serio y reprendedor. Abre la puerta y nos encontramos con una escena (aunque me cueste reconocerlo) bastante bonita.

[…]

9 años atrás.

— ¡No pienso dormir con ella! —explota Sam mirándola con ira.

—Sam— la reprende Sandra con tono serio— el colchón lo pincharon la vez pasada.

Es verdad, en la pelea anterior.

— ¡Yo tampoco! ¡qué asco! — comenta mi hija con crueldad.

Carajos, odio cuando se pone así.

Sam se lanza hacia adelante justo en el momento en que tapo a Chloe con mi cuerpo y Sandra la atrapa de la ropa.

— ¡Se terminó! duermes con nosotras— exclama Sandra.

‘’Genial’’ pienso cabreada de la actitud de estas dos.

[…]

Las veo muy cómodas durmiendo abrazadas, Samantha la acerca a ella y sigue durmiendo, Chloe sonríe. Ni se inmutan a pesar de tener la televisión prendida y de que recién abrimos la puerta.

Voy al dormitorio a dejar mis cosas, me quito la blusa y quedo en polera, como el frío me carcome, en segundos busco algún sweater o algo de lana que me abrigue.

— ¿Estás bien? —Veo a mi esposa en sujetador buscando en su ropa.

—Súper. —Respondo rápido.

—Ya sabes a que me refiero.

—Hmmm sí. Es sólo que… recordaba cosas de antes.

—Entiendo — susurra vistiéndose también, antes de que salga de la habitación pasa por mi lado y la abrazo. Sonreímos.

—Se ven muy enamoradas— tira al aire. Me quedo de piedra mientras se gira.

—Ay Kate, recién …

— ¿Enserio? —me mira fijo, es verdad, ni Sam ni Chloe se comportaron así con alguien. Y claramente nunca entre ellas.

—Hmm—miro a otro lado, Kate sonríe.

—Vamos madre celosa. —Toma mi mano y vamos al pasillo.

—Como que celosa— susurro. Al llegar las vemos con caras de adormiladas mirando alrededor, debieron darse cuenta de que llegamos.

—Hola mamis —Dice Chloe perezosamente. — ¿Me trajeron algo?

—No malcriada —dice Kate. — Además ya comiste chatarra— ve las bolsas vacías en la basura.

— ¡Mamá! ¡¿Qué hablamos de los fantasmas del pasado?! — me río viendo a Sam ponerse de pie y saludarnos. Se inclina un poco, besa mi mejilla y la de mi esposa.

—Supongo que respetaron la casa— Comento. Las 3 me quedan mirando.

—Mamá gobiérnate. —Dice Chloe, Kate se ríe. Me cruzo de brazos.

—Si lo hicimos— responde Sam.

—Muy bien— apruebo. Óscar entra a la casa así que me distraigo dándole su porción de comida.

—En un rato estará lista la cena— Escucho a Kate.

— ¿Y Alejandro Rodrigo? — escucho un tonito enojado.

— Alejandro tiene vida controladora. —Kate le da un golpecito juguetón.

—Ya va a ver ese. —Levanta su naricita— vamos Sam. Quiero mostrarte algo.

Se van a su cuarto.

—Espero que sea la foto de un paisaje. — Frunzo el ceño.

—Por favor Alejandra ¿Quieres competir con papá?

—Oye yo no tengo una escopeta— Aunque me la ofreció…

—Por suerte.

Nos dedicamos a cocinar para que salga más rápido ¡estamos hambrientas! En una hora llega Ale.

— ¿En que estabas tú? y no me salgas con noviazgos— le advierto. ¡Es mi bebé!

Kate hace un ruidito como si no diera crédito a sus oídos.

—Como si tuviese tiempo— gruñe— el entrenador nos hizo quedarnos dos horas más en la piscina.

—Ah pues mejor, mente ocupada— Kate me da un codazo. —Es broma. — Las chicas salen, primero Chloe dando un grito emocionado y Sam con el silencio de siempre; se saludan rígidamente con mi hijo.

—Debería irme— Susurra Sam mirando su celular. Chloe que habla 10 palabras por segundo con Ale se gira, increíble que la haya escuchado.

—No — hace un puchero.

—Sí. —Sonríe Sam. — No he avisado a mis madres.

—Pero, pero… —Pobre Chloe, realmente puede colocar caras lastimeras. Al parecer Sam piensa lo mismo porque la mira un poco complicada.

—Anda, quédate a comer. —Sugiero— Además no hemos conversado hace tiempo.

—Solo no la tortures. —Chloe me mira de reojo.

—Claro que no lo haré. — Tanto… Sam me mira algo preocupada de reojo, sin quererlo viene a mí un recuerdo de cuando era más pequeña y conversábamos sobre Chloe. Me siento un poco culpable, he sido algo desagradable con ella siendo que la adoro, sé que aún es la pequeñita que cargaba siempre, que buscaba mis brazos cuando iba de visita.

Carajo, odio los cargos de conciencia.

Las dejo comer tranquilas y sólo hablo trivialidades del día. Al terminar Sam y Chloe conversan en la cocina, se dan un besito rápido y van hacia la puerta.

—Vamos, te iré a dejar. —Me adelanto. Chloe abre un poco los ojos y me mira asesinamente. —No la voy a molestar, lo prometo. —Levanto mi palma solemnemente.

—Está bien— hace un puchero. Estira sus bracitos y se abraza con Sam que la sostiene de la cintura riéndose, sonrío sin querer cuando se dan un besito y otro y nos ignoran a todos. Miro a Kate de reojo que me sonríe suavemente.

Estamos acabadas.

Salgo delante de Sam y voy al auto.

Entramos y ella se ve algo rígida poniéndose el cinturón, se queda en silencio mientras abro el portón y salgo de la casa.

—Supongo que quiere hablar— susurra luego de unos 10 minutos de silencio. Admito que eso lo hice de malvada.

—Supones bien— detengo el auto.

No puedo hablar sobre esto y conducir.

—No quiero que me tengas miedo… — empiezo. — Bueno si dañas a mi hija, si témeme — Sam frunce el ceño— O sea… mira— me sincero algo contrariada —No estoy en contra d

…