Capítulo 7 de Mi Pareja Perfecta 3, de brity
La invitación de Tina II Parte
Samantha.
Sábado.
—¡¡Por suerte llegaste antes!! — me abraza Tina. Está algo tiesa, siempre le pasa en la mansión de su familia, puede tolerarla, pero supongo que aún le intimida que sea tan enorme.
Al menos ya no se esconde en los armarios como cuando tenía 8.
— ¿Vamos? —va al ascensor.
Ya en su habitación nos vestimos y tocan la puerta.
—Adelante— dice Tina mientras nos subimos el vestido. Entra Chloe y nos queda mirando, empieza por Tina y termina en mí.
—Vaya, vaya. Muy monas chicas. — Me mira de reojo y se saca la mochila.
—Gracias que galante— bromea Tina, las miro curiosa.
—Ya me cambiaré, cuidado con desmayarse nenas— hace como que dispara, rodeo los ojos y Tina suelta una risita. Cuando se comienza a desvestir me giro y miro por la ventana. Lo bueno es que la visión se ve interesante. Muchos autos apiñados, siendo acomodados por valets. Mi vista se detiene en un auto muy familiar.
—No me dijo que venía— me sorprendo al ver a mamá bajar.
—Mamá le dijo que se anime, se iba a quedar sola en tu casa. Y acá rescata a mamá Noelle.
Me río.
—Tina ¿me ayudas? — escucho. Me siento un poco incomoda, como si estorbara.
—Gracias — escucho. Tina se ríe vaya a saber por qué
—Te queda el color ¿qué opinas Samy? —Me giro y la veo con un tono claro, es como si fuese blanco, pero le hayan puesto una gota de rosado, el cabello castaño cae por su espalda atado en una coleta y deja hombros y brazos descubiertos. Se ve angelical, muy bonita la verdad.
—Vaya quedo sin habla— bromea Tina. Chloe me mira expectante.
—Sólo me fijaba en los detalles. — Repongo con un tono de burla— Si te ves muy linda, no pareces tú— agrego.
—Vete a la mierda Sam.
—No empiecen.
Nos quitamos la vista y vuelvo a la ventana.
—Supongo que bailarás conmigo cuando la pila de interesados disminuya— escucho.
—Pero claro que te concederé una pieza de baile, para eso estás las amigas populares— bromea Tina.
— ¡Que afortunada soy!
Que payasas. Las ignoro.
En el baile
—Sam — Chloe me habla rápido mientras caminamos a saludar a nuestros conocidos. —Hoy de toca aprender a ser un ser más social.
—Ni que viviera en una cueva — la miro indignada.
—Sólo te tomaba el pelo, pero aun así no eres la mejor comunicándote con los demás, tu trabajo aquí es conversar con más de 10 personas que no conozcas y al menos bailar con 3, Adiós. —Se va y me deja plantada con cara de idiota.
Camino algo complicada, supongo que hablaré del clima.
— ¿Todo bien Samy? Estás muy callada— miro a Tina— más que de costumbre.
—Oh no, es sólo —recuerdo la duda que tenía antes de que me hablara Chloe— … que escuché algo.
— ¿Qué cosa? — me mira, aceptamos un traguito de un mozo.
—Olvídalo— ahora en mi mente suena verdaderamente estúpido.
—Dímelo. Somos amigas Samy.
—Si… lo siento. Es que escuche que hum, te vieron muy… — busco la palabra que no la cague— apegada a Chloe en la universidad.
Tina se queda de pie perpleja y rompe a reír.
—No te rías, lo escuche por ahí— me avergüenzo.
—Pero claro que somos apegadas. — Mueve las cejas— Que dijo Paola— sonríe.
—Que te vio abrazándola por la espalda, susurrándole cosas al oído.
—Vaya si lo dices así suena verdaderamente comprometedor— bebe un sorbo. —Es Chloe Samy, es abrazable.
Rio.
—Si, fue una estupidez, perdona.
—No hay nada que perdonar. Además, si me llegara a gustar alguien… — sus ojos son cálidos— serías la primera en saberlo.
—Más te vale— sonrío.
—Aunque Chloe tiene los labios suaves— dice dándome una mirada de reojo y yendo a saludar a mamá.
¿Es una broma?
—Te ves preciosa bebé— llega mamá vestida con un traje negro y sobrio de pantalón y chaqueta.
—Gracias… no me digas bebé acá — susurro. Suelta una risa estridente.
—Siempre serás mi bebé. ¡Hola peque! —Saluda atrás mío — Pero que guapa señorita— alaba a Chloe que se acerca— ¿Qué opinas? — me miran con cara de profesionales.
—Gracias tía. Hmm— me observa— Es una buena elección, ese azul hace juego con sus ojos— afirma.
—Lo mismo le dije yo. —Sonríe satisfecha— pórtense bien o terminarán en el calabozo por lo que me dijeron.
—Carajos estamos más que amenazadas— se lamenta Chloe.
—Si — susurro. La miro de pies a cabeza, se retoco los ojos. —Te ves bonita— le reconozco.
Sonríe.
— ¡No uses lo que te enseñé en mi contra!
— ¡Cállate! — me indigno— ¡lo decía de verdad! — Tía Christine nos mira asesinamente. Hacemos una mueca de disculpa.
—Tú también te ves muy guapa Sam— sonríe.
— ¿Ah sí? — bromeo.
—Si, además de resaltar tus ojos, tu figura es muy femenina.
—O … oye— me ruborizo, ojalá se me diera tan fácil decir esas cosas. Se ríe burlona.
—Una lástima la personalidad— levanta las manos lamentándose. —Tienes tarea— La miro con desagrado mientras se aleja del lugar.
— ¿Y cómo va todo? — me saluda tía Noelle mirando por donde desaparece Chloe.
— Bien— susurro— nada nuevo. — Ella ríe.
—Me sorprende que ahora al menos puedan estar bajo el mismo techo.
—Si, por ahora.
— ¿Ah sí?
—Es que me está ayudando con… una tarea. — sonrío.
—Ya— comenta. — ¿No te cae un poquito bien? — Sonríe tan dulcemente como sólo tía Noelle puede.
Pienso un rato… Chloe no es una mala chica. En ningún sentido, es sólo que no la tolero.
—Si… un poco bien puede ser— bromeo. Tía ríe.
—Ya pasó el tiempo en que las tres eran unas niñitas — mira con nostalgia cuando comienza a bailar con un chico. —Son todas unas mujeres adultas ya y tan lindas— le brillan los ojos.
Miro a Chloe sonriendo con la simpatía de siempre a un tipo que se ve cómodo, no me extraña, tiene esa particularidad. Nada le asombra y no refleja incomodidad, así que, al lado de ella, es difícil que te sientas así.
—Si… — susurro bebiendo un sorbo.
Chloe.
Me paso la noche bailando, con algunos tipos, con mis tías. ¡A pesar de ser un espacio grande el calor del verano tortura un poco! es una suerte que esta tela sea delgada y ande con el cabello tomado.
—Uuuuh— me acerco a una ventana cerca de una mesita. Me encuentro con Sam bebiendo de una copa y mirando la noche. — ¿En qué estás? —tomo un bocadillo.
—Tengo calor— dice simplemente— lo odio.
—A mí me gusta, pero esto ya molesta— tomo otra copa llena.
—Si, me lo dijiste.
— ¿Lo recuerdas? — rio.
—Si, por desgracia— bromea bebiendo un poco, se gira y me mira.
— ¿Qué? — pregunto.
—Nada. — Dice simplemente— recordé cuando salimos.
—Fue una buena noche. —Asiento comiendo de una bandejita. — Y… — la miro ahí terminando el contenido de su trago — ¿Quieres bailar?
— ¿Eh?
—Si quieres— digo simplemente. — Ya que no estamos con nadie aquí— levanto los hombros.
—Bueno supongo que no hará daño. — Deja su copa y nos acercamos un poco al gentío, ¡tía Christine se esmeró! Nos quedamos cerca de una enorme ventana para aprovechar la brisa.
Vacila un poco antes de tocar mi cintura, sonrío y toco su hombro. Sonreímos y bailamos en la tenue iluminación, parece que todo el mundo está en lo suyo a estas horas. Estamos así un rato y debo decir que para ser Sam no es desagradable, huele bien, me toca delicadamente y se mueve con bastante gracia. Dudosa le doy un toquecito en su hombro para que se acerque.
— ¿Practicaste antes?
—Ya sabía bailar esto… — dice cerca de mi oreja— Tina me enseñó.
—Aaam — agrego. La música se vuelve lenta y el ambiente más sombrío, la miro algo incómoda, entiendo que no quiera bailar más, en lugar de eso, me acerca un poco de la espalda. Así que simplemente sigo como si nada, siento como sus brazos descansan detrás de mi cintura y terminamos en un suave baile en el que nuestros cuerpos sólo se balancean en compás. Es relajante, recuesto mi cabeza suavemente en su hombro y ella sigue tan impasible como siempre.
Sam.
Esto es como la vez que nos abrazamos, supongo que aquí nuestras peleas quedan en jaque. Agacho mi cabeza sólo para sentir su cabello con mi mejilla. Abro los ojos y veo las ondulaciones bajo sus hombros. En unos minutos su mirada se eleva y me mira con seriedad. La miro de igual forma volviendo a como estaba, el ambiente no da para que me burle de ella de alguna manera. Observo los detalles de su rostro, sus ojos se ven muy profundos, recuerdo lo sensual de sus movimientos en la pista de baile, acá está un poco limitada al movimiento de mis brazos, y puedo notar sus caderas bajo la tela delgada y fina.
Me quedo mirándola. Tiene un leve brillo en sus mejillas que hacen juego con el color del vestido, siento una de sus manos moverse de mi clavícula a mi cuello y vuelvo a sus ojos. Me siento envuelta en ellos, en el calor, en la oscuridad de la pista y en el cuerpo que se mueve con gracia frente al mío. Bajo mi vista sintiendo sus manos moverse con delicadeza por el calor de mi cuello, respiro pesadamente abriendo y cerrando los ojos encontrándome con sus labios. Agacho la cabeza notando cada vez más lo cerca que está. Su respiración choca con la mía, cierro los ojos acercándome a ella sintiendo la suavidad de su tacto y como ella entreabre la boca buscándome.
En lo que parece el segundo más largo de mi vida, se ilumina un poco la pista y nos separamos. Nos quedamos mirando horriblemente incómodas con los ojos abiertos de par en par, frunzo el ceño muy avergonzada y la dejo allí. Tirada mientras escapo al baño más lejano que conozca de esta enorme mansión. Cierro la puerta con fuerza y olvidándome de lo que me dediqué a mi rostro me empapo en agua. Para despertar de todo eso. Fue el alcohol, el calor, su cuerpo, es normal. Cierro los ojos respirando pesado. ¡Qué diablos hice! juraría que aún siento parte de su boca en la mía. Como maniaca enferma me paso el antebrazo para mojarme de nuevo. Pienso en Paola respirando rápido, y miro a los lados como si me hubiese descubierto a punto de besar a Chloe. Suena hasta imposible en mi cabeza. ¡Esto nunca pasó! Me repito a mí misma. Esto nunca pasó… recuerdo esa sensación de hormigueo cuando entreabrió la boca con sensualidad mientras tenía su mano bajo mi mandíbula invitándome a probarla. Cierro los ojos, nunca pasó… me doy una cachetada y me quedo con la espalda pegada a la puerta cerrando los ojos con fuerza. Desviando cualquier recuerdo de hace 5 minutos.
Chloe.
Veo a Sam irse rápidamente en dirección a las puertas, hasta siento que están todos los ojos puestos en mí. Miro a los lados desafiante, pero al parecer todo está como siempre, algunos sólo me miran por la cara de loca descubierta que tengo que traer, pero siguen con lo suyo. Me siento culpable. No debí haberla acariciado así… sólo estaba suave y no sé, me dejé llevar. Camino a la mesa y bebo unas copas de un sorbo. Aún siento el calor del rostro de Sam pegado al mío. Culpable mato el peso de mi pecho con más sorbos.
—Oye ¿todo bien? — veo a Tina mirarme incrédula— parece que hubieras visto a un fantasma y quieras caerte de ebria.
—Perdón— susurro. — ¿Me das un abrazo?
Tina se acerca y me abraza y cierro los ojos con fuerza sintiéndome protegida, la acerco a mi mientras trago saliva y me trato de calmar.
—Chloe me estás dando miedo ¿te pasó algo?
—No disculpa. — digo apenas. — Es que, extraño a Ale.
Necesito a Alejandro ahora.
—Aaaaw— escucho— debe ser algo muy especial.
—Si, lo es. —Aunque no le haría nada de gracia saber lo que acaba de pasar. —Tina ¿te molesta que me vaya un poco más temprano a dormir? — Pedí permiso para quedarme aquí por esta noche, así Tina no termina respirando con una bolsa de papel. Me parece que Sam se va con tía Fer, lo que sería una suerte. Puesto que no creo que vaya a verla de nuevo.
—No hay problema, pero después del brindis. — ¡Por eso prendieron las luces!
Una suerte que la atención se haya concentrado en otro lado.
—Ahm— la miro de reojo.
Tía Christine habla fuerte y diplomáticamente, sonríe y se mueve tan bien que hasta yo pensaría que es simpática (cosa que no es) Tina se adelanta y se pone de pie a su derecha con una copa. Yo las miro sonriente, tratando de no pensar en el tremendo error del día.
Sam no vuelve a aparecer y lo agradezco. Me siento incómoda, ¡esa idiota ni siquiera es mi tipo! ¡Me desagrada! ¡Y parece una puta cantante de heavy metal! ¡la odio!
—Ya— sonríe Tina luego de un rato. ¡No me di ni cuenta que pasaron 15 minutos! — ¿Has visto a Samy? — abro los ojos de par en par.
—No, ¡¿por qué tendría que fijarme en esa?!
—Oye tranquila vieja— bromea. — Sólo quería saber dónde estaba, quizá ya se fue.
—Con lo aburrida que es— sonrío más confiada.
—Pesada, tú también quieres ir a dormir. —Camina saliendo del salón, la sigo hasta su dormitorio. Abre las puertas de un cuarto, enorme con una cama al centro. Traga saliva y toco su hombro.
—Estaré aquí roncando para cuando quieras dormir.
—Si…. Gracias Chloe. Mi cuarto es tu cuarto.
—Te arrepentirás de haber dicho eso— le tomo el pelo.
—Lo sé— ríe— te dejo. Vuelvo pronto, sólo haré acto de presencia un rato.
—Ok — digo ordenando mi mochila, sacando un pijama y empezando a quitarme el vestido.
— ¿Tina? Oye me tengo que… — escucho, justo cuando me bajo el vestido a nivel de mis pechos. Es una suerte que este mirando hacia el lado opuesto. Pero conozco esa voz y se me corta la respiración.
Me cubro como si me diera la corriente y giro el cuello, enojadísima.
— ¡LÁRGATE! —Se hace el silencio y los ojos de Sam bajan. Enrojezco
— ¡Lo siento! — sale corriendo.
La odio, es oficial. ¡Como no toca la puta puerta! ¡Y maldita Tina que no pone seguro! ¡Las odio!
Nah, a Tina no.
Al día siguiente.
Despierto sintiendo el calor que emana el cuerpo de Tina en mi espalda. De sólo recordar lo de anoche me hierve la sangre, ¡carajos si la veo le arrojaré lo que tenga en la mano! Me voy a lavar la cara y Tina me observa de la almohada.
—Hola pequeña Tina— le tomo el pelo. — ¿Por qué estás despierta?
—Desayunamos a la misma hora siempre acá.
—Aaah que estructurado.
—Si a veces— se para y va al baño— carajos Sam ayer se fue temprano.
Siento una molestia en el estómago.
— ¿Ah sí?
—Si — de la nada se ríe— parecía que hubiese corrido una maratón, estaba roja, no entiendo el apuro.
Enrojezco.
Llegando al comedor.
Tina saluda a sus abuelos y madres con la naturalidad de siempre.
—Que hay familia— saludo. — ¡Buenos días!
Los abuelos ya me conocen.
—Jamás— me responde Tía Christine. — Buenos días también para ti.
—Oh tía Christine no eres sincera— la molesto, diablos, sé que es enojona, pero me agrada discutir con ella. Me siento al frente suyo y al lado de Tina— Yo sé que me querría como hija, ¿se imagina? Alfred ¿dónde está mi helado de 20 bolitas y chispitas de chocolate? — Le hablo a mi mayordomo imaginario. El abuelo se ríe. Tina sólo niega con la cabeza riéndose.
—Te ignoro— dice tía Christine.
—Bah, me casaré con Tina. — Respondo enfurruñada.
Tina y tía Noelle sueltan una carcajada.
—Sobre mi cadáver. Sería la perdición de esta familia — me responde. — ¡Bastante tengo que aguantar a la loca de tu tía en la semana como para que su versión 2.0 me joda los fines también!
—Christine— le advierte Noelle negando con la cabeza.
— ¡Qué cruel! — me espanto— te acusaré.
Dejamos de discutir cuando llegan con una bandeja de pastelillos y la dejan frente a mí junto con el desayuno. Tía sabe cómo mantenerme callada.
El abuelo de Tina habla varias cosas de las que entiendo la mitad. Al parecer se van de viaje y tendrán que quedarse una semana, así que en la tarde irán por Tom.
—Ah y recuerda que seguridad tiene vacaciones, hoy llegan los de reemplazo.
—No quiero— se queja tía Christine— sólo estaremos nosotras, cualquier cosa vigila Tomás. — Bromea— y hay miles de alarmas, tendremos a la policía en 3 minutos si cae la hoja de un árbol.
—Tú verás, pero ni siquiera han revisado la cámara de la sala del evento. — Me congelo en mi asiento, tanto que los pastelillos pasan a segundo plano y el trozo que tengo en la boca empieza hasta a estorbar.
—Pero si no pasó nada. — Responde tía despreocupada. El abuelo la mira con severidad.
—Nunca desperdicies la información de una cámara Christine, los modales, el respeto a las instalaciones, hasta si te escuchan mientras haces el brindis es importante cuando se trata de los socios de la familia. Una vez encontré a un tipo robando los servicios de plata. Que poca… —empieza un monólogo y tía lo mira atareada. Trago saliva rogando que por favor no salgamos en la cámara.
Hasta que una duda asalta mi mente, y me da un rayo de esperanza.
—Pero ¿cómo pueden ver todo cuando está más oscuro? ¿la cámara lo capta? — miro de reojo fingiendo simple curiosidad.
Tía Christine sonríe creídamente.
—Esas cámaras captan todo jovencita, tenemos equipos que nos dirían la temperatura de tu cuerpo. La oscuridad no representa ningún problema. —Aclara despreocupada.
Mis tripas desaparecen, miro hacia al frente jodidamente preocupada. ¡No nos pueden ver!
— ¿Y para qué quieres saber la temperatura de los invitados? ¿para comprobar si están vivos? — pregunta Tina mirándola burlona.
—Cierta pulga decía que esas cámaras y sensores atrapaban monstruos.
— ¡No eran sólo para vampiros! Los fantasmas no se verían— se enoja en su asiento como si estuviera aclarando algo muy importante. No puedo evitar mirarla burlona.
Aunque necesito arreglar este problema, tía Christine es capaz de subir el video a YouTube.
Lunes
Sam
—No te oigo, no te oigo— repito enojada cuando Chloe comienza a ponerse roja de la rabia. — No quiero verte ahora. — Ni nunca…
— ¿¡Tú crees que quiero verte!? — me grita— ¡aprende a tocar una puta puerta!
La miro con seriedad.
—Necesito decirte…
— ¡No quiero oír nada de lo que tengas que decir! — la corto y me giro ignorando el resto para entrar a mi facultad.
— ¡El lugar tiene cámaras! — grita— ¡el puto salón de eventos tiene cámaras! ¡Oí que tía Christine las revisará!
Me giro perdiendo la sensación de tener vísceras, un terrible miedo me invade.
—No. — digo simplemente.
— ¡No estaría acá si supiese que hacer! — me mira complicada. —Quiero olvidarlo, ¡a mí no me van esas cosas! ¡Fue algo estúpido y no quiero recuerdos ni a nadie jodiéndome! — se acerca y susurra. — ¡¿Te das cuenta de que ocurriría si Tía Christine nos ve?! ¡Quizá le diga a tu madre! ¡O a mi tía Gabi! — coloca las manos a los lados de su cabeza— ¡Estaríamos jodidas! ¡No quiero tener que dar explicaciones!
—Yo tampoco— aclaro. No quiero tener nada que ver con esta— pensaré en algo…
— ¡Gracias! —exclama Chloe con ironía— ahora se tan amable de desbloquearme del WhatsApp y avisarme que mierda pasa por tu cabeza para salvarnos. —Se larga agitando sus brazos mientras su cabello ondea tras una polera de tirantes.
—Sam— escucho.
— ¿Hum? —respondo aún pensativa y pegada en el punto donde desapareció Chloe.
— Las vi discutiendo de lejos ¿todo bien con la idiota? — bromea. Miro el rostro de Paola algo expectante.
—Todo bien— sonrío procesando la última información.
Chloe
‘’Chloe, le diré a Tina que iremos a verla un rato mañana. No me importa si tienes que hacer, aparece en mi casa a las 18.00 y punto.’’
Maldita zorra sin consideración, pienso mirando el mensaje con desagrado.
Martes.
—Me sorprende que ambas quieran venir a verme en tan pocos días, me siento amada— sonríe Tina.
— ¡Te amamos! — exclamo. Sam asiente y ella se gira, la seguimos y nos miramos asesinamente. Sólo quedamos en averiguar si tía Christine ya vio las cámaras, ir a la habitación vacía de los guardias y quitarla.
— ¿Y tía Christine? — pregunto curiosa.
— Llegó recién, así que quizá esté durmiendo. Ayer tuvo mucho trabajo.
—Pobrecita— comento mirando a Sam.
— ¿Iremos a tu cuarto o al living? — pregunta.
—Donde quieran— Nos mira— Vamos al living, me da pena dejar al gato solo.
Sonrío
— ¿Y tía Noelle?
— Dijo que iría a ver a Tía Angie, debe regresar pronto— responde pensativa.
Tenemos po
…