Capítulo 10 de Mi Pareja Perfecta 3, de brity

La exposición del cuerpo humano

Chloe.

Despierto con un dolor de cabeza que me apuñala, veo la pancita rosada de Sandy cerca de mi cara y sonrío, nada como amanecer con el estómago de un cerdo en frente. Tina la abraza casi babeando, al final ayer ni hablamos, nos quedamos dormidas apenas tocamos la cama. Me río recordando que besé al amigo de Bruno un par de veces… o tres o cuatro. Cosas que pasan en la fiesta, le resto importancia. Tengo un malestar en el estómago que no tiene que ver con el alcohol. Sino con Sam, la insulté... la insulté feo, ofendí a sus mamás incluso. Sólo porque Tina la mandó a buscarme. Suspiro con un cargo de conciencia terrible, ayer estaba tan enojada que hasta Paola casi me pega. Me avergüenzo.

Me levanto y bajo a buscar a Ale, lo encuentro con los ojos abiertos mirando al sofá vacío frente a él.

— ¿Estás bien? — pregunto.

—Si ¿Y tú? — me siento en un espacio.

—Si, más o menos— me mira y levanta una ceja— me duele la cabeza. —Reconozco. Al parecer son como las 11 y aún tengo sueño. Es esta incomodidad que no me deja dormir.

— ¿Pasa algo más verdad? — escucho su voz rasposa.

—Anoche... cuando acuse a Paola. —Asiente — fui yo quien insultó a Sam— trago saliva y miro mis pies. Ale se sienta y me abraza.

—Tranquila, siempre se han llevado mal. De seguro que no le sorprende. — Cargo mi frente en su hombro.

—Pero fui más hiriente que de costumbre. —Confieso. No soy del tipo que insulta a la gente porque sí.

—Pídele disculpas. — Dice simplemente.

— ¡No pienso!

—Si no te seguirás sintiendo mal, y evítala cuando estés con alcohol— dice con una mirada de ‘’ ¿no es obvio?’’

—Es que me fue a buscar, y le dije que me iría con Antonio.

— No me digas que ibas a hacer eso — frunce el ceño.

—Por supuesto que no— rio. — Prometimos volver juntos. Sólo quería llevarle la contraria— ‘’Y que le doliera’’ me dice mi mente a mi pesar.

—Nada del otro mundo — me aprieta la mejilla y lo empujo.

—Vámonos— susurro. — Me quiero ir.

Ale se va a lavar la cara y nos retiramos en silencio.

Martes.

¡Ya no doy más! Traté de olvidarlo todo el domingo y el lunes, no quise ir a su facultad porque no quiero que vean como me manda al carajo. Y menos con Paola ahí, nunca nos hemos llevado bien, pero de seguro ahora me odia… la acusé como una niña mimada con mi hermano.

—Hola— susurro con la cabeza algo gacha cuando tía Fer abre la puerta. — ¿Está Sam?

—Si… — dice sorprendida— está arriba pasa.

Antes de que diga algo más la abrazo.

—Tía, te quiero. — Gimoteo.

—Y yo a ti Chloe— dice abrazándome — ¿pasa algo?

—No. — Digo de la nada— bueno yo subo. — Ignoro la cara de extrañeza con la que sé, me está mirando subir.

Toco su puerta. La abre tan callada como siempre, me ve, su mirada se endurece y trata de cerrarla.

— ¡Abre! —Cargo mi peso con la puerta y paso por la pequeña abertura.

Antes de que me tome del brazo para echarme levanto las palmas en son de paz.

—Espera— digo —Sam, perdóname— trago saliva muy arrepentida. — No quise decirte esas cosas, enserio que no quise.

—Bueno el asquerosa y mal nacida te salieron del alma— responde, sus ojos atraviesan los míos. Miro al suelo.

—Nunca más— la miro con sinceridad— de verdad no creo que seas lo que te dije, algo idiota sí, pero lo normal. —Trago saliva.

Sam al parecer está tan furiosa como pensaría que estaba.

—Sólo fue por Tina que fui allá, que te quedé claro— se acerca— no me importa lo que hagas, no me importa nada de ti. — baja la voz.

—Lo sé— susurro un poco molesta.

Sam.

La miro furiosa, ¡tardó dos días en disculparse!, ¡me trato pésimo!, ¡metió a mi Paola en un problema que ella empezó! ¡¿y ahora cree que con un par de palabras las cosas se solucionan?!

— ¿Sabes que pienso de ti? — digo con todo el veneno que puedo— y te lo voy a decir sobria— susurro. Sigue mirando al suelo — creo que eres una maldita zorra alcohólica y facilona que sólo quiere llamar la atención— termino. Me enderezo y la miro sonriente. Junta las cejas y siento una punzada de dolor cuando pasa el antebrazo por sus ojos, mi mirada se suaviza cuando ella levanta la suya. Sus ojos amarillos brillan y pasa de largo abandonando la habitación rápidamente. Trago saliva. ¡No me importa! ¡Se merecía lo que le dije! ¡Estuve días pensándolo! Pateo la cama sintiéndome casi agradecida del dolor que siento y me recuesto apretando la mandíbula. Tengo un nudo horrible.

Para mi sorpresa mamá no sube ni cuando me pierdo la cena.

Viernes.

Sentada fuera de la facultad miro a la que está una cuadra de distancia, a unos cuantos pasos debería estar Chloe. Trago saliva y miro mis manos enlazadas por sobre las rodillas. No debí tratarla así, para ser sincera conmigo misma, dos partes en mi cabeza pelean y no me hacen tomar una maldita decisión. Una confirma todo lo que le dije, tomando en cuenta cómo se comporta, y la otra más arrepentida, me insulta por haberle dicho cosas que ni a mí ni a nadie le corresponden. Ella puede hacer lo que se le dé la gana. Está bien, me insultó, se escapó en la mañana del domingo y demoró en aparecer; pero lo hizo… estoy segura de que ya estaba enojada conmigo antes de que la fuese a buscar.

En eso una idea traviesa surca en mi mente. ¿Quizá estaba celosa? Sonrío negando con la cabeza sola como si estuviese loca, imposible.

Esa idea me carcome por dentro una media hora.

— ¡Hola! ¿demoré? — se sienta Paola, hoy salimos más temprano y nos devolvemos juntas con dos amigas más.

—No— susurro mirando mi celular. Ha pasado una hora y ni cuenta me di.

—Estás callada— dice en el autobús.

—Nah, estoy cansada— sonrío. Nos bajamos y como vivimos cerca la paso a dejar. Camino a mi casa y me siento en mi cama, decido cambiarme de ropa. ¿Qué debo hacer? Al final decido dejar oculto mi lado más desgraciado y salgo rápido antes de que me arrepienta.

Camino a casa de tía Ale y casi las atropello cuando salen con Tía Kate y Alejandro, él lleva a su perro en una correa.

—Hola— digo idiotamente.

—Sam— me abraza tía Ale. Sonrío. Supiera el tremendo problema que tengo con su hija. — ¿Vienes a ver a Chloe?

—Algo así— digo incomoda.

— ¿Algo así? —dice Alejandro con pesadez. Tía Kate le da una mirada de advertencia.

—Sólo hablaré con ella un rato y me voy. —Miro a tía Ale suplicante como pidiéndole permiso.

—Tranquila, te la encargo mientras no se maten. Llegamos en un rato, vamos de salida a comprar y aprovecharemos de pasear a Óscar— Sonrío. Son una linda familia.

—Bien. —Asiento. —Permiso.

Entro a la casa y toco la puerta. Veo de reojo a los demás alejarse de mi campo de visión. Se abre y Chloe se asoma. Está con pijama… Levanto las cejas y ella rápidamente junta las suyas. Me trata de cerrar la puerta.

— ¡Espera! —paso y la cierro tras de mí. — ¿Podemos hablar?

—No sé para qué quieres hablar, ya me dijiste todo. —Mira sus pies cabizbaja, la sigo a su habitación. Se sienta en su cama. Para su sorpresa me siento a su lado.

—Lo siento, estaba enojada. — Aclaro. —Sólo quería hacerte daño.

—Que consuelo — susurra acariciando sus antebrazos. Me dan ganas de abrazarla, está mal, estoy muy mal. —Es que— aprieto los ojos. — No sé…

En un rato nos quedamos en silencio.

— ¿Qué no sabes? —escucho.

—Estaba enojada por tu actitud, pero también… no me gustó verte así.

— ¿Tan extraño es besarse con alguien en una fiesta? — Esas palabras me atraviesan

—No… — reconozco.

—Me trataste como si siempre… — se detiene— olvídalo. Vete ¿quieres?

—No quiero. — Le aclaro. —Terminemos con esto ¿sí? — exhalo mucho aire.

— Está bien— susurra. — ¿Qué quieres?

—Quiero que me disculpes, hagamos como que esto no pasó… no sé— me complico otra vez— me enojé mucho contigo, pero tú también estabas muy arisca. ¡No iba a hacerte daño maldita sea! ¡sólo te estaba cuidando! —me desahogo.

— ¿Cuidándome de qué?

—De él. No digo que sea un mal tipo, pero…

—Pero.

—Pero estabas ebria y…

—Para tu información…— dice duramente— no iba a ir con él. — Baja la voz— sólo quería herirte…

— ¿Cómo ibas a herirme? —pregunto tercamente.

—No sé— Ahora es ella la que no me puede responder. La miro con seriedad — ¿Cómo puedes actuar así? — Dice de la nada.

— ¿Así como?

—Olvídalo. —Se soba los ojos y me mira. — ¿Listo?

Quizá lo mejor sea terminar acá.

—No. — Y ahí está, mi terquedad atacando otra vez. — ¿Así como? —Repito.

—Aléjate— susurra. No me di ni cuenta que me recargué hacia adelante. Trata de empujarme y tomo su mano. La acaricio y la dejo sobre su colchón.

— ¿Y si nos olvidamos de lo que pasó? — sugiero sintiendo su piel.

—No lo sé.

—Mírame. —Levanta la cabeza, la miro un poco sorprendida, no me había dado cuenta de que era…. Diablos… Chloe es muy linda. Ella me observa, seguramente en busca de una respuesta. Me acerco y junto mi frente con la de ella, no se inmuta y baja la mirada.

—No deberíamos hacer esto.

—No. — susurro dándole la razón. Suelto su mano y deslizo mis manos sobre su sweater, le queda holgado, siento su silueta bajo mis manos.

Chloe.

—Sam.— Tengo sus manos en mi cintura, las toco en el dorso. Como rogándole por favor que me suelte. Suspiro siguiendo el recorrido a sus antebrazos.

— ¿Olvidemos todo sí? — dice apenas acercando su boca a la mía y robándome un besito ansioso. Respiro en su boca y me vuelvo a acercar, nos besamos lentamente, se siente tan bien tu tacto que me da algo de culpabilidad. Al final estas semanas no sirvieron de nada… Se separa un poco y me da cortos besos, en uno particularmente lento abre sus ojos y me mira.

—Chloe— dice apenas— ¿estabas celosa? —Nos recostamos en la cama.

—No. — susurro. —Es sólo que me gusta besarte. — Nos volvemos a acercar, está vez más apasionadamente. — ¿Y tú? — la observo mientras está sobre mí, sus ojos azules se detienen en los míos.

—No.

Me besa el cuello, junto las rodillas sin querer y se interpone su pierna, la aparta y queda en medio. Seguimos enfrascadas hasta que acerca su cadera a la mía hace presión. Cierro los ojos. La escucho jadear, la acerco con mis brazos para que se incline más, ella baja y apoyándose de sus codos acaricia mi lengua con la suya. Comienza a moverse, una mano traviesa me acaricia bajo la ropa. Me acerca de la espalda baja y besa delicadamente mi cuello.

Siento el calor recorrerme, la sangre comienza a agolpárseme en más lados de los que me gustaría reconocer. Acerco a Sam con una pierna y jadeo. La cama comienza a sonar. Besa mi cuello y siento una necesidad de complacerla y tenerla en mis manos tanto como me tiene a mí en este momento.

—Detente— digo fuera de mí. Se detiene extrañada y se apoya de los codos mirándome. Le devuelvo la mirada y le doy un beso acariciando sus caderas, deslizo mis dedos un poco más abajo del cierre de sus jeans. Sam hace un ruidito y un calor proveniente de ella me hacen cerrar los ojos en paz y dejarme llevar. Mis movimientos se hacen más seguros, fuertes y confiados. Ella gime y pasa la lengua por mi cuello. Su mano sube de mi estómago al inicio de uno de mis senos. Me acaricia con algo de timidez hasta que le doy un agarrón que la hace exhalar un pesado aire caliente. Su mano me cubre sin vergüenza y me acaricia.

—Chloe— susurra con una voz cargada de excitación. Toma mi mano y con ella se desabrocha los jeans. Respiro un poco temblorosa mirándola llena de dudas. Al parecer entiende lo que estoy pensando y me besa tiernamente mientras me acaricia el inicio del pijama.

[…]

Unos kilómetros más allá.

Kate.

—Ya— salen mis Ales con bolsas mientras yo espero con Óscar. — Todo listo.

—Si, volvamos— dice Alejandro frunciendo el ceño.

—No creo que Sam la haya matado tranquilo. —Ale sonríe.

—Le tienes mucha fe a esa.

—Eso es porque la conozco desde que era una bebita— dice feliz. —confío en ella.

—Hmm— digo pensativa. Samantha me agrada, enserio que sí, pero cuando la junto con Chloe estos últimos meses una alarma suena en mi cabeza. Estoy segura de que no soy la única, no quiero ni siquiera buscarles respuesta a mis inquietudes.

— ¿Pasa algo?

—No nada. Volvamos Óscar tiene sed— sonrío viendo su enorme lengua.

Caminamos del supermercado a casa, uno 15 minutos más o menos.

Chloe.

Beso a Sam bajo mío y nos gira volviendo a quedar sobre mí. Mi peinado está hecho un desastre.

—Espera— susurro.

— ¿Hm? — escucho a Sam agitada cerca de mi oído.

Oímos el portón de la calle y se nos congela la sangre. Sam se sube un poco el pantalón y se lo abrocha.

— ¡Abre la ventana! — Corre y la abre, se sienta en mi silla del escritorio. En eso mira mi ropa interior, ¡está húmeda y se está empezando a traslucir! enrojezco y me subo el pijama. Me mira con una sonrisita coqueta. Me siento en la cama.

— ¡Nos van a pillar! — gimoteo.

—No tranquila. —Para nuestra suerte nadie viene a la habitación en los minutos suficientes para que la temperatura vuelva a la normal.

—Uuuf— digo más relajada, me tiro de espaldas a la cama. —Nunca más.

Sam levanta los hombros sin mirarme. Sonrío.

—Bueno, estas perdonada— le tomo el pelo. Nos reímos. Mamá toca y abre la puerta, la miramos todavía con la sonrisa en la cara.

—Eh, venía a dejarles algo para beber— dice simplemente anonadada. Es verdad mamá nunca nos había visto riendo juntas.

—Gracias— dice Sam ayudándola. Ella me mira de reojo, sus amarillos ojos me recorren en busca de algo nuevo, luego simplemente se va. Escucho sus pasos devolviéndose al living.

Está a un paso de descubrirnos. Bebo un sorbo de jugo, casi de lleno ¡Estaba sedienta!

—Bah, que poca resistencia. —Sam me estudia con la mirada.

—Muchas emociones por un día —respondo mirando mi vaso.

…

—No eres tan aburrida— Me sincero. Levanto la mirada para darme cuenta de que ella ya me estaba observando. En eso sonríe.

—Es bueno oír eso de mi enemiga. —Me ruborizo.

…

—Eso no significa nada. —Aclaro. Bebe un gran sorbo. Camina hacia mí, se inclina y me besa, al separarnos se relame los labios. La miro con cara de idiota. No imaginé que podía hacer esas cosas.

—Nos vemos Chloe y gracias— me guiña el ojo y cierra la puerta. La escucho despedirse, cuando me percato de que sigo con la misma cara relajo mis facciones.

Casi… me cubro los ojos. Todo mi ser me dice que la estoy cagando, pero también ese ser no hace nada cuando la situación lo amerita. De todos modos, sólo es algo físico...

Más tarde.

Sam

— ¡Por fin llegas! — mamá abre la puerta.

—Sólo salí un par de horas— y me gustaría ir a cambiarme…

—Y ya era hora. ¡Te tengo un panorama! — me codea, sus ojos azules brillan.

— ¿Qué?

—Salidas, me las dieron en el trabajo, son de exposición

— ¿Exposición de? —frunzo el ceño.

—Carajos, eres tan seria— hace un puchero.

—Mamá… — como si necesitara que me lo recordaran

—Toma— me da dos pases— son del cuerpo humano, para dos chiquillas intelectuales.

Sonrío.

— ¿Pretendes que vaya con Paola?

— ¡Claro! Espera, ¿Quieres ir con otra?

—No. Aunque podría ser Tina.

— ¡Si! — dice feliz. — Pero seguro ya fue con Noellita y Christine.

—Quizá. Gracias, le preguntaré— las agito y subo a mi cuarto. Me es un poco raro pensar en Paola después de lo que anduve haciendo.

Tomo mi celular.

— ¿Aló?

— ¡Sam! Hola ¿Cómo estás? —escucho la voz cariñosa de Paola.

—Bien ¿y tú?

—Si, todo bien ¿ocurre algo?

—Si… hum, me preguntaba si quieres salir mañana— miro la hora— a las 2…

— ¿Mañana?

— ¿Sí? — Dirá que no…

—Oh ¡Lo siento! — y ahí está— es que saldré con mis padres en la mañana y volvemos el domingo.

—Descuida— agrego desganada— no te preocupes.

—Lo siento Sam— podría asegurar que está haciendo un puchero. Sonrío.

—No importa, pásalo bien.

— ¡Gracias! ¡Te amo adiós!

—Adiós… yo también— susurro.

Hmmm, miro pensativa mi celular, la mayoría de los contactos son compañeros, y no quiero verlos… ya los veo de lunes a viernes. Ya sé ¡Tina! Pero le voy a escribir solamente. Sonrío.

‘’Amor…’’ bromeo. Me recuesto en la cama dispuesta a molestarla un rato. Veo que está escribiendo.

‘’ ¡Mi vida!’’ me río muda ‘’ ¿Cómo estás? ‘’

‘’Bien, recostada. ¿y tú? Oye…’’

‘’Bien con mi mascota… ‘’ recuerdo a su puerquita, rodeo los ojos, Tina y sus cosas raras… ‘’dime’’

‘’ ¿Vamos a una exposición mañana?’’ ‘’Es del cuerpo humano, le dieron esas entradas a mamá en el trabajo’’

‘’A la mía también y fuimos hoy… ‘’

¡Maldita sea!

‘’Pero si quieres te acompaño ¡Fue genial!’’

‘’Hmm’’ miro al techo, supongo que no iré. Cierro los ojos y un rostro desagradable se me viene a la cabeza. Tanto que hago una mueca.

‘’No.’’ Me respondo. La imagen sigue nítida, carajos quiero ir… podría ir sola… sería un desperdicio no usar una... Aunque podría regalársela a alguien allá…

Ni que fuese un concierto, no creo que alguien se quede en la puerta esperando.

‘’Hmm’’ Carajos… ‘’No.’’ ‘’Sí.’’ ‘’No.’’ ‘’Sí’.’

Definitivamente no.

Tomo el celular

¡Demonios!

‘’ ¿Chloe?’’ dejo el celular a un lado, ojalá se le prenda fuego.

‘’Sam’’

¡Menuda idiota! ¡debe estarse riendo!

‘’ ¿Cómo estás?’’

‘’Bien, hasta ahora ¿y tú?’’ Ja Ja. Me estoy arrepintiendo.

‘’Bien… hum… ¿tienes que hacer mañana?’’

‘’Para ti sí.’’

Lo tomaré como un no… en eso veo que escribe de nuevo.

‘’ ¿Por?’’

‘’ Es que tengo dos entradas para una exposición y hum… Nadie me puede acompañar’’

‘’ ¿Exposición de qué?’’

‘’Cuerpo humano’’

‘’Mientras no sea el tuyo…’’

Que desagradable… me rio.

‘’No creo que tengan cuerpos tan buenos… ¿entonces vas o no?’’

‘’No.’’

¡Agrh! ¡La soporté para nada!

Miro el techo un buen rato hasta quedarme dormida.

[..]

Al día siguiente.

Amanezco podrida (así me siento) y bajo a desayunar, por suerte se nota que mis madres comieron antes porque el agua está caliente. Me siento aún con los ojos a medio abrir.

—Te ves pésimo. —Escucho.

—Gracias.

—Si te sigues quedando dormida sobre la cama enfermarás.

—Hmmm

— ¿Y entonces irás?

—No.

—Eres tan…

—Si lo dices no te hablo más. — Me empiezo a irritar.

—Tranquila vieja. — Bromea.

Luego de comer y dejar todo como estaba me recuesto en mi cama a esperar el almuerzo, soy lo peor. A las una, cuando ya me arden las tripas bajo y veo que pasa. Quizá si no han hecho nada pueda pedir pizza, es lo mejor cuando faltan ganas para todo.

—Hola Sam.

—Hola Chloe— bostezo yendo a la cocina.

¿Eh? Saco la cabeza por la puerta.

— ¡¿Qué diablos haces acá?!

—Tía Fer dice que su casa es mi casa. Así que… ¿Se puede saber qué haces tú aquí?

—Muy graciosa —me enojo. Me sirvo algo y le llevo un vaso a Chloe.

—Gracias, que linda.

—No. — respondo. — ¿A qué vienes?

—A verte.

—… — que diga la puta verdad.

—Mi madre hizo sopa. —arruga la nariz.

— ¿Eh?

— ¡Odio la sopa!

— ¿Y quieres que te alimentemos acá?

— ¡Desde luego! O me voy donde tía Caro. — ¿Eso suena a amenaza?

—Haz lo que quieras.

—Siempre. — Me mira creída. Aprieto los dientes.

— ¡Ah, ya veo que notaste a nuestra visita!

—Si — gruño.

—Vamos, vamos. — mamá se sienta en un sofá, se sonríen con Chloe. No sé porque se quieren tanto, supongo que es como la relación de tía Ale y la mía. Sólo que yo no la molesto, creo que a mamá le divierte no sé.

—Hola Chloe— llega mamá Sandra aún en bata y se sienta.

—Hola tía— sonríe.

—A veces te veo— dice mamá Fer tocándose un corto mechón— y pienso que debimos tener otra hija.

—No. — Respondemos con mamá. Ellas ríen.

—Pero tía Sandra— hace un puchero.

—Con una me basta.

Eso sonó como si yo fuese terrible... frunzo el ceño y ella me mira igual. Creo que es verdad que nos parecemos…

Conversan un rato de la familia, de las demás, de las madres de Chloe, el idiota de Alejandro y hasta su perro. Reconozco que Chloe es divertida para contar cosas, al parecer mis madres están entretenidas ¡Quiero comer! Insisto en pedir pizza. Lloro mentalmente.

— ¿Sam?

— ¿Ah? — levanto la cabeza. Me distraje

— ¿Escuchaste l

…