Capítulo 2 de Sobreviviendo al dolor emocional desde temprana edad, de Midenick

Buscando compañías para ser feliz

Me la pasaba buscando la compañía de mis primas siempre, cuando me daba oportunidad me iba junto a ellas sin el permiso de mamá, pero volvía a casa feliz. Pero lo bueno no duró muy poco.

Un día me fui junto a mis dos primas y no las encontré, sólo estaba mi primo, su mamá y no sé quién más estaba en la casa, no recuerdo mucho si llegué a hablar con él, sólo me acuerdo que me llevó a ese lugar boscoso detrás del baño de la casa de mis tíos, no esperé lo que iba a hacer porque no pensé lo peor.

Sólo me dijo que me acostara en el suelo, lleno de hojas de árboles y me obligó a bajarme la ropa interior y empezó a meterme su miembro inferior y mientras intentaba meterlo me dijo que le imposibilitaba meterlo, me congelé esa vez, no supe gritar, para distraer mi mente a lo que estaba ocurriendo dije que le tenía miedo a las hormigas, y me dijo que si me subiera una encima que la mataría, me quedé viendo hacia el cielo porque los árboles no cubrían gran parte del cielo, desde ese entonces no me acuerdo cómo salí del lugar ni cómo llegué a mi casa. Cada vez que intento hacer el esfuerzo de recordar lo que pasó después me derrumbo porque quiero vengarme o al menos eso creo que quiero hacer con eso.

Pasó un tiempo, me acuerdo una vez cuando me fui a la escuela con mi hermana y tuvimos que pasar en frente de la casa en donde pasó esto y grité porque mi hermana se me adelantaba y yo tenía miedo de volver a verle a mi primo porque me sentía insegura.

Tuve que aguantar verle la cara en las fotos porque papá siempre nos unía para sacarnos fotos, y ni siquiera en esos momentos me viene a la mente cómo salí de aquel lugar donde pasó el abuso.

Yo no sé extactamente si fue a los 7 u 8 años cuando me pasó eso, pero coincide mucho cuando tuve que repetir primero de primaria porque me la pasaba durmiendo en clases, recuerdo que hasta orinaba estando dormida en clases y escuchaba que se reían mis compañeros por orinar, a veces me despertaba y estaba en la casa de mi abuela ( la mamá de mi mamá) porque la casa de mi abuela estaba cerca de la escuela.

A veces me despertaba en clases y el maestro le dió orden a una compañera para que me acompañara hasta mi casa, porque era una comunidad, no era lejos de casa, y cuando me acompañaba nos quedábamos en su casa a jugar sus muñecas hasta la tardecita, después me llevaba hasta mi casa.

Hasta que repetí primer grado de primaria y la compañera repitió conmigo.

A los 10 años, mamá notó cosas raras en mi ropa íntima, no entendí mucho sólo que le llamó a papá y me preparó para un viaje junto con mi abuela, su mamá, recuerdo que me pusieron suero, y me pidieron muestra de orina. Nunca me explicaron lo que tenía esa vez. Actualmente me suele dar infecciones urinarias y me da miedo.