Capítulo 1 de Sobreviviendo al dolor emocional desde temprana edad, de Midenick
El inicio de mi historia
Hablar sobre Dios
Mamá siempre nos llevaba a la iglesia cuando era niña junto con mis hermanos y hermanas, papá siempre estaba ocupado en su trabajo y solía faltar mucho, tal vez su ausencia me llevó a buscar otras relaciones para opacar su ausencia y no sentirme abandonada por mi figura paterna.
Papá tenía una radio y unos cassettes que contenían alabanzas, cuando ponía a reproducirlas había unas que me gustaban como Steve Green, y algunas alabanzas que las grababan en la iglesia de la capital de mi país.
Mamá siempre buscaba sacarnos adelante a mí y a mis hermanos, yo pasaba tiempo con mis primas y primos, algunas veces hubo peleas, pero había un primo en particular con el que me juntaba y hablábamos, recuerdo haberle dicho que Dios existe por eso existimos los humanos porque él nos creó, que Dios envió a su hijo a morir por todos y él me respondía que Dios no existía que por eso existe la pobreza, y las guerras y aseguraba que iba a haber una tercera guerra mundial, desde ese momento me quedé sin palabras y ya no volví a hablar con él sobre Dios.
En otras ocasiones jugaba con mi otra prima a la casita y buscábamos para nuestros utensilios de cocina, como latas, plásticos, tapitas porque no contábamos con juguetes, o en todo caso hacíamos figuras de barro, solía crear muñecas de barro, platitos de barro, ollas de barro, y así íbamos por la vida pasando momentos que quedarán en la memoria.