Capítulo 6 de Relatos Eróticos, de May

Librería III

Llegué hasta mi destino y sentía temblar mis piernas, pero mi calentura era demasiado, todo lo que me hizo Noelia seguía presente y tenía la necesidad de que me lo hiciera de nuevo.

Cuando estuve al frente de su casa, me entraron las dudas si estaba bien, no la conozco de nada, y solo estoy cumpliendo sus caprichos. Sin embargo todo se me olvidó cuando la vi aparecer por su puerta.

—No pensé que te decidieras tan rápido—habló con una sonrisa coqueta.

—En realidad ni sé porqué estoy aquí —respondí sinceramente.

—Claro que sabes, tienes ganas de experimentar—contestó acercándose a mí.

—Vamos adentro—susurro en mi oído.

Aquel acto hizo que mi cuerpo se estremeciera de inmediato. Caminé al lado de ella, lo iba a hacer.

Entramos y vi una sala sencilla pero lo que más resaltaba era un estante lleno de libros. Por incercia me acerqué a ellos para acariciarlos me gustaba el olor de los libros.

—Escoge el que más llame tú atención—la escuché hablar.

Empecé a ojear cada uno hasta que vi el último libro que compró en la librería. Sobre relatos eróticos, lo tomé y se lo mostré.

Pude ver una gran sonrisa con malicia de parte de ella. Era tan raro porque su apariencia es muy diferente a su personalidad.

—Me gusta el libro que has escogido —confesó, mientras se acercaba a mí. Colocó su mano en mi rostro y lo acercó a ella, dándome un pequeño beso en los labios.

—Vamos que muero por jugar contigo —habló mientras mordía mi labio inferior. No pude enviar soltar un gemido por su acto.

Me tomó de la mano y me llevó a su habitación.

Se nota que es una chica organizada, tenía una habitación impecable, con tonos oscuros en sus paredes pero quedaba muy bien todo.

—Acuestate en la cama—habló de un momento a otro.

Me había quedado perdida en la nebulosa que me tomó por sorpresa su petición pero sin rechistar hice caso.

Tenía muchos nervios, jamás había estado en una situación así y menos con una mujer.

Me acosté en su cama sosteniendo el libro. La veía desde esa posición y realmente es una mujer hermosa. La vi quitarse su blusa y quedar en top.

Empezó a gatear sobre la cama hasta colocarse a mí altura.

—Esto es sencillo, tú empezarás a leer mientras yo te hago muuchas cosas, sí tú paras de leer yo también lo hago. Esto termina cuando te corras en mi boca. ¿Entendido?

Simplemente pude asentir. Mi garganta se había secado, y mis bragas las podía sentir húmedas.

—Vamos, empieza—exigió.

Abrí aquel libro y empecé la lectura con el primer relato. Ella alzó mi blusa por encima de mis pechos, sentí su lengua correr por mi piel desde en medio de mis senos hasta mi ombligo.

Cerré mis ojos al sentir aquel cosquilleo pero ella paró de hacerlo.

¡Maldición! Sí me detengo ella también lo hace.

Continúe leyendo cada párrafo, aquellas mujeres estaban teniendo sexo y a este punto me sentía muy excitaba pero no podía definir si era por la lectura o por lo que estaba haciéndome Noelia.

Se acostó encima mío, dándome besos en el cuello.

—Me gusta tu voz y como lees, estoy a punto de venirme tan solo escuchándote—confesó mientras sentí como mordía mi cuello, oh dios moría de placer.

Llevó su mano hasta mi vagina, deslizando uno de sus dedos por mis pliegues, me detuve apretando el libro, pero Noelia también lo hizo, era un martirio

La miré con odio.

—Ya sabes las reglas, preciosa—me dio un pequeño beso.

Respiré profundo y seguí leyendo, ella volvió a tocar.

—Estás muy húmeda—susurró en mi oído. Yo continúe leyendo en el libro también la chica estaba mojada pero su amante le estaba lamiendo el coño y yo también lo quería.

Sentí como su dedo lo coloco en mi entrada, elevé mi cadera para que lo introdujera, la quería adentro.

—Estás muy ansiosa, quieres que te haga lo mismo del libro—ronroneo

Sabía que si me detenía para responder ella también lo haría así que simplemente asentí.

—Chica buena—sonrío.

Empezó a descender y colocarse a la altura de mi vulva, quería detenerme y verla pero sería un error, apreté fuerte el libro y continúe leyendo. Sentí su lengua recorrer todo mi centro, no pude evitar jadear, sin embargo no paré de leer. Abrió muy bien mis piernas y empezó a penetrar con su lengua mi interior.

Mi voz se estaba entrecortando, su lengua rozaba zonas muy erógenas de mi interior, intenté cerrar mis piernas, pero ella las abrió más.

En la lectura la chica estaba siendo penetrada por tres dedos, gritando de placer, y... Grité cuando sentí que Noelia hizo lo mismo.

Sin embargo, me repuse de inmediato, no quería que pare, sus dedos se hundían en mi interior y su lengua succionaba mi clítoris. En mi vida había sentido tanto placer como ahora.

Mi cuerpo en cualquier momento iba a convulsionar, estaba segura pero no iba a detenerme.

Estaba por otro relato erótico, el sudor corría por mi frente y los espasmos en mis estómago se hacían presentes.

Leía muy entrecortado pero no paraba, hasta que sentí como hacía círculos rápidos con su lengua en mi clítoris y sus dedos se hundieron más en mi centro.

Empecé a gritar lo que leía, estaba por correrme.

—Ahh... ohh sí sí—en realidad eso no estaba en el libro pero tenía que disimular, me había perdido en la lectura.

Seguí gimiendo hasta sentir como me liberaba, apreté los dedos de mis manos y pies, mientras mi cuerpo temblaba.

¡Joder! Esto había sido muy intenso.

Su lengua recogía todo rastro que haya emanado de mi interior, haciendo que tenga pequeños espasmos, me encontraba muy sensible.

Subió por mi cuerpo, besando cada centímetro de mi piel hasta llegar a mis labios, los besó con fiereza, mordiendo mi labio, me quejé un poco de dolor pero me excitaba a la vez que lo hiciera.

—Eres una excelente lectora. Esa manera de leer tan sensual, me tenía muy caliente. Y por lo que vi, sentí y oí a ti también, Loren.

—Jamás había sentido algo parecido a esto—confesé.

—Siempre hay una primera vez—respondió.

—Esta vez me gustó mucho—alagué muy feliz.

—Cuando quieras repetirlo estaré encantada, tengo muchos libros que me gustaría que me leas—ronroneó en mi oído dejándome un beso en el mismo lugar.

—Será un placer ser tu lectora personal...