Capítulo 6 de Mi Pareja Perfecta I, de brity

Nuevos planes

Llego el lunes, algo confundida. Kate ya está trabajando y ni me mira. Suspiro y me siento. Quizá no pensó nada, ella no es de esas... como yo.

—¿Estás bien? — me dice una voz el oído.

—Estupendo— digo mirando a una Nicole sonriente.

—Te extrañé este fin de semana— me dice y yo recuerdo lo del domingo.

—Yo también me acorde de ti— El sábado...

—¿Qué hiciste de bueno? —sonríe.

—Ahmm la verdad, el sábado solo descansar y el domingo fui a un evento de libros.—Sonrío a mi vez.

—¡Ah pero que ñoña! — ríe.

—¿Y tú?

—Fui a un pub el viernes, el sábado me junté con unas amigas y el domingo fui a ver a mis padres— sonríe— ¿Quizá podríamos vernos un día de esos?

—Me encantaría— digo embobada. Ella me guiña un ojo y se va a trabajar.

Terminando la jornada bajo al estacionamiento, hoy no quiero quedarme. Creo que sería incómodo, al menos para mí.

Veo a Nicole pasando a mi lado y me toma la mano. Abre la puerta trasera de su auto y me hace entrar.

—Oye ¿qué...— digo dudosa viendo como cierra la puerta.

—Pensé que te gustaría más esto que un baño.

—Aaaah si, mucho mejor. —Digo captando el mensaje. Nicole sonríe y me besa. La sigo deleitándome con lo sexy que es, mete su lengua y se pone sobre mí. Ella me rodea con sus brazos y yo empiezo a impacientarme. Acaricio su estómago por debajo de su ropa y beso su cuello. Respira algo agitada mientras subo mi mano a sus senos. De repente tengo dudas ¿se enojará? Nicole parece que lo nota porque me coloca el pelo detrás de la oreja y me lame el lóbulo.

—Solo hazlo— me dice con la voz rasposa. Me mira con lujuria y yo la beso con intensidad apretándole suavemente un pezón, ella gime despacito mientras le beso el cuello y le acaricio ambos.

—Vaya eres buena— susurra. Sonrío pasándole la lengua por el cuello y besándola más. Se mueve un poco sobre mí y ahogo un gemido moviéndola con violencia al asiento de al lado y poniéndome sobre ella subiéndole todo y besando sus senos. Ella respira agitada.

—Pensé que eras de las que lo hacía con la luz apagada— me desconcentro y me río un poco.

—Pensaste mal — Nicole me mira coqueta acariciándome el trasero y subiendo a mis senos. Me los aprieta y cierro los ojos disfrutándolo. Rodea mi cuerpo con sus piernas y yo la beso desabrochando el botón de sus jeans, la miro a los ojos y le bajo lentamente el cierre. Ella se muerde los labios y cuando me acerco a ella con toda la intención de besarla y hacérselo, suena su celular.

—¡Por la condenada puta! —masculla. Me siento a su lado y respiro profundo.

—¡Aló! ¡Si! ¡Si me acuerdo! ¡Sólo son unos minutos! Está bien— corta resignada. —Lo siento Ale, en realidad iba donde unas amigas, te vi y quería estar contigo...

—No digas más— digo besándola y saliendo del auto. Ella se va al asiento de al frente.

—Espera, ¿no te enojaste o sí?

La miro, independiente de la calentura cortada, la verdad... es que acepto su vida.—No, descuida— sonrío.

—Bésame— hace un puchero sexy. Sonrío y me inclino a la ventana mientras ella me toma de la nuca y me besa.

—Nos vemos mañana— sonríe.

—Nos vemos mañana. — Digo alejándome y yendo a mi auto.

Voy a casa y aprovecho de leer un poco mis libros nuevos. Pienso en Kate y el pequeño sonido que hace al cambiar de página, recuerdo que el primer día casi me pegó por lo tosco de mis movimientos; me río sola y después me doy cuenta de lo estúpido de mis pensamientos, niego con la cabeza y me voy a preparar algo.

Llego al otro día, ella ni me mira y sigue en lo suyo. Resoplo y me abrazan por detrás.

—Hola— susurra cariñosa. Yo le sonrío y me giro.

—Hola, ¿Cómo te fue?

—Bien, era Caro preguntándome como es que demoré tanto en salir. — Se ríe y va a su puesto a trabajar.

Me giro y miro hacia el fondo Kate me mira, resopla y sigue en lo suyo. Siento un enorme peso, sólo somos compañeras maldita sea. Son ideas mías.

Me siento a trabajar y cuando llega la hora de irnos recuesto mi espalda en el asiento, pongo mi cabeza hacia atrás mirando al techo.

—Adiós— dice Nicole dándome un beso rápido en la boca. —Ups— Se ríe abriendo la puerta.

—Me incorporo sorprendida. Miro al frente y Kate se pone su abrigo ¡¿se va?!

La veo caminar hacia la puerta tomo su codo.

—¿Kate no te quedas?

—No— dice sin detenerse soltándose. La miro y tomo mis cosas con la mayor velocidad que me es posible. Pasó a botar el mouse. ¡Puta madre! vuelvo lo levanto y corro a la puerta. El ascensor está en el dos.

Bien ni modo. Abro las escaleras de emergencia y bajo rapidísimo al – 1. Llego respirando agitada y Kate está acercándose a su auto.

—¡Hey!— digo corriendo. Me ve y yo pongo mis manos en las rodillas resoplando, recupero el aliento y la miro.

—Kate ¿estás bien?

—Si. — dice.

—No hemos hablado desde el domingo— digo triste.

—No era necesario — dice sin mirarme.

—¿Acaso sólo hablas conmigo cuando es necesario?

Ella no me responde y se gira a abrir la puerta.

—¡Respóndeme! — digo poniendo mi palma en la puerta para que no la abra.

Ella me mira con evidente enojo y yo también. A veces sé perfectamente que pasa por su cabeza, pero ahora, es como si una barrera nos separara y mierda que la odio.

—Alejandra no hagas estas cosas.

—¿Hacer qué? — digo mirándola.

—Eso. — Me mira.

Estamos así un lapso de tiempo, del que puedes decir, ''no sé si fueron minutos o segundos'' y sin pensar doy un paso hacia ella y Kate no se mueve. Baja la vista hacia mi boca y yo hago lo mismo. Inclino un poco la cabeza acercándome y ella respira ansiosa pegándose a su auto, yo la sigo dispuesta a terminar nuestra distancia.

—¡Así que dejaste de sufrir por esa buena para nada!— Kate me empuja. Choco de lleno con el auto de atrás. ¡Menos mal no tenía alarma maldita sea! me pegué en el hombro. La miro sobándomelo enojada, ella me mira peor.

—¡Hey no se peleen! prometo que no le contaré a nadie, con una condición. — Aparece una chica de largo cabello castaño y nariz recta. Tiene un aire a...

—¿Gabriela que mierda haces en mi trabajo? — dice Kate enojada.

—Hermana no seas así o te acuso. —Me mira y me guiña un ojo, me sorprendo y Kate frunce el ceño mientras ella se me acerca y queda a un paso de distancia.

—¿Quién eres? — me mira.

—Alejandra— respondo.

—Buena respuesta.— Mi cara incrédula al parecer le hizo gracia a Kate, que rodea los ojos.

—No juegues con ella.

—Está bien— me mira— soy Gabriela, Gaby para ti —bromea. Kate la mira con hastío— soy su hermana menor. — La apunta con el pulgar como si fuera un estorbo. Ahora me toca reír a mí.

—¿Qué quieres? — dice Kate mirándome feo mientras la miro burlona.

—Verte. ¡Mi hermana mayor! ''¡Mi héroa!'' no va a casa... y mamá y papá están tan tristes, que me enviaron a mí, tu hermana favorita a buscarte. —Proclama con solemnidad.

—Ahora la verdad. — Dice Kate.

—Quieren meterte otro intento de novio. —La miro preocupada y Gabi me mira.

—Tú podrías ayudar.

—No.— Responde Kate.

—Si— dice ella— ¿sabes?, un día les dije: '' ¿Y por qué coño no invitan a una posible novia?'' y papá dijo, '' ¿tú crees que conocemos una de esas que presentarle? Y no digas coño. '' Así que por qué no llevas a tu...—me mira— algo.

—Sólo somos compañeras de lectura. — Decimos a coro.

—Parece que se lo tienen aprendido de memoria— se ríe. Desviamos la vista.

—Sólo es mi compañera de trabajo— dice Kate recuperando su cara de ''nada''.

—Exacto— digo.

—Bueno ¿y que daño te haría en ese caso, ayudar a mi hermana? — me dice, luego mira a Kate— nuestros padres te dejarían en paz.

Kate la mira y luego a mí. Recuerdo que no ha visto a su hermanito por un buen tiempo y lo cabreada que se veía con eso de los malditos novios. Ella tiene razón. ¿Qué pierdo?

—Está bien. — Susurro.

—¡Eres la mejor! — celebra Gabriela.

—No, no lo es. — Se enoja Kate— Alejandra ya has hecho suficiente.

—Una cosa más que importa. Además... ¿tú quieres ir verdad? — La miro y sé que está pensando lo mismo que yo. Levanto las cejas interrogante y ella asiente.

—Interesante— dice Gabi. — Bueno cuñada de mentira, nos vemos. Kate, vine en bus. ¿Puedo quedarme contigo hoy?

Me río y voy a mi auto.

Mientras me pongo el cinturón de seguridad...

Esperen... ¡¿TENGO QUE CONOCER A SUS PADRES?!

Se me viene la imagen de un tipo amenazándome con una escopeta. Dios mío ¡¿cómo serán?! Me pongo ambas manos en la boca y respiro asustada. ¡En que me metí!

Llego a mi apartamento y en la noche apenas puedo dormir soñando como su padre o su madre me sacan las tripas o me amenazan. Nunca, pero nunca he ido a la casa de alguien con quien he estado; es porque algunas no estaban interesadas realmente en la relación y con la que duré un año sabía que no era una buena mezcla yo y su familia. Pero por dios, somos adultas.

¡Mierda! ¡Me siento como una quinceañera preocupada y no me gusta! ¡Y eso que es de mentira!

Al día siguiente estoy ida trabajando, incluso almuerzo sola del puro susto.

A la salida me acerco a Kate mientras ordena sus cosas, ¡vaya! también limpia su escritorio.

—Kate, tengo miedo. — Digo sin rodeos.

—¿Lo procesaste eh?—dice burlona botando un paño al canasto. Va al baño y la sigo.

—Sólo... Sólo dime que hacer. — Trago saliva.

—Pensé que te arrepentirías— se sorprende.

—Soy una mujer de palabra.

—Vaya, impresionante—dice secándose las manos. Me mira y abre la puerta de inmediato yéndose a sentar.

—Entonces— la digo sentándome en otro sillón individual.

—Bien, sólo se tú misma. Conociendo a mis padres probablemente preparen algo. Si te preocupa el asunto de la homosexualidad tranquila, no es que vaya a salir del closet hoy.

Respiro desparramándome en el sillón. Suelta una risita.

—¿Y cómo son tus padres? —digo más relajada.

—Bueno, humm papá es tranquilo, la verdad es que es muy amable. —Vacila un poco— pero me temo que contigo querrá hacerse el duro.

—Ay no. — Digo con ambas manos en mis sienes. —¿Y tu mamá?

—¿Recuerdas a Gabriela?

—Me estas...

—No.

—A tu ventaja, a Leo le agradas y eso que odiaba a Jessica. Gabi cree que eres linda, así que no abrirá la boca. — Rodea los ojos.

—¡Lo soy! — me enojo en broma.

—…Así que quizá no te torturen tanto— sigue como si nada burlándose de mí.

—¿Cuándo es? —pregunto.

—No lo sé, lo más seguro es que mi hermana haya ido directo a contarles después de la Universidad, espero la llamada en la noche.

—¿Qué estudia? — pregunto recostándome.

—Psicología, ya pudiste ver sus intentos de jueguitos— dice con una risita.

—Ah, por eso— estudiantes de psicología y sus intentos.

Kate lee y no me dice nada más.

Al día siguiente.

Estamos leyendo y estoy en una jodida parte emocionante, abro más los ojos leyendo veloz...

—El sábado a las ocho de la tarde— Escucho.

—¡¿QUÉ?!— Digo ante la sorpresa del capítulo y de lo que dijo Kate. Ella me mira horrible.

—Dije que el sábado a las ocho de la tarde.

—Ok— digo. La miro asustada ''¡Kate! ¡¿qué te dijeron?!''

—Sólo me preguntaron tu nombre y como nos conocimos— sonríe.

—Ah. — Digo asustada.

—Aún puedes arrepentirte— me escruta el rostro.

—Claro que no. ¿Y qué dirás? ¿Qué terminamos mágicamente?

—No quiero que te sientas obligada. — Dice mirándose las manos como siempre que está nerviosa. Camino a ella y me inclino.

—Tranqui. — Me mira y le acaricio la cabeza. Pensé que era la única nerviosa.

—Eres pésima mintiendo— dice preocupada. Si no fuera porque estoy bien apoyada me caigo.

—Gracias.— Digo enojada.

Jueves, viernes... y el gran día.

Decidimos después de conversar con Kate que llegaremos en mi auto... y que la llevaré de la mano.

Toco la puerta de su apartamento. Sale y la miro.

—Alejandra espabila.

—Lo siento— digo sorprendida. Se ve... bien. Va con su abrigo y un vestido oscuro de la misma altura, pantis y unas botas. —Te ves muy linda.

—Gracias, igual tú. Cariño— me guiña el ojo. Le costó dos días decirlo sin ruborizarse. Yo me río, le tomo la mano y la llevo a mi auto.

''Joder nos vemos bien'' Pienso feliz.

¡Mierda, no te salgas del libreto!

—Bien— digo algo sudada en el auto cuando llegamos. — Vamos allá.

—Tranquila— dice Kate. Nos tomamos de la mano y ella me lleva al patio trasero de una casa de dos pisos donde escucho a alguien hablar y unas risas.