Capítulo 21 de Mi Pareja Perfecta I, de brity

Transparencia de gobernada

Estoy frente al bar, vine en transporte público así que lo tomé con anticipación por si estaban atochadas las calles; pero no, aquí estoy cinco minutos antes. Esta oscuro, es entendible siendo invierno, puedo escuchar risas dentro. ¡Y es viernes! está lleno. Espero que mis amigas lleguen pronto, me siento sola. Una chica me mira a lo lejos y me sonríe. Hago una mueca de sonrisa y miro a un foco de la calle haciéndome la pendeja.

—¿Tienes fuego? — Me dice la misma tipa, tiene el cabello castaño recogido en una trenza.

—Ah no, lo siento no fumo.

—Oh está bien— Hace un puchero algo fingido, puedo notar su lápiz labial fuertemente rojizo. Se aparta para volver donde una tipa de una contextura parecida y cabello negro.

Miro a mi alrededor, ahora que lo pienso, todas las mujeres que salen del local lo hacen para fumar. Así que hay unas cuantas, por aquí, ¿Por qué me pidió fuego a mí?

—¡Alee! — Me abraza Fer —No puedo dejarte ni un segundo sola— Bromea susurrándome. Me río un poco avergonzada.

—Viste eso. — Digo disimuladamente.

—Sí, estacionamos al frente. Sandra te apuntó en realidad. — Se ríe. La sigo y abrazo a Sandra.

—¿Y las descriteriadas? — bromeo después de habernos sentado y haber pedido.

—Angie debería ya llegar, dijo que demoró porque salió más tarde del gimnasio y luego bañarse y todo eso. — Dice Sandra con despreocupación.

—Noelle ya sabes. — Se ríe Fer.

—Sí, tienes razón.

—¿Y tú no-novia?

Ahora es cuando pongo cara de ‘’fan girl’’ enamorada.

—Hoy dijo que llegaran más tarde, se juntan también a las nueve, no sé la puntualidad de sus amigas.

—¿La extrañas? — Dice Sandra.

Hago un puchero.

—Si.

—¡Aaaah! — dice con los ojos brillantes.

—Y eso que no está Noelle— Ironiza Fer. — Por cierto ¿y el alcohol?

—Iré a ver. — Digo un poco incomoda por la mirada enternecida de mi otra amiga.

Hablo con la chica que nos sirve y me dice que ya iba y le aprovecho de decir que incluya más vasos. Miro hacia la puerta y me quedo pegada en el vidrio de la ventana a Kate de perfil conversando con Caro y ahí es cuando; (inserte música cursi) se va el sonido, voy donde ella, abro la puerta, la abrazo levantándola del suelo y le doy un beso. Kate se ríe y nos despegamos un poco cuando la bajo. Bueno un poco en realidad sigo aferrada a ella.

—Como supiste que estaba aquí. — Dice Kate bajito a mi oído.

—La puerta, estaba viendo porque demoraban en servir.

—Ah ya veo. — Dice Kate y nos soltamos. Me despego tomándole por fin importancia alrededor y veo a su amiga con los ojos empañados mirándonos como si fuésemos una película romántica con final trágico. Mierda me acorde de Noelle.

—Hola Carolina— Digo un poco ''no me voy a reír''.

—Dime Caro — dice saludándome emocionada.

—Está bien.

Escucho un carraspeo.

—¿Así que Alejandra verdad? — se acerca una chica rubia de mi porte y cabello desflecado.

—Eh, sí. — Digo un poco sorprendida.

—¿Cuáles son tus intenciones?

—Ah. — Miro a Kate que se acaricia el entrecejo.

—Era broma— me saluda— soy Elisa— entrecierra los ojos— te estaré vigilando. —Asiento.

—¿Vigilando a quién? — Dice una voz atrás de Elisa.

—Angie— gimoteo sintiéndome salvada. — Ah, por cierto, esta es Kate, allá Carolina y acá Elisa.

—Oh, hola, Kate— sonríe— Por fin te conozco—Me mira traviesa. Enrojezco.

—No molestes— mascullo mientras saluda a Elisa aún en pose desafiante, aunque, sonriente y Carolina algo cortada con la altura de Angie, la saluda algo ida.

—Bueno vamos. — Digo sin más.

—Espera. La impuntual. — Apunta hacia atrás. Llega Noelle corriendo y las saluda a todas y a Kate con efusividad y los ojos emocionados.

Vamos a nuestra mesa, por suerte hicimos espacio. Encuentro a Sandra y Fer mirándose como si no hubiera un mañana. Veo de reojo a Angie y nos reímos. Luego se nos derrite la risa a una cara de ''¿Qué demonios?'' al ver a Carolina y Noelle casi intercambiando pañuelitos.

—Hay una en cada familia— nos susurra, con Kate aguantamos la risa.

—Eh, Kate— sonríe Fer despegada— Me alegra volver a verte. Ven te presentaré a mi amor— dice jovial.

Bueno mis amigas sí que saben sentir a alguien como en casa.

—Es tal como dijiste Ale. — Dice Sandra.

—Ya pero no le digas— gimoteo avergonzada sentándome con ella.

—¿Y Elisa? — pregunta Kate a Caro.

—Está pidiendo. — Dice sonriente sentándose a su lado. Elisa hace un signo de paz y una mueca.

—Ya veo— sonrío.

—Si... espero que no te importe lo de afuera— me dice Kate— Elisa es... especial.

—Ah sí me di cuenta— hago un puchero. — Todo el que te conoce me toma el pelo.

—Eres molestable Alejandra— Sonríe. Le sonrío acordándome de la vez que me dijo eso.

Nos damos un besito.

—¡Aaah! — dice Noelle. — ¡Qué lindo es el amor!

Enrojecimos.

—Se nota a leguas— dice feliz Caro.

—Exacto, no se puede ocultar. — Le sigue Noelle.

Angie las mira como si les faltara un tornillo. Con Kate nos separamos lentamente.

—Suerte— bromea Angie.

—Angie no seas aguafiestas— se enoja Noelle.

—Hablaba con Ale. — Finge que no la ve.

—Eres fría como el hielo— Noelle se cruza de brazos.

—Te dijo fría— murmura Fer. —Si fuera tu amiga no te diría eso.

Me río.

—Exacto, eres falsa. — Bromea Angie.

—¡Me dijiste falsa!

—Te dijo falsa. — Murmura Sandra siguiendo el juego, sacándonos carcajadas.

—¡¿Cómo te atreves Angie?!

—No le hables nunca más— Sigue Fer.

—A ti no te hablaré nunca más. — Se ríe Noelle tirándole una servilleta a Fer.

Nos reímos.

Kate

Me río, son distintas a nosotras, son más livianas y algo infantiles. Creo que esto le agrada a Elisa que siempre bromea y Caro ya encontró a su hermana perdida. Por mi parte, aún no nos dejamos de acariciar la mano con Ale.

—Uh, me acorde me habla Ale mientras veo a Elisa reírse con Angie. — De tu resistencia. — Sonríe. — ¿Te interesa la apuesta?

—¿Fin de semana por día de esclava? — Le digo al oído.

Ale va a perder.

—¡Exacto! Será un grandioso fin de semana— Dice muy ufana.

—Está bien, hagámoslo simple— sonrío— Bebimos como siempre, y la que termina peor pierde.

—Hecho. — Dice dándome muchos besitos. Me río con ella entre ellos.

—Hey paren. — Bromea Fer.

—Envidiosa porque no eres la única— Dice Noelle.

—Ya no me siento especial— hace un puchero.

Ale la molesta y mientras se dan manotones miro alrededor, esto esta abarrotado.

—Kate acompáñame a fumar— llora Elisa.

Odio el olor, ¿Dónde está Carolina cuando se le necesita? La veo hundida en su silla.

—Caro...— Suspiro.

—¿Caro? ¿Quién es Caro? — Se hace la imbécil

—Una va a tener que acompañarme— Se cruza Elisa de brazos.

— ''I don't speak spanish'' —Se mira las uñas. (No hablo español)

Ale, Angie y yo nos reímos.

—Vamos, yo también fumo. — Dice Angie de la nada.

—Geniaaal— celebra Elisa.

—No, no es genial. Es dañino. — Angie rodea los ojos ganándose una mirada de desaprobación por parte de Caro de reojo.

—¿Ahora hablas mi idioma? — Se indigna Elisa. — Vamos nueva amiga además de Kate que conozco. —Le palmea la espalda, es gracioso porque le llega a los hombros.

Me da risa.

Alejandra

—Es tan idiota. — Se enoja Caro. — Ahora encontró a otra igual. — Me mira— Uh, ah... lo siento Ale... ya sé que es tu amiga y todo eso...

—No te preocupes, es idiota. — Me río bebiendo un sorbo. — Pero también se cuida a su manera, no sé cómo fuma y va al gimnasio.

—Que contradictorio— se sorprende Caro. — Bueno Elisa no mueve el trasero, de eso estoy segura.

—¿La conoces hace mucho?

—Muchos, muchos años— Se ríe bebiendo— desde la secundaria que somos amigas y después en la Universidad conocimos a Kate.

—Ah sí me contó sobre eso— sonrío.

—¿Enserio? — Pregunta Caro con los ojos brillantes.

—Claro, Kate no ha hecho nada sin que yo lo sepa— digo ególatra.

Hasta que me giro y Kate me está mirando fijamente

—¿Qué dijiste?

—Que no hago nada sin que tú lo sepas— digo abrazándola.

Caro se ríe y nos mira emocionada.

—Gobernada— dicen Noelle y Fer a unísono.

—Cállense, nada que ver... es... transparencia— digo orgullosa aún colgada de Kate.

—Transparencia de gobernada.

— ¡Noelle!

—Yo no más digo. — Hace un puchero.

Tomamos un buen rato, Fer se lleva bien con Kate, lo cual me agrada. Es horrible cuando tu mejor amiga y tú ''no-novia'' no se llevan. Así que sonrío bebiendo, mirándolas hablar con Sandra. Noelle y Caro también conversan, creo que de películas cursis que no iría a ver ni en un catorce de febrero. Pronto llegaron Angie y Elisa hediondas a humo, pero riéndose por no sé qué gracia de afuera.

Por mi parte el alcohol me está llevando así que me detengo un rato, al menos hasta que mis mejillas no se vean tan encendidas. Miro a Kate y ¡Mierda! Está intacta, tan perfecta y sensual como siempre. Ni un rastro de alcohol a pesar de que es de madrugada y no han disminuido la cantidad de cerveza en nuestra mesa.

Ay, no puedo perder.

En eso Kate se gira y me pilla mirándola con cara de mujer enamorada y sorprendida.

—¿Qué ocurre? — me pregunta un poco perdida.

—Te ves perfecta— Se sonroja un poco.

—Además no tienes ni rastro de alcohol.

—Yo te dije— bromea acariciándome la mano. Me río. — Pero no puedes arrepentirte.

—Hey, ¿Qué es esto? — Se impresiona Elisa. — Ale ¿hiciste competencia con Kate? — me golpetea con el codo, ni me percate que estaba al lado.

—Sí de alcohol.

—JAJAJA ilusa— Me acaricia el cabello con ternura. —Pero debo decírtelo— bromea bebiendo— Kate ganará.

Entrecierro los ojos.

—Hey no te enojes— me sonríe y pone cara lastimera — A mí también me derrotó...

—Tuvimos que llevarte del hombro al auto. — Salta Caro de repente.

—¡Tú no ibas mejor! — Se indigna Elisa

—¡Bueno ustedes me incitaron! — salta.

Kate se hace la pendeja bebiendo.

—¿Y Kate como estaba? — Pregunto de la nada, me río mentalmente al captar su atención de reojo.

—Ah, ya la conoces. No pierde la calma— ironiza Elisa. — Simplemente nos puso en nuestro lugar, nos quitó las llaves y se fue a dormir a su auto. Le tocamos la ventana a las seis a.m. a la muy condenada— se ríe.

—Y no despertó hasta que tocaste la bocina. — Dice Caro recordando.

Mierda me lo imagino.

—Me gritaron de una ventana— se ríe Elisa.

—Fue horrible— masculla Kate con el ceño fruncido. — Fue esa vez que no pude ir a verte ¿recuerdas?

—Ah si— digo feliz. — Debió de ser horrible despertar así.

—Me dolió la cabeza todo el día. Por eso las pastillas de esa vez— dice bebiendo.

Carajos, sigue bebiendo y está igual de lucida.

—A todo esto ¿Cómo llegaste aquí? — pregunto, Kate levanta una ceja.

—En auto...

—¿¡Vas a conducir!?— salto.

—Si. ¿Acaso viniste en autobús?

—Obvio— me sorprendo.

—Seré buena y te llevaré— bromea.

—Cuanta bondad— ironizo.

—Hey— Entrecierra los ojos.

—Puede llevarme Angie— me hago la difícil.

—Yo- te- llevaré. — Termina de un sorbo su vaso sin mirarme. Pero siento su mano entrelazarse con la mía.

Me derretí.

Caro.

Salgo a tomar aire, en serio. Adentro está abarrotado de mujeres, así que para reponerme del mareo del alcohol me compro una bebida, me siento afuera y disfruto del paisaje. Está chaqueta por suerte me protege del frio del invierno y lo mejor es que no está lloviendo, me gustará mucho lo cursi, pero me aliso el pelo...

—Eh, preciosa, ¿estás sola? — se me acerca una mujer enorme con apariencia muy butch.

Siento mi corazón latir asustado.

—No, estoy con mis amigas.

—Pero yo no las veo aquí. ¿Quieres que te haga compañía? — se sienta al lado.

—No gracias, estoy bien. — Digo sin mirarla.

—Oh, vamos soy una buena chica— ronronea mientras coloca el brazo tras mi espalda. La empujo con un hombro.

—Hey no me toques— me enojo. La tipa me mira con el ego herido y antes de que abra la boca enojada una silueta aparece tras la puerta.

—Largo. Está conmigo— Escucho una voz.

La tipa mira hacia atrás, abre un poco los ojos y se va.

Siento a alguien sentarse a una distancia prudente y hecho una mirada, es Angie. Me sonríe y abre una bebida también dándole un sorbo.

—Gracias. — Mascullo.

—No hay de qué. — Dice simplemente.

Nos quedamos calladas un rato, le echo una mirada y está mirando el paisaje. Estira las piernas que sobrepasan el largo de las mías con diferencia.

—¿También poca resistencia? — Pregunta bajito, me mira con sus ojos oscuros.

—Si— sonrío sin mirarla, me intimida un poco. —Me sorprende que tú también la tengas. — Es decir, ¡mírenme! Soy prácticamente del porte de Kate, lo que se traduce en nada al lado de esta tremenda mujer.

Oh mierda ''tremenda mujer'' que estoy pensando, enrojezco bebiendo otro sorbo.

—Ah sí bueno, creo que cuando haces ejercicio te pones más... sensible al alcohol, y francamente me quiero ahorrar la parte de la resaca. — Nos reímos.

—¿Y no te preocupa la parte del azúcar? — señalo la bebida, después de todo tienen mucha.

—No. — Apoya una mano hacia atrás. La miro apoyándome en mi mano. Nos miramos un rato, carajos debe de verme como una idiota.

—¿Qué edad tienes? — suelta de la nada.

—Veintiocho— Susurro ronca, bebo lo que me queda de bebida para no mirarla — ¿Y tú?

—Treinta y cuatro— murmura.

—Ah— digo echándole un vistazo viendo que no me ha quitado la vista. Mi cara arde. En eso bebe un sorbo y se abre la puerta. Es Elisa. Pego un salto.

—¡Eh! ¡Angie! ¡Carajos no!

—Aún le queda— Sonríe pasándole la botella.

—Geniaaal— Se sienta al lado y bebe. — Dios estoy reventada. — Suspira.

—Sí, ya son casi las cuatro— Murmura.

—¡¿Tanto tiempo ha pasado?!— me sorprendo.

—Pero claro princesita— se ríe Elisa. Angie se ríe mirando a la nada.

—¡No me digas así!

—Pero si eres la más Disney que conozco. Aunque tu amiga parece que también. —Le toma el pelo a Angie.

—Si lo es— Se ríe. — Me pregunto si esperará una princesa azul o no sé qué mierdas.

—¡¿Cómo que mierdas?!— ¡cómo se atreve a burlarse!

—Bueno ahí tienes a una— Dice Elisa terminando la botella. Angie me mira con burla.

—Patético. — Murmura.

—¡¿Cómo te atreves?!— pego un salto ¡se está burlando de mis sentimientos! Si no fuera una maldita grandulona le hubiese pegado.

Entro al bar enojadísima a pedirle a Kate que me vaya a dejar y miro al fondo y la muy desgraciada está enfrascada en un beso con Ale. Me causa ternura la escena, nunca la había visto tan cariñosa. Pero lo dejaré para otra ocasión.

Salgo otra vez.

—Vamos —dice Angie. La miro incrédula ¡Púdrete!

—Iré a dejar a Elisa también princesa, tranquila. —Ironiza.

—No me digas así. — Digo pasando a su lado.

—Lo siento, no volveré a insultar a tu princesa azul— Hace una mueca.

—Está bien— Me indigno— ¡Porque ella es mejor que tú!

—Claro que si— Hace una mueca más pesada que la anterior. — Mira ahí viene tu amiga.

—Le pasaste tus llaves— me sorprendo

—Quería probar un Jeep— sonríe.

—Es genial— sale Elisa con los ojos brillantes tirándole las llaves a Angie que las atrapa en el aire.

—Oye hay que avisarle a Kate.

—Le envié un mensaje en el grupo. — Dice Elisa despreocupada sentándose atrás.

Me siento en el copiloto para asegurarme de que esa imbécil nos lleve. No sé porque me enfurece tanto, debe ser su actitud de mierda.

—¿Quién primero? — Sonríe mirándome de reojo.

—Yo— sale Elisa detrás. Le da la dirección y la lleva. Maldita sea, puta Elisa.

—Entonces a donde la llevo majestad— Ironiza conduciendo luego de que Elisa baja.

—Cierra el pico. —Le muestro mi dirección con una foto de google maps, ella toma mi celular y me acaricia los dedos en el acto ¡Sé que lo hizo a propósito! La miro con odio al sentir un cosquilleo.

—Eh tranquila, no le contaré al amor de tu vida— rodea los ojos. Luego saca un cigarro y empieza a conducir.

—Mira, ya sé que es tu auto y ya sé que te debo las gracias en más de una forma— digo pensando en la salvada de hace un rato y en que me lleve a casa sin cobrarme. —Pero no fumes esa mierda. — Digo con molestia al ver el encendedor cerca, lo guarda junto con el cigarro.

—Necesito un vicio— comenta mirando la oscuridad de las calles.

—Podrías tener otro, algo más sano. — Razono.

—Bueno ahora que lo mencionas...— dice pensativa, me da una mirada. — Yo necesito un vicio y tú me debes las gracias en más de una forma.

—Muy lista pedazo de... — murmuro tratando de abrir la puerta y lanzarme con el Jeep en movimiento.

—Ya no te mates por eso. — Se sorprende Angie.

—No me voy a morir por alguien como tú— digo orgullosa.

—Gracias, ¿pero me imagino que te matarías por tu princesa azul?

—Quizá— Digo más preocupada de ganar la discusión.

—Si te quisiera tanto jamás te permitiría que te murieras por ella ¿No crees? — detiene el auto al lado de la carretera.

—Puedo hacer sacrificios. — Suelto de la nada.

—Eres muy orgullosa— se indigna. — No hagas idioteces por nadie.

—Cállate tú. — Digo enojada viendo cómo se saca el cinturón— ¿Qué mierda haces? — digo viéndola acercarse. — Yo... yo...— repito recibiendo su beso.