Capítulo 19 de Mi Pareja Perfecta I, de brity
Declaraciones
Kate:
Llego al trabajo, con un pequeño pesar porque Alejandra no me hablo en todo el día... y eso que la saludé, me imagino que tendrá cosas que hacer.
Veo a los demás cuchicheando con rostro de sorpresa, me ven y Peter se pone de pie. Hace una mueca y se me acerca. Nos saludamos.
—¿Qué ocurre? — pregunto con un presentimiento horrible.
—¿No supiste?
—Ah ¿No? — ¡¿No le pasó algo a Ale verdad?!
—Es que Ale— abro la boca pasmada. — Y Nicole... discutieron a gritos... según personal de aseo.
No digo nada de la sorpresa. Que inusual, esto no me gusta nada. ¡Pero si Ale es tan pacífica!
—Y los pilló el jefe. — Termina. Trago saliva.
—Ojalá no pase a mayores— digo haciéndome la calmada.
—Esperemos, El jefe es un hombre paciente... pero discutir gritando. — Hacemos la misma mueca.
Me siento, apoyo ambos codos en la mesa y espero. No vale la pena fingir que trabajo. Quiero saber que ocurrió ¡Ahora ya!
En eso salen, Mi primera visión es Alejandra saliendo muy seria con Nicole, ésta última la mira y hace una mueca mientras le obsequian una mirada llena de rabia. Ale no nos da ni un vistazo, toma sus cosas y se dirige a la salida enfurecida.
Quizá no sea el mejor momento para hablar con ella.
—¡Pssst Nicole! ¿Qué les dijeron? — Dice Margaret bajito.
—Suspensión por un día— dice desganada. — Y una buena retada— ironiza. — Bye chicos.
—Bye— se despiden.
Exhalo en mi asiento, es mi primer día luego de unas breves vacaciones y ya no quiero hacer nada. Me quedo sentada, tecleando torpe hasta la hora de almuerzo.
Pero mi estado de ánimo cambió.
¡¿Cómo se atreve esa desgraciada a no darme ni una mirada?! ¡¿Qué culpa tengo yo?! Cuando salga de este maldito lugar ya verás Alejandra.
—Ya verás— murmuro enojada.
—Woh que miedo, es raro verte así— Pongo los ojos en blanco viendo a Leo sentarse al lado en el escritorio de Peter. — Ni cuando le saqué una hoja por error a tu libro apretaste tanto los dientes. — Rememora— Aún me duele el golpe. ¿Cuánto nos castigaron por el escándalo?
—Dos semanas. Nunca me arrepentiré— lo miro asesina. — ¿Qué haces aquí?
—No fuiste a almorzar, creí que estabas en un baño reproduciéndote; pero al parecer es en lo último que estás pensando. ¿Qué ocurrió?
Me mira... bueno es mi hermano y mi mejor amigo.
—Alejandra tuvo una discusión con Nicole, las suspendieron por el día y no sé nada de ella.
—¡Carajos! — Se espanta. —¿Y por qué?
—Eso me gustaría saber— mascullo apuñalando el teclado.
—¿Crees que pasa algo entre ellas? — Pregunta sin anestesia.
—No sé. Más le vale que no. — Trago saliva con dificultad. Leo solo me observa.
—Pero viven cerca... ¿por qué no vas y se lo preguntas?
—Eso pensaba... pero no somos nada. — Digo afligida, me hace sentir como ''la idiota'' ir a pedir explicaciones.
—Ustedes hace mucho dejaron de ser ''nada''— rodea los ojos. — ¿Crees que Ale no te quiere? ¡Por favor! ¡Ustedes no están fingiendo lo de ser novias!
—No lo digas. — Digo viendo la pantalla.
—Kate. — Me dice serio, lo miro. — Ella no es Jessica.
—No...— Murmuro— claro que no.
—Es una buena chica. — Sonrío débilmente. — No le digas que dije eso a su favor— dice orgulloso.
—No tranquilo.
—¿Te traigo algo?
—No. — Como si quisiera comer.
—El amor— bromea yéndose rápido antes de que le tire algo.
Me da miedo escuchar esa palabra cuando en mi mente se producen mil ideas que no me gustan sobre lo que podría haber pasado.
''Por qué es tan difícil todo''. Pienso enojada.
Llego al edificio y voy directo al octavo piso. ''Bien Kate, exige respeto'' Me digo a mí misma. Salgo del ascensor y cuando estoy a unos pasos de la puerta esta se abre y sale una mujer alta de cabello corto y desordenado.
Genial, vengo a hacerme respetar y sale esto. ¿Qué sigue? ¿Una conejita playboy? Frunzo el ceño y sigo caminando, pero se me cruza.
—¿Qué? — digo sin ganas. Me estudia y frunzo más el ceño.
—¿Eres Kate?
—Seh. Mucho gusto. — Ironizo.
—Genial, quería conocerte hace tiempo. — Levanto una ceja interrogante.
—Soy Fernanda, la mejor amiga de tu... algo. — Bromea.
—Ah, ya veo. — Me relajo, ahora entiendo. Alejandra te salvaste.
—¿Quién pensabas que era?
—No sé. — Digo un poco avergonzada.
—Ale no es de esas que por un mal día va a buscar consuelo en cualquiera. — Me dice seria. Me intimidaría, pero la miro sin cambiar mi rostro.
—Lo sé— me indigno. — Pero cuando te gusta alguien cualquiera es peligroso. — Junto las cejas enfurruñada, ella en lugar de ofenderse se ríe.
—Eres tal como te describió Ale. — Me deja pasar. — Bueno te dejo, de seguro tienen cosas que arreglar— su rostro vuelve a ponerse serio y sube al ascensor.
Camino lo que falta y toco la puerta.
Abren y sale Ale aún sin cambiarse de ropa. Se sorprende.
—Qué haces aquí?
—Vendo dulces— digo en seco.
—Que irónica— murmura haciéndose a un lado.
—¿Qué pasó? — Voy al grano.
—Discutimos. — Dice sin cambiar su expresión.
— ¿Por qué?
— Qué importa— dice enojada.
—¿¡Qué estás ocultándome!?— Salto indignada. — ¡No tienes nada con ella verdad! — digo con fuertes y asustados latidos. Dime que no maldita sea.
—¡¿Qué?!— salta. — ¡Acá no soy YO la que anda con secretitos!
—¿¡Me estás insinuando algo!?
—Si exacto. ¡¿Algo que contarme?!
—No. — La miro, ¿Qué mierda está pasando aquí? Ale me mira enojada. En eso se entristece, veo un par de lágrimas aflorar. Hago una mueca de ''¿Qué demonios pasa?'' Toma su celular y me lo entrega.
¿Una foto? La miro dudosa y... ¡¿Soy yo y Jessica?!
—¿Quién te mandó esto?
—No está en mis contactos ¿Algo que contar? — repite.
—Alejandra es un malentendido. — Ella suspira con sarcasmo. — Me parece que ambas estamos llenas de dudas.
—Empieza tú. — Me mira triste, se sienta cruzándose de brazos.
—Bien— digo sentándome al lado— Ese día salí con Carolina y Elisa. Estábamos conversando cuando nos interrumpió, quería hablar.
El rostro de Ale se endurece.
—Accedí... nunca habíamos conversado directamente, luego de la ruptura. — Digo incómoda.
—Mierda— dice nerviosa.
—La verdad es que lo hice para que me deje en paz. Era algo que tenía que hacer.
—¿Enserio? — dice con un hilo de voz.
— Si... le dije que no volvería nunca, además... me gusta alguien más. — Me mira y me ruborizo pongo las manos sobre mis rodillas y arrugo mi pantalón.
Siento su mano sobre la mía y su cercanía. Olvidé hasta como respirar al ver su mirada afligida.
—Por favor dime que soy yo. — Suspira.
—Ale ¿Qué no es obvio?
—Pero necesito escucharlo— Me dice triste.
Vuelvo a mirar al suelo. Sería más fácil decirlo si no la viera, sin embargo, lo más decente sería al menos dejando que me vea la cara.
Me mira con una mueca. No sé a qué le tiene miedo. Enserio. Pensé que esa era yo...
…
…
—Me gustas Alejandra— digo sintiendo la sangre en mi rostro. —Te odio. — Digo bajito.
Sonríe... y nuevamente sus ojos se ven cristalinos.
Que sensible me salió esta mujer.
—¿Con cuál me quedo? — gimotea.
Me lanzo a su pecho y me abraza.
—Con la primera. — Susurro. Se ríe bajito y me besa el cabello apretándome.
Nos quedamos un rato en silencio. Es tan rico sentir su cuerpo que me desconcentro, ¡Ah! Ya lo recuerdo.
Me alejo de golpe y me mira extrañada.
—Te toca— la miro seria— no omitas detalles.
—Ahm, bueno, empieza en realidad cuando recibí esta... foto— dice enojada. — El domingo. No sabía quién me la mandó... y bueno pensé... muchas cosas.
—¿Cómo qué?
—Bueno... bebiste mucho el sábado, pensé que... Jessica pudo haber obtenido de alguna forma tu celular...
Mi mirada se endurece.
—No soy de las que recuerdan relaciones con encontrones. — Me enojo. Maldita sea soy una persona seria. ¡Cómo se atreve! — ¿Entonces?
—Lo siento... cuando te gusta alguien, supongo que tu mente te juega feo. Me da miedo... ya sabes, estuviste seis años. Y a mí solo me conociste hace meses.
—¿Y? — me indigno.
—Pues... no sé. — Dice mirando hacia el suelo.
—Alejandra crees que me hubiese acostado contigo si hubiese pretendido volver. — Frunzo el ceño.
—Sé que no eres así Kate. — Dice triste— Pero, todos estos años he visto de todo... una se vuelve insegura. –Me mira afligida, ya veo que es algo que necesita hablar.
Caigo en la cuenta y la entiendo... a veces también la comparé con Jessica, siendo que Ale no es como ella. Ni de cerca.
—Comprendo— digo cabizbaja. — Cada vez se vuelve más difícil confiar...
—Sí. — Suspira. — Prometo preguntar antes— murmura. — Es que... caí en pánico, no sé.
—Está bien, yo también. — Nos sonreímos.
—Bien, como decía— carraspea. — No tenía idea de quién pudo haber sido porque mis amigas no te conocen, entonces pensé en esa. Hoy llego a trabajar muy temprano... converso con Nicole.
Frunzo el ceño.
—Sólo de sus vacaciones— me dice. — En eso me pregunta si mi amiga me llamó, y yo ¿Qué amiga? Y me dice que en el bar una tipa le dice que yo la ayudé con una ruptura— hago una mueca— Me extrañé porque no he ido al bar y no tengo amigas superando una ruptura. — Asiento concentrada. — Y le pido que me la describa y describe a una mujer más baja que yo, cabello rubio teñido y toda la mierda que sigue. — Dice enfurruñada.
Ah...
—Menuda perra— digo suspirando agotada. — Pensé que con lo que hablamos iba a desaparecer.
—Bueno, es malvada— ironiza. — Y tiene mi número ahora. Gracias a Nicole.
—Bueno yo tengo celular nuevo. — Sonrío, cierto que no le había contado.
—Estupendo — Sonríe— ¿me agregaste?
—Fuiste la primera. — Digo burlona. En eso se acerca y me besa la mejilla muchas veces. No entiendo ese afán, pero me encanta que lo haga.
—Mantendré mi celular, que se joda— dice mirándome. — Y le partiré la cara cuando la vea.
—¿Realmente vale la pena? — digo un poco cabreada. Si ya le pegó y no funcionó. —Y tiene amigas.
—No has visto a las mías— sonríe.
—Ah, ¿enserio? Debiste ver a las mías— bromeo. Aún recuerdo el encontrón del bar.
—Pues las mías les parten la madre a las tuyas— se ríe.
—Claro que no, yo sola les parto la madre a ti y a tu mejor amiga a la vez— sonrío petulante. Ale suelta una carcajada de lo más hermosa. — Una mía vence a dos tuyas. — Responde
—Oh, que miedo. — Me abraza y me besa. La acerco a mí del cuello. Nos separamos y me mira un rato a los ojos.
—Puedes partirme lo que quieras— mueve las cejas.
—Por supuesto que si— me recuesto sobre ella besándola. Me separo— Por cierto, la vi a la salida.
—Ah... vino a verme— encoge los hombros, más pendiente de mi boca.
—¿Así que me describiste? — digo dándole un beso.
—Claro, es mi mejor amiga. — Sonríe.
—¿Y qué le dijiste?
—Le dije que... leíamos en las tardes, que eras adorable... hasta que abrías la boca. — Juguetea.
—¿Qué significa eso?
—Significa que me haces bullying— hace un puchero.
—Merecido te lo tienes— sonrío. Nos besamos largo rato. Ah... que besos. En eso me suena el estómago.
—Hace cuando no comes— Dice con duda.
—Eh... del desayuno— Digo.
—Yo tampoco he comido mucho. Prepararé algo, así te quedas conmigo. — Me besa y me mira expectante.
—Está bien... ¿Te ayudo?
—Nah, sacaré unos Snacks y algo rápido— me guiña el ojo yendo a la cocina.
Me quedo sentada revisando los mensajes de mi celular. Diría que fue un día horrible si no hubiese tenido este desenlace.
—¿Quieres bebida o algo más fuerte? — Pregunta.
Que decisión más difícil, mi cerebro necesita algo fuerte y mi estómago no.
—¿Tienes algo medianamente fuerte?
—Cervezas y Vino— sonríe
—Vino.
—Sí creo que yo también me serviré un trago — respira agotada. Acerco el vino y ella acerca cosas para picar. Ay que maravilloso, ahora siento el hambre recaer sobre mí. No hubo tiempo para el bullying, ¡diablos estábamos famélicas! Nos recostamos hacia atrás sorbiendo vino en un silencio cómodo.
—Kate. — dice Ale de repente.
—¿Sí?
—Necesito un consejo de compañera de lectura. — Me da una miradita y luego pone más atención a su vaso.
La miro con atención, que inusual.
—Claro, dime.
—Humm ¿Crees que deba hablar con Nicole? Es decir, la cagó. Pero no tenía malas intenciones y perdí la cabeza y le grité...— Me mira arrepentida— Aunque aún siento rabia.
—No le hables nunca más. — Bromeo (mentira). Me mira y se le escapa una sonrisita.
—Hablando en serio... creo que, podrías pedirle disculpas por tu reacción, pero advertirle que no sea tan estúpida, con palabras más sutiles. Pero en fin no deja de ser una estúpida. —Bebo un sorbo.
Alejandra.
Me agrada conversar con Kate, la verdad es que a pesar de los ''estúpida'' lo que dice es lo más racional. Aun así, la molestaré un ratito.
—¿La odias?
—Claro que no.
—¿Te desagrada?
—Nah, lo normal. Sólo me dan ganas de golpearla a veces. — Deja el vaso en la mesa.
—¿Estás celos...
—Si ya sabes para que preguntas— se ruboriza.
Hago una mueca divertida, Kate entrecierra los ojos y la abrazo. Pego mi nariz a la suya.
—Me encanta que tengas celos— digo jugueteando con nuestra cercanía y por sobre todo disfrutándola.
—Bueno, no te acostumbres. No me gusta sentirme así. — Acaricia mis brazos hasta llevar a mis hombros y roza sus labios siguiendo el jueguito.
—No te daré razones— Digo pegada a sus ojos. Que fuerte su mirada. Me encanta, sus ojos me hacen sentir que soy toda suya.
—Más te vale— dice con una risita. — Así que mañana— su mirada se endurece. — Ni pienses en hablar en privado escondida por allí, lo harás en la oficina.
—Si...— Digo débil y doblegada ante su respiración. — Espera, ¿Qué? — Levanta una ceja. — ¿Y si nos oyen los demás?
—Bueno hoy tuviste tiempo para conversar de paseítos— me dice mordiendo mi labio inferior, llevándoselo un par de centímetros y soltándolo con rudeza.
—Ay— Dejo salir. — Que rico— me río. Kate me mira aún seria y eso me asusta...
Pero me gusta.
—Lo haré en la oficina Kate.
—Así me gusta— susurra besándome y callándome al momento que mete su lengua. Bajo mi mano, mientras la acaricio desesperada y arrugo su ropa acercándola hacía mí. La empujo hacia atrás aprovechando de ponerme entre sus piernas y morder su cuello. Kate gime.
—Oh dios Kate— Jadeo cerca de su oreja— ¿Vamos a mi cuarto? — Hago un puchero lastimero.
Se ríe brevemente y toma mi mano.
—Llévame. — Me guiña el ojo. Ay, sólo sígueme nena. Camino como si flotara en las nubes.
Nos desabotonamos las blusas que usamos para trabajar en la penumbra de la noche. Esto es tan sexy. La beso, para no romper los botones como animal.
Nos quitamos la ropa interior y bajo la vista, entreabro la boca. Ay, Jesús santo misericordioso, virgen santísima de la Guadalupe y todos los pecados... ¡Oh mi dios!
—Alejandra deja de poner esa cara de pajera rezando— Se indigna Kate ruborizada.
—Lo siento, me encanta tu cuerpo— ¡Soy una mujer enamorada!
¡Piedad!
¿Enamorada? Quedo con cara de no sé qué hasta que Kate me besa la clavícula y me desabrocha el pantalón. Doy una risita juguetona y la empujo sobre la cama poniéndome sobre ella. Me voy un poquito hacía el lado para juguetear con su ropa y su cuerpo. Le acaricio la entrepierna y bajo el cierre mirándola deseosa y dándole una apretadita en el lugar correcto.
—Ah— dice Kate levantando las cejas.
Le beso la mejilla acariciando sus senos. Siento su cuerpo caliente y cuando ya el mío quiere dejar el ''jugueteo'' Me levanto me quito el pantalón y luego el suyo. Aunque le saque toda la ropa a Kate. La miro con una carita de ''que perfecta eres''
—No me mires tan...— dice algo roja.
—¡Ay! pero eres tan linda— gimoteo quitándome todo y poniéndome sobre ella mientras Kate busca mi boca. En eso me aprieta el trasero.
—Tú no te quedas atrás— bromea lamiendo mi oreja. Ay si sigue así sentirá mi humedad
Le sonrío y la miro, ella me queda mirando y me acaricia el cabello. Deslizo mi mano por su cintura, su cadera y luego por su entrepierna, Kate respira profundo y me mira coqueta. Entro muy despacio en ella, tortuosamente despacio y mira hacia abajo mientras me muevo suavemente. Me da una lamida en mi boca y la entreabro.
—Hazlo más rápido.
Sonrío traviesa moviendo los dedos en su interior.
—Ah, no seas así. — Gimotea apretando mis hombros. Y dando un gritito cuando aumento la velocidad.
—Ah Kate— suspiro, ¿Tiene que hacer soniditos tan lindos? ¡Me vuelve loca! Esa fina capa de sudor que cubre su piel, y su respiración y su olor y su cuerpo tan palidito... En eso Kate me toma de la nuca besándome con tantas ansias que la que gimió fui yo.
Me detengo un poco y le doy un besito metiendo otro dedo más en su interior, empujo más profundo sintiendo su creciente lubricación, aumento la velocidad y Kate me abraza y besa mi cuello mientras siento cómo su vagina me aprieta cada vez más por dentro.
—Más rápido Ale por favor— suspira. Si supiera lo mucho que me calentó ese ''por favor'' porque... después de todo ¡es Kate!
—¡Hm! — dejo salir con cara de felicidad muerdo suavemente su lóbulo y su cuello mientras se lo hago más rápido. Uy el ruidito de Kate, de mi cama y de nuestro contacto íntimo me encanta.
—¡Ah Ale! — gimotea Kate en mi oído. Le doy un besito y sigo empujando más profundo.
Juro que si mañana me duele el brazo se lo sacaré en cara sólo para ver la carita que ponga.
En eso la espalda de Kate se curva y entreabre la boca, nuestras pieles sudadas se apegan más y escucho sus gemidos cada vez más intensos. Baja lentamente y yo continúo, procurando ir a su ritmo. Después de todo mi deseo es complacerla.
Saco mi mano con la intención de recostarme al lado, pero sus brazos me aprisionan contra ella. Aún no habla bajos sus rápidas respiraciones, me da un besito y esto es lo único que necesito para no separarnos.
—¿Estás bien? — bromeo apoyándome de mis codos. En eso una comisura de su boca se curva hacia arriba y me empuja al lado poniéndose sobre mí.
—De hecho, estoy excelente ¿Y tú? — Me mira coqueta.
—Estupenda... ah. —Digo bajando la cabeza.
Kate se agacha y siento su lengua en toda mi entrepierna.
—Kate— jadeo.
En eso separa mis piernas y me penetra con su lengua, me besa alrededor, exhala aire caliente a mi vagina y vuelve a lamerme... Levanto el pecho, ay dios me pasó de todo.
—Que bien lo haces. — Jadeo. Traviesamente le acaricio el cabello, empujo un poco más sintiendo como aumenta el contacto con su lengua. Cierro los ojos y suspiro.
Su mano se desliza por mi estómago, sin pensarlo la acaricio con la mía y entrelazamos nuestras manos. Podría llorar, si no estuviera sintiendo este tremendo placer que Kate me da, placer que crece al paso de los minutos.
—No pares Kate. — Suspiro cerrando los ojos con fuerza. Kate aumenta la intensidad.
—Oh demo...nios ¡ahí! — Digo apenas cuando siento el orgasmo venir. Me quedo en la cama y pronto siento el calorcito del cuerpo de Kate. La abrazo y a ciegas busco su boca.
—Eres buenísima— digo embobada. Bendita boca....
—Claro que lo soy. — Bromea besándome el cuello, nos abrazamos.
—Mañana tenemos que ir a trabajar...
—Seee— digo recordando. — ¿Te levantas a las siete?
—Si. A veces antes, tenemos que bañarnos Ale. — Pongo la alarma media hora antes.
—Tenemos cuatro horas y media. — Digo abrazándola.
—Ale... no creo que sea buena idea que duerma encima de ti.
—Una linda forma de morir.
—No seas idiota. — Se va a un lado
—Bueno, así también es rico— digo apegando su cuerpo al mío, se ríe y me besa. Le beso la frente y nos quedamos abrazadas.