Capítulo 24 de Mi Pareja Perfecta I, de brity
Planes malignos con la no-novia
Kate:
—Eh... está bien ¿y por qué? — Ale me mira curiosa.
—Porque sí, ¿acaso no me quieres? — Hago un puchero manipulador.
—¡Claro que te quiero! ¡Prometo hacerlo en orden! — sonríe. Esa actitud tan linda debería ser ilegal.
—Está bien— Digo bebiendo mi vaso de golpe y me paro erguida.
—¿Eh? ¿Ya te vas?
—Por supuesto, ya hice lo que venía a hacer. — Digo seria.
—Pero... pero...— Ale me mira con los ojos brillantes.
—¿No puedes vivir sin mí? ¿Eh? — Le tomo el pelo.
—Claro que puedo, Adiós. — Dice dignamente y prende la televisión sin prestarme atención, me encojo de hombros y camino, hasta que mi pierna derecha no me responde.
—Quédate. — Dice Ale sujetando mi pierna con las suyas infantilmente. Siento una especie de satisfacción de mujer controladora.
—Está bien— le sonrío— iré a buscar mi cepillo.
—Bien— sonríe Ale.
En eso vuelvo. Ale está sirviéndose más vino y viendo televisión atentamente.
—¿No te hará mal beber?
—Nah, sólo terminaré la botella. Así que...— mueve la mano sexymente— ven.
—Como negarme— ironizo.
Nos quedamos sentadas y relajadas hasta que noto a Ale mirándome mucho.
—¿Qué? ¿Te gusta lo que ves? — bromeo.
—Me encanta— susurra dándome un besito. —Sabes, antes de llegar a trabajar donde estamos ahora Fer me dijo que podría encontrar el amor o algo así. — Dice acariciando su nariz en mi cuello, la miro sin expresión y ella me mira relajada. —No pensé que fuera verdad... y menos que serías tú.
¿Oyen eso? Es mi corazón rompiéndose en mil pedazos.
Nah.
—Si bueno, yo tampoco, solo me parecías una idiota cuando me saludaste. — Digo bebiendo el vaso de golpe y cruzándome de brazos.
—Hey no te enojes— hace un puchero— si lo era un poco, pero no cambiaría conocerte por nada, y mucho menos lo que hemos pasado. Si lo vieras como una historia romántica escrita quizá nos leerían— dice con los ojos brillantes.
—No te pongas cursi. — Aunque estoy de acuerdo.
—Si este no es el amor del que me habló Fer entonces no existe.
—Ya te pasaste— digo con los ojos vidriosos. ¿Es idea mía o me está diciendo que está enamorada de mí? Pienso con el corazón a mil por segundo.
—No llores— suspira llorosa.
—No lloro— digo mientras una lágrima se desliza por mi mejilla. — Tú lloras.
—Es difícil no hacerlo cuando lo que siento por ti me supera— Dice abrazándome. Se recuesta lentamente y nos quedamos en silencio. Me acaricia el cabello y me besa la frente. Levanto mi cabeza sin abrir los ojos y siento su boca sobre la mía. Nos damos varios besos, y luego recostadas respirando el mismo aire.
—¿Estás bien? — Suspira Ale
—Mejor que nunca— sonrío aún. Paso una pierna sobre las suyas y la acerco a mí.
—Hey— se ríe Ale bajito.
—Te quiero toda para mí.
—Soy toda tuya.
Al otro día
Alejandra
Luego de trabajar me eh venido a mi hogar a leer, es decir. ¡Kate me lo encomendó! Y no es que yo sea gobernada, pero quiero hacerla feliz haciéndole caso.
Espera, eso sonó gobernado.
Quiero hacerla feliz con acciones que ella apruebe.
¡Argh no eso no! sonó sometido.
Quiero... hacerla feliz.
Fin, lo dejaré ahí.
Como sea, llevo unos días y voy como en la mitad, es una historia normal, de ficción como los que me gustan. Aunque no entiendo porque debo exclusivamente leer este libro en orden. Pienso en ojearlo un poco, cuando justo en ese momento suena mi celular.
— ¿Aló?— digo sin ver quién es.
— ¡Aleeee!
— ¿Qué pasó? — Me sorprendo y dejo el libro a un lado con la página que leí por última vez doblada en la esquina al reconocer el tono afectado de Fer.
— ¡Te necesito! — gimotea.
— ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿A qué hora?
—Estoy en el centro así que vamos al bar que queda cerca, necesito alcohol. Ese lo abren día de semana. Te espero en mi auto. — Corta
¡Qué demonios!
Me visto rápidamente, tomo lo necesario y en unos 30 minutos la estoy buscando. ¿Cuál era el maldito bar del centro?
En eso me abrazan y pego un salto, y reconozco a Fer pegada a mí, me mira y hace un puchero trágico.
— Amiga discutí con Sandra.
Eh visto ese rostro afectado un par de veces.
—Dormiste en el sillón verdad.
—Si— dice triste mientras entramos.
Aish, lo típico, Sandra es celosa y a Fer se le nota lo lesbiana, así que no es de extrañar que una chica cualquiera entre al hospital y si le gusta aproveche de coquetear, además, mi amiga es bonita, pienso orgullosa; aunque no entiendo las discusiones si Fer es la definición de gobernada.
—Argh ¿Y qué pasó esta vez?
—¡Lo dices como si siempre peleáramos! — me mira horrible.
—Ahm perdón.
—Es que estaba revisando a una paciente, ya sabes enferma y usé el estetoscopio. Claro, le subí el sweater y todo lo demás.
—¿Y le sacaste el sostén? — Bromeo.
—No idiota. En eso Sandra entra como si nada como siempre— ironiza. —Por eso tengo un área en donde no se vea hacia afuera. — Rueda los ojos. — Vio las siluetas, nada raro. Claro hasta que noto que la paciente era una preciosura. — Suelta una carcajada lastimera. —Y claro, tengo suerte, así que dijo ''Nos vemos'' con una sonrisa coqueta y se fue... Sandra me asesinó con la mirada.
—¿Y por qué el ''nos vemos''?
—Exámenes— gira la mano como si fuera obvio. — Tenía que volver.
—Mierda, rompecorazones.
—Jódete. — Se ríe— es verdad que era hermosa ¡pero mi Sandra lo es todo!— Lloriquea.
Esto significa quedarme horas escuchando un monólogo cursi amoroso de porque su novia no debería sentirse celosa de otra mujer y otras cosas, ''esto es amistad'' pienso bebiendo; aunque cuando acompañábamos a ver películas cursis a Noelle era peor.
—Amiga, sólo dile que la amas— canturreo luego de unas pesadas horas.
—Ya lo hago— se cruza de brazos.
—Humm ya se le pasará— digo poniendo cara de terapeuta— tu nunca andarías de puta.
—Sólo con mi amor, si esa camilla hablara— dice ruborizada.
—Sí, si
—Y que tal vas con Kate, ¿aún no es tu novia? Ya cásense y tengan seis hijas.
—Vete al infierno — me río, eso sería doloroso para nuestras billeteras. — El otro día me regaló un libro— suspiro.
—Amor de ñoñas. — Fer pone los ojos en blanco— disfrázate de libro.
—Me violará— bromeo
Más tarde nos despedimos.
—¿Oye y si le regalas algo? — Digo antes de separarnos.
—Humm ¿Cómo qué? — Se rasca la nuca.
—Eh, no sé, ¿Qué le gustan?
—Las cosas brillantes— se ríe— como yo.
—¿Un anillo? — Digo a ver qué opina. Fer me mira sorprendida, levanto una ceja, pone su mano en el mentón y mira al horizonte.
—Quizá tengas razón. — Murmura— pero... no, llevamos lo suficiente... ¡No! No vale la pena esperar. ¡ESTÁ BIEN! — dice feliz.
—¿Ah?
—Ale ven conmigo. — Me lleva del abrigo.
— ¡Ay! ¿Ahora qué hice?
—Me abriste los ojos.
—Ah ¿sí? Genial— sonrío.
—Vamos a una joyería.
—Sabes— Susurro viendo los precios— Sólo lo decía para reconciliarse, no que quedes en la ruina.
—¡Qué dices! ¡En estas ocasiones no hay que escatimar en gastos!
—E ... está bien— maldita gobernada, comerá fideos y arroz todo el mes.
— ¡Ese es hermoso! — En eso ve un hermoso anillo de oro adornado con una fina piedra.
— ¡Dios mío Fernanda mira el precio! — Digo al borde del colapso. Me mira seria.
—Alejandra, ¿si Kate lo quisiera se lo comprarías?
—Por supuesto que sí, pero...
—¡Con eso basta! — Dice orgullosa mientras va donde el vendedor.
—Pero Kate no me lo pediría— digo a la nada. Es verdad, con suerte usaría uno de compromiso. Sonrío, en eso me imagino casándome con Kate, siento cositas en el estómago al verla en un altar o algo así. Y yo que soy enemiga del matrimonio... Niego con la cabeza y veo a Fer salir con su compra guardándosela en el bolsillo como si fuese invaluable.
—¿Qué? me pueden robar. — Me mira feo ante mi mirada de burla.
—Vamos Romea. —Me da un golpecito en el hombro y me pasa a dejar a mi edificio.
Entro rápido al ascensor, tengo hambre.
—¿Qué hay? — escucho detrás, pego un salto.
—¡Mierda! ¡Kate! ¡Podrías pasar por fantasma! — ¡No la vi! ¡Juro que no la vi!
—Vaya, así que no notas mi presencia... eso es muy halagador. — Dice ácidamente con unas bolsas.
—Lo siento— murmuro triste.
—Hueles a cerveza.
—Sólo fue un poco, Fer me llamó y una cosa lleva a la otra. — Sonrío
—Bien, ¿quieres venir a cenar conmigo?
— ¡Que me pidas eso después de beber enamora! — digo emocionada abrazándola fuerte.
—Ay Alejandra, me duele.
— ¡Eso también enamora! — digo enamorada.
— Enferma— se ríe.
—Ya vamos ¿te ayudo?
—No, eres torpe. —Hago un puchero.
—Pero abre la puerta— me pasa las llaves.
—Excelente.
—Hazlo bien o pensaré muy mal de ti— dice levantando una ceja. Me río ruborizada.
— ¿Con quién crees que estás hablando? — Digo creída antes de meter la llave en la cerradura.
Y fallo.
—¡Estoy con alcohol! — lloriqueo
— ¡Qué vergüenza! Deshonor. — Murmura Kate sin mirarme.
—Cosas que pasan— Murmuro abriendo la puerta.
…
— ¿Y qué has hecho hoy? — Pregunto ayudándole a preparar algunas cosas.
—La verdad no mucho, llegué a dormir. Cuando nos encontramos había despertado recién, baje a comprar y eso. — Sonríe. —Y tú, ¿Cómo estaba tu amiga?
—Leía y me llamó, había discutido con su novia... celos... Así que se estaba muriendo.
—Oh. — Murmura Kate.
—See, pero se le pasó cuando le dije que le compre un anillo y se decidió por uno bastante caro. No sé si sea para tanto.
— ¿Y porque un anillo? — Frunce el ceño.
— No sé, sólo lo sugerí, estuvo pensativa mucho rato y dijo que le abrí los ojos y humm que no había que escatimar en gastos. — Kate abre un poco más los ojos.
— ¿Qué no lo ves? — Hace una mueca
—Ver qué. —Digo colocando agua caliente en tazas.
—Enserio eres especial— murmura mientras coloco el hervidor en su sitio.
—Oh vamos, le compró un anillo para que la perdone. — Digo sentándome.
—Uno caro, para una ocasión especial.
—Sí, eso mismo— Digo más pendiente de comer. Kate me mira como si no se creyera mi estupidez.
En eso suena mi celular.
—A ver si ahora te lo aclaran. — Se ríe bajito mirándome con ternura.
—Aló. — Digo bebiendo té.
— ¡ME DIJO QUE SIIIIII!
— ¡Ay! ¿Sí a qué? No grites joder— Kate se ríe
— ¡CÓMO QUIERES QUE NO GRITE, ME DIJO QUE SIIII! — Grita Fer.
— Si ¿A qué? — Repito perdida.
—Que se quiere casar conmigo imbécil— Se ríe Fer — ¡ES QUE ALE DEBISTE VER SU CARA! FUE... ¡¡FUE HERMOSO!!
— ¡¡¡QUÉ!!!— me pongo de pie súbitamente— Fer... tu...
—Exacto, soy una mujer comprometida.
— ¡CIELO SANTO! — Grito, Kate me mira sonriente.
''Ahora todo tiene sentido'' pienso inmóvil
—Fer espera. — Me río nerviosa— Wow, te felicito— Me río. — Cuenta todo.— Pongo altavoz
—Ah eso es fácil, llegué, me arrodillé y le dije que no tenía que estar celosa, que la amaba ahora y siempre y que si quería ser mi hermosa futura esposa. Y se quedó mirándome como cinco minutos inmóvil... cuando pensé que no resultaría como que despertó y se me tiró encima llorando.
—¡Wooow! — Decimos a unísono.
—Hey estas en altavoz. ¡Que hay Kate!
—Hola Fer, ¡Felicitaciones! — dice Kate sonriente.
—Si Fer, prepárate— me río cruel.
—Gracias, gracias. Llamaré a Noelle, ¡Seguro se meará de la emoción!
Me río. — Joder graba eso.
— ¡Hecho! ¡Adiós, chicas! —Y corta.
—Así que era para pedirle matrimonio— Kate se lleva una mano a la frente— pudiste habérmelo dicho.
—Es mejor que te enterarás así. — Sonríe— A veces eres muy inocente.
—Y otras veces no. — Muevo las cejas rápidamente.
— Exacto. — Dice ruborizada.
En eso mi teléfono suena de nuevo.
—Aló.
—¡PONLO EN ALTAVOZ! — Me penetra el tímpano la voz de Fer. Kate hace una mueca de dolor.
—Ejem chicas. — Dice emocionada mientras me sobo el oído— Veámonos el viernes, lo haré de malvada, quiero decírselo a las demás ahí. ¡Además, es una buena excusa para reunirnos todas!
—Eso será gracioso— Comento pensativa. Noelle y Caro juntas, valdrá la pena. Nos miramos con Kate.
—Es perfecto— me mira malvada.
—Está bien, no nos lo perderíamos por nada, ahora déjanos comer— Apunto al celular con una cuchara.
— ¡No me odien! A las 21:30 p.m. Bye. — Corta.
—A todo esto, las chicas hoy tenían su cita. — Dice Kate
— ¡Cómo lo sabes! — Salto.
—Caro me contó.
—A cierto. Creo que soy la única de nosotras que lo sabe. — Comento orgullosa.
— Ay si, si tú — Bromea Kate.
— ¡Basta con el bullying! — Digo con tono afectado.
—Stop bullying— me molesta.
—¡Hpmh! Comeré sólo porque sería un desperdicio— hago maña.
—Y tienes hambre.
—Basta— la ignoro. — ¿Me das un besito?
—Ven.
—Cuando dices ''ven'' me pasan cosas. — Digo dándole besitos rápidos.
—Entonces te quedarás— Me ladea la cabeza la muy manipuladora.
—Humm— Digo dispuesta a decirle que no y ver como frunce el ceño hasta que siento como su mano colarse entre mis muslos.
—Si. — Digo con la voz algo débil.
—Eso pensé. — Dice besándome la mejilla.
¡Maldita sea! '' ¡Porque soy tan débil frente a esta mujer!'' Canto y lloro mentalmente.
Media hora después.
Kate
—¿Quieres que entre? — pregunta Ale lamiéndome sensualmente la oreja.
—Si...— digo apenas con la voz débil mientras juguetea en mi entrada.
—Rápido o despacio— me molesta la muy desgraciada.
—Rápido— digo urgente.
Entra lentamente mientras entreabro la boca.
Suena el celular.
— ¡Por la puta madre! — Lloro.
Ale cierra los ojos ocultando conteniendo su enfado. Me sonríe débilmente.
Atiende el celular.
— ¡Más te vale que sea urgente! — Espeta bajándose de mí, se sienta desnuda en la cama.
—Si exacto pero ya no importa, entonces ¿te fue bien? — Me mira emocionada.
¿Cómo puede cambiar de emoción tan rápido? ¡Yo aún estoy enojada! La miro con el ceño tremendamente fruncido. Me hace una mueca mientras escucha, creo que esa es Angie.
—Nah, yo creo que lo hiciste bien, ya sabes, no es sólo sexo.
— ¡Si lo es! — Susurro con la voz rasposa. Mientras Ale se ríe en silencio y me desordena el cabello.
—Ajam, ¿oye te habló Fer? Si a las nueve y media. Ve. ¡No hagas eso! ¿¡Y qué!?— se pone a discutir. – Te vas a arrepentir, bien, bien, no te creo. Yo también adiós.
Corta y se pone sobre mí y me mira desafiante.
—¿Qué? — Digo enojada. — Resulta que se me pasaron las ganas.
—Si claro, por eso siento tu humedad.
— ¡Mentiras! — Exclamo enfurruñada.
—Jamás — Susurra besándome el cuello y moviéndose con sensualidad sobre mi. — Adivina como resultó...
—Espero que bien— digo apenas.
—Si— Se ríe tiernamente en mi orejita. — Y no hicieron cositas pervertidas— comenta mientras baja a mis senos.
— Ah. Bueno— Susurro acercándola a mí— no saben lo que se pierden.
Ale se ríe.
—Es broma, es mejor, ya sabes... conocerse más allá. — Sonrío.
—Lo sé— me mordisquea un pezón.
—Ah... ¿Y porque la retabas?
—Sólo era una sugerencia— Dice dolida mordiéndome el cuello.
—Aush que rico— Digo bajito.
—Era porque ya sabes, estaremos todas. No quería incomodarla, siendo muy... humm ¿apegada?
—Dudo que lo haga. — Me río.
—Si, pero ya sabes, conocer a alguien y hacerla enojar...
—Pero si siempre la hace enojar.
Ale se ríe— Si también me contó, ¿llevaremos a la acción el plan maligno?
—Claro que sí, nada acelera más las cosas que los celos. — Digo besándole el cuello.
—Uy ¿eres celosa? — Bromea Ale.
Ahora que lo pienso nunca fui muy celosa. Pero la sola idea de que toquen a mi Ale hace crecer una llama en mi interior.
—Contigo sí. — Digo terminando en un jadeo al sentir como Ale continúa lo que estábamos haciendo antes de que la llamaran.
Viernes 21:15 h
Alejandra
—Vamos a llegar tarde. — Sentencia Kate sentada en el sillón de mi apartamento.
— ¡No es mi culpa que te pusieras amorosa! — Lloriqueo poniéndome el pantalón de un salto en mi habitación.
—Pero si yo ya estoy lista— se mira las uñas indiferente.
—¡Pero si corriste a la ducha!
—No me discutas. — Dice abriendo un libro.
En eso la interrumpo, le doy un beso y corro al baño a lavarme los dientes, después de todo tengo un olor sospechoso.
—Tenemos que llegar antes que mi invitada sorpresa— me mira frunciendo el ceño mientras me cepillo.
— ''¿Quiég ehzs?''— Pregunto con la boca llena de espuma.
—Es sorpresa— me mira coqueta. Rodeo los ojos.
Llegamos un cuarto para las diez.
—¡Todo es tu culpa! — Exclamo dolida.
—No es cierto, aún tienes el cabello húmedo. — Me apunta Kate entrecerrando los ojos.
La abrazo.
—Y no es lo único— Susurro.
—Argh, ¡Tú...!
—Ustedes no se aburren. — Nos mira Gabi creída. — Sólo ámense. — Sube y baja las cejas con rapidez.
—Ya lo hacemos— sonrío y la abrazo para saludarla.
—Ojalá mi hermana me tratara como tú— Hace un puchero aferrándose a mi cuello. –Que taaaal, vieja. —Mira a Kate.
—Jódete.
—Ayer dormí en tu cama.
— ¡No toques mis cosas!
—No son tus cosas, ya te fuiste, abandonaste el nido. — Recita Gabi mirando al horizonte.
—Eres el dolor de culo más grande, ni Leo me da tantos....
Carraspeo.
—No peleen, por cierto, Gabi, que haces aquí— Sonrío
Gabi me mira, levanta una ceja y se dirige a Kate.
—¿No le contaste? No le guardes secretos a tu mujer. — Bromea pegándole con el codo.
—De qué me perdí...
—Vengo a ser ''la peeerra''— Dice Gabi apuntándome con el meñique, índice y pulgar rock and rollmente.
—Que rayos significa eso.
—Que le sacaré celos a Carito y tengo que coquetearle a tu amiga.
—Carito te odiará— dice Kate seria. — Aún puedes arrepentirte.
—Una dama nunca se arrepiente. — Dice orgullosa. — Entramos al local y vemos a las chicas conversando. A juzgar por la sonrisa calmada de Noelle, aún no le han contado la noticia del matrimonio.
— ¡Pss! Ale ¿Cuál es?
—Angie. Cabello negro, chaqueta oscura, la alta. —Le veo y la muy estúpida se sentó al lado de Fer, Si será...
—Oye, está buena— Se ríe.
—Tú …
— No me clasifico. –Mira sus uñas.
—Ahm— Me rasco la nuca. — Bueno vamos, creemos en ti. Pero no te pases de lista.
—Tranquila, me gustan menores.
—¿Qué tanto? — Bromeo mientras caminamos.
—Pues, con que hayan dejado la primaria...
La miro sorprendida.
Se ríe. —Es broma. — Con unos... humm cinco años menos está bien.
—Ah— hermana de Kate...
Hablando de Kate ¡me está esperando! y me alarga la mano, se la tomo un poco ruborizada. ¡Es que me emociona! ¡Me pasan cosas! ¡Me humedezco!
—Eso marca tu territorio hermana— Dice Gabi sonriente caminando hacia nuestro grupito que recién se percata de nosotras.