Capítulo 8 de Mi Pareja Perfecta I, de brity

Miedos

Veo la hora 11:45, luego el día. Viernes 20.

Joder 5 días y ni hemos cruzado palabra. Pero la siento cada vez que llega y se va. Ni siquiera me he quedado a leer, no creo que sea por incomodidad... bueno tal vez sí, pero más que nada es porque probablemente la quede mirando a ella y arroje el libro a la mierda.

Tecleo no sé qué cosa, soy un robot. Rememoro el miércoles que pasó.

Miércoles:

Escribo por tercera vez no sé qué. ¡Mierda Alejandra!, ¡céntrate!

Debería estar feliz, ayer nos magreamos harto en el auto con Nicole, aunque no fui capaz de llegar a....

Tomo agua como enajenada, aprieto la botella y frunzo el ceño. La coloco en la mesa, pero como ando tan bruta sé me cae, la coloco otra vez y se va de lado. ¡¿Qué mierda?! ¿Tiene una pata chueca? La tiro a la basura. ¡Jódete! ¡Cáete desde ahí!

Miro hacia el fondo y noto a Kate algo ''no me voy a reír'' en su computador, lo noté y eso que está algo lejos, se gira y me mira; dejo de pensar y contengo la respiración. Ella baja la vista de mis ojos a mi boca y yo hago lo mismo.

Cierro los ojos y miro a otro lado. Necesito fuerzas, con lo poco que tengo ya me permito tenerla lejos. Ahora se supone que está libre y que su familia no la molesta, bueno puede seguir con su vida.

¿Realmente no quiero estar ahí?

Siento como si estuviera en una decisión de vida o muerte que cambiará mi vida. Entonces Alejandra, ¿cruzas el río o no?

'' ¿Y cuál es la diferencia si decido hacerlo como si no?''

Y mi mente no me responde.

¡Ahhh! tengo miedo.

—Hey. —Me devuelven al presente, es Nicole. Se agacha a mi oído.

—¿Qué tal el sábado a las cuatro? Te espero en el centro ¿te parece?

—Perfecto. — Sonrío. — Nos vemos

—Nos vemos— dice feliz yendo al baño.

Suspiro, vuelvo a lo mío.

Sábado. La espero bajo un árbol, algo me dice que va a llover y no me extraña... dentro de poco vendrá el invierno, odio el frio. No he sabido nada de Kate en toda la semana.

—¿Esperaste mucho? — pego un salto, es Nicole. Se ríe.

—No mucho la verdad. ¿Adónde me llevas? — la miro coqueta

—Tenía pensado salir, comer algo y después salir a divertirnos.

—Genial.

Pasamos a comer, lo disfrutamos conversamos varias cosas, amistades, trabajo y pasatiempos. Aunque la verdad esta mujer es fiestera hasta la médula. Y la última vez que yo salí es cuando fingí ser la novia de Kate... y eso es algo que no le voy a contar.

Luego fuimos a beber algo con sus amistades, ¡Dios! Son igual de locas, en un momento de la noche después de tantas cervezas, me pregunté que estará haciendo ella....

—¿Estás bien?, te noto decaída. — Hasta Nicole lo nota y eso que lleva varios vasos.

—Lo siento Nicole, me siento algo agotada. ¿Te molesta que me vaya? — Me besa.

—Y yo que quería que nos fuéramos juntas. — Me mira con intensidad.

—Ah...

—Pero si no quieres... no hay problema.

—Es que me duele la cabeza.

''Como una vil hetero. ''

—Oh, con razón... Bueno te llamo. — Me dice coqueta.

—Gracias por entenderlo— sonrío. Me voy a tomar un taxi.

¿No se supone que el amor es lindo? Porque la cara de culo no me la quita nadie.

Me recuesto pensando. ''Dios mío Alejandra, estúpida hija de perra, el momento que más esperaste estaba frente a ti. La noche de las noches y fingiste dolor de cabeza...''

Quizá debí haber aceptado, pero yo no quiero hacerlo sintiéndome así.

Trato de dormir...

Ese beso fue... tan distinto. Necesito hablar con ella.

El lunes espero que todos se vayan, hablo un rato con Nicole, le digo que me siento mejor y ella se va. Es tan linda, esperó unos minutos de su habitual ''escape después de trabajar'' por estar preocupada por mí y eso hace que me sienta peor.

—Voy detrás de la vitrina de libros. Mierda creo que después de que casi la boté no camino muy cerca de ella.

—Kate...

Me mira y yo quedo pegada. Baja la vista.

—Oye necesitamos hablar.

—No hay nada que hablar— suspira, pone el libro abierto en sus piernas y ve hacia abajo con la mirada perdida.

—Yo creo que lo hay. Escucha Kate ese beso...— Entonces ella cierra los ojos con fuerza.

—¿En qué habíamos quedado? —se enoja. Siento como de a poco la sangre me hierve.

—No quedamos en nada. — Digo lento tratando de controlar mi furia.

—Correcto, en nada. Ahora déjame en paz.

Camino hacia ella tomo el maldito libro y lo azoto en la mesa que tiene al lado. Kate me mira con odio, como si nunca nadie se haya atrevido a hacer eso. Se para y me da una bofetada.

La miro sin hacer nada. ¡Estoy apenada maldita sea!

En eso Kate se acerca rápido a mi rostro y me besa. Ahogo un gemido en su boca y tomo su cintura apegándola con fuerza a mí. Ella gime y estoy segura que puedo sentir su calor... bajo de su boca a su cuello notando como se estremece... mierda, si hubiese sabido que su piel se sentiría de esta manera hubiese cerrado la puerta de su habitación con llave. Camino al sillón doble más cercano, la empujo y me pongo sobre ella, la beso metiendo mi mano bajo su ropa.

Esta vez la sangre también me hierve, pero no estoy ni un poco enojada... Kate me besa con tanta ternura que me duele, meto mi lengua y ella me sigue, acaricia la mía con la suya y yo siento que me voy a desvanecer... bajo mi mano a su pantalón con urgencia respirando ansiosa entre el beso, le desabrocho el botón.

—No, Alejandra espera. — Suspira, yo le beso el cuello sin detenerme. Siento que me toma la muñeca, y me calmo un poco. Su agarre es delicado, me sorprende porque sé que podría golpearme. La miro sabiendo que me mandará a la mierda.

—Escucha— dice acariciando mi mejilla. — No puedo. — Me mira desde abajo.

—¿Por qué no...?

La miro triste y ella me mira un rato. Le doy un besito corto embobada, cuando me alejo su mirada sube de mis labios y es de auténtica tristeza.

—Tengo miedo...

[…]

Tomo un sorbo de vino mirando televisión, sólo dejé que se fuera... ¡Argh! nunca me había pasado esto... y yo que me quejaba de que mi vida era aburrida. Acerco la botella y suspiro. Tocan mi puerta.

—¡No estoy! — y bebo otro sorbo. Tocan con más fuerza. Voy enojada sin haberse siquiera quitado la ropa que uso en el trabajo y veo a Fer en el umbral. ¿Qué come que adivina?

—No pedí pizza.

—Tú bebiendo sola... un lunes...

—Lo necesito, me anestesia el cerebro. — Me río bebiendo haciéndome a un lado.

—O el corazón...— dice entrando.

—Esa palabra está prohibida en esta casa jovencita. — Se sienta y yo cierro la puerta.

—Entonces ¿Qué se te perdió? — me enojo.

—Lesbiana bipolar— se ríe. — Te extrañaba. ¿Qué tal va todo?

—Como la mierda— sonrío terminando la copa.

—¿Cómo vas con Nicole?

—Mal— sonrío. — Es decir, nos llevamos bien. Pero yo...

—Pero...

Trago saliva y miro al suelo resoplando.

—Joder Fernanda, salí con ella y desperdicié la oportunidad.

—Bueno nunca fuiste de revolcones.

—No es eso, no estaba segura... hay... hay alguien más.

—Ka...

—¡Cállate! — Se ríe. Yo la sigo algo triste.

—¿Qué pasó?

—Sabes, sólo éramos... compañeras de lectura. Pero se me fue de las manos.

—¿Se besaron?

—Y por suerte sólo eso— me río amargamente y Fer me mira extrañada. — Nos besamos en casa de sus padres (Bueno Fer sabe casi todo). No me habló en una semana.... Y luego de una discusión... me beso y perdí la cabeza.

—¿Cómo así?

—Pues me cegué, me detuvo cuando le desabroché el pantalón. ¡Maldita sea Fer no estaba pensando! —pongo mis manos en mi cabeza.

—¿Qué pasó después? ¿Se enojó?

—No... me dijo que tenía miedo...

—¿Y luego?

—Se fue... por dios debiste ver su cara.

—Alejandra, ¿te has olvidado de quien es ex?

—¡No te atrevas a mencionar a esa zorra! — espeto enojada.

—No me refiero a eso. ¡Carajos Alejandra! esa mujer ya ha sufrido bastante. ¿Qué querías? ¿Qué sonriera y se abriera de piernas?

—Si no fuera mucha molestia—sonrío. Me llega un zape. —Es broma maldita sea.

Nos quedamos en silencio.

—¿Cómo se supone que compites contra eso? — suspiro triste revelando la razón por la cual saqué la botella de vino. — No tengo nada que ofrecerle. No tengo nada de especial. — Digo triste.

—¿Sabes? tienes razón; realmente no tienes nada que destaque, como una piel demasiado clara o demasiado oscura. Tus ojos no son negros ni azules, no eres alta ni baja —. Sonríe

—Gracias.

—Pero estás bien hecha Alejandra. Esa es la diferencia y eres buena persona.

—Humm

—En serio, además, todas consideramos que estas buena, hasta yo. —Me golpetea con el codo. Me río. —Pero bueno... creo que remamos para el mismo lado, bailamos en el mismo lado de la pista ¿entiendes? —Se ríe.

—Entiendo. —Idiota.

—Por lo que me has contado de ella, no parece el tipo de mujer que corre a los brazos de cualquiera.

—¡Claro que no! — me indigno.

—¿Y por qué corrió a los tuyos?

La miro con la boca entreabierta.

—No sé, creo que más bien corrí yo a los de ella.

—¿Magreándote con Nicole? ¿Enserio?

—No he hecho nada estúpido con ella, si también uso la cabeza— la miro enojada.

—Pero por lo que me contaste no parecías tan preocupada de usarla cuando besaste a Kate. — Me mira inocente.

—Fernanda te odio.

—Mentira, me amas... y no me cambies el tema, ¿Cuándo se unieron tanto? No creo que cuando leían.

—Hmm no, sólo teníamos momentos, generalmente cuando se me caía algo y se reía. — Sonrío recordando.

—Ajá, ¿así que la haces reír?

—No fue mi maldita intención. — Me enojo. — Lo de después fue por ayudarla.

—Supongo que conoces las probabilidades, de que justo hablarás con su ex, con ella y de a poco entrarás en su vida. Además de que enserio, ¿tantas molestias Ale? Tú sueles estar al margen de todo.

—Cualquiera hubiese hecho lo mismo que yo.

—No y lo sabes.

Me quedo callada y miro hacia otro lado. Me rodea el hombro con su brazo.

—¿Cómo lo pasaste con Nicole?

—bien... supongo.

—Supones...

—Es que...

—¿Son muy diferentes?

—Es un poco... loca. Ya sabes, fiestera.

—Sí, está bien para mí. — Me mira coqueta, me río.

—Sandra...— bromeo.

—Ni lo pienses. Era broma, probaba tus nulos celos. — Niega con la cabeza y levanto una ceja. — ¿Hey tienes algo para comer?

—Cocina, primer cajón, chatarra. — Ella va y hurguetea.

—Y entonces— dice masticando unos nachos, saca un plato y lo pone en medio de nosotras. — ¿Cuándo conoceré a Kate?

—Nunca, no quiere saber nada de mí.

—Claro, besándote de la nada... debe odiarte— rodea los ojos.

—Es que, ¡mierda! es algo introvertida, como demonios voy a saber...

—Yo creo que ya lo sabes. Además, es como un alma misteriosa... que sexy. — Levanta las cejas y la miro asesina.

—Hija de puta. — Mascullo. Me mira burlona.

—¿Ella sabe que te estás besando también con Nicole? — carajos eso sonó horrible.

—No es que lo escondamos, probablemente sí. Tampoco es que hable de una a la otra.

—Es porque te das cuenta que la estas cagando. ¿Enserio esperas que no tenga miedo?

—No quiero jugar con ellas— la miro— tú sabes que no soy así.

—Eso espero.

—Mañana arreglaré todo. —Resoplo agotada.

—Por suerte no te pusiste de novia, supongo que has crecido. — Comenta

—Ja Ja. — La más novia.

Al otro día para celebrar mi mala suerte Kate no llegó. Leo me dijo muy serio que tenía trámites con los padres. Pero no me dijo nada más. ¡¿Qué me oculta?!

Cuando me devolvía algo enfurruñada Nicole me agarra y me mete al auto. Me besa y yo tengo la mente en otro lado. Me doy cuenta de que la verdad, creo que es linda, simpática y le deseo lo mejor. Pero no siento lo mismo como... como con...

¡Mierda! ¿Qué hago pensando eso en un beso?

—Espera Nicole...— digo triste alejándola bajo su mirada extrañada.