Capítulo 26 de Mi Pareja Perfecta I, de brity

Sí - Novias.

Alejandra.

Mientras nos damos besitos entre risas, lágrimas, flores, corazones, hadas, duendes y amor, ¡mucho amor! escucho un carraspeo.

—Ejem.

—Ah. — Miro hacia el lado, soy una estatua de mármol a punto de romperse, me siento junto a Kate al separarme de ella a velocidad luz mirando a su madre con una taza de té en el sillón.

—Perdón. — Mascullo avergonzada. Kate se ríe.

—Descuida Ale...

—Pero eres su bebé y todo eso.

—Si, pero no soy Cristian tranquila. — Se ríe su mamá malvadamente. — Usaría esa escopeta apolillada.

Trago saliva.

Esperen.

—Espera tu papá se llama Cristian— Levanto una ceja con una mano en el mentón.

—Exacto.

—Entonces usted...— Hago sinapsis en las últimas neuronas que uso para mi vida diaria. Las demás están pendientes de la mujer que tengo al lado. — ¡Se llama Gabriela!

—Brillante— dice Kate secamente haciéndome bullying.

—Gracias.

—No era un cumplido.

—Te amo en secreto. — Sentencio secretamente, Kate se ruboriza y su madre nos mira como queriendo reírse.

—Oh— me percato. —Deben estar ocupadas, mejor me voy, sólo vine a marcar noviazgo. — Digo orgullosa. Coloco las manos en el suelo para hacer impulso, ¡Aush! Mi cintura ...

—Ah no, espera Ale, justo le decía a Kate que volviéramos contigo a la casa... pero decía que debías de estar casada por su salida de anoche.

Miro a Kate con cara de no saber muy bien que decir.

—No seas tan gobernada— miramos a la mamá de Kate poniéndose Gabi junior— Ahora es tu novia— Me guiña el ojo.

—Es verdad— abro los ojos— tengo poder.

—El poder de obedecerme. — Molesta Kate. — Como sea, aprovechando que estas aquí — en eso me analiza —no te ves adolorida, te esperaba más decaída...

— ¿Por qué? ¿Te pasó algo? — Pregunta mi hermosa suegra. (Hahaha déjenme)

—Es que estuvo muy resfriada. ¿Verdad Ale? — Me mira tiernamente. Así como una asesina serial

— Sí, si— digo. — Pero, ya me siento mejor, es decir, ¡como sentirme mal! —Levanto el otro brazo y siento que me tira la piel del machucón de la cintura, pongo cara de haber chupado un limón en la mañana.

—¿Entonces vienen? — Pregunta la mamá de Kate, creo que sospechando. Madres...

Kate me mira, seguramente dudosa de mi dolor. Asiento.

—Si vamos. —Sonríe.

…

—Justo quería que descansaras ese golpe. — Masculla por lo bajo mientras seguimos a su mamá después de habernos arreglado un poco, yo fui con pijama y no me había dado cuenta.

—Pero dormiremos en tu cama, juntitas— digo feliz babeando.

—Ya sabía yo. — Resopla. —Conduciré, descansa.

—Está bien— Canturreo sentándome atrás.

…

— ¡Tía Aleee!

— ¡Henry! — Nos abrazamos. ¡Aush! me dolió la cintura.

—Pensé que Gabi vendría con ustedes— aparece mi suegro.

—¿Qué hay suegro? — digo feliz. Me frunce el ceño y Cris se ríe. Carraspea y pone rostro digno.

—Bueno, como no veo reclamos de MI KATE te la encargo. — Cierra los ojos, orgulloso.

—Y no los verá— digo más orgullosa.

—Eso espero.

—Yo también.

—Basta. — Dice Kate — Tú— apunta a su padre que pone cara de ofendido y víctima— Es mi novia. Y tú— la miro con tragedia...— Tú... sigue... siendo tú.

—Jah— me callo con la mirada gélida de Kate.

—Jah mangoneada.

—Cristian.

—Ya voy amor.

Ahora es mi turno para mirarlo burlona. Voy al fondo a saludar a Leo y Valentina.

—¿Cuándo dijo que eras su novia... lo dijo de verdad? — Pregunta bajito Leo para que sólo escuchemos su esposa y yo.

—!Sí! — Digo con los ojos brillantes.

— ¡Eso es genial! Aunque... ya era hora.

—Sí, es verdad, pero me lo pidió ella. — Digo feliz.

—Woh — dice burlón— Bien hecho Ale.

En eso se escucha un grito.

—¡He llegado familia!

—Como si no se sintiera su presencia— comenta Leo.

— ¡Hermana! — corre Cris.

—¡Hermano! — dice Gabi con su mirada de malicia característica.

—Awww. — Digo de la nada. Kate sonríe

—¿Qué - te - pasó - en la boca? — Dice su padre con una mano sobre el pecho y el ceño fruncido a morir, como cuando grito de la nada y Kate me odia.

—Ah eeem— nos mira. — Fue un... amigo muy motivado. — Dice convincente.

— ¡Gabriela la escopeta! — Grita horrorizado.

Mierda si supiera lo que le muerdo a Kate, la miro asustada mientras me mira de reojo un poco ruborizada.

—Eso está amoratado. —Exclama aún enojado.

—¡Pero papá! — Se queja Gabi— ¡Ámame! — Lo abraza y recuesta su cabeza sonriente. — Lo que pasa es que estaba mi labio un poco herido, pero fui a ver a Kate y después de una siesta le pinche la cintura para que despierte y me tiró un zapato que me dio en la cara. La mira con crueldad.

—Es verdad. — Sonríe Kate. — De verdad, me gustaría. — Masculla por lo bajo en mi dirección, sonrío; todos sabemos que es cierto.

—Ah... en ese caso. No despiertes a tu hermana así. — De todos modos, la abraza.

—¡Uff! Pasó. — Dice Kate recostándose en mi hombro viendo la escena.

—¿Qué pasó realmente? — pregunta Leo. — Sé perfectamente que se juntó con Kate y no con un idiota.

—Eeeem. — Digo sin saber que decir, le digo o no...

—¿Peleó con alguien verdad?

—Sí. — Se adelanta Kate desafiante— Afuera de un bar como unas ebrias cualquieras, sólo que no lo estaban y fueron provocadas y no preguntes por quien, es obvio.

—Zorra. — Dice apretando los dientes. — Falté yo.

—Nos fue bastante bien la verdad— Sonrío. — Ganamos y Kate se lució.

Se sorprende.

—¿Y a ti no te pasó nada? ¿Y a ti Kate?

—Nah, yo nada. — Dice relajada en el sillón.

—Tengo la cintura moreteada, duele un poco respirar, pero ya qué. — Murmuro enfurruñada, no todos noqueamos de una patada y sacamos dientes saliendo ilesos.

Ahora que lo pienso tengo la zona del golpe caliente y me duele un poco la cabeza.

—¿Tomaste algo? — Kate me escruta el rostro.

—No— digo enamorada y afiebrada. Pone su mano en mi frente.

—Estás algo... acalorada. — Le doy un beso y la miro coqueta.

—Sí.

—No seas idiota, ya sabes a que me refiero. —Mira mi cintura pensativa. — Espera subamos, necesitas darle, aunque sea, un poco de atención.

—¡Buuuh! — Lloriqueo. — Está bien. — Me apresuro a decir antes de que se enoje.

—Subiré un rato con Ale. — Dice como si nada.

—Hey, aguántense. — Bromea Gabi.

—Nada que ver— dice Kate sin abandonar su seriedad. — ¡Psst! Llévame hielo y agua. — Dice bajito. Gabi asiente.

La sigo y me recuesto con ella.

—Me das un besito de novia. — Canturreo mientras acaricio su rostro con el mío.

— ¿Y cuál es ese? — Sonríe.

—Es como los anteriores, pero con una posesividad más marcada— bromeo.

—Tú ya eras mía. — Dice besándome. Ah, Kate, soy toda tuya. Me declaro: Katesexual.

—No dije yo— bromea Gabi entrando. — Toma hermanita. — En eso Kate me da un paracetamol y agua.

—Me siento infantil. — Comento tomándomelo.

—Eres infantil.

— ¡Hpmh! Nada que ver. — Me recuesto dignamente adolorida.

—Esto quizá te duela un poco, pero está más inflamado, no debiste moverte tanto. — Toma el hielo y Gabi sonríe como si fueran a torturarme.

—Fueron muchas emociones en un día— Gimoteo rememorando.

—Ya, aguanta.

—Aguantar qu...— coloca el hielo sobre mi piel caliente.

—¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!— me contraigo completamente, incluyendo los músculos que están en mis costillas. Dolor señores, dolor puro, esa sensación de algo muy helado en una zona adolorida y afiebrada.

—¡¡Avisa!!— Digo con los ojos empañados. Gabi suelta unas carcajadas, Kate me mira aguantando la risa.

—¿¡Qué rayos ocurrió!? — Pregunta Leo. — ¡Oooush! —Me mira la cintura. — ¡Mierda! ¡Eso debe doler!

— ¡Cállate! — Digo con los ojos cerrados y aún con unas mini Kates bailando en círculo sobre mi cabeza.

—Eso te pasa por no cuidarte.

— ¡Hum! — Lloriqueo.

—Deberías echarte hielo también Gabi— Añade Kate.

—¿Segura que quieres que me ponga algo en la boca que estuvo en la cintura de tu novia?... ¡Bueno! ya que compartes.

—Nunca dije que este.

—Ouh. — Gabi hace un puchero y luego se acaricia el labio.

—Yo iré— Dice Leo levantando los hombros.

—¿Preparada? — Me mira Kate.

—Dame un beso. — Ordeno moviendo las pestañas coquetamente. Kate me mira sin cambiar de expresión y me pone el hielo sin avisar.

—¡Agggrh! — Digo aguantándome. —Está bien, ¡No beso! ¡No beso!— Cierro los ojos con fuerza.

— ¡Cuánto amor! — Bromea Gabi viendo mi rostro adolorido.

…

[...]

En la noche...

—Mañana amanecerás mejor. — Murmura Kate mirándome de la almohada.

Nos levantamos a comer y conversar con su familia, pero a la hora de dormir me sentía un poco decaída, a pesar de que el hielo me ayudo bastante las horas que estuvimos comiendo y todo eso.

—Tranquila, soy invencible. — Sonrío con los ojos cerrados, aun así, se bien que Kate me está mirando la cara. Estiro la boca y escucho una risita, pero se acerca y me besa suavemente, cuando iba a separarse y recostarse en su lado ve mi brazo rodeando su cuerpo.

—Te tengo. — Digo malvada acariciando su cara con mi nariz.

—Tienes que descansar...

—Pero te deseo. — Murmuro

—Pensé que la fiebre te disminuiría la libido. — Comenta entre besos.

—Si no tuviera fiebre estarías acabada jovencita. — Digo coqueta.

—Bueno, pero yo estoy bien así que...— Se pone lentamente de lado sin dejar de besarme y se carga con cuidado en el lado izquierdo de mi cuerpo. Sonrío entre besos. —Tú eres mía y vas a descansar. — me muerde el labio

—Ajá— Jadeo como la si-novia entregada que soy mientras acaricia mi estómago deslizando suavemente sus dedos, se inclina un poco y me besa el cuello. Pervertídamente, bajo mi mano de su espalda a su trasero y Kate me muerde.

—¡Aush! —Me río bajito. —Valió la pena.

—Aprovechada...

—Es que me gustas mucho. — Sonrío pasando mi brazo bajo su cabeza para así tenerla apegadita a mí. Ella se acomoda y luego me abraza, pero como no puede tocar mi cintura la deja en el inicio de mis senos.

—Oh, ahí está bien. — Bromeo.

Rodea los ojos con una risita y besa mi mejilla. Respiro algo adolorida.

—¿Quieres que me haga a un lado?

—Si lo haces moriré.

—Pero es que te ves algo complicada.

—Sí, pero es el otro lado. — Coloco una pierna sobre las suyas. —No me alejes de ti.

—Nunca— sonríe y cierra sus bellos ojos mientras la miro dormir.

Al otro día

—¡Estoy viva! — Murmuro renovada y ronca recién despertando. Kate duerme de espalda a mi mirando la pared, su respiración es pausada y sexy.

Si, sexy...

—Kate. — Sonrío abrazándola, siento sus manos entrelazarse con las mías.

Ahí, en ese momento exacto, mi corazón explotó y de él salieron más corazones.

Ok, que cursi me estoy poniendo, pienso oliendo el cabello de mi amada. Me abro espacio y llego a la parte trasera de su cuello dejando besito tras besito.

Escucho una risita silenciosa.

Sólo para asegurarme le doy otro.

Kate se ríe y se contrae un poco hacia atrás con los ojos cerrados.

—Veo que amaneciste mejor. — Dice bajito con voz suave.

—Sii, y con ganas de regalonear— Digo apretándola a mí. Llevamos un día, ¡hay que celebrarlo!

—Ale...

—¿Sí?

—Bésame.

Mi corazón...

Se gira y me acerca de la nuca, nos besamos hasta que ninjamente me pongo sobre ella. Me duele el golpe, pero vamos, estoy enamorada ¡No hay dolor que no soporte!

—Aaah. — Susurro extasiada besándole el cuello. Me despego y miro su rostro adormilado.

—Tienes el rostro más hermosamente adormilado que haya visto. — Digo suspirando. Kate sonríe

—Mentirosa.

— ¡Cómo que mentirosa! — Digo esparciendo múltiples besos en su rostro y cuello mientras Kate se ríe y me acaricia por debajo de la ropa.

—¿Te gusta lo que tocas? ¿Eh? — muevo las cejas.

Kate eleva una comisura de sus labios y me mira con malicia, Levanta la parte de arriba de mi pijama y yo difícil tan convencer que soy le ayudo a quitármelo; baja sus manos a mis senos y yo acaricio su oreja con mi lengua. Nos quitamos la ropa en silencio dándonos besitos largos. En eso, de un tirón quedo abajo y no me quita la vista hasta que siento una mano traviesa colarse en mi entrepierna y me ruborizo, es decir ¡Kate no me mires de esa manera tan fuerte mientras me tocas! ¡Me excita!

Cierro los ojos con fuerza y me aferro a su suave espalda, su respiración se hace más notoria y me besa mientras retengo un poco los gemidos...

—¡Ah!...

Se me escapa mientras besa mi mejilla, entreabre un poco los ojos y desvió la mirada nerviosa. ¡¿Por qué rayos arranco de su mirada?! Fue su culpa... en parte.

—Gime Ale, gime para mí. — Dice con una voz suave en mi oído.

—Nos van a oír. — Dejo salir. Lo cual fue inútil ya que en vez de responderme Kate baja lentamente por las sábanas y siento su lengua en mi interior y su cálido aliento despertar cada parte de mi cuerpo.

—¡Hpm! — Muerdo mi muñeca para luego dejar salir un hondo suspiro bajo una traviesa Kate que no se detiene, luego de unos minutos sé lo que se avecina.

Maldita sea, me van a escuchar, quedaré como una pasiva muerde muñecas.

…

''Pero no me arrepiento de nada''. Sonrío cerrando los ojos al sinfín de sensaciones que mi linda novia produce en mí y lentamente siento venir el orgasmo en mi interior, ni siquiera me molesta mi cintura al elevar la pelvis y dejar salir unos gemidos que no puedo acallar, Kate me está besando de una manera que me deja sin aliento.

—Kate. — Respiro rápidamente sintiendo como lame mí ya sensible entrepierna. Aun así se siente rico... mientras se incorpora besa mi vientre, mi estómago, mi pecho y mi boca.

—Eres tan buena. — Digo con una risita y los ojos entrecerrados. Apego mi cuerpo caliente a ella y beso su cuello.

—Acostúmbrate. — Bromea.

Ay, me dio de todo, ¡Hazme tuya Kate!

Mientras nos besamos largo rato sentimos la escalera crujir.

—¿Quién habrá sido? —Digo tratando de imaginar quien se despertó.

—Es Gabi.

—¿Cómo lo sabes?

—Fácil, pisa como si pesara 200 kilos y es la que siempre calienta el agua y grita ¡A desayunar! Despertándonos a todos.

—Jajaja— Dejo salir. — ¿Y tú cual eras?

—La somnolienta, creo.

—Pero ahora madrugaste ¿Eh? — Muevo las cejas.

—Eso fue porque tú empezaste a molestar.

—Pero si tú me lo hiciste mientras estaba invalidada por mi moretón. — Hago un puchero. Entrecierra los ojos.

—Eres increíble.

—Gracias. — Sonrío. Me gano una sonrisa a regañadientes.

—Es tan rico sentirte desnuda— aprieto a Kate a mí. — Tus pechos son los mejores— babeo.

—Si lo dices con esa cara de pervertida...

—Pero es que... me perviertes. — Me hago la víctima.

…

—Deberíamos vestirnos...

—No me ignores.

—Después de todo Gabi vendrá a molestar...

—¡Kate! — Lloriqueo.

—Ale, báñate tu primera.

—No quiero. — Me tapo hasta la cabeza con las frazadas.

—No hagas maña y lávate.

—No lo haré y en esta relación se hace lo que yo digo. — Sonrío victoriosa.

Cinco minutos después.

—¿Cuál era el agua caliente? — Susurro pensativa en la ducha. Estúpida Kate, se quedó durmiendo mientras yo aquí me congelo el culo.

Dejo salir el agua.

—¡Aaaagrh! — Suspiro, se me pasó hasta la calentura. ¡Está helada!

Bueno, al menos ahora sé cual es cual.

Salgo vestida con el cabello envuelto en una toalla. Escucho un revuelo en la habitación de mi amor y antes de abrir la puerta Gabi sale riéndose y me llega un zapato en la frente dándome un nocaut definitivo.

— ¡Mierda! ¡Ale! — Salta Kate de la cama, por suerte se puso pijama.

—Ahahaha. — Digo del suelo mientras levanta mi torso y me mira.

—Te amo. — Suelto un poco ida.

—Wow. — Dice Gabi. —Le diste en plena frente, quedarás viuda.

— ¡Y que otra le eche el ojo a MI KATE! ¡NUNCA! — Me levanto renovada.

— ¡Los celos la salvaron! — Exclama Gabi.

— Jah jah. — Me río.

—Y quedó media tocada. — Le susurra a Kate.

Más tarde.

Caro:

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Angie: Vamos, ayer no estuvimos tanto rato.

Caro: El suficiente para que Noelle nos pillara desnudas durmiendo.

Angie: Por favor, sólo salto encima nuestro y nos preguntó todo. Jajaja

Caro: Bueno, sí...

Me río nerviosa.

Angie: En fin... te extraño

—Hmm— Digo sonrojada, me da vergüenza decirle que yo también.

Caro: Yo también...

Ese momento en que tu cerebro le hace más caso a tu corazón...

Angie: ¿Por qué no vienes?

Caro: Pero es que eh dejado sola a mi bebé, le dará depresión.

Es verdad, Antonieta necesita un buen cepillado y que le digan que es hermosa... Y para eso estoy yo, pienso mientras estamos abrazaditas en el sillón.

Angie: Antonieta también está invitada. ¿Se lleva con perros?

Caro: Humm, con el de mi hermana sí... ¿Juan no es un poco loco?

Angie: Hmm no, pero probablemente la vaya a oler. ¿Lo intentamos?

Caro: Está bien...

Miro a Antonieta, trato de moverme un poco en la cama y echa sus orejas hacia atrás... eso es señal de que quiere dormir y que no la jodan.

Bueno más fácil meterla a su jaula transportadora.

…

—Hol …— Angie me da un beso. Le sonrío en la puerta de su casa hasta que me percato.

—¡Déjame terminar! — Reclamo. Sonríe victoriosa y se hace a un lado, entro y veo a Juan mover su cola y oler la jaula.

—¿Y si no se llevan? — Pregunto asustada.

—Bueno, son del mismo tamaño así que no se la comerá.

—Bien. — Digo asustada y abro la puerta...

Mi gata sale tímida oliendo todo y llega donde Juan y se tocan las puntas de las narices oliéndose, Antonieta le pega un manotón y Juan la sigue mientras la muy pesada camina elegantemente. ¡Qué creída es mi gata!

—Se llevan como nosotras— bromea Angie.

—¿¡Me estás diciendo creída!?

—Hmm no. — Mira a otro lado. — Pero cuando nos conocimos me intimidaste con tu mirada.

—Es que soy ruda. — Miro mis uñas.

—Sí...— Dice rodeando sus ojos.

—¡¿Quieres pelea?!— me impongo con mis veinte centímetros menos.

Angie me mira de arriba a abajo haciendo notoria nuestra diferencia de tamaño... y de fuerza debo decir.

—Eres muy valiente jovencita— bromea.

Vigilo de reojo a mi gata en el sillón acicalándose e ignorando a un Juan curioso. Veo que le gusto la chimenea de Angie.

— Tú lo pediste. — Digo empujándola y tirándome encima de ella mientras nos reímos.

Angie sonríe y de un segundo a otro quedo bajo su cuerpo.

Frunzo el ceño. —¡Te dejé ganar!

—Yo sé que sí— bromea. En eso me gira y quedo sobre ella, me abraza y acaricia mi cabello respirando cerca de mi oreja.

—Angie...— susurro.

—¿Hm? — Dice tranquilamente.

—Estamos en el suelo. — Digo algo ruborizada.

Se sienta conmigo encima y nos recuesta en el sillón.

—¡No necesitaba que me cargues! — Digo orgullosa.

—Lo sé. — Dice acariciándome de las caderas y mirándome. La miro fijamente a los ojos y sus mejillas se vuelven de un delicado tono rojizo.

—Vaya, que linda visión— digo molestándola, pero con el corazón a mil.

—No sé de qué hablas. — Cierra los ojos.

—No me mientas, te mueres por mí. — Sonrío egocéntrica.

—Y tú por mí.

La miro con los ojos entrecerrados, ella entrecierra los suyos y con la misma sincronía nos acercamos y nos enfrascamos en un largo beso sobre el sillón.

Luego de un rato.

—Eso lo explica todo. — Sonríe feliz abrazada a mí.

—Si— Digo roja. Trato de ''hacer como que me levanto'' sólo para molestar.

—Vamos princesa no eches a perder el momento.

—No me digas que echo a perder momentos—. Digo tratando de zafarme y terminando de estómago al sillón con Angie sobre mí.

—¡¿Qué planeas?!— Digo ruborizada.

—Nada malo. — Susurra besándome el cuello. — Pero sería bueno que no hagas tanta fuerza.

—Es porque no puedes conmiiiiiiiiii … ¡Hey! ¡Stop! — Cierro los ojos al sentir la respiración de Angie tras mi oreja. —Ah...— Dejo salir.

—Qué rápida. — Dice chupando mi oreja y desabrochando el botón de mi jeans.

—Es una zona sensible. — Me quejo.

—Oh ¿enserio?

—No te hagas, como no si supie … ras— Digo apenas sintiendo sus manos presionarme delicadamente y hacerme camino hasta hundirse en mi interior y no sólo eso, su palma, acaricia toda mi zona externa. ¡Maldita y sexy mujer! — Angie. — Suspiro. —Como te atreves. — Mascullo con su respiración golpeándome sexymente. Y sin darme cuenta levanto el trasero abriéndole paso...

—¿Te gusta? — Pregunta rasposamente y erizándome el vello de mi piel.

…