Capítulo 14 de Mi Pareja Perfecta I, de brity
Una larga noche
Kate me quita toda la ropa, me estremezco al contacto sobre ella. Siento su boca en mi cuello.
¡Dios! No tiene idea de cuantas ganas tengo, suspiro ansiosa separando sus piernas. Bajo recorriendo con la boca cada parte que puedo de su piel, Kate gime suavemente y levanta su pelvis cuando llego a su vulva, esta vez nadie nos interrumpe. Cuando empiezo a lamerla escucho un gemido.
—Si nos pillan te mato. — Dice agitada mientras yo no me detengo.
—No nos pillarán— suspiro más concentrada en ella que en si alguien la oye gemir.
La escucho jadear y tratar de aguantarse mientras yo meto la lengua en su entrada.
Luego de un rato subo, beso su cuello, su mejilla y su boca.
—Sabes tan bien— digo con la sangre hirviendo, espero que afuera nadie vea las ventanas porque estoy segura de que están empañadas.
—¿Qué esperabas pervertida? — dice con los ojos cerrados y una sonrisita.
—Esperaba que me golpearas— digo bajito en su oído deslizando mi lengua en su lóbulo y mis dedos en su humedad.
—¡Hm! No seas idiota. —Nos besamos con ansias y entro de lleno. — ¡Ah! — me pega en la espalda.
—¡Muérdeme! ¡Muérdeme! — digo frenética entrando y saliendo de ella.
—Hmm no me vengas ahora con que eres masoquista— Me mira sudorosa con indignación.
—Por el ruido. — Digo soltando un gemido al sentir mis senos siendo estimulados.
—Ah, buena idea— suspira burlona lamiéndome y mordiéndome al instante.
—¡Hm! — maldita sea, ¡¿tenía que hacerlo tan sexy?!
—Sigue— suspira Kate estremecida. Continúo, se escucha un ruidito, que espero se quede en la habitación.
¡Rayos la cama está sonando!
Conmigo no cama del demonio. Salgo de Kate me siento y la coloco sobre mí besándole el cuello y mientras se acomoda y le acaricio la entrepierna.
—Ah, ahora si— suspiro con una sonrisita metiendo un par de dedos. Admito que me toque pensando en esta posición.
—Quita la cara de pajera— ¡me atrapó!
—Es que me encantas— digo lujuriosa moviendo los dedos y cubriendo su boca con la mía, Ella se mueve sobre mí y yo... voy a explotar, mierda lo deseaba, lo deseo y lo mejor es que lo seguiré deseando. Está será una larga noche...
…
Caigo sobre Kate agotada mientras ella se recupera. Mientras la beso, siento sus brazos en mi cintura y una rodilla entre mis piernas. De un empujo quedo abajo.
—Hey— sonrío dándole un besito. Ella sonríe mordiéndome el labio y levantando una de mis rodillas.
—Que mojada estás— susurra lujuriosa, mientras entra fácilmente.
—Oh dios— gimoteo. Se me escapa un gemido a mi pesar mientras mueve los dedos y me lame el cuello.
—Creo que, tendrás que morderme— dice con voz rasposa. —Pero no te pases.
—Claro que me pasaré— digo con una risita la muerdo suavemente. Sintiendo como estimula mi interior.
Empiezo a perder el control y Kate al parecer no tiene problemas con que la cama suene un poco, así que ni modo, ni que me importara.
—Oh, voy a ...— susurro extasiada luego de rato mientras me besa los senos. Luego no puedo hablar y Kate me salva besándome y ahogando así mis placenteros gemidos. Respiro agotada.
—Oh eso fue...— sonrío después de unos minutos. Kate respira sobre mí delineando mi cuerpo. Ay sus senos... Me giro y la beso.
—Ale espera— suspira. Ay me dijo Ale, creo que me mojé más.
—¿Sí? — Digo acariciando su estómago.
—Apaga la luz. — se ríe.
—¡Ah rayos! — ¿Luz que luz?
—Ya ahora sí— Digo de pie al lado de la puerta. Kate prende la lámpara y me quedo mirándola de lado.
—¿Qué esperas? — me dice coqueta mirándome de arriba a abajo.
Sonrío coqueta poniéndome sobre ella y sintiendo como su piel acaricia la mía. Nos miramos y separo sus piernas con deseo mientras nos besamos
Como decía, una larga... noche.
Horas después
Estamos de lado bajo las frazadas, le hago cariño, Kate se pone de espaldas y yo sobre ella. Sonreímos débilmente.
—Una más— susurro excitada es increíble lo dispuesto que esta mi cuerpo para ella.
—Una más entonces— dice suavemente. Me muevo lentamente, la cama suena un poco.
—¡A desayunar! — escucho.
Oh, no.
—¡Como que desayunar! — susurro con la voz rasposa.
—Es de mañana idiota. — susurra.
—¿Hey me escuchan? ¿Puedo pasar?
—¡NO! — gritamos.
—¿Qué significa eso? pervertidas— se ríe Gabi.
Significa que huele a sexo, estamos desnudas teniendo sexo y que hay que abrir las ventanas maldita sea.
—Que te jodas— responde Kate. Me río bajito. —Déjanos dormir.
Esta vez apenas puedo resistir una carcajada.
—Mierda, disimula— me llega un golpecito. Le beso la mejilla. ¡No quiero dejar de sentirla desnuda junto a mí!
—Bueno está bien— se indigna. — De todos modos estaremos abajo.
—Hay que bajar.— Susurra Kate dándome besitos en la mejilla.
—Vamos.— Digo apenada separándome un poco de su cuerpo, quería seguir... la veo desnuda, me muerdo el labio.
—Después— dice Kate— levántate.
—Me cortas la inspiración— reclamo vistiéndome. —Espera, ¿Nos bañaremos?
—Sí más tarde.
—¿Juntas? — me mira evaluándolo.
—Prometo no emocionarme— digo con una pisca de maldad en mis ojos.
—Lo harás.
Hago un puchero y abro la ventana ya vestida.
—Buena idea. — Sonríe Kate— Vamos.
Me acerco a su oído y la abrazo del estómago. Alejandra, respira, relájate.
—Deberíamos lavarnos las manos también— susurro lamiéndole la oreja. Respira profundo.
—Buena idea— repite.
Nos sentamos a desayunar.
—Bonita cara— dice Gabi a Kate terminando de desayunar
—No sé de qué hablas— Dice poniendo abundantes cucharadas de café a su taza. Ahora que la miro, se le nota que no durmió, es tan paliducha...
—Ale— Ah, su piel....
—Aleee— si paliducha...
—Ale.
—¿Sí? — digo con encanto.
—Despégate de mi hermana. ¿Te sirvo agua? — Giro mi mirada exorcistamente a un Leo divertido.
—Si gracias. — Me indigno.
—Ya sigue.
Kate se sienta a mi lado y me pellizca, sé que quiere que disimule. Pero ah...
Hasta que casi me atoro cuando, bebiendo café; siento que desliza la mano y me toca el muslo sensualmente.
Así no se puede.
Sonrío comiendo y doy una profunda inspiración mirando a otro lado. Ya verás cuando estemos a solas...
Terminamos y conversamos un rato en la mesa, luego subo con Kate a ordenar un poco la cama y recostarnos un rato. Juro que si no estuviera cansada me pongo más cariñosa.
Nos abrazamos y conciliamos el sueño rápidamente. Hasta que siento un peso sobre mí, calculo que han pasado unas horas, abro un poco los ojos y tengo a la mitad de Kate encima abrazándome.
—Hey— digo un poco ronca con una sonrisita, ¡esto es despertar!
—Pones una cara muy linda cuando duermes— Reparte besos por mi cuello y nos miramos.
—Si es contigo no me extraña— sonrío, recibiendo una mirada traviesa. Me acaricia el cabello y nos besamos.
—Chicas me mand... ¡Joder es segunda vez ya! — Miramos a Gabi con odio.
—Cualquier cosa con mamá— se enoja— me mando a decir... esperen... pensaba que Ale te pervertía— mira a Kate y luego a mí. — ¡Y eres una víctima de mi hermana!
—¡Por fin te das cuenta! — gimoteo. Kate rueda los ojos y se trata de bajar de mí. Claro no contaba con que me aprisione a ella.
—Ni lo pienses— le doy besitos en el cuello.
—¿Te mandaron...? — pregunta Kate.
—Ah sí, hay división en la casa ¿pizza o tacos? — dice solemne.
—Pizza. — decimos con Kate a la vez.
—Traidoras. — Cierra la puerta.
—Bueno ¿en qué estábamos? — digo girándome y quedando sobre ella. Le beso el cuello y voy a su cuello, lo muerdo y gime.
—Hey con aceitu...!
—¿¡¡Qué quieres!!?— saltamos enojadas.
—¿Con aceitunas? — gimotea Gabi. La miramos con odio.
—Si— dice Kate fríamente.
—Bueno, bueno— se va.
—¿Bajemos? — me mira. — Hay que ayudar. — Ahora entrecierro los ojos yo.
—Bien. — Murmuro.
—Hey — se enoja.
—Qu... —me roba un besito. —Ahora sí.
Que fácil le resulta a esta mujer hacerme sonreír como si hubiesen adelantado la navidad.
—Ah, ya pararon de correrse mano. — Comenta Gabi herida.
—Cállate, nada que ver— responde Kate sacando un cuchillo con frialdad.
—Recibí un trato inhumano. — Dice triste. Corro hacia ella y le acaricio el cabello mientras la abrazo.
—Perdona por haberte gritado. — Díganme lo que sea, pero le he agarrado cariño.
—¡Tú si tienes corazón! — dice en mi pecho abrazándome.
—Está actuando.
—Si, pero no dejes de abrazarme— dice Gabi feliz.
—Eres mi cuñada favorita— bromeo apretándola.
—¡Grac!... espera soy la única. — Me río.
Aparece la madre de Kate.
—Mamá quiero una hermanita— gimotea Gabi.
—La fábrica cerró. — Bosteza mientras Gabi hace un puchero.
—¿Te ayudo? — Le digo a Kate.
—No.
—¿¡Por qué no!?
—Si botas un libro no quiero un imaginar que ocurrirá con un cuchillo. — Ironiza.
—¡Cómo crees que he sobrevivido hasta ahora! — Exclamo incrédula.
—Buen punto.
Tomo un tomate húmedo y por cosas de la vida, se me resbala, Kate se detiene y me mira burlona.
—¡Tú me haces bullying!— lloriqueo. Hasta que la abrazo por la espalda mientras cocina.
—Si se corta mi hermana te mato. — Me amenaza Cris llegando con una bolsa de queso y otra de jamón.
—¡Acaso nunca te enseñaron que detrás de toda gran mujer hay una gran babosa! — me enojo. Escucho carcajadas.
—Menuda forma de definirte— se ríe Gabi.
Kate resopla y se gira y yo he muerto cuando besa mi mejilla y me abraza.
Pasamos el día más que nada con sus hermanos y sus padres jugando y comiendo chatarras, a las siete de la tarde nos despedimos.
—¿Cómo lo has pasado? —dice Kate de repente.
—¡Estupendo! — sonrío— Gabi es la mejor. — Aún recuerdo que en los juegos de mesa fue la única que me dio una casa. Kate ni siquiera me mantuvo ¡Argh! Estoy segura de que si Henry hubiese jugado y no mirado caricaturas me regala otra.
—Interesada— sonríe.
—No me sacaste ni de la cárcel. — Me cruzo de brazos. — Pudieron haberme violado.
—Es un juego. — Hace una mueca de ''paciencia''. La miro de reojo mientras entra al edificio.
—No me digas que te enojaste por eso— retiene una sonrisa.
—¿Quién eres? — digo más atenta en mis manos.
—Voy a golpearte. — Estaciona.
—Atrévete— muevo mis cejas coqueta sacándome el cinturón de seguridad. A lo que Kate trata de sacarse el suyo, empujo su asiento hacia atrás y me tiro encima.
—Ni lo pienses— me río antes de unir mis labios con los suyos. Kate me abraza por el cuello y yo le hago cariño debajo de su sweater, como extraño tocar y besar cada parte de su piel, me produce tantas cosas su roce... la acerco a mí.
—Espera. — Que no diga que la suelte...— me molesta el cinturón. — ¡Aleluya! Lo quito mientras nos damos besitos y me ayuda. Luego se aferra a mi cintura y nos besamos, detecto su sensual mano toquetearme, sonrío en su boca, muerdo su labio y la noto acariciándome terreno peligroso.
Siento su mano cubrir uno de mis senos y agitada beso su cuello. Cuando le desabrocho los jeans y le aprieto la entrepierna sobre la ropa, gime y se despega de mala gana.
—Acá no. — Respira entrecortadamente besándome el cuello.
—Sólo un poco más— ruego besándola de nuevo. Levanto sus caderas y la apego a mí.
—Vamos— suspira, sin embargo, no me suelta. Nos damos unos besos cortos.
—Ya, ya— murmuro abriendo la puerta son mirarla. Si lo hago... cositas me pasarán.
En eso tomamos el ascensor y nos miramos. Quedo como estúpida.
Me toma la mano y me lleva con ella. Bastó con que cerrara la puerta de su apartamento para que la aprisione entre esta y mi cuerpo. Kate me besa y rápidamente me quita el abrigo y el chaleco de invierno, la sola idea de lo que ocurrirá me vuelve loca; desabrocho sus jeans y le quito el sweater y la polera, la sigo mientras me despoja de mi ropa y yo a ella como enajenada. Me recuesto con ella sobre su cama y la acerco a mi agitada, voy a perder la cabeza, es una necesidad de tocarla que me desborda. Nunca lo había hecho de esta manera.
Le quito toda la ropa interior que no pudimos por caminar desesperadas, luego la mía y nos besamos largo rato. Cuando acaricio la humedad de Kate me doy cuenta de que estamos solas. ¡Genial! Pienso con maldad entrando de lleno. Kate gime y me aprieta hacia ella, salgo casi totalmente para entrar de nuevo.
—Hgmg Ale.
—Estamos solas...— digo lujuriosa— puedes gemir todo lo que quieras— lamo su oreja y doblo los dedos hacia arriba. Kate suelta un gritito y yo beso cada parte de su piel con la que me encuentro. Cuando llego a sus senos curva su espalda hacia mí.
Me encanta su voz, sus ruiditos, su olor, su piel paliducha, su sabor. Todo. Sonrío, La manera en que mi mente y mi cuerpo se entregan a ella... debo admitir que me deja sin defensas tenerla así. Conocernos mejor y haber estado todos estos días juntas, realmente es algo que mi cuerpo recordará cuando vaya a casa, su calorcito al dormir.
—Aah— suspiro— me vuelves loca. — Dejo salir. Me sorprendo escucharla apenas entre gemidos.
— Tú también... a mí— Veo su rostro extasiado y subo a su cara besando su mejilla. Abre un poco los ojos y me acerca a ella besándome. Siento su lengua acariciar la mía y sus gemidos ahogándose en mi boca. Hasta que se despega de mí y comienza a gemir más fuerte, empiezo a sentir su sudor en mi piel y empujo más profundo, eleva las caderas y oigo sus gemidos siendo opacados por el ruido de la cama y mi voz excitada repitiendo su nombre.
—Guau— masculla. Suelto una risita, creo que estamos pensando lo mismo.
—Lo mejor de todo es que no nos tenemos que contener— digo con una sonrisita y Kate me sigue.
—Si, por suerte.
—A menos que hayamos espantado a tus vecinos... bueno a la de arriba no— muevo mis cejas coqueta. Me da un empujón y nos besamos. ¡Ah! que no termine nunca... pienso sintiendo sus piernas acariciar mi cuerpo... siento su humedad y acerco la mía tan excitada y palpitante como al principio.
Kate:
Despierto ... ¿Qué hora es? Me giro. ¡16:30 p.m.! Vaya que tarde. ''Debe ser porque no paramos hasta la mañana'' Pienso volviendo a mi posición inicial y mirando a Alejandra dormir plácidamente boca abajo. Sin pensarlo delineo su lindo trasero con mi mano. Me percato de dos cosas. Primero, que me duelen todos los músculos del cuerpo y segundo, de que de verdad me encanta verla dormir.
Lo primero que me llamó la atención de ella es su rostro, quizá suene superficial, aunque eso no significa que me haya gustado sólo por eso. Es sólo que su mirada amable me derrite, es tan... buena maldita sea. De verdad que me hubiese gustado conocerla de antes y aunque eso no fue posible, siento que con ella vivo muchas primeras veces. Incluyendo ahora ¡Rayos me duele todo! Nunca lo había hecho tantas horas y mi cuerpo siempre responde a sus caricias. Me acerco y beso su mejilla, claramente aun no quito mi mano. Aunque después de que le he besado cada parte de su cuerpo... dudo que le importe. Despierta débilmente y me mira, sonríe y sonrío por inercia. Me acerca y se pone de lado besándome. Me siento aprisionada entre sus senos y sus brazos.
Ahora rozan con los míos...
—Sabía que eras mal pensada, ¿pero tanto?
—No sé de qué hablas— respondo con frialdad. Me acerca más y gimo despacito, ay sus senos... mis senos...
—De eso. — Sonríe pasando una pierna sobre las mías. ¡Qué posesiva! Si no fuera porque adoro su cuerpo desnudo reclamaría.
—Aush me duele todo. — Lloriquea.
—Anoche no pensaste en las consecuencias— bromeo.
—Ni anoche. — Me besa— ni en la tarde— me da otro— ni la noche del domingo— se pone sobre mí.
Me queda mirando y yo la miro desde abajo.
—¿Quieres seguir sin pensar? — me mira coqueta. Le respondo la mirada y acaricio sus labios con mi lengua, entreabre la boca de la sorpresa y me aprovecho.
—Ah, Kate, estás llena de sorpresas— gime bajando sus manos a mi trasero y lo aprieta.
—Hey— retengo un gemido.
—¿Qué? — se sorprende.
—Mi trasero.
—Te recuerdo que desde que desperté no has quitado tus manos del mío— frunce el ceño. Frunzo el mío.
—Si, pero tu trasero me provocó— sonrío besándola. Se ríe entre besos cayendo en la cuenta.
—Me asustaste. De todos modos, perdona a este culpable y tentador trasero. — Me separo para soltar unas carcajadas. Ale tiene eso de salir con algo gracioso de repente, hasta mi familia lo notó.
—Idiota— suspiro estremeciéndome al sentir su mano acariciarme. Enserio, como es capaz de hacerme reaccionar así...
Suena el teléfono.
Si es el de ella la mato, si es el mío me hago la imbécil. Lo mira y hace una mueca de ''ya te esperaba'' y si, no sé cómo, pero nos entendemos muy bien sin hablar, es raramente lindo. Me ruborizo. Me da un besito y se baja de mí.
—¿Si? Hola— dice feliz.
—¡Excelente! Ajá si, ya volvimos ¡No preguntes eso! — enrojece. Ah, debe ser una amiga— Ya, está bien. ¿¡Hoy!?— exclama, la miro horrible— Perdón— masculla, vuelve al celular— Bieeen, pero más tarde. Está bien, si, yo también te quiero. —Cuelga y coloca su celular sobre el velador.
¿¡Quién es!? Pregunta mi mente antes de pedirme permiso. ''¿Se acaba de revolcar contigo por horas acaso no preguntarás?'' ''Tan poco crees que le vales ¿eh? ¿?''
Mente de mierda. Hago una mueca.
—¿Estás bien? — me mira atentamente el rostro.
—Ah...si— digo ida.
—Era una amiga. — Masculla con una risita.
¡Qué buena chica! Pienso sin meditar. A veces desearía gobernarme.
—No me importa— me giro avergonzada. Ella me abraza por detrás
—No estas siendo sincera...— dice acariciándome el estómago, la cintura, las caderas y va a mi vientre.
—Espera— digo sintiendo cosquillitas.
—¿Qué cosa? — la escucho suspirar mientras me acaricia la entrepierna. Enrojezco y entreabro la boca.
—Ya no... nada— gimo mientras deposita suaves besos en mi cuello.
Siento los músculos arder, pero pronto se me olvida, me parece que cuando su respiración caliente toca mi oreja. Me giro y la beso, dios como me gustan sus besos, su forma de ser, de tocarme...
—Ale — suspiro.
—Me encanta que me digas Ale— sonríe repartiéndome besos en la mejilla. Nos quedamos desnudas acariciándonos, grabándonos nuestros cuerpos antes de despedirnos, siento malestar al recordarlo. En eso se separa de mí, veo el brillo en sus ojos, quiere decirme tantas cosas... lo sé, pero lo que no sé es si quiero oírlo... ni siquiera le he puesto nombre a esto que estoy sintiendo cada vez más fuerte por ella. Sigue con su mirada en mí, suspira y se calla abrazándome. Me encanta esta conexión que tenemos y a la vez no quiero que se sienta mal.
—Tengo que irme, mi mejor amiga quiere verme— dice en mi cuello.
—Bien— mascullo con el pecho diciéndome '' ¿eso es todo lo que tienes que decir?'' cierro tercamente los ojos.
Se levanta y escucho como se viste. Abro los ojos y me mira pensativa.
—Sabes que puedes ir conmigo si quieres— suspira con esa mirada tan transparente que tiene.
—No lo sé— suspiro.
Entiendo que Alejandra me acompañaría si se lo pidiese a cualquier lado, ella me lo dijo y yo le creo. Pero en mi caso sé que se junta con sus amigas en ese bar y no quiero ver a Jessica. No es que esté emocionalmente sumergida en ella, es sólo que no quiero ver a la persona que creía conocer recordándome que perdí 6 años de mi vida.
—Bueno cuando quieras— dice mirándome pensativa. Asiento. Se acerca y pega su frente a la mía, me da un besito y se me sale una sonrisa.
—Kate...
—¿Hum?
—¿Me das tu número? — ¿no lo tenía?
—¿No me llamarás a las tres de la mañana verdad? — me mira con dureza, aush, creo que se acordó de la psicópata de mi ex.
—No, lo prometo. Es sólo para...— se ruboriza un poco. Suelto una risita y se lo digo.
—Genial— dice guardándolo. — Puedo...— mira a otro lado algo cohibida— ¿puedo enviarte mensajes?
—Sí, pero no te emociones— la molesto. En lugar de reprocharme me da una mirada brillante que me deja una sensación muy cálida.
—¡No lo haré lo juro! — Salta feliz. Olvide decir que me encanta su espontaneidad. Sonrío ruborizada, en eso se acerca y me besa, rodeo su cuello y la acerco a mí.
—Ah Kate— dice sobre mí. Se separa— Te extrañaré. Nos vemos... espero— titubea.
—Claro— Digo no muy segura. — Cuídate.
—Si— sonríe,
…