Capítulo 23 de Mi Pareja Perfecta I, de brity

El empujoncito de amiga

Caro:

—Bien, lo recoges y te vas. — Murmuro. — Lo recoges y te vas.

Me encuentro por un tranquilo barrio de jardines grandes y cercos altos, son las siete de la tarde, Salí del trabajo, fui a casa por unas cosas (No a arreglarme lo juro) y luego conduje hasta acá... Numero... 256... Recuerdo mirando el 244 de la casa de al lado mientras avanzo lento. Afortunadamente esto está alejado del centro así que no hay tráfico.

No tengo que fijarme en los malditos números porque veo a Angie sonreírle a una chica de cabello castaño, se abrazan y ella se va. Mientras Angie sonríe feliz. En eso me ve y su sonrisa no varía (''sinvergüenza'' pienso) y me saluda estirando el brazo. Pongo cara de culo, no es que me importe realmente, es porque odio su cara sonriente, miro ruborizada a otro lado deteniendo el auto. En vez de acercarse, Angie me espera en la puerta.

Que planeas engendro del mal.

—¿Qué hay? — digo sin ganas mirando hacia el frente. ¡Espera, veo sus...!

—Pervertida— Dice Angie cubriéndose, con una sonrisa burlona.

—¡No es mi culpa! ¡Ahí es donde llego! ¡Aleja tus...! —Me enojo algo roja.

Se inclina un poco hasta estar cerca de mi oreja.

— ¿Tus...? — Susurra provocándome un estremecimiento? Miro el suelo.

—No te pongas coqueta— me enojo. — Además, ¿Ya tienes a alguien no? — Me cruzo de brazos buscando a la zorra infeliz ... Pero no la veo ¿Desapareció?

—No tengo a nadie— Se sorprende Angie sin abandonar esa cara de burla— Si te refieres a la chica que se fue, es mi vecina de años, me crie acá. —Me mira con cara de nada.

Me avergüenzo.

—Mi chaleco.

—¡Ah sí! — exclama.

—¡No finjas que se te olvidó! — Exclamo sin que me importe si hay vecinos cerca.

—Hey cálmate, ya voy princesa. — Levanta los brazos. —Sígueme.

—E ... está bien. —Digo dudosa entro y veo un pequeño perro negro de raza mestiza oliéndome.

—No se parece a ti. — Bromeo.

—Ah, es Juan. — Dice sin más. Me río.

—Que nombre tan simple. — Digo entrando a su cara, sorprendiéndome con lo limpia, espaciosa y ordenada que es. Juan va al sillón y se acuesta mientras muerde una pelota, se me escapa un sonido de ternura involuntario. Quizá se llevaría bien con mi hija gatuna...

—Bueno –dice caminando a un pasillo. — Hay gente simple en el mundo su majestad. — Ironiza.

—No me molestes. — Digo enojada viéndola regresar con mi chaleco delgado que uso bajo mi chaqueta usualmente... como aquella noche, enrojezco recordándolo todo, al parecer Angie también porque cuando iba a tomarlo lo aleja de mí y lo eleva un poco cerca de su cabeza.

—¡Eso es bullying! — Me enojo aún roja.

—Lo siento, me nace del alma. — Se ríe y me lo entrega y nuestras manos se tocan indirectamente, siento como la sangre recorre más rápido mi cuerpo, pero no me sirve mucho estando inmóvil mientras Angie se acerca a mi boca y respira cerca de esta, provocándome cosquilleos en todo el cuerpo. Luego la distancia no recuerdo muy bien quien la cerró.

Al día siguiente:

Kate

Aún me siento culpable por esa pequeña discusión con Ale, ahora pensará que creo que es un monstruo, sólo fue inseguridad, es que... ¡Maldita Nicole! Como te atreves. ¡Argh, carajos es mía! Pero claro, puta damisela en peligro. Y Ale, Ale es tan...

Hare lo posible para que olvide esa conversación, lo último que me falta es que piense que yo no confiaré nunca en ella, y no es eso, claramente ha sido confiable desde el principio, es sólo que me dan ataques de... traumas con la ex.

—Kate, ¿ya te vas? — Me pregunta Ale con duda.

—Sí— Sonrío. — Nos vemos mañana.

—Ah... nos vemos— Sonríe un poco triste. Ah es tan transparente a la hora de expresar lo que sea que pase por su cabeza.

Pero yo sé qué hacer con eso.

Le tomo la mano y la guio hasta el estante de libros, pestañea dudosa y me mira como si esperara algo impresionante. Me acerco y le doy un suave beso, que no dura más de seis segundos, pero que expresa claramente todo lo que siento y, en resumen, que puede estar tranquila.

—Nos vemos mañana— digo saliendo de nuestro pequeño escondite.

—Nos vemos— Responde con un hilo de voz.

Ahora, dos cosas que quiero hacer.

Treinta minutos después.

—Aló, Caro. ¿Cómo estás?

—Hola Kate ¡Que sorpresa! — Escucho su voz feliz, yo diría que demasiado feliz. Me río mentalmente. — ¿Estoy bien y tú?

—Bien. — Sonrío —¿Puedes salir hoy?

—Sí, no tengo panorama ¿Tú casa o la mía?

—Em como prefieras, si quieres la mía— Digo.

—Excelente, voy para allá— dice.

—Ok.

Miro a mi alrededor y hay libros esparcidos y aún no cambio las sábanas... recuerdo las noches con Ale, me sonrojo y tomo unas nuevas.

En unos minutos llega Caro. Vaya, trae cosas, es una suerte.

—Alcohólica— Bromeo viendo las cervezas. — ¿No tuviste suficiente con el fin de semana? —Enrojece un poco.

—Pero ese día no estuve ebria, tomé bebida al final— sonríe.

—Ah— Digo tomando una.

—¿Cómo te fue hoy? Las vi muy cariñosas ese día— Me mira traviesa.

Es mi turno ahora.

—Fue... ¡fue el alcohol!

—Ya, tu alcoholizada. — Se ríe.

Nos sentamos y hablamos varias horas.

—Por cierto, Caro— Digo de repente cuando sus mejillas han enrojecido un poco— Me sorprende que estés en una pieza y Elisa también. La amiga de Ale, Angie dijo que se pudo dormir recién cerca del mediodía debido a que estaba mareada. ¿No hubo problemas?

Caro está mirando al suelo como si viera un fantasma, rayos que divertido.

—N-noo, primero dejó a Elisa, no hubo problemas y luego a mí y se fue. — Le da un gran sorbo a su cerveza.

—Ah, estuvimos muy preocupadas— digo sin mirarla. — Por suerte nos contestó.

—Lo siento— se disculpa apesadumbrada. Mierda, se me olvidaba que tiene una capacidad especial para dar lástima.

—No te preocupes, ya sabes. Te queremos. — Me mira con los ojos brillantes. — Un poco. — Bromeo.

—¡Kate! — me dice con los ojos brillantes— Yo también te quiero... ¡y mucho! —Luego mira al suelo apenada. —Perdóname— gimotea.

Vaya, eso fue rápido.

—¿Por?

—Es que...— Enrojece. — No le cuentes a Elisa, ni a Ale.

—Claro que no.

—Es que... con... ya sabes con Angie...

—¿Se besaron? —  Tiro de la nada, ella pone su cerveza en la mesa y apoya sus manos sobre sus rodillas. Niega con la cabeza.

—Menos. — Niega. — ¿Más? — Asiente.

—¿Lo hicieron verdad? — Aunque sospechaba no puedo evitar sorprenderme, es que es Caro, ella con suerte lo hacía (según le sonsacaba Elisa cuando bebían), cuando tenía parejas, y no conozco la existencia de más de dos, a una la conocí, la otra fue más joven, en preparatoria.

—Joder. — Susurro.

—No me odies Kate. — Dice mirándome con los ojos empañados. — Yo sé... que te dije que sería... ruda, pero no sé...

''Oh por dios mujer mírate, tu ruda'' Pienso bebiendo.

—Está bien...— murmuro. –Pero enserio, tú nunca haces eso, o hacías... — Digo jugueteando con la lata. — ¿Dónde tenías la cabeza? —bromeo.

—En el asiento trasero, junto a la puerta— dice llorosa.

¡Mierda! ¡Era broma!

—Ya ya— digo con una sonrisita.

—¿No me odias? Haré lo que sea— sigue gimoteando.

En realidad, esto no lo hice para sacárselo en cara ni mucho menos que se sienta una traidora, sólo quería que lo aceptara y ya. No iba a juzgarla por algo que yo no tengo que ver. Además, es Caro, estoy segura de que esto no es calentura irracional. Y debo decir, que, como amiga, eso me preocupa. No digo que Angie sea una mala mujer, pero no quiero que salga lastimada.

(Aunque molestarla un poquito no suena mal)

—Si te dijera... — Comienzo. — Que dejarás de verla... ¿lo harías? La verdad.

—La verdad— murmura— Te diría que sí, pero...

—La verías escondida. — Termino.

—Si— dice ruborizada.

—Uy. — Bromeo, me da un codazo suave.

—No molestes.

—¿La volviste a ver? — Caro se pone rojísima mirando a otro punto.

—Eso es un Sí.

—Es que... se me quedó un chaleco en su auto. — Dice incómoda.

—Justo como cuando una princesa olvida una prenda. — Empiezo.

—¡Cállate! ¡No fue a propósito! — Dice cubriéndose el rostro.

—Entonces, ¿Qué pasó? — Debo admitir que esta charla esta buena.

Flashback de Caro.

Mientras se besaban chocando con las paredes y quitándose la ropa, Caro siente que la toman de detrás de los muslos y la levantan, se aferra a su cuello mientras está con la espalda en la pared y las piernas aferradas al trasero de Angie; un trasero bastante tonificado. Gime al apretarlo contra sí.

En eso siente las traviesas manos de Angie juguetear con su entrepierna mientras le da chupetones en el cuello. Hasta que un gritito antes desconocido para ella sale de su interior cuando Angie entra suavemente.

—Rayos— susurra— se siente tan bien. — Dice con los ojos cerrados y la boca pegada a su cuello.

—Adictivo— susurra Angie con la respiración acelerada.

En unos minutos siente que se viene.

—¡No te detengas! — Jadea.

—No. — Escucha a lo lejos una voz cargada de lujuria.

—¡Hm! — Se le escapa a Caro entre gimoteos al sentir espasmos dentro de ella contra la mano de Angie.

—Te ves tan dulce cuando te vienes— dice Angie de la nada mirándola fijo.

Caro respira en su hombro hasta que el orgullo sale de algún lado.

—No me mires, ¡es mi momento personal! — Se indigna.

—Pero si estás conmigo, no masturbándote— recibe como reclamo.

—Cállate, no digas esa palabra— dice aferrándose a su cuello mientras Angie camina.

—¿Qué? Acaso no lo haces.

—¡No! — espeta Caro.

—Am.

—¿Y tú? — la mira con curiosidad mientras siente que es recostada en una cama. Se sonroja mirando a Angie desnuda sobre ella.

—Claro. — Sonríe Angie.

—Pervertida. — Murmura Caro mirando a un lado — ¿Lo hiciste este fin de semana?

—Sí, y adivina en quien pensé cuando lo hice. — Susurra en su oído luego de lamerlo con suavidad.

Presente

Kate

—En realidad, no sé muy bien como empezamos, me pasó el chaleco y voila. — Se sorprende Caro. — Estábamos como maniáticas haciéndolo. Primero, pasillo. Luego la cama. Por suerte no me robaron el auto. — Enrojece.

—Vaya, quien te viera. — Bromeo.

—Nada de esto a Elisa.

—Ok ¿Van a fingir que no pasa nada?

—No sé...

—¿Conversan si quiera? — sonrío.

—Sí, es decir... Discutimos

—Pero si tú eres lo más pacífico que hay— me sorprendo. — ¿Te molesta?

—No sé, creo que algo mutuo, tampoco le tengo mucha paciencia.

—Deberían tener una cita o algo así, en un lugar público. Sin riesgos sexuales ¿No crees? — digo traviesa.

—Esa es una buena idea...— Dice pensativa. — Muy buena de hecho.

—¿Y qué pasa si Angie le cuenta a Ale?

—Ella no dirá nada— Dice Carolina.

—Am bien— no estoy muy segura... — ¿Me acompañas a comprar un libro?

—¡Pero que ñoña! — se indigna Caro.

—Este es especial.

Está bien Blancanieves.

—… no me digas así.

—… es que te pareces.

Dos días después.

Alejandra:

Estoy sentada rememorando el espectacular día de hoy, está bien; es un día de trabajo normal. Pero lo que lo hace espectacular es que Kate me saluda y se despide con besitos en la boca. ¿¡Hay algo mejor que eso!?

Me derrito en el sofá mientras escucho el timbre.

¡¿Será Kate?!

Voy a la puerta dando saltitos de felicidad. La abro.

—Ah eres tú. — Digo desganada.

—Amigas para que las quiero— bromea Angie— ¿Esperabas quizá a una mujer más bajita, de cabello negro y ojos cafés claros?

—Obvio. — Digo con una risita haciéndome a un lado. Veo lo que Angie dejo en la mesa.

—¿Papas fritas y una botella de vino?

—Sí y apúrate que necesito conversar contigo.

—Yo no fui.

—Claro que no idiota, es sobre mí...

—Ah. — Digo como si nada. Creo que ya se lo que quiere, pero necesito joder un poco.

—¿Y porque yo y no las demás? — Ego de amiga.

—Fer no me respondió y Sandra tampoco, eso significa ''duro contra el muro''. Noelle está trabajando a esta hora.

¡Sólo lo hizo por descarte!

Pongo cara de ''puta vida'' y me sirvo más vino. Los llevo a la mesa bajo la mirada divertida de Angie.

—Es broma, Fuiste la segunda opción, no llamé a Noelle, es muy cursi.

—Vaya, segunda opción, nada mal— bromeo— ¿Entonces debo inferir que vienes a hablar de algún tema amoroso?

—Eh... Seh. — Dice Angie llevándose el vaso a la boca para hacer tiempo.

La miro mientras bebe un sorbo.

—… ¿Te tiraste a la amiga de Kate verdad?

Se atora con el vino.

—¡Mierda ponte anestesia! — dice llevándose el antebrazo a los labios.

—¿Sí o no? — Digo risueña.

—Ehm... Ahm, sí. — Dice mirando el vaso sonrojada.

—¿Te gustó? — digo aún sonriendo.

—Me encantó— susurra más roja.

—Wow, peligroso.

—Pero ella no es como las demás...

—La conociste hace poco Angie. — Digo como si nada.

—Lo sé. Pero ya sabes que no me fijo en cualquiera.

—Claro que no. — Sonrío. — ¿Algo debe de tener Caro no?

—Ah, me gusta cuando se enoja, y sus expresiones y su emocionalidad. Además, es muy apasionada, tenemos una conexión estupenda en ''ya sabes qué'‘. — Dice con cara de rememorar algo hermoso suspirando.

—Bien, ¿Y dónde estudió?, ¿Qué le molesta?, ¿tiene mascotas?, ¿Qué le gusta hacer?

—Ah... no sé. — Me mira.

—Necesitas conocerla, quizá te sorprenda. — Digo girando mi vaso. Me gustaría que estén juntas, se verían lindas; pero Angie es mi amiga así que no puedo decirle algo que la ilusione y después sufra.

—Tienes razón. — Dice entristeciéndose un poco— Pero Ale... discutimos a veces.

—Ugh ¿tienen muchas diferencias?

—En realidad me responde todo lo que digo.

—Tal vez la pones nerviosa— la codeo.

—Espero que sea eso y no que le desagrade. — Dice pensativa, la miro atenta.

—Invítala a salir. — Suelto de repente. Angie enrojece un poco.

—No sé... ¿Y por qué no ella a mí? — come una papita con el ceño fruncido.

—Porque eres tú la interesada.

—Pero si no la obligo a ... ya sabes.

—Si, pero tú quieres conocerla más.

—¿Y si ella no? — Me mira preocupada. Wow Angie que te han hecho.

—Pues te libras de la duda y ya.

—Eso no ayuda. No sé ni que decirle, ni de que conversar.

Piensa rápido Alejandra...

—Imagina que soy ella— digo poniendo pose sexy.

—No jodas. — Dice perturbada.

—Vamos, fingiré ser una princesita como ella.

—Está bien, ¿se supone que la invito a salir?

—Claro y después búscame conversa.

—Está bien.

Cinco minutos después.

—Calorinaquieressalirconmigo. —Recito a toda velocidad.

—JAJAJAJAJA— me río— Calorina jaajajajaja. — Me da un manotón.

—No te burles.

Pido tiempo y respiro hondo.

—Bueno si fuera ella te miraría con un poco de desagrado por imbécil. — Digo aún son la sonrisa pegada a la cara.

—No disfrutes como me rechazan— Bromea algo sentida.

—Lo siento, lo siento. Pero Angie solo di ''Caro, te gustaría salir por ahí''

—Ahí donde— me mira ceñuda.

—¿Qué se yo? ... Es tu cita— Encojo los hombros.

—Está bien... de nuevo. —Se sienta mirándome.

—Caro— me mira y luego mira al suelo— Te gustaría ir por ahí, a conversar... ya sabes comer algo, divertirnos. — Dice mirándome interrogante.

Me siento en sus piernas.

—Claro que sí ¡Hazme tuya! — Digo con voz agudita.

—Puaj— me empuja al suelo riéndose.

—Hey— me sobo el trasero entre carcajadas. — ¿Así es como me pagas?

—Caro no diría ''Hazme tuya'' nos sale sin pensar— Sonríe.

—Sí, si como digas— digo sentándome de nuevo.

—Por cierto— Pregunto y me mira con atención— ¿Qué harás si la vuelves a ver y estamos todas?

—No sé, hacer como si nada... supongo.

—No la ignores— Arrugo el ceño— Cualquier persona odiaría eso.

—Por eso la cita— dice pensativa. — Supongo que hay mucho que quiero saber de ella... si está interesada.

—Uy. — Bromeo.

—No me molestes ''Kate'‘. — Dice comiendo, levanta y baja las cejas con rapidez. —¿Cómo la conquistaste?

—Ah, joven Angie— digo masticando. — Usé todas mis armas de seducción. — Sonrío poniéndome un mechón detrás de la oreja.

—... fue de forma espontánea verdad. — Sonríe.

—Siii— Lloro. — Pero es que, ya sabes... Nicole...

—Ah sí, ¿Cómo salió eso?

—Hum, bien. No hubo malas intenciones— Digo bebiendo. — Es sólo que lo que sentía por Kate era más fuerte y debía seguir a mi corazón— recito con los ojos brillantes.

—Escúchate— ironiza Angie — Con Nicole fuiste más rápido porque le gustaste y no tenía problemas en insinuársete. En cambio, con Kate fueron juntas descubriéndolo— sentencia. Quedo con el vaso a medio camino.

—Puta madre, escribe un libro.

—Pero no me ayudaría a mí. — Resopla. — Nosotras ya nos gustamos al menos físicamente. Pero sentimentalmente no lo sé.

—Sencillamente pasen más tiempo juntas— sonrío. — ¿La has llamado?

—Eh... no.

—¿Ella a ti tampoco?

—No.

—Parece relación de follamigas.

—Joder— se pasa las manos por la cara. Me da un poco de empatía esa sensación de no saber si la otra mujer tiene interés en ti o no.

—Anda, invítala ahora.

—¡Qué! ¡Estás loca Alejandra! — dice aferrada al sofá.

—Hasta te ves más pequeña— bromeo. — Vamos, ¡Quién es la hembra! — digo rudamente juntando nuestras frentes.

—Yo soy la hembra— bromea.

—Ahora llámala o me darás 500 flexiones. — Exclamo autoritaria separándome.

—Se oye más fácil eso— traga saliva.

—Vamos, hazlo, aprovecha que aún no es muy tarde. Antes que otra lo haga. — Angie cambia de expresión y marca rápidamente. Yo me levanto y saco unas cosas para comer mientras le doy un poco de privacidad.

—Hmm Aló. — Dice Angie complicada. Miro al congelador antes de explotar de la risa, de alguna forma también me da nervios a mí.

— ¿Bien y tú? ¿Cómo has estado? — Dice con una voz suave que me hace quedarla mirando. Wow, quizá de verdad esto vaya para más.

—Genial, oye humm me preguntaba, si quieres claro... que salgamos un día— pone una mano en su frente.

Sonríe débilmente.

—No sé, por ahí a comer ya sabes para conversar.

—Está bien— dice neutral. La miro preocupada y cruzo los dedos. Si dice que no... me sentiré como la mierda.

—Genial, ¿a las ocho? Está bien, te veo ahí. Yo te voy a dejar— Sonríe.

Corta... Nos quedamos en silencio.

—¡Siii! — celebra, corro y nos abrazamos y saltamos.

—¡¡¡¡¡Wuhuuuuuu!!!!!— Gritamos como enfermas, estoy tan feliz. Ojalá Caro no se la complique tanto...

Espero que no sea de amigas.

Suena el timbre.

—Mierda, será por el ruido. — Dice Angie preocupada.

—No creo— digo no muy segura. Camino a la puerta con Angie detrás, abrimos la puerta culpables.

Kate nos mira con cara de no saber muy bien que pensar.

—Ufff— nos relajamos.

En eso sonríe burlona.

—Vengo a pedirles que se callen.

—Aush— Dice Angie. —Bueno yo ya me iba, castígala. Se lo merece— Dice sonriente desordenándome el cabello, se despide de Kate y se va feliz, ella me mira dudosa.

—¿No venías a eso o sí? — Digo un poco culpable.

—Claro que no, escuche el ruido en el ascensor— Se levanta de hombros. Me hago un lado y la beso mientras cierro la puerta.

—Sabes bien— sonríe.

—¿Quieres beber conmigo? — Digo feliz.

—Claro. — En eso suena su celular.

—Hol...— pone cara agria. La miro preocupada— No grites— Aleja su celular y vuelve a acercarse algo desconfiada.

Saco un vaso con los oídos atentos...

—Enserio, eso es genial ¿irás? Está bien, estaré conectada si, adiós. Me echa el ojo.

—¿Por casualidad que hacías con Angie?

—Conversar— De repente pienso si es buena idea contarle a Kate. — Cosas de... mujeres. — Digo insegura. Kate frunce el ceño, da un par de pasos hacia mí y me escruta el rostro. La miro un rato y miro la pared sintiendo el sudor por mi espalda.

—¿Recuerdas que también soy mujer?

—Si te acercas así, es difícil que se me olvide.

—Me llamo Caro...

—¡¿A sí?!— Digo feliz. — Es decir— Carraspeo— Ah, okey. — Pongo cara digna. Kate se ríe.

—Sí, definitivamente tú y Angie están detrás de todo esto.

Le entrego el vaso y le beso la cara.

—¿Estaba contenta? — Le pregunto preocupada.

—Yo diría que con ataque de nervios. — Me río un poco.

—Bueno, mientras no esté indiferente todo bien. — Digo pensativa. En eso me toma la mano.

—¿Sabes que no deberíamos meternos verdad?

—¡Pero Kate! — Hago un puchero— sólo le di una ayudita para que la llamara, ya sabes, ninguna lo iba a hacer.

—Tal vez — sonríe

…