Capítulo 16 de Mi Pareja Perfecta I, de brity

Kate

Kate

Tocan y sé que es Ale, sonrío y abro la puerta. Nos miramos hasta que da un paso y me abraza levantándome del suelo. Antes de que diga algo me besa y yo la abrazo.

—Por eso es bueno que nos viéramos antes del trabajo— dice feliz cerca de mi boca.

—Ah ¿sí? — me sorprendo.

—Hubiese hecho lo mismo.

Me ruborizo, mierda, que vergüenza. Aunque ver la cara que pondría Nicole lo hace tentador...

—¿Estás pensando algo malvado? — dice mirándome el rostro.

—No— digo malvadamente.

Nos reímos y deja una botella de vino en el mesón. Me mira.

—¿Es verdad que no te alcoholizas?

—Es verdad, al menos les gane a las chicas ayer; se fueron algo inestables. — Levanto los hombros.

—¡Qué envidia! — Dice sorprendida, nos sentamos. — Yo con unos cinco creo que hablo en otro idioma. Pero de esos grandes.

—¿De ese bar en frente de una plaza? ¿De estilo rustico? — pregunto.

—El mismo, el del barrio homo— dice despreocupada— fuiste a ese. ¡Genial! Quizá algún día nos topemos y te coquetee.

—De seguro no podré resistirme— ironizo.

—Entonces te retaré a ''quién bebé más''— Hace un puchero.

—Vas a perder— sabía que diría eso.

— ¿Sí? — dice orgullosa— apostemos.

Quedo pensativa.

—Está bien. ¿Qué pides? — veo tu rostro, Ale... maldita pervertida.

—Un fin de semana completo contigo. — Sentencia, no me lo esperaba. — Y, que me des una comida en la boca— dice burlona apuntándome. Que humillante...

—Pensé que pedirías...

—Jamás te pediría algo como eso— me dice con actitud de princesa azul— ¿y tú?

—Sexo. — Bromeo. Me mira como si no me conociera, no aguanto más y me río. Valió la pena. Se ríe algo rojita.

—Serás mi esclava por un día— digo en seco.

—¡Eso es peor! — se sorprende.

—Oye tu pediste un fin de semana, yo un día. — Frunzo el ceño. Me mira y yo frunzo más el ceño ¿Qué se cree?

—Hecho— dice entrecerrando los ojos y dándome la mano. Se la doy igual.

—¿Y un beso? — dice coqueta.

—No— me indigno.

—¿Y un besito? — sonríe.

—No. — Me indigno más.

—¿Y en la carita? — da una sonrisa como que no rompe un plato.

—Bueno, bueno. — Bien... culpable, me gustan estos jugueteos con Ale. Me acerco y se lo doy. Me regala una sonrisa reluciente, me ruborizo. Me gusta eso de ella, hemos hecho más... ''cosas'' y sin embargo se emociona con algo como esto.

—¿Entonces me contarás? — sé a qué se refiere, le doy una media sonrisa.

—Sirve vino. — Nos reímos.

—Bueno empecemos con algo fácil. ¿Cómo son? — dice poniéndose de pie.

—A una ya la conoces, Carolina. ¿Te acuerdas?

—Hm... Hm— dice tomando la botella, mira por la cocina hasta que le apunto un sacacorchos. — ¿La de cabello largo y oscuro verdad? Del evento de libros.

—Esa.

—Espero que no se parezca a la del trabajo, aunque no me dio esa impresión. — Dice sirviendo.

—Oh no. Es como algo opuesta de hecho. — Sonrío. — A ver... es del tipo cuento de hadas— bromeo. Ale se ríe.

—Me recuerda a una amiga— Dice alcanzándome un vaso.

—Gracias.

—De nada— me guiña el ojo y se sienta al lado.

—¿Y la otra? —Da un sorbo.

—Elisa es del tipo más explosivo; rubia, cabello más corto.

—Ah, ya entiendo— dice. — ¿Las verás de nuevo no es así?

—Hm sí, pero de vez en cuando.

—De a poco...— me mira con esos ojos tan comprensivos.

—Si...

—Lo entenderán— dice bebiendo.

—¿Y tú? — le pregunto.

—¿Yo? — me mira traviesa.

—¿Saliste el otro día no? ¿Cómo son tus amigas?

—Ah— Dice feliz. — Habitualmente somos cinco.

Comienza a hablarme de sus amistades, no puedo evitar pensar, que espontánea es, me habla de sus cuatro amigas más cercanas y las describe con una felicidad que me enternece. Hasta creo que no respira.

—¿De qué te ríes? — entrecierra los ojos.

¿Me estaba riendo?

—Nada malo, es lindo que hables así de tus amigas. —Comento.

—Ah, y eso que no me has visto hablar de ti— dice como si nada.

Y yo..., me sorprendí, siento que me es difícil pasar saliva por la garganta.

—Bueno, aunque más que nada me tom... — No pude aguantarlo más, puse mi mano tras su nuca y me acerco besándola. En un momento queda quieta, luego siento como me rodea con sus brazos.

Me siento un poco quebrada y ni yo sé por qué. Ale me besa y acaricia mi comisura con su boca.

—Hey— suspira.

—No me sueltes. —Digo aguantando las lágrimas.

Toma nuestros vasos, los deja en la mesita, se recuesta hacia atrás abrazándome y acariciándome la espalda sin dejar de besarme.

Nos quedamos así un ratito.

—¿Estás bien? — masculla.

—Sí, lo siento.

—No te preocupes, seguro estás pasando por mucho— dice con la mirada algo opaca. Sé que, si le pregunto, me dirá que se siente algo culpable por ese ''mucho'', querrá ''dejarme en paz'' y yo no la dejaré y eso significa ponerle nombre a esto... siento que es muy pronto.

—Ale...

—¿Hm?

—No es tu culpa.

En eso me mira y sonríe débilmente nuestras mejillas se acarician y siento su cuerpo apegado al mío, la abrazo. ¿Cómo podría estar sin ella? Hasta siento que soy más fuerte. Estoy feliz y hace mucho que no me sentía así, incluso con Ale es distinto. Probablemente no hubiese ni tenido el ánimo para juntarme con mis amigas de antes si no la conociese.

Beso su rostro como ella besa el mío cuando estoy conduciendo. Le doy uno y otro y otro. Ella sonríe.

—¿Qué decías de mí? — le digo.

—Ah, bueno— dice entrelazando sus manos en mi espalda. — Mi mejor amiga me pregunta mucho, claro no le cuento todo o la muy puta me molestaría. — Suelto una risita. —Y ayer estaban también su novia y mis dos amigas. Así que sólo me tomó un poco el pelo, pero nada más hasta...

Noto que se tensa. Me incorporo estirando los brazos.

—Hasta... — entrecierro los ojos. Ale está mirando un punto fijo entre el pasillo y la pared.

—Hasta... que cambiamos de tema— me mira y desvía la vista a otro lado.

¡Pero qué pésima mentirosa!

—¿Qué ocurrió?

—Nada. ¡¿Tengo cara de que ocurriese algo?!— La miro fijamente.

—La viste verdad.

—Hmm no— dice mirándome y luego a la pared. Me sorprendo a mí misma con una sonrisa al ver su cara al ser descubierta que preocupándome por una idiota.

—¿Me das un beso?

—¿Q... Qué?— Me mira sorprendida.

—Un beso— frunzo el ceño.

Se acerca y nos enfrascamos en un beso, me acaricia bajo la ropa.

—Podrías pedirlos más seguido— susurra en mi boca luego de un rato.

—No. — La molesto.

Nos quedamos recostadas, de todos modos, no me pienso levantar. En eso Ale estira su brazo para agarrar un vaso y saca un libro y lo mira extrañada.

—¿Lo estás leyendo?

—Sí, estaba empezando.

Me da un besito y le echa un ojo.

Una hora después:

Estamos abrazadas, sumergidas en la historia hasta.

—¡MALDITA SEA! — exclama Ale

—¿Te he dicho que odio cuando gritas de repente? — ¡Mierda le daría con el libro!

—No, pero ya lo sabía. — Dice con una sonrisita lastimera— Es que te vine a ver y termine leyendo uno de tus libros y de seguro tu no esperabas eso, ¡pero es que estaba muy bueno! y lo sie...— Le tapo la boca con un dedo.

—Estaba perfecto Alejandra— digo rápido.

—¿Enserio? — ¡¿Y pregunta?! ¿Hay acaso algo más entretenido que leer abrazaditas? No le puedo decir eso...

—Si— me ruborizo, para que no me siga mirando nos sirvo vino, ella sonríe.

—Entonces... seguimos— mueve las cejas coqueta.

—Si. — Le doy la espalda.

Pasa un rato. (Un rato, aunque esta algo oscuro afuera, terminamos varios vasos y llevamos la mitad del libro)

—Esto me recuerda a nuestro primer beso— suelta de repente.

Y yo que no quería que me viera avergonzada.

—Fue sin querer— mascullo.

—Claro que querías— dice ególatra.

—No— me indigno.

Cierro el libro de golpe cuando me empieza a besar la mejilla.

Me pasan cositas, siento mi zona íntima palpitar, es como cuando me besó por primera vez. Fue algo tan.... Incontrolable.

Me giro tal como esa vez buscando su boca y la acerco más de su mejilla. Meto mi lengua y siento la suya, me muerde suavemente el labio y respiro con dificultad; estúpida Ale ¿por qué me gusta todo lo que hago con ella? Ni yo me percate los primeros momentos en que estábamos juntas de que... lo disfrutaba, aún sin conocernos.

—Kate— escucho entre besos a Ale mientras la siento acomodarse encima de mí. Acaricio su espalda tras nuestros besos hasta que algo se me sale de las manos (en realidad no) y estoy apretándole uno de sus senos. Ale gime. Nuestro beso se vuelve más furioso y siento sus manos por debajo de mi ropa. Ahogo un gritito cuando me muerde el cuello. Siento que me palpita la entrepierna y no soy la única al parecer, Ale se apega a mí y comienza a presionarme. La acerco con una de mis piernas.

—¡Ah! — escucho en mi cuello, atrapo su boca de nuevo y siento sus manos en mis senos luego en mi cintura y me acerca a ella por la espalda baja. Nos besamos un buen rato hasta que la siento separarse de mí y respirar agitada. En realidad, yo estoy igual, tomamos y botamos aire un rato para recuperar ''la calma'' nos miramos y nos reímos bajito.

—Deberíamos ir a comprar algo...— dice Ale calmando la respiración.

—Buena idea. — Decido molestarla un poquito. — Pero yo compro el pan.

Entrecierra los ojos.

—Fue... fue...— se excusa.

—Fue gracioso. — Me mira avergonzada.

—Estás enojada— me aguanto la sonrisa. Ale enojada... no lo creo.

—No— dice bajito mirándome de pie mientras me siento. La miro fijo se inclina y me da un besito.

Ale es tan linda.

—Te ruborizaste— dice feliz tomando su chaqueta.

—No. — me indigno más roja.

—Te gusto, te gusto— canturrea.

¡Maldita como se atreve!

—Infantil— me enojo. Por eso se lleva tan bien con la idiota que tengo por hermana.

—Bueno — dice acariciándome el cabello.

Enrojezco más, tomo mi chaqueta y salgo a tomar el ascensor.

Mientras caminamos me mira con una sonrisita.

—¿Qué compraremos?

—Eh, no lo pensé.

—Chatarra— dice feliz. — Cosas dulces, saladas...

—Está bien...

Entramos al súper, nos queda bastante cerca. Ahora que me doy cuenta Ale es de las que meten las cosas al canasto y ya. Yo lo pienso más...

—Ale ¿sabes que no podemos comer tanto o sí?

—No me desafíes— bromea. — Pero creo que, si se me pasó la mano, sacaré las bolsas repetidas.

—¡Uf! — bromeo.

—Entonces quieres algo más— pregunta viendo algo perdida.

—Realmente como lo mismo que tu— digo viendo las bosas.

—¿Quieres casarte conmigo? — dice coqueta de repente.

—No.

—¡Oh vamos! si comemos lo mismo somos tal para cual— dice mientras caminamos a la caja.

—¿De dónde sacaste eso?

—Lo invente recién —dice bajito pasando las cosas. Suelto una risita.

''Realmente me alegra que con Ale paguemos mitad y mitad, creo que eso lo soluciona todo...'' Camino pensando esto cargando un par de bolsas y Ale se me pierde.

¿Enserio?... Me ubico en una pared y la veo a lo lejos en un carrito que dice ''Popcorn'' sonrío negando con la cabeza. Se acerca.

—Lo siento. — dice bajito con otra bolsa más.

—No importa.

—Pero compré el más pequeñito, después de todo me dan más hambre.

Como es eso posible...

—Te dolerá el estómago. —Digo mientras vamos al edificio.

—Oh descuida se cuándo parar.—Dice despreocupada.

Siento un ardor en mis mejillas, ¡¿Está hablando en serio?!

—La mayoría de las veces— dice cerca de mi oreja, la miro amenazadora.

—Mal pensada— se ríe y entramos.

(…)

—Wow — Dice Ale dejando una peli de terror. Luego viene a mí y me ayuda con las bolsas.

—Compramos mucho.— Sentencia.

—Eso te dije — la miro amenazante.

—Oh. No hay problema me iré rodando a mi apartamento.

Me río y sigo poniendo comida en platos. En eso siento que me abraza y dejo lo que estoy haciendo, me giro y me recuesto en su hombro, disfrutando del contacto de su ser. En eso me acerca un poco más y levanta la cabeza, al yo hacer lo mismo nuestros rostros se acarician, siento mi corazón latir ansioso, cosa que me sorprende porque no es la primera vez que estamos tan cerca. Cuando por fin nos besamos respiro pausadamente tratando de sentir el suelo, no nos volvemos locas como la mayoría de las veces, si no que todo transcurre con total calma, pero a la vez es el beso más fuerte que haya sentido.

Nos separamos y sus ojos... sus ojos brillan, me siento tan complementada, feliz y muy aterrada. Creo que se enteró porque no dice nada, me da un último besito y saca un par de cervezas.

Alejandra:

Kate es tan linda, y es muy cariñosa también, aunque trate de ocultarlo. Pero rayos, me mira con una dulzura y de repente como si algo le impidiera ''entregarse'' a mí... y entiendo que es difícil, ¡pero carajos! yo no voy a hacerle nada malo. Supongo que el plan es quedarme a su lado hasta que se dé cuenta que no la voy a apuñalar por la espalda o algo así.

Bebo un sorbo, concentrándome en la televisión, Oh, que prota más linda, seguro se muere. Tremendos pechos...

—Cambia de canal.

—¡Qué! ¿Por qué? — ¡No parece asustada!

—Porque sí. — Sonrío malvada.

—¡Oh vamos! puede haber cientos de mujeres lindas, pero yo sólo te miro a ti. — Digo abrazándola posesivamente. ¡Esto es tan divertido!

—No decías eso hace dos minutos. — Escucho entre mis brazos.

—Pero yo veía la pantalla, no a ella— bromeo. Se ríe.

—Idiota.

—Tu no aceptaste mi proposición de matrimonio— digo soltándola.

—Apenas te conozco.

—¡Ahora dices eso! — digo herida llevando unos recipientes con comida a la mesa— Te aprovechaste de mi inocencia.

—¡Que! ¡Esa fuiste tú! — exclama roja.

—Pero tú eres la mayor...

—Tú eres más grande, puedo decir que me forzaste. — Finjo que me espanto y camino hacia ella.

—Puedo hacerlo de nuevo— digo recargándola en el primer mueble que pillo y la beso. A pesar de ''estar enojada'' Kate se queda quieta respondiéndome todos los besos hasta que nos separamos Y entonces se aleja dignamente.

—Ya basta. Comamos. — Dice volviendo a su seriedad.

—Bueno. — Sonrío siguiéndola. Al menos gané (eso creo) porque miramos la película.

Rato después.

— ¡Aaaaah! — me quejo como una ballena varada.

—Has comido demasiado— dice Kate tocándose la frente y negando con la cabeza.

—Si...— respiro con dificultad—… muero...— respiración— recuérdame como una genia—…respiro.

—Claro— dice Kate sin mirarme cambiando de canales.

—Te...— respiración...— heredo— …respiración...—mis libros.

—¿Por qué hablas como estúpida? ¡¿Y por qué sigues comiendo?!

—Diablos ¡esta delicioso!

—Te enfermarás. — Frunce el ceño enojada.

—Está bien. —Murmuro, después de todo tiene razón. Me recuesto hacia atrás y agarro su cintura atrayéndola a mí y abrazándola. Me río malvadamente y le beso el cuello.

—Realmente eres un poco infantil— dice girándose y poniendo una mano en mí cabello mientras me besa.

—No. — Digo orgullosa

Nos quedamos haciendo cariñito y mirando televisión. ''Podría vivir todos los días así'' pienso abrazándola.

—Ale...— escucho bajito luego de un rato.

—Dime. — Digo abrazándola y ella me acaricia las manos.

—¿Quieres quedarte? — Uh, uh. Veo una carita ruborizada de acá, no le tomaré el pelo o me saca a patadas al pasillo.

—No hablaba de nada cochino— me mira con odio fingido.

—Nunca pensé eso. — Realmente tengo el estómago tan lleno que es mejor que no.

—¿Quién eres? — bromea.

—Ni que fuera tan...— levanta una ceja. —¡Pero eso es en el momento! — reclamo.

—…Y me gusta. — dice bajito.

—¿Qué dijiste? ¿Dilo más alto? — digo creída.

—Jódete. —Dice con una risita.

—No eres sincera— digo lamiendo su oreja.

—Ah, ya empezaste. — Suspira.

—Bueno si no quieres no. — Me detengo

—¡No tenías que parar! — se enoja.

—Pero...

—Dormirás en el sillón.

—Pero, pero...— ni siquiera vivo acá...

—Pero nada.

—¡Kaaate! — veo su expresión de burla.

—Eres mala de adentro.

Igual no le creí. (Casi lloro, pero no le creí)

Sonríe apaga la luz y me lleva de la mano a su habitación. Nos besamos y la abrazo hasta que se duerme. Yo lo haría, pero tengo el estómago tan lleno...