Capítulo 27 de Mi Pareja Perfecta 1, de brity

Extra: Gabi

A mis 23 primaveras siempre me he tomado las cosas con poca seriedad.

¡Pero hoy!

¡Estoy mentalizada!

Suena la alarma 6:30 a.m.

¡Pero no me importa porque ya estoy despierta! Corro a la habitación de mi mellizo. Nosotros tenemos ese vínculo especial, antes de los 4 años éramos indistinguibles, después me creció más el cabello, luego él fue alargándose y yo poniéndome más buena.

Abro la puerta de golpe, Cristian ni se mueve, está más que acostumbrado.

—Hermano menor. — Digo creída besándole la coronilla.

—Gabi… ¿tú no duermes?

Ahora se queja, siempre fue el primero en apoyarme cuando quería saltar una cerca e ir a buscar un balón o escalar un árbol, incluso jugábamos con muñecas, lo compartíamos todo y si nos querían separar llorabamos. Aún le saco sus sudaderas, creo que finge que no se entera.

—Jodido Cris ¡y yo con todo el amor saludándote! — hago un puchero manipulador. Veo un rollo de corfort en la mesita de noche.

—¿Te masturbaste anoche? Ya veo porque estás tan cansado— pongo cara de ‘’yo sé lo que haces’’ — te la estabas jalando.

—Gabriela, ¡imbécil!— grita colorado— en realidad ayer no me sentía bien.

—Ah, yo sí me masturbé.— Cris no se inmuta y sigue durmiendo.

—Bah, yo esperaba una reacción de pervertido.— De todos modos es verdad, ¡oh! ¡querida compañera de electivo! tú, yo y frutillas con crema. Piénsalo. Ok ni lo estás pensando porque no me conoces ¡pero yo te amo! te amo desde el primer momento en que te vi, porque este amor es azul como el mar azul.

—¿Estás tarareando Cristian Castro? — Se ríe Cris.

—¡No! ¡Cállate!— le pego un manotón dejándolo semiconsciente.

Me pongo a pensar, en su silueta, en su sonrisa discreta y perfecta y esos ojos... ¡Oh! esos ojos bondadosos, ¡es que no puedo dejar de pensar en ti!

Suspiro

—Estoy enamorada— suelto de pronto.

—¿Ah sí?— me pregunta Cris con el mismo interés que pondría Kate en mi vida privada.

—Sí— suspiro por milésima vez. — Ella es perfecta.

—¿Ella? — Cris abre los ojos y me mira raro— ¿No que tenías novio?

—¿Cuál? — Cuál…

—Ese de cabello negro y sonrisa de empollón.

—Ah, Guillermo... — pienso suspirando de nuevo.— Es tan manejable que me exita.

—¡Agrh!— Dice tapándose de nuevo.

Me río y acaricio el cabello de mi hermanito, le doy otro beso mientras arruga la nariz, pero se ríe el muy imbécil. Me ama a pesar de mis nulos defectos.

Bajo y hiervo agua, coloco todo sobre la mesa e inhalo aire matutino.

—¡A DESAYUNAAAAAAAR!

Amo mi trabajo.

Mis padres llegan un poco somnolientos, papá besa mi frente y raspa su barba mal rasurada en mi cara. Efecto exfoliante digo yo.

Mamá se tira en la silla como una vaca vieja.

—Hola.— Digo para molestarla.

—…la.— Responde somnolienta.

Pareciera que no les hace gracia, pero sé les gusta que sea yo quien haga el desayuno, así ellos tienen menos responsabilidades.

Aunque sólo me encargo del desayuno... Si hiciera otras comidas estarían todos en urgencias.

—Hola hermana.

Tan bien que habla este mocoso.

—Hola bebé— lo molesto.

—Estoy grande.— Dice en su pijama de dinosaurios, claro que sí mocoso, eres la prueba de que a mis padres no se les apaga la llama de la pasión.

¡PUAJ!

—Baja Cris con cara de anémico.

—¿Iremos juntos a la Universidad?— le pregunto.

—Claro. — Susurra. Acabo de notar que lleva un libro bajo el brazo.

—¿Y a ti te poseyó Kate o qué? —Sería gracioso imaginármelo como a ella. Aunque no me haría gracia un librazo de él.

—Tengo prueba, ayer no tenía ánimo.

—Ahm

….

—¿Te paso a buscar?— dice recargándose en mi hombro cansado mientras salimos de casa

—Sí, me estas babeando, ya sé que estoy buena, pero… somos hermanos— pongo rostro de víctima.

—¡No seas idiota! ¿A las cinco?

—No, espera. No sé si salga algo bueno.

—Ah bien, entonces volveré sólo— ahora es Cris haciéndose la víctima.

—Sí…

—Se supone que me tendrías lástima.

—No.

Dejamos de caminar.

—¡Eres lo peor!— exclama herido.

—¡Tú, que no puedes vivir sin tu hermanita!

—No te necesito. —Se va, yo cruzo la calle enojada.

Hasta que…

Retrocedemos nos damos un abrazo y nos vamos cada uno por su lado.

...

Camino por los verdes prados de la Universidad (mentira, sólo es concreto y baldosas) buscando a mi mejor amiga. ¿Está en la biblioteca? ¿Estará comprando algo? ¿Estará en cuatro en algún baño?

Su nombre es Vanessa, nos conocimos en preparatoria y supimos que éramos tal para cual, ambas somos buenas, inocentes, tranquilas y ante todo, muy educadas.

—¡Qué hay perra!— Oh, ¡Ahí está!

—¡Mi amooor!— Digo feliz abrazándola, nos quedamos así un ratito. Luego nos ponemos a caminar a la sala.

—Amiga estoy enamorada— sentencio.

—Sí claro, tú como no — dice separándose de mí con una mirada burlona.

—¡¿Qué acaso nadie sospecha que tengo sentimientos?!

—Bueno, ¿y quién es? déjame adivinar— me mira pensativa y su rostro se ilumina— ¡Alexander!

—¿Y ese quién es?— digo con cara de mierda.

—El castaño con sonrisa de ‘’buen hombre’’— se ríe.

—¡Ay! Es tan caballero, yo sólo quiero que me monte en su…

—No lo digas.

—…Corcel.— La miro impresionada.— ¿Qué pensaste?

—Nada.

—¿Pene verdad?

—Noooo— dice

—Pene.— Sentencio.

—Deja de decir pene.

—Pen… ¡Ah! Te la creíste.

—¿y quién es?

—Es… es— enrojezco. — Es… una mujer.

—¡Cielo santo!— se pone una mano en el pecho con cara de ‘’impactada’’, me sorprendo— ¡ah ya lo sabía! ¡te la creíste!

—Buena jugada— me río— ¿cómo lo sabes? No es como que haga tijeritas en todos lados.

—¿Las haces?— me mira con curiosidad.

—Soy virgenbiana.

—¿O sea que estás de flexible?

—Dije, ‘’me enamoré’’ para lo único que seré flexible es para…

—Lo sé. De todos modos ya sé quién es, si no; no sería tu amiga— declara creída con los ojos cerrados como si portara la verdad del universo. —Es…

—Es…

—¡Charlotte!

—¿Y esa quién es?

—Oh vamos, la rubia del electivo, esa delgadita y muy santa de ojos azules.

—¡¡¡Ella es!!!

—Pero Gabriela…— dice un poco complicada— se ve, muy señorita tranquilidad… ya sabes, para un terremoto como tú.

—Oh, descuida, me amará, tengo un as bajo la manga… Por cierto, ¿qué nombre es ese?— digo pensativa— sólo le falta el mayordomo. ¿Dónde está Sebastian?

—Bueno, de todos modos a mí me parece que es hetero, aunque también juraba que tú lo eras. ¿Te gustan las rubias?— pregunta caminando al lado.

—No realmente, la vi y mi corazón volvió a latir— digo poética.

—¿Qué antes no latía?

—No jodas el romanticismo, Vanessa por dios.

—¿Oye y te gusta la profesora Annie, la de historia?

—Oh, esta buena y su carácter me encanta, pero es mayor que yo— digo en seco. Menores es el futuro, ¡menores!

—Oh y te gusta…

—¿Vas a preguntar por cada rubia que conozcas?

—Está bien— hace un puchero. ¿Y yo?— pone pose sexy

—Puaj…

—Gabriela te odio, ¡reconoce que estoy buena!

—…Estas buena.

—Ay Gabi, no ahora quizá cuando esté soltera— bromea.

—Sí, sí…

—¿Y yo?— le pregunto dudosa.

—Eres linda amiga.— Dice abrazándome— pero estás muy pequeña.

—Jódete.— Tiene razón, creo que Charlotte es más alta… ¡Estúpida Gabriela mamá! ¡Estúpida Kate! Bueno ella no tiene la culpa pero insultarla nunca está de más. —Ouh...— me bajoneo.

—Bueno, así la intimidas menos— me sonríe— con tu personalidad seguro quedará llorando.

—Me portaré bien— digo sonriente.

—Eso tengo que verlo.— Se ríe y entramos a la sala.

Luego de terminar, nos queda la última clase.

Electivo, clase anexa a la carrera que puedes tomar en cualquier curso.

El soundtrack de misión imposible suena en mi cabeza.

Pero primero a almorzar.

—Te dije que no vengamos al casino, venden pura mierda.— Comento haciendo maña, yo quería un hot dog, no ese puré de carne con verduras y aspecto sospechoso.

—Ya es hora de que le pongas buenos nutrientes a tu cuerpo, en una de esas te sale una frase linda al declararte.

—Ejem— carraspeo— ¡Quién fuera tu mamá para tenerte nueve meses adentro!— Termino en pose de ‘’ser o no ser’’. — Si se juntan mares y ríos, ¿porque no se juntan tus genitales con los míos?

—Cerda no repitas esas cosas— se ríe. — Además...— se acerca— mira a la entrada.

Me giro y se me detiene el corazón. Ahí está, con unos jeans, y un hermoso sweater beige con flores. Conversando y sonriendo discretamente… yo sonrío como perro con rabia, pero ¡Me gustas! Cuando la vi fue el primer día de electivo, fue una escena parecida a la de Los Simpsons cuando Marge llega y Homero la ve, creo que incluso escuche ‘’Happy Together’’.

Ella pasa al lado mío.

¡Y ni siquiera nota que existo!

¡Lloro!

—Amiga te quedaste mirándola como un viejo verde.

—Ahahaha— digo apenada. Me serví ese puré de mierda porque así me siento.

Antes de sentarnos.

—Gabriela, ¡Hola! — ¡Ah! es Alexander, ¡papacito ven y súbeme el ánimo! dejo mi bandeja en la mesa.

—Alexander— ¡lloriqueo! Y me recuesto en su pecho para que me abrace, mi amiga sonríe negando con la cabeza.

—¿Qué ocurre?— pregunta.

Pasa que una mujer no me toma en cuenta y quiero un abrazo y este puré parece mierda.

—Nada— hago un puchero.— La comida es horrible.

—Ah… sí.

—Bueno, eso es todo— me despego, hay que volver a la realidad, ¡a Gabriela junior nadie le dice que no!

—Ah— dice sonriente— bueno, iré con los demás— ve al fondo a su grupo de empollones amigos, incluido Guillermo, chico bien dotado, que nadie se entere.

Me da un beso en la comisura de la boca y se va sonriente, mientras mi mirada va a una chica rubia que pasa como si nada con su bandeja y unas amigas. ¡Justo en este lado del comedor!

Es imposible que no me haya visto.

—Mierda— susurro.

—Por coqueta— dice mi amiga que ya había empezado a comer y nos miraba como un programa de televisión.

—Le diré que sólo fue cosa de una noche.— Bromeo sentándome.

—¿Te acostaste con él?

—No.— Todavía…

—Ahm, — luego de ríe —Le diste una genial primera impresión, ‘’la chica mayor con novio’’.

—Noooo.— Me deprimo, en eso continuo la historia.— ...y que no sospecha que me toco pensando en ella.

Vanessa casi escupe el pure caca.

—¿Lo haces?— empieza a reírse.— Eres tan… no sé, me alegra de que seamos amigas. — Me recuesta en su pecho.

—Tus pechos son lindos— sentencio— como que siento tranquilidad para hoy, ¿puedo tocártelas?

—No.

Pongo mala cara.

—Ya vas a querer tocar las mías ¡y no estaré para ti!

—Ajá — dice más pendiente de ordenar sus cosas— ya es hora de ir a clases.

—¡Ay no! ¡qué nervios!— dejo salir. Vanessa me mira raro, luego siento su mano en mi espalda.

—Tranquila, si se da genial, si no, no te quedas con la duda.

—¡Pero quiero que se dé!— lloriqueo.

—No puedes obligarla

—Ah no…— pongo mi mano en mi mentón y me llega un zape.

[...]

Entramos a la sala, localizo rápidamente a mi amor, en un extremo de las mesas de la segunda fila.

—¡Pssst! ven— Vanessa me mira levantando una ceja hasta que capta y nos sentamos en la tercera fila detrás de ella.

—Excelente— digo maravillada viendo su linda espalda.

Llega el profesor y aclara que hay que hay que trabajar en grupos. En eso nos dice simplemente que trabajemos los 6 más cercanos. Pongo cara de tragedia y felicidad, mi amor se gira con dos amigas más y trago saliva. Vanessa me da un codazo y nos ordenamos en grupo, también se une un chico con cara y pinta de drogadicto. Algo en él me simpatiza.

—Bueno, entonces— dice una chica de cabello rojizo.— ¿Nos juntamos dónde? —Hay que hacer una entrevista además. ¡Ay! maldito curso.

Yo no, Cristian se dará cuenta.

—Hum, en mi apartamento si quieren. — Vanessa levanta los hombros sin interés.

—¡Geeenia! — canturreo. Chocamos los puños, nos quedan mirando un poco raro. El chico se ríe.

—Sí, suena bien, hacemos esto luego. — Dice feliz.

Tú comparte cannabis.

—Sí, está bien... — dicen ellas.

—¿Entonces el sábado?— dice Charlotte, no lo había notado su voz no es aguda, es como humm ¿normal?

Miro a Vanessa y ella a mí.

—¿Puedes el viernes?

—No.— La miro, tengo que salir con Kate a sacarle celos a no sé quién.

—El sábado.

—Sí.

—Está bien. — dice feliz, el sábado. ¿Quién graba? ¿Quién entrevista?

En eso todos me quedan mirando.

—¿Eh?— digo con tragedia.

—Tú tienes personalidad— dice Bob Marley.

—¿De qué hablas Bob?

—No me llamo Bob. — escucho risitas.

—Estoy de acuerdo con Bob. —Me sigue Vane— siempre le criticas todo al profe, aunque igual le agradas.

—¡Cómo no amarme!— sentencio feliz.

—Bien, entonces yo grabo— dice Bob.

—Nosotras hacemos las preguntas. —Dice Vanessa. Charlotte y la amiga pelirroja asienten.

—Yo edito el video— dice la pelinegra de la izquierda con cara de nada.

Aprovechamos la clase para redactarlas, bueno yo no, yo me puse a molestar a Bob.

—¿Y fumas?

—¿Pareciera que fumo?

—Sí, Bob. — Respondo recostada en la mesa jugueteando con uno de sus rastas.

—Acertaste. — Se ríe.

—¿Y cómo te lavas el pelo? ¿cuántos fumas al día? ¿bebes? ¿eres pacifista hermano?— lo apunto.

—Gabi deja al chico en paz.— Me reta Vanessa rodeando los ojos.

—Pero es simpaticón— Hago un puchero. — ... y estoy aburrida.

—Mejor ayúdame con las preguntas, no llevamos nada.

Me acerca una hoja, nuestro trabajo es sobre la realidad de las personas y como se sienten con su día a día y luego evaluar el sistema de vida actual. Creo sinceramente que van a haber puros estresados y deprimidos.

—A ver, a ver.— Digo soltando el mechón de mi nuevo amigo reggae.

Leo la hoja.

1. ¿Es usted feliz?

2. ¿Se siente conforme con su actual trabajo?

3. ¿Se siente satisfecho con las relaciones que lleva?

4. …

Suelto una risotada.

—La tres es estúpida, la uno un poquitín. —¿Las hiciste tú?

—No— dice Vane haciendo un “facepalm”— yo hice la 2.

—Yo hice la 3— dice Charlotte mirándome con odio— y Andrea la 1 ¿En qué te basas?— me mira horrible.

Vane me mira como si ya no pudiera echarlo más a perder.

Y ahí es cuando mi orgullo ataca.

—Bueno... — carraspeo— La 1 suena bonita pero en realidad tendrás a muchas personas media hora pensando en su vida, es una pregunta compleja para muchos. La 3 ¿¡es una broma!? Es demasiado personal, tendrás a una tipa llorándote en el hombro y no faltará el tipo que pensará que le coqueteas... y adivina quién hace las preguntas.

—Bueno no parece que tengas problemas con eso.— Charlotte me mira evaluadora.

—Uuuuh— dice Vanessa provocándome.

—Claro que la tengo— exclamo enojada— ¡muy el amor de mi vida serás pero es una entrevista, no un programa para encontrar parejas!— La apunto enojada.

—¡Entonces hace todo tú!— dice más enojada.

¡Desgraciada! ¡Me declaré! ¡Y ni cuenta se dio!

—Sin duda será mejor que preguntarle a alguien si se siente satisfecho con las relaciones que lleva— bromeo.

Charlotte me mira horrible, sale de la sala.

—Amiga, no debiste burlarte— me mira Vanessa y sus amigas como si fuera lo peor.

—Mierda— digo complicada y salgo también.

—¿Estamos en clases saben?— exclama el profesor enojado de la puerta.

—¡Ya vuelvo! —Camino rápidamente.

Veo una cabellera rubia desaparecer camino al baño.

—¡Hey! ¡Hey! ¡Espera!— La veo bebiendo agua, me ignora.

—Lo siento, soy muy explosiva.— Me disculpo en la entrada del baño dándome cuenta que eché todo a perder. Debí haberme quedado callada, así al menos, no me odiaría.

—La palabra correcta es perdón. No lo siento— dice sin mirarme. ¡Oooh! ¿Psicología lingüística mi cielo?

—Pero si fue más tu culpa que mía— razono— Yo sólo me pasé.

Me vuelve a ignorar.

—¡Está bien! Perdón. No te enojes, si quieres la agregamos y aquí nada pasó.

Me ignora.

—O si quieres, la borramos.— Frunce el ceño sin mirarme.

—O si quieres, te ayudo a corregirla.

—Pero si alguien me jode tu responderás— la molesto.— O si me vienen con posiciones y cosas raras, o si me dicen ‘’no pero tu podrías ayudarme a sentirme satisfecho’’ o…

Sale rápido me pasa a empujar y choco con la pared.

—¡Aush!

— Eres desesperante— me mira horrible.— Hiperquinética.

—Podrías tener un hijo igual, o si quieres podríamos. — Muevo las cejas coqueta, ni que fuera idiota.

—No soy gay.— Me mira feo.

—Yo tampoco, ¡tenemos mucho en común!— le sonrío mientras caminamos. — Además estudiamos lo mismo, ¿no serían las mejores conversaciones?

—¿Cómo la de ahora?

—Claro, a mí me divierte ¿a ti no?

—No.

—Oh... — Me entristezco ¡No decaigas Gabriela! — Tienes mucha fuerza, ¿haces ejercicio?

Me ignora.

—Vamos, aún me duele la espalda, no te cortes, no le contaré a nadie que eres ruda.

…

—Yo creo que es sexy que seas así.— mascullo.

—Cállate.

—Hey ¡me respondiste! este es el inicio de una hermosa relación.— Sentencio.

En eso se ríe y la quedo mirando.

—¿Qué? — dice caminando hacia la sala.

—Te ves linda cuando te ríes.— Me ruborizo.

Me ignora, pero no puede ocultar el delicado tono rosa de sus mejillas.

—Es raro recibir cumplidos así de una mujer.

—Te llenaría de cumplidos si quieres.

—Primero aprende a declararte. — Me molesta entrando a la sala.

—¡Pero se entendió el mensaje!— le grito.

—¿Qué mensaje?— me mira Vanessa cuando entro.

—El de no meterte en conversaciones ajenas AJAJAJA ¡Aush!— me sobo la cabeza.

—Está todo bien— pregunta la amiga pelirroja, Andrea creo.

—Claro, ahora somos amigas— declaro. Charlotte no cambia de expresión.— Hasta nos pusimos de acuerdo y la cambiamos un poquito, así que ahora es ‘’ las relaciones que tiene, ¿satisfacen sus necesidades de comunicación?’’.

Vanessa y Charlotte me miran.

—Me gusta— opina Bob pensativo.

—Gracias Bob contaba contigo.

—No me llam… ah, olvídalo.

—Entonces genial ¿podemos seguir?— pregunta Andrea.

—Claro— dice Charlotte, al menos no se ve enojada, de hecho diría que está tratando de no sonreír.

[…]

—Si no fueras tan tú serías una prodigio. — Dice Vanessa cuando salimos.

—¡Ja! ¡Ja! Lo sé. — Digo orgullosa de mí misma. Aunque cuando le dije adiós me ignoró.

—Y… ¿cómo resultó?

—Me dijo que no era gay, que soy desesperante y que aprenda a declararme.

Se ríe.

—No te rías— digo con los ojos vidriosos.

—Gabi, tú…

—De verdad me gusta— hago un puchero mirando el asfalto bajo mis pies.

—Lo que tú necesitas es ayuda profesional— bromea abrazándome. — Además no todo está perdido, la veremos el sábado.

—Ajá— digo no muy convencida de mis capacidades de seducción.

—Por cierto, ¿qué harás el viernes?

—Saldré con Kat y mi cuñada.

—¿Tienes cuñada?, ¿y cómo es?

—Linda, sería la palabra para definirla, por dentro y por fuera— digo feliz.

—¡Eso es genial!

—Sí… me alegro mucho por mi hermana, además es cariñosa conmigo.

—Aaaaw— se ríe.— Oh, ahí está mi boyfriend.

—Ve, pásalo rico.— Bromeo.

Vanessa se ríe colorada.

—No seas idiota y que nadie te quite tu confianza, yo creo que si eres linda y agradable y muy querible. — Me da un último abrazo y se va.

—Es verdad…— digo pensándolo bien, solo no tengo que acobardarme. Tampoco es como que me haya dicho que no quería volver a verme.

Y así pasó lo poco que quedaba de la semana, la saludaba cuando la veía y me ignoraba, pero… ¡al menos sabe que existo! ¡Porque se esforzó en ignorarme!

Sábado.

Mierda. ¡Solo se me quitó la hinchazón! estuve toda la mañana tratando de cubrirme la herida del labio, al final llegué a la conclusión de que es mejor dejarla como está o se iba a inflamar de nuevo. Además, voy tarde.

Llego agitada al apartamento de mi amiga, están todos repartidos en el cuarto de estar.

—Lo... ¡Lo siento!— Jadeo.

—Llegas agitada y con el labio hecho mierda, ¡¿cómo vas a entrevistar así?!— espeta Vanessa

—Es una herida de guerra no de cuchi-cuchi— aclaro enojada. Veo a Charlotte ignorándome magistralmente.

…

—Da igual— me enojo.— ¿Vamos o no?

—Tranquila depredadora.— Bromea Bob.

—Me haces bullying Bob— me quejo jugando con su pelo.

Miro alrededor.

—¿Dónde está la pelinegra con cara de nada?

Andrea de ríe a regañadientes.

—Lleg

…