Capítulo 17 de Mi Pareja Perfecta I, de brity
Viejas amistades
Viernes.
Kate:
Estoy sentada en el sillón supuestamente leyendo, en realidad rememoro el día de ayer cuando amanecimos con Ale. Bueno amanecí yo, ella al parecer trasnochó un poco. Apuesto a que fue por comer tanto, sonrío sola mirando el libro, de todos modos, cuando despertó fue genial. Era de esperarse, la pasión que sentimos nos desborda, lo reconozco; es una excelente amante... Es tan linda, atenta, cariñosa, bronceadita y... ¡Ya basta! ¡Esta no soy yo! ¿Oh sí? Estúpida Ale, le tomaré el pelo como venganza.
La extraño ''un poco'', si no estaría leyendo ensimismada como siempre lo hago, pasaría un rato según yo y serían las cuatro de la mañana. Esta era mi técnica cuando estaba triste, leía y leía y así los días pasaban más rápido, o me quedaba hasta tarde trabajando; mente ocupada, esa es la técnica.
Pero ¡Aaah! demonios, sale de mi mente mujer.
¡No sabré el maldito final!
Cuando estoy a punto de agarrarme las mechas suena mi celular.
'' ¿Qué tal a las seis de la tarde? Besos, Caro''
Ah sí, cierto que me habló en la noche antes de dormir agotada. (¡Fuera Ale!) Le dije que podía acompañarme hoy, que me diga la hora que salga del trabajo y caí dormida. Como sea, ayer no tenía tiempo para odios, pero ahora me pregunto ¿Habré hecho bien? Es decir, voy a comprar un celular nuevo, pero ¿Debo confiar en Caro? ¿En Elisa? Bueno, a ella la veremos después. No le preguntaré a Ale. Primero porque pensará que me gusta mucho, y segundo porque lo más probable es que me diga ''beneficio de la duda'' y tiene razón, no han hecho nada, además de agregarme a un grupo de WhatsApp. Maldita tecnología.
Me baño, me doy unos retoques y me visto. Tomo mi auto y estaciono donde me dijo Carolina. ¿El mall? Esto me huele a que se comprará ropa. Debí haberlo supuesto...
''No la encuentro'' pienso. En eso me abrazan y frunzo el ceño. Ah es ella.
—¿Te asusté? — dice orgullosa de sí misma.
—Sólo me sorprendiste.
—Señorita orgullo— se indigna.
—¿Vamos? — sugiero ignorándola.
—¿Cuál tienes pensado comprarte? ¿Un iPhone, un Samsung, un Nokia?
—Uno que sirva para llamar y conectarme — Digo con tragedia. ¿Para qué más voy a querer un celular?
—Demonios si existieran aves mensajeras tú las usarías.
—Sería tan lindo— digo un poco emocionada. Tendría un halcón o algo así...
Caro se ríe.
—Necesitas de mi inmensa sabiduría— dice feliz y me lleva a una fila de celulares bastantes más modernos que el que tengo.
—Esta cosa está muy plana se me va a caer— comento viendo mi nueva compra.
—Para eso vamos a esta tienda— señala una inmensa llena de luces. — Fundas y protectores de pantallas— dice Feliz.
Definitivamente era una buena idea traerla, pienso comprando. Vas después de unos meses por la zona de celulares y el que tienes ya es arcaico.
—Ahora es mi turno— dice feliz.
Siempre lo supe...
—¿Qué propones?
—Acompáñame a ver un abrigo— hace un puchero. — Se acercan las lluvias.
—Ya ha llovido— me sorprendo.
—Si, pero tengo una chaqueta salvadora. ¡Vamos!
Así estoy como una hora por un maldito abrigo. ¿Ale será así para comprarse ropa? Carajos espero que no.
''¡Agrh! Sale de mi mente'' Pienso viendo una fila de prendas.
—¡¿Qué tal este?!— dice Feliz con un abrigo café claro.
—Maldita sea Caro, todos te quedan bien. — Me enojo. Me mira y me pregunto si me habré pasado.
—¡Que linda eres! — dice apretándome. — Pero debo elegir uno.
—El café claro se te ensuciará más rápido. — El oscuro es más práctico y también muy lindo.
—¡Qué cómoda! — me mira con reproche y me cruzo de brazos.
—Igual te vas a quejar.
—Claro que no. — Se indigna— llevaré los dos— apunta el más oscuro.
—Ok— comento blanqueando los ojos.
Salimos y la acompaño a su auto.
—¿Qué hay chicas? — sonríe Elisa.
—¡¿Por qué no llegaste antes mala amiga!?
—No me gusta salir con ropa del trabajo— se levanta de hombros.
—Ah, está bien.
—¿Vamos a comer? — suspira— tengo hambre.
—El mall va a cerrar.
—Conozco un buen lugar— dice feliz. — Síganme.
Se sube al auto y la seguimos. Aparcamos más al centro, salimos y nos lleva a una especie de Bar restaurant. Aun así, la música no te impide hablar, las mesas y sillas están muy presentables y hay grupos de gente riéndose y bebiendo, otros comiendo.
—Es lindo— comento sentándome.
—¿Cierto? — dice emocionada. — ¡Y espera a probar la comida!
—Pídanme esto— Caro señala un pedido de comida mexicana. — Voy al baño.
Espero que se aleje.
—Ahora la verdad. — Digo atenta al menú.
—¡No voy a quedarme horas de pie viendo cómo se prueba un maldito abrigo! — exclama.
—Entiendo, fue horrible— comento.
—Me alegra que estés aquí Kate, solíamos turnarnos para esto. — Dice sonriente.
—Si... olvidé lo horrible que era.
—Espero que ya no, a menos que se encuentre una vict... digo novia— se ríe y la sigo.
Pedimos unas cervezas y lo nuestro.
—¿Ya pidieron? — llega Caro feliz.
—Si tranquila.
—¿Y como van las vacaciones Kate?— sonríe Carolina.
—Han sido las mejores— me sonrojo. Ay no que vergüenza.
—Pervertida— me mira Elisa con una risita. Caro suspira.
—El amor— dice emocionada.
—No exageres— Me asusto por el peso de esa palabra.
—Bueno. — Hace un puchero.
—¿Y ustedes qué tal? —giro la conversación para otro lado.
—Yo nada— dice Caro— no quiero a cualquiera, sólo a mi princesa azul— sus ojos brillan.
—Yo si— se ríe Elisa— pero solo revolcones.
—Te pillarás una enfermedad.
—¡No digas eso cuando vamos a comer! — se espanta. Igual me da risa— Kate no te rías, de todos modos, me aseguro bien.
—¿Se la miras con la luz prendida? — Molesta Caro.
—No— dice Elisa colorada. — Pero vamos, quizá caminaría raro.
—No sé...— dice Caro. Encojo los hombros.
—Ves lo que te digo— continúa esta. — Ten cuidado
Antes de que Elisa responda llegan con la comida y cervezas, rayos es contundente. Apuesto a que Ale podría con todo. Suspiro
¡Oh no otra vez!
Como como enajenada...
—¡Está delicioso! — digo sorprendida.
—Que les dije— dice Elisa feliz comiendo.
—¿Cómo lo descubriste? — dice Caro bebiendo.
—Tenía hambre y pasé a comer— repone esta con simpleza.
—Vaya...
Nos quedamos en silencio un rato comiendo. Ver que tu amiga no se decida que comprar da hambre.
—Entonces— dice Elisa viendo la hora. — Son las diez ¿tienen planes?
Negamos con la cabeza.
—¡Bajemos la comida con unas cervezas! — exclama feliz.
—Estamos bebiendo cerveza— Apunto.
—Chicas. — Pone ojos de cachorrita.
—Quizá un par de horas— digo algo insegura.
—¡Excelente! — celebra.
Pagamos y maldita sea, me acabo de dar cuenta que estoy conduciendo. Entramos y esto aún no está abarrotado.
—Chicas, estamos conduciendo— me preocupo mientras Elisa pide cerveza.
—Oh vamos y lo dices tú, me preocupa más esta— dice Caro apuntando a Elisa.
—Hey, me controlaré, ya estoy madura. — Se indigna.
—Tendrás treinta y uno, pero tu mente es de quince— bromea Caro.
—Eres la menor aquí, no tienes derechos— bromea Elisa de respuesta.
—Son sólo tres malditos años— la apunta con violencia. — No nos hubiésemos conocido si no te hubieses atrasado dos años. — La apunta.
—¡Ni me lo recuerdes! — lloriquea esta.
Bueno, a decir verdad, así fue como nos conocimos Elisa se atrasó dos años, yo uno y Caro ninguno, Está princesita tiene sus dones. Bebo un sorbo.
Llevamos un par de horas. Enserio creo que deberíamos irnos, Carolina esta algo sonrojada.
Llega Elisa con otro shop ¿¡Y va a beber de nuevo!?
—Creo que ya es suficiente— Les advierto.
—Ay esta...— dice Caro su sonrisa graciosamente se desparrama hasta mostrar una mueca de desagrado.
—Largo. — Dice Elisa con expresión asesina.
Ay no.
—Kate...— Reconozco esa voz.
La próxima vez que mi mente me diga ''mala idea'' le haré caso. Me giro y Jessica me mira, con una cara de no sé si extrañada de verme aquí o feliz ya que su sonrisa no sé de qué mierda es.
Al menos a Ale le adivino todo.
Ay tú otra vez.
—Podemos hablar.
—No. — Responde Elisa con desagrado. Caro asiente.
—Jessica ya has hecho mucho daño, ten dignidad maldita sea.
—Cierra el pico.
—No quiero— Caro infla sus mejillas enojadísima.
—No le hables así perra— se enoja Elisa parándose con violencia, Jess la mira y yo creo que ya es hora.
Al menos estas dos no me mintieron.
—Está bien. — Digo. Carolina y Elisa me miran como si estuviese drogada. — Hablaremos.
Se producen unas reacciones bastante contrarias. Jessica sonríe victoriosa, Elisa pone cara de asco y Caro me mira espantada. No puedo evitar poner un rostro de burla. En fin, me da algo de rechazo y miedo hablar con Jessica, pero me temo que, si no lo hago, no me dejará nunca en paz y yo ya estoy mucho mejor que la última vez.
''Mucho, mucho mejor'' Sale de mi mente.
—Bueno entonces...— comienza esta con una sonrisita de suficiencia.
—Afuera, solas. — Digo poniéndome de pie, me mira con extrañeza.
—Pega el grito si necesitas ayuda— dice Elisa mirándola con odio.
—O una llamada— dice Caro entrecerrando los ojos.
Escucho una risita a mi lado, salimos y vamos a una calle de al lado, cerca de un foco. De esa forma sólo parecemos dos amigas conversando o algo así.
—Genial— comenta ésta feliz.
—Vomita luego. — Digo. Mientras menos dure esto mejor.
—Creo que ya te lo he dicho hasta el cansancio, asumo mi error y sé que la cagué. Pero no ocurrirá nunca más te lo juro— dice acercándose. Pongo mi palma bajo su cuello.
—A un metro o esta conversación se termina aquí. — Me mira extrañada.
—Bien, como sea. Sólo volvamos a ser lo que éramos antes Kate, esto solo fue... una crisis de relación. Éramos perfectas y ella soló... solamente fue una cara bonita.
... mala palabra. Siento la sangre circulando más rápido. Frunzo el ceño.
—Odio cuando pones esa expresión— me dice con una sonrisa tímida. En fin, estuvimos tanto tiempo juntas que sabe lo que le espera.
—Sigue. — Digo mirándola.
—Kate... vamos Kate estuvimos seis años juntas, ¡seis años!, no puedes tirarlos, así como así por la borda. Todas las parejas tienen sus problemas, ¿no vamos a terminar todo por uno verdad? — Me dice extrañada. — Además... te conozco Kate, esa chica de tu trabajo no es tu novia. Serías estúpida si así fuera, ¡ni la conoces! A mí me costó como ocho meses...
—No sigas por ahí. — Me indigno.
—Ok— se cruza de brazos— Tú también me quieres no te hagas. —Me sorprendo al no sentir nada, es más hasta siento que el rencor disminuye.
—¿Terminaste? Porque no quiero que me jodas después, ni me molestes en el trabajo, ni cuando trato de pasar una noche con mis amigas y mucho menos me mandes mensajes sumamente desagradables.
—Sí, eso es todo, vuelve conmigo Kate. — Pone una cara lastimera, una que antes me gustaba. Antes.
—Me toca. — Digo recordando una a una las cosas que me dijo. — Que bueno de que asumieras tu error como la adulta que eres— ironizo. — Y estoy segura de que no ocurrirá de nuevo. — Sonríe incrédula. — Porque yo no voy a volver contigo.
—¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!
—No necesitas una explicación.
—Yo creo que sí.
—Bien— digo descomponiéndome un poco, esta conversación me está hartando. — Ya no siento lo mismo por ti. Me gusta otra mujer, que ya sabes quién es. Y por favor que mierda es eso de '' ¿Sólo fue una cara bonita?'' ¡¿Tienes una idea de cuantas caras bonitas existen?! Si esa es tu excusa para tirar seis años como dices tú por la borda, me alegra que lo hayas hecho, así no estaría desperdiciando mi tiempo y mi vida contigo.
—Kate...— dice Jess con los ojos aguados.
—Adiós Jessica. — Digo dejándola sola y entrando al local.
Veo a Evelyne cerca de la entrada y sólo le dedico una mirada ¿estaba espiando? Entro y está Cathy y Elisa mirándose con odio. La barman las mira de reojo. Mierda si se pelean no la dejarán entrar. Paso un brazo por su pecho.
—Kate— dice feliz mientras la arrastro.
—No pelees— bromeo.
—Decía cosas feas de ti. — Dice enojada.
—Me imagino. — Ni me interesa saberlas y estoy segura de que Elisa lo sabe.
—Sé que no eres estúpida y no volviste con ella— dice Caro con solemnidad mientras no sentamos— ¡¿VERDAD?!
—Claro que no, esta vez corté todo con ella de frente. — Digo bebiendo.
—Qué bueno...— masculla Carolina emocionada. — Estoy tan feliz. — Saca pañuelitos.
Ponemos cara de hastío con Elisa.
—La verdad me alegro mucho... yo no sé cómo pudimos juntarnos con esas venenosas. — Dice enojada. — Podría decirse que también terminamos. — Se toca el pecho con solemnidad.
—Cállate. — Dice Caro enojada. — Esa fue nuestra culpa.
—Si, bueno... ¿supongo que es normal que las amigas de una pareja se conozcan no?
—La verdad sí. — Mascullo, tiene razón, con seis años era inevitable.
—Entonces ¿conoceremos a las de Ale? ¿No nos comprarán tan fácil? — dice Caro adoptando una pose de batalla.
Me río.
—No lo sé... supongo que algún día. — Digo dudosa.
—¿No las conoces? — pregunta incrédula.
—No realmente.
—Supongo que sabes que es sospechoso. — Dice Elisa entrecerrando los ojos.
—No es mi novia. Además... ella si quiere, soy yo la que no acepta.
—Ah entonces está bien. Quizá deberías aceptar, los amigos nos dicen mucho de una persona. — exclama Caro con solemnidad poniendo su mano sobre la mía.
—Si... tienes razón. — Apunto. Tiene razón, antes no venía por Jessica. Pero supongo que esto se acabó, así que nada me detiene y no es que siempre venga aquí. Lo pensaré...
—¡¿Qué tal un shop más?!— Celebra Elisa.
Nos reímos.
—Está bien— decimos a la par con Carolina.
Afuera del local:
—Lo tienes— Pregunta Jessica aún herida.
—Claro que sí. — Dice Evelyne con una sonrisita.
—A ver. — Evelyne le muestra el celular, en él se ve una foto con las dos conversando. Perfecto.
—No es muy incriminatorio. — Observa esta.
—Es lo que hay, debiste besarla a la fuerza. — Se indigna esta.— A las mujeres les gusta.
Jessica pone los ojos en blanco.
—Mañana me encargo yo.
—Si no te resulta te ayudo amiga. — Dice poniendo una mano en su hombro. Jessica le guiña el ojo.