Capítulo 4 de Ceguera de madre, de Thais

Llamada de Auxlio

Capítulo 4: Llamada de Auxilio

​Esa misma noche, tras el portazo de su madre y horas de llanto silencioso en su habitación, Valeria regresó al consultorio del doctor Salazar. El médico, al ver el estado de la muchacha, comprendió la urgencia extrema de la situación. La enfermedad no iba a esperar a que la incredulidad de una madre madurara.

​—Si ella no quiere venir, hablaré yo mismo con ella —le aseguró el médico con firmeza.

​Tomó el teléfono fijo del escritorio, marcó el número que Valeria le dictó con la voz rota y esperó a que contestaran al otro lado de la línea. Cuando la voz de Sofía resonó, cortante y a la defensiva, el médico respiró hondo.

​—Buenas tardes, señora Sofía. Le habla el doctor Salazar. Su hija Valeria está enferma de gravedad, el tumor gástrico está muy avanzado y necesitamos una autorización urgente para internarla en el hospital...

​—Mire usted quién habla —interrumpió Sofía a gritos desde el auricular, con tono burlón y furioso—. Seguramente se pusieron de acuerdo para montar esta farsa ridícula. ¡No le creo ni una sola palabra, doctor de pacotilla! Dejen de llamarme para molestarme.

​Y colgó de inmediato. El silencio en el consultorio fue sepulcral. Valeria, con los ojos anegados en llanto, supo entonces que estaba completamente sola.