Capítulo 3 de Ceguera de madre, de Thais
La Respuesta De Sofia
Capítulo 3: La Respuesta de Sofía
La puerta de casa sonó al cerrarse con un golpe seco. Valeria entró arrastrando los pies, con el informe médico apretado contra el pecho como si fuera un escudo de papel frente a una guerra que ya estaba perdiendo. Su madre, Sofía, estaba de pie junto a la cocina, limpiando un mostrador que ya brillaba, absorta en sus propios pensamientos y en las exigencias del día a día.
—Mamá... Necesito hablar contigo —comenzó Valeria, con la voz temblorosa, extendiendo el sobre blanco con manos que no lograba calmar.
Sofía ni siquiera se dignó a voltear por completo. Lanzó un suspiro de fastidio, de esos que acumulaban años de cansancio y frustración contenida.
—Ahora no, Valeria. Siempre estás inventando excusas para no ayudar en la casa o para llamar la atención con tus dolores de estómago de última hora. ¿Qué pasa ahora? ¿Otra visita al médico por una simple indigestión? Ya basta de dramas, niña.
—¡No es una simple indigestión! —estalló Valeria, con los ojos llenos de lágrimas contenidas—. Léelo, por favor. El doctor dice que tengo cáncer. Es grave.
Sofía arrebató el papel con brusquedad, le dio un vistazo rápido y soltó una carcajada seca, desprovista de cualquier atisbo de ternura. Arrojó el informe sobre la mesa de la cocina.
—¿Cáncer? ¿A los dieciocho años? Por favor, Valeria, no seas ridícula. Ya no sé qué inventas para manipularme o para que te preste atención. Búscate algo útil que hacer en lugar de gastar dinero en consultas y venir a inventar mentiras absurdas.