Capítulo 1 de Ceguera de madre, de Thais

Donde todo comenzó

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​CAPÍTULO 1

​El salón de clases olía a papel viejo, a tiza caliente y al sudor colectivo de treinta adolescentes que intentaban descifrar un examen de matemáticas que a nadie le importaba realmente. Era el último año de la preparatoria, esa época extraña en la que el aire huele a despedidas y a futuros inciertos. Valeria sostenía el bolígrafo con tanta fuerza que los nudillos se le habían vuelto blancos, casi translúcidos. Sus ojos, fijos en la hoja cuadriculada, comenzaron a nublarse no por las ecuaciones, sino por una punzada sorda y repentina que le recorrió el abdomen como un hierro al rojo vivo.

​Al principio intentó ignorarlo. Respiró hondo, tal como había aprendido en las clases de biología, buscando el oxígeno que parecía negarse a llegar a sus pulmones. Pero el dolor no era una simple molestia estomacal; era una presencia pesada, un animal agazapado en sus entrañas que comenzó a estirarse y a clavar sus garras. Una gota de sudor frío resbaló por su sien, deslizándose por su mejilla hasta perderse en el cuello de su blusa escolar.

​—¿Valeria? ¿Te sientes bien? —susurró la compañera de banco, mirándola de reojo mientras entregaba su examen al profesor.

​Valeria solo pudo asentir con un gesto mecánico, apretando los dientes con tanta fuerza que sintió un crujido en la mandíbula. Las letras del examen empezaron a bailar frente a sus ojos, convirtiéndose en manchas negras y alargadas. No podía más. Con un movimiento torpe, se levantó de la silla, ignorando los murmullos extrañados del aula, y salió casi tropezando del aula de clases.

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