Capítulo 27 de Mi Pareja Perfecta 4, de brity
Si quieren guerra…
Angela G.:
Llego al trabajo, sonriente veo a Alfonso de reojo que me guiña el ojo y va a su puesto. Me siento y preparo mis cosas, la puerta se abre y en vez de la Astrid que esperaba se asoma Tina.
−Buenos días −Digo acostumbrada a que no respete mi espacio de trabajo. Se inclina en la mesa e ignorando mi rostro eleva mi mentón con su mano. Me besa.
−Buenos días −Dice con naturalidad. Miro hacia la pantalla, luego a ella.
−Y eso. −murmuro.
−Pensaba que ya da igual que bese tu boca, ¿he besado todo no?
Me río un poco ruborizada lo dice ¡así como así!
−Sinvergüenza −Espeto en broma. Me pongo súbitamente de pie y la atraigo besándola con más intensidad. Nos separamos, yo aún con mis manos en sus mejillas.
Pongo una expresión coqueta.
−Si… −bromea como la pesada que es− con eso voy a caer rendida a… −Miramos a Astrid y Dafna abrir la puerta. Aparto mis manos con velocidad y las coloco tras mi espalda, Tina gruñe por la interrupción.
Técnicamente ellas solo vienen a trabajar, nosotras somos las calenturientas.
−Debemos trabajar jefa −murmuro pillada. −Buenos días chicas −Saludo con mi mejor voz de profesional.
Creo que ya todos saben todo, pero fingen que no saben nada. O algo así… porque francamente la lista suma y sigue.
−Buenos días −Dice Dafna.
−Sí, buenos días para ti −Sonríe burlona mi compañera de box. Se viene el bullying y las preguntas subidas de tono, lo veo venir.
−Buenos días −Dice Tina sin interés. −Nos vemos luego −Se despide.
Me siento bajo la mirada de un par de divertidos ojos.
− ¿Me vas a joder con preguntas verdad? −Digo cuando se cierra la puerta.
−No si no quieres −Dice Astrid. −Pero tenemos una larga mañana −Sonríe malvada.
Joder… eso me pasa por ser tan condenadamente buena onda.
[…]
Christine E.:
Dejo a Noelle en su piso y voy camino a mi oficina, me siento en mi escritorio y nuevamente el secretario me viene a informar de todo. Luego de esto espiaré a las compañeras de Tina, ya se salió de las manos la amistad esa.
−…entonces dijeron que vendrán el último mes. −Termina −Agendé una hora para el 30 a las 9 am. −Mira sus hojas.
−Perfecto −Digo monótonamente.
Como puedo notar que aun no abandona la habitación levanto una ceja. Él vacila incómodo en su posición, me mira como si fuese a decirme algo que no me va a gustar.
− ¿Ahora es cuando me cuentas algo particularmente malo? −Me carcajeo. Así como llevamos las cosas no hay nada que pueda afectarnos considerablemente.
−Sí, o tal vez no, es solo que…
−Vamos −Digo bravuconamente. Lárgalo.
−Filtraba sus correos… −Dice. −Y había uno sospechoso… evidentemente hecho para la ocasión.
−Ya −Digo ingresando. Directores de área, gerentes, administradores, bancos, conocidos y amigos de la familia, organizaciones… uno de Noelle y uno que evidentemente es falso.
− ¿Qué? ¿Un hater? −Bromeo entrando.
Hay un par de insultos, nada del otro mundo.
− ¿Eso es todo? Tenías que borrarlo, para eso te tengo −Le informo.
−Revise las fotos −Me mira como si verme la cara fuese incómodo. Une los brazos al torso algo sudoroso como si estuviese a punto de ser fusilado.
Lo hago para ver de qué diablos no me entero. Creo que está exagerando como siempre, hice bien en escogerlo, pero a veces les da importancia a cosas que no las tie…
−… −Una serie de señales y mensajes se disparan en mi interior, son tantas que me quedo plantada ahí, parpadeando. Apenas moviendo las manos para verlo una y otra vez.
Subo y bajo por el mensaje viendo todo lo que hay.
Lo hago de nuevo recorriendo las fotos, hacía muchos años, alguien no me descomponía el estómago así, mis tripas se retuercen al tragar esta incómoda información. Hay una calle cerca de la parte trasera del edificio, está el nombrado Spa, uno desconocido, y la maldita motocicleta es la que hace que todas las piezas calcen… toco mi sien.
Ahí está.
La mujer que hace que mi hija se ausente todo el maldito fin de semana, y todos estos días, no puedo creer que estuvo bajo mis narices…
Y que no era la maldita enana. La sangre sube por mi cuerpo hasta abombarse toda en mi cabeza. (O al menos, así se siente)
Sin darme apenas cuenta de mis actos me pongo de pie y golpeo la mesa. El fuerte estruendo hace que mi secretario abra los ojos de par en par.
−Por favor −Gimotea.
Le arrojo el papelero, se agacha y lo esquiva. Se estrella contra la pared.
− ¡QUIERO TODA LA INFORMACIÓN DE ANGÉLICA GARCIA! ¡TIENES UN MINUTO! −Grito encolerizada.
−Es muy poco tiem…
− ¡SE TE ESTÁ PASANDO EL MINUTO, VE A RECURSOS HUMANOS! −Grito, siento una vena palpitar en mi cabeza. ¡Esa mocosa tiene los días contados aquí! Él asiente y se va rápidamente.
Presiono las teclas tan fuerte que el teclado rebota bajo mi mano, busco en el sistema la información. Angélica García, 27 años, nació en este maldito país, el maldito año 94, enero. Veo su firma de mierda y su información de mierda, cuando reviso la hoja siguiente aparece una ventana pidiéndome la contraseña, frunzo el ceño extrañada. Miro de nuevo la firma… es un poco ilegible, pero esa ‘’T’’ al final del apellido me preocupa.
¡Sabía que algo raro ocurría!
Se me ocurre ingresar su número de identificación y me sale una persona que, para empezar, ni siquiera es mujer, y, para terminar, tiene 29 años. Un tal Carlos Alarcón, periodista, ni siquiera vive aquí…
− ¿Qué mierda ocurre aquí? ¿Una identidad falsa? ¡Y se ve con mi hija! −Mi estómago se avinagra pensando en que le están mintiendo a mi Tina ¡tal vez usándola! ¿¡Pero para qué!? ‘’ ¿Cuál es tu objetivo pedazo de mierda?’’ Pienso.
− ¡Señora! −Escucho. −Hice las llamadas necesarias y dicen que tendrá que esperar…
− ¡ESPERAR! −¡¡Este hospital se fue patas para arriba en un día!! Me pongo de pie y doy grandes zancadas hacia la puerta, escucho los pasos de mi asistente, e ignorando la atónita mirada de la recepcionista, bajo al piso de los condenados traidores a los que precisamente les pago para evitar estas mierdas en los nuevos empleados.
Llego al escritorio donde se recepcionó la llamada de mi secretario.
− ¡QUIERO INFORMACIÓN DE UN TRABAJADOR! −Espeto a ver si entienden el mensaje.
La habitación que estaba en silencio y llena de gente haciendo papeleo ahora se ve transformada de tal forma que pareciese haberse pausado por un segundo. El segundo que demoran en darse cuenta de quién soy, rápidamente todo se acelera y se traduce en gente corriendo y personas escribiendo en sus computadoras con tal eficiencia que no pareciesen las nueve de la mañana. La directora de este piso se pone de pie y abre la puerta de su oficina.
− ¡Dra. Edwards! −Exclama pasando por las mesas de aturdidos trabajadores −Aquí está la información. −Me entrega una hoja con la misma información impresa y poco más. Los demás fingen trabajar y nos miran de reojo.
−Ahí hay datos falsos −Gruño decepcionada al ver la misma información que yo encontré − ¿Quién ingresó a esta trabajadora? −Pregunto −Supongo que eso si lo sabes.
− ¡Si! −Afirma.
La sigo hasta el escritorio del técnico encargado.
Rápido corren los mensajes por aquí, el escritorio está muy desordenado y vaciado a la rápida. ¡El muy cabrón arrancó!
−Iba a terminar igual de todas formas −Gruño. Ya me encargaré de él…
Entro a su computadora y puedo notar que borró todo.
− ¡SANTA MIERDA! −Me enojo esforzándome por nos arrojarla contra la pared. ¡Yo no soy experta en estas cosas!
No saber que pasa en mi propio hospital y una especie de conspiración interna no es lo que me esperaba esta mañana. ¡Seré la decepción de mi padre! ¡El hazmerreír de la sociedad! ¡Harán memes con mi cara!
−¡¡¿Cómo pudo pasar esto?!! −Digo apenas apretando tan fuerte la boca que me impide modular y mirando a la directora con todo mi odio −La quiero en mi oficina ¡AHORA!
− ¡Pero señora!...
−¡¡Eran tu responsabilidad los nuevos ingresos!! ¡¡Tú respondes por esos gusanos traidores!! −Aclaro mirándola con desconfianza, ya no sé a quién recurrir aquí. −Quiero nombres. −Digo con odio. − Pagarán… pagarán con creces. − Si tengo la mierda hasta el cuello no caeré sola.
Si alguien se entera estoy muerta. ¡La vergüenza!
−Dra. Todos los datos que he revisado parecían estar en orden, si esta persona ingresó tuvo a muchas personas a su favor, hay muchos filtros, se revisa que todo sea fidedigno antes de los contratos y la información pasa por diferentes departamentos. Debió haber pagado mucho, no se me ocurre otra manera. Nuestro sistema está muy protegido, ¡tenemos un piso entero dedicado a eso! ¡Fue ingresada acá!
Miro el escritorio vacío, se me viene a la cabeza el supuesto padre empresario.
Nada de esto cuadra.
−Vas a darme una lista con nombres, quiero a los traidores uno por uno, busca la ayuda que necesites, o te dejaré la reputación tan manchada que jamás volverás a encontrar trabajo. −Amenazo.
Abre los ojos de golpe y se va corriendo torpemente con tacones.
Llamo a seguridad, pero no la del edificio, a mis guardias personales, ya que no sabemos quien diablos es, podríamos decir que mi integridad está en peligro.
−Traigan a Angélica García a mi oficina −Digo. −Si se resiste, hagan lo que sea necesario. Desconocemos su motivación, tengan cuidado −Advierto.
Asienten, subo a mi oficina. Me siento y tocan la puerta. Angélica mira a ambos hombres con los ojos como platos. Retroceden, le dan un empujón y queda frente a mí.
Por esta razón llamé a la seguridad de la familia, son los mejores.
− ¡TÚ! −Grito. Da un salto y me mira − ¡¿Quién reputas madres eres?!
− ¡¿QUÉ ES ESTE ESCÁNDALO?! −ladra Tina abriendo la puerta tan fuerte que da un azote en la pared. − ¡Llegaron tus guardias y se la llevaron! ¡dejó al paciente en el sillón! ¡Que disparate es este! − Se acerca a Ángela, el guardaespaldas estira su brazo y no permite acercársele. − ¡¡Suéltame!! ¡¡¿Qué significa esto?!! −Se pone roja de la rabia mirando a quién le impide el paso.
−Tengo que hacerle unas preguntas a tu novia, no es quién piensas −Espeto.
−Mi… − Se calla. Se dan una mirada nerviosa de reojo con la ahora extraña.
¡Ah! ¡pero miren! evidentemente estaba en un mundo imaginario hasta hoy.
− ¡Christine! −Oh genial ¡más problemas! − ¡Dicen que estabas echa una furia! ¡gritando por todos los pisos y arrojando sillas! −Noelle me mira como si estuviera loca, sus ojos van del basurero tirado a Ángela. −Me avisaron que te calmara.
− ¡NO HAY NADA QUE CALMAR! −Le paro el rollo. −Tenemos a una extraña ¡No! ¡A una criminal! −La apunto. − ¡Llama a la policía! −ordeno al secretario.
− ¡No! −Exclama la aludida. Sus ojos grises se abren a tope.
−No porque esté con Tina va a ser una criminal −Dice Noelle mirándome decepcionada y poniendo los ojos en blanco − ¡Por eso no te enteras de nada! ¡Mira lo que haz hecho! Suelta a esa chica por Dios...
− ¡Cállate Noelle! −Digo ya harta, debería estar de mi parte y no cuestionándome. −Primero que todo… −Miro con odio a la delincuente − ¡Dime que estás titulada y es comprobable! −Ruego. Veo llegar esas demandas por tratamientos mal hechos, ¡el escándalo! ¡la burla!
−Lo estoy. −Responde.
−Más te vale −Le digo imaginándome las peores torturas de la inquisición −Ahora… ¿Me dirás tu verdadero nombre o te lo arrancamos por la fuerza? −ofrezco.
Noelle mira la escena confundida.
−Angélica García −Responde. Miro a mi guardaespaldas, este se adelanta y le pega un puñetazo en el estómago haciendo que quede arrodillada en el suelo tosiendo con ruidos ahogados. Noelle libera un ruidito de pánico y se cubre la boca con los ojos llorosos. Martina que en ese instante está quieta, entreabre la boca y se desespera, se mueve violentamente liberándose de su captor, al intentar ser retenida de nuevo, se gira y le encesta un puñetazo en la cara. Antes de que se acerque de nuevo a mi otro guardaespaldas, es retenida.
− ¡TE MATARÉ! −Ruge. Aun así, este no se mueve y se mantiene quieto con la sangre cayendo por su mentón. −Te moleré la maldita cara…−Se pone roja por el esfuerzo. Pero mi seguridad la dobla en tamaño, peso y masa muscular. Me da tal mirada que puedo sentir el odio que me tiene ahora.
Me lo agradecerás más tarde mocosa.
−Christine −Noelle da por perdida mi cordura. − ¿Qué estás haciendo? −Dice en un hilo de voz.
− ¿Quién eres? −Pregunto de nuevo. Le doy una mirada a mi guardia, él ya sabe qué hacer.
La joven me mira con profundo rencor, en lo que recupera el aliento escucho a Tina.
−Sólo díselo −Le dice derrotada.
La miro extrañada. No creo que Tina hiciese algo como confabular con el enemigo para perjudicar a su familia, mucho menos a su madre… o a mí. La sola idea no tiene cabida en mi cabeza, me rompería el corazón.
−Ángela Grant −Escucho. Me da una mirada desafiante.
Todo pasa en una fracción de segundo, la quedo mirando aturdida, el guardia escupe a sus pies, y se escucha un ruido ensordecedor, todos miramos a Noelle tirada en el suelo.
Voy hacia ella, mi corazón golpea con fuerza, o tal vez los pedazos de ellos. Ni siquiera soy capaz de hacer algo tan básico como sentir los latidos de mi esposa, los míos rebotan en mi cráneo.
Llega más gente, me dicen algo y se llevan a Noelle. Cuando me vuelvo a donde estaba, doy un par de pasos estúpidos, miro a Tina gritando por su madre, no puedo dejar que la suelten, no con lo que me acabo de enterar.
No mi Tina…
Muchas posibles respuestas no paran de venir a mi cabeza. Me dan ganas de vomitar, nosotras no le enseñamos eso.
Esa no es Martina.
…
¿Si ella sabe quién es? ¿Por qué no dijo nada? ¡Ni siquiera a Noelle! ¡Cuando nos separamos tanto como para que oculte semejante mentira!
Nunca había odiado tanto a alguien, o me parece que sólo a una persona… y ahora tengo a su vástago frente a mí, destruyendo a mi familia. ¡Lo lleva en la sangre!
−Pagarás muy caro… −Le advierto furiosa.
−Señora Edwards ¡la policía! −Me anuncia el secretario más nervioso que yo.
− ¿Te envió tu padre no es así? −Le digo. −Metiste en esto a mi hija, la manipulaste y espiaste en nuestras narices...
− ¡No! −Me interrumpe calentando más mi sangre de rabia − ¡Yo jamás…!
− ¡CÁLLATE! −Grito. − ¡Alguien como tú no tiene cabida en mi hospital! Haré todo lo posible para que no veas la luz del sol en mucho tiempo −Le advierto.
Con suerte, Martina ya se habrá olvidado de ella cuando salga.
− ¡Ella no tiene nada que ver! −logra decir agotada de tanto hacer fuerza para liberarse. − ¡Su padre no la envió!
−Eso te dijo. −La hago recapacitar −Esta gente es mentirosa y manipuladora, aprende la lección.
−Yo no soy falsa, ni mentirosa −Gruñe la aludida indignada. Sus ojos taladran los míos, haciéndome sentir más estúpida de lo que nunca fui. Son los mismos ojos grises, el mismo cabello, ¡hasta la forma de la cara! ¡Ahora si que todo tiene sentido! ¡Te enteras de una cosa y te cuadran veinte! ¡A la mierda la no discriminación!
Esa familia ya me tiene harta, acepto la declaración de guerra.
Llegan un par de policías y se la llevan a tropezones, habiendo terminado el tumulto de noticias miro a Tina aún retenida, ya no hace fuerza, me mira con tanto odio que lamento que haya sido engañada de tal forma.
−Martina… empiezo. Como fuiste capaz de tamaña mentira −Me trago el nudo que se me forma en la garganta −Pudo haber sido peor, pudo habernos metido en un problema que no te imaginas. −Intento hacerla recapacitar.
−Pero no lo hizo −Responde. −Y no lo iba a hacer.
−Eso no lo sabes.
−Claro que sí, ella me lo juró…
−Martina… −Digo quedamente. No puedo creer su inocencia. Esta no es mi hija, no la que yo conozco.
−Escúchame −Dice en un hilo de voz −Por favor.
−Llévensela a la mansión y que no salga de ahí −Ordeno decepcionada sin mirarla.
− ¡Mi madre! −Grita. − ¡Debo ir con mi madre!
− ¡Debiste pensar en eso antes de revolcarte con el enemigo! −Le digo. Me da una injusta mirada de odio que me hace sentir una rabia que jamás sentí ni cuando ella era adolescente−Si le pasó algo a Noelle no te lo perdonaré −Susurro poniendo todo mi esfuerzo en no quebrarme. Martina no dice nada, doy la señal y quedo sola en mi oficina.
Ingresa un oficial que me informa que debo acompañarlos.
Antes de cualquier cosa voy a ver a Noelle. Por mi todos pueden joderse, está ahí en una camilla descansando bajo pendiente observación.
−Dónde está Tina −Pregunta. Intenta ponerse de pie. La retengo.
−Tina esta bien −La tranquilizo. −Dime que tu también. −Ruego
−Claro que sí −Me dice
−Debo ir con ellos −Digo señalando disimuladamente hacia atrás. −Te dejaré en las mejores manos, pero no te esfuerces de más, Tina estará vigilada y con sus abuelos. −La tranquilizo. −No te levantes, debes reponerte.
Antes de irme Noelle retiene mi mano.
−Christine, que va a pasar con esa chica.
−No es una niña −la rabia florece en mi interior. −No tengo que repetirte quién es −Digo con temor a que vuelva a irse.
−… ¿Y si te pasaste? No sabes aún sus intenciones.
No puedo creer que sean tan insulsas.
−Con una identidad falsa, ¿ejerciendo? −La hago entrar en razón −Espero que vaya a la cárcel. −Ella me da una mirada dura −Aunque con esos malditos Grant nunca se sabe.
Ángela.
Miro mis pies, esta celda huele a meados y algo horrible que no quiero adivinar, el desayuno se me devuelve y vomito en una esquina. Creo que, por el golpe, mi estómago tampoco está dispuesto a tener comida dentro. No con este maldito olor.
Han pasado dos horas al menos ¡y ni una llamada he podido hacer! por suerte cuando vieron mi identificación hace un cuarto de hora, ellos llamaron a mi padre y no tengo idea del por qué. De hecho, cambió bastante el trato…
Con que me ignoren me considero afortunada.
− ¡¿POR QUÉ MI HIJA ESTÁ EN ESA MUGRIENTA CELDA?! −Escucho un grito furioso. Un policía joven y tembloroso le da explicaciones a papá.
Vaya que él es muy temido… lo había olvidado. De repente, hasta el jefe paso a ser uno más.
En menos de cinco minutos ya estoy fuera. ¿Cómo ha podido ser posible? Ya imaginaba mi propia serie de reclusas lesbianas.
−Te dije. −Me dice solamente. Bajo la mirada derrotada
−Lamento todo lo que pasó− Digo. Christine es imposible de convencer, fui una idiota.
Al fondo veo a unos hombres de traje hablar sin parar con un policía, otro con un hombre vestido similar. Antes de que pregunte papá dice.
−Déjaselo a ellos. −Está tan tranquilo que detesto sentir esta admiración que siento.
−Nadie está por encima de la ley −Digo confirmando mis peores miedos.
Él me da una mirada entretenida y libera una carcajada.
−Déjame enseñarte algo Ángela, quien tiene el oro, hace las reglas. −Dice. −Las ideas de igualdad déjaselas a los comunistas y a los progresistas −Dice.
Típico de papá sacando a colación comunistas y progres.
− La familia Grant siempre ha tenido excelentes relaciones con fuerzas armadas, de orden y seguridad pública. ¡Es porque hacemos que este país prospere! ¡Somos patriotas! ¡Estamos del mismo bando! ¡Del correcto! −Dice con orgullo.
− ¿Eso me incluye? −Pero si yo soy lo más ‘’progre’’ que ha habido en la familia… y a la fuerza.
−Obviamente, toma atención a tu patrimonio y a tu estirpe−Dice. −Más te vale no olvidarlo y empezar a comportarte como tal.
Pienso en Tina, ¿cómo la veré ahora? Ni siquiera tengo mi celular para preguntar como está.
− ¿Te hicieron daño? −Pregunta luego de un silencio.
−No. −Miento. No quiero más problemas. Después de ver como se desmayaba la mamá de Tina hasta me lo merecía.
−Más les vale −Dice. − ¡No voy a tolerar esta insolencia! −Me da una mirada gélida, puedo ver la furia glacial en su interior. − ¡Christine lo ha hecho por el único propósito de provocarme!
−Pero si yo…
−Vamos que solo has estado trabajando ahí, me sorprende su estupidez, tremendo escándalo. −Resopla−No robaste nada, pudo haberte despedido y ya, pero no. ¡Atreverse a denunciarnos! ¡A meternos a la cárcel! −Aprieta l
…