Capítulo 35 de Mi Pareja Perfecta 4, de brity
La cena familiar
Christine E.:
Llego a casa, ya está oscuro, siento el peso del cansancio sobre y bajo mis hombros. Ya siento el leve deseo de retirarme.
Noelle está algo aburrida acariciando la cabeza de una Sandy dormitando, me mira con más tranquilidad de la que esperaría.
−Hola −Digo. Me siento a su lado y libero un ruidito de placer al descansar al fin.
−Hola −Dice.
Nos miramos y Noelle resopla.
−Déjame adivinar, intentaste sabotear todo.
La miro sorprendida.
− ¿Cómo lo sabes?
−No llevo viviendo contigo diez días −Responde. −Ya me parecía extraño tanta tolerancia.
−Hmm −Digo. Controla tanto la situación que diría que ahora ella es yo y yo soy ella. −Pues lo siento.
−A mí no me digas nada, díselo a tu hija, y déjala en paz.
…
− ¿Y si tengo razón?
−Entonces las abrazarás, le dirás que la amas y que la otra chica no la merecía.
−Ok −Digo.
− ¿Quieres un té? −Ofrece.
− ¿Enserio? Eso me encantaría. − ¿Y esto?
−No llevo viviendo contigo diez días. −Dice con serenidad.
Se pone de pie y me da un palmazo en la cabeza.
− ¡Oye! ¡Eso fue con rabia! −La apunto con el índice sintiendo su mano aún en mi cráneo.
−Te lo mereces bruja. −Se toca el entrecejo calmándose.
Por suerte me deja en paz. ‘’Christine, tu familia vale oro’’ pienso recibiendo la taza caliente. Noelle se sienta a mi lado.
−Me parece increíble tener que aguantar esto después de todo lo que hemos pasado −Digo pensando en Tina. Cualquiera diría que nos ahorramos los pañales sucios, y es una suerte que sí. Pero nos esforzamos mucho de igual forma.
− ¿Te acuerdas cuando se nos perdió en el mall? −Recuerda. Me río.
−Cuando se fracturó el codo − Maldita pulga frágil… le falta odio.
−Y cuando se estaba sacando fotos en el baño y tuviste que hablarle de ese tema −Ríe. −Y me llamaste a mí y mágicamente tenías una reunión urgente.
−Tenía reunión urgente −Me ruborizo.
−Eres médico maldita sea.
−Nunca se está suficientemente preparado. −Sonrío. −Tú tienes el tacto… ya sabes, para decir esas cosas y no dejarla traumatizada.
−Tú quizá que le hubieras dicho−Sonrío y la abrazo.
−Igual creo que hiciste mal −Dice.
−Ya lo sé, no me lo eches en cara. −Mis cansados ojos se sumergen en las ondas castañas de su cabello.
−Prométeme que no lo harás de nuevo.
−Ay Noelle por favor no puedes ser tan… −Me mira esos ojos oscuros, cristalinos e intensos, se mantiene así varios segundos.
−Nunca más, lo prometo.
−Debemos confiar en Tina.
−Ajá.
Me queda mirando manipuladoramente.
−Está bien no me inmiscuiré más.
−Yo creo que es una buena chica−Dice. −Dales su espacio.
−Ajá. −Digo. Lo que provoca sus miradas de reojo. −Enserio −Respondo
−Además es como querías que fuera… solo que no del lado correcto.
−Mi Tina es hija única, espero lo entienda, ya no me da la energía para más. −Digo. En eso la abrazo por la cintura y la acerco −más que para ti −Me inclino a darle besos, me responde unos cuantos.
Se aleja un poco recordando que es la ruda.
−Ya lo decidirá ella, te respeta mucho. No la subestimes.
−No lo hago, pero es que esa mocosa siempre me ha tenido con la adrenalina a flor de piel. −Las madres de Chloe, Ale y Sam iban por peleas, yo tenía que ir porque Tina era desobediente. Tenía buenas notas, pero se largaba del colegio y la perdía de vista. Aunque algunas veces la creadora de esos planes era Chloe…
−Hablaré con ella −Digo.
−Esa es mi chica − bosteza Noelle.
−Ven aquí y demuéstralo −demando. Espero mi hija esté en buenas manos. Hoy es libre.
Aquí cuidaré a su madre y a su puerca.
Un par de días después.
Ángela G.:
− ¡Perdón!
−No es suficiente.
−Argh, perdón por ser…−Me mira expectante, sus azules ojos burlones esperan a que termine la oración −una gusana de amiga. −Resoplo. −Debí haber confiado en ti.
Aida y sus cosas.
− ¿Y por qué?
Escondo la risita.
−Porque eres la mejor amiga del mundo.
−Y… −Continúa.
−Eres la más linda −Levanta una rubia ceja. −Del mundo −Gruño.
−No te creo.
−Afloja un poco joder. −Reclamo− He sufrido con esto.
− ¡Y yo! −Chilla. − ¡Me gritaste! ¡me echaste de tu habitación! ¡me ignoraste por semanas! −Su mirada realmente se ve apenada – Y Catalina…
Compartimos una mirada y nos quedamos en silencio. Ese tema es horrible para ambas…
Como sea, desconfié de ella, pero… desconfiar de mi hermana no era una posibilidad. Ahora, no me parece tan loca la idea de que esté más del lado de papá, maldita consentida.
−Está bien, mi número de amigas no para de decrecer−Bromea moviendo ambos antebrazos teatralmente sobre sus piernas. −No me puedo dar el lujo de perder más − Sonreímos radiantes. Nos abrazamos.
− Eres la mejor −Digo.
Estoy feliz de que no tenga nada que ver, pero apenada porque mi hermana sea capaz de esto.
−Lo sé −Dice con obviedad. − ¡Pero no vuelvas a desconfiar de mí! −me mira indignada. −las hormonas no te dejan ver con claridad.
Me sonrojo.
−Muy graciosa. −Mascullo.
−Enserio ¡Cómo puedes estar con esa pesada!
Lo que es que tus amistades y familia, no soporten a la chica con la que sales.
−Es muy agradable enserio. −Digo.
Abre mucho los ojos y me mira como si hubiese perdido la cabeza.
[…]
Martina E.:
−No vuelvas a sabotearme −Digo apoyándome en el escritorio de mamá, ella me observa impasible. Eleva ambas cejas y en una expresión de serenidad empieza a hablar.
−Martina solo espero que entiendas que quiero lo mejor para ti.
−Pero te pasaste de vergas.
−Me pasé −Dice. −Lo acepto. Te dejaré estar con esa chica.
− ¡No! ¡Porque tú siempre!… −Grito. Me quedo en blanco. − ¿Eh? ¡¿Qué?! −Me sorprendo tanto que me ruborizo por mi reacción. ¿Quién eres tú y que hiciste con mi mamá?
La miro lista para correr, la anciana es reptiliana. Siempre lo supe, pero quise ignorarlo.
−Si cumples con tus responsabilidades y honras a tu familia estaremos bien.
− ¿Estás poniendo condiciones? −Ok, volvió a ser mamá.
−Sí.
−Está bien −Digo sin tomarle importancia. Con esta mujer eso es un milagro. − ¿Enserio? −Pregunto por si acaso. Parecen condiciones normales, pero nunca se sabe…
−Sí, muy enserio.
−Vaya… −Llegar a un acuerdo en este ámbito se siente extraño, liberador ¿qué es ese peso que se disipa? ¡aaah! me siento liviana. −Pues ¡Bien! −Digo. − ¡No puedo creer que confraternizaras con esa estúpida de Catalina Grant! – Comento con todo el veneno posible.
−Ella me llamó, admito que no hice nada para detenerla, pero tampoco es que influyese en sus planes. Aunque agradezco lo de las fotos. −Responde mirándome igual.
−Maldita zorra − Mascullo.
−Desde mi punto de vista tú también confraternizabas con el enemigo. −Se pone de pie.
Antes de que abra la boca se interrumpe.
−Ok, ok, fui la peor. ¡Está bien! prometo ser más tolerante y actuar más como mamá… −Pone los ojos en blanco.
Libero una risita.
−Así me gusta.
Apuesto a que si grabara esto se haría viral, aunque yo no traicionaría a mamá.
¡No me mereces Christine!
− ¿Y ya me amas y admiras de nuevo? −Pregunta.
−Dejémoslo en amor −Sonrío.
Christine E.:
¡Es verdad que me he rendido! Amo a mi Tina, prefiero tenerla de buenas y aún vigilada, no es como que se fueran a casar. Además, puede que haya sido un poco ruda con la chica esa.
¡Además esta técnica es infalible! Acaricio sus hermosos cabellos castaños con suavidad y sonrío feliz. La apoyaré en esto, y como esta pulga me lleva la contraría en todo probablemente se aburra. Parece simplón, pero ¡es el plan perfecto! ¡Psicología inversa! Diría Gabi.
[…]
Chloe.
− ¡No te lo puedo creer! −Me sorprendo viendo a las chicas felices y radiantes después de esta noticia.
Me encuentro de pie en mi casa frente a estas dos damas de alta alcurnia, pero por poco más controladas que Britney Spears.
− ¡Yo tampoco! −Exclama Tina. −Espero que mantenga su palabra.
− ¡Christine se pasa a veces! −Mamá aparece tras su libro. ¡Olvidamos que estaba aquí leyendo! Entrecierra sus ojos claros. −Me sorprende que Gabriela no haya metido la nariz en ese asunto. −Dice recelosa.
− Mi madrina siempre me ha dejado ser −Dice Tina.
− ¡Es que tía Gabi está de parte del amor! −Suspiro.
−Y del chisme −Dice mamá Ale que escuchaba de la nevera. −Me alegra por ustedes chicas.
− ¡Por qué no tuvimos una mamá como tía Ale! −Suspira Tina, Sam ríe bajito.
¡Ya quisieran una mami Ale como la mía! Aunque ha tenido sus momentos.
−La hubieras visto cuando empecé a salir con Sam −Digo. Aún mi corazoncito sufre al recordar...
− ¡Eso fue porque ustedes fueron unas desconsideradas!
− ¡Yo no busque esto! −Me defiendo apuntando a Sam.
− ¡Oye! −Se enoja.
−Armaron tanto jaleo para querer ir a vivirse juntas ahora −Dice Tía Kate.
−Ya nos fuimos.
− ¿Ah sí? ¿Y qué hacen aquí? − ¡Tal vez tengo mucho apego!
−Acá es el centro de reunión del grupo. ¡Ah pues cuando seas vieja no vendré! ¡No conocerás a tus nietos! −Bromeo.
Ambas me miran curiosas.
−Eh… era en sentido figurado. −Me corrijo. Sam me mira de reojo. Ese es el tema prohibido.
− ¡Mamá! −Me espanto. −Nadie tiene la intención aquí de tener hijos.
−Sí, ¡son muy pequeñas Kate! −Mamá se indigna.
−No desesperen, tenemos más hijos. −Ojea su libro y nos ignora.
− ¡Ale sí que es muy joven! −Me espanto. −No se cuida ni el mismo, va a cuidar a un bebé.
− ¿Hablas de ti? −Dice mi madre burlona.
−De ambos −Sonrío. − ¿Podemos volver al tema?
−Sí, queremos chisme−Mi madre sigue leyendo, pero al parecer nos escucha con atención.
−La cosa es que pues, nos abrazamos y eso. −Dice Tina algo incómoda.
− ¡Aaaaw! −Mis madres se burlan.
−Ustedes son las peores −Digo viéndolas entretenidas con la historia.
(…)
Angela G.:
Mientras atendemos la conversación de las chicas. Tina me da un toquecito.
− ¿Sí?
− ¿Quieres ir a comer el próximo domingo a casa? −Dice aún sin mirarme−Mis madres dicen que sería bueno conocerte más.
Abro un poco los ojos.
−Si no quieres no importa. −Dice.
‘’ ¡Por Dios!’’ Dice mi mente.
−Iré−Sonrío con toda la confianza.
−Genial −Asiente. −Descuida lo pasaremos bien.
Como quisiera creerlo…
El próximo domingo.
(…)
−Ya veo −Dice Christine.
Si llegué de visita y antes de comer, me puse ‘’cómoda’’. Eso se traduce en estar sentada en el sofá conversando con sus madres, cuando está la ‘’mamá buena’’, se torna más llevadero por que la Sra. Edwards se controla. Pero cuando se va, me hace preguntas más agudas.
Estoy en modo, responder normal sin perder la dignidad.
−Supongo que no veo el problema si obviamos el hecho de que eres Grant −Dice aceptándolo. −Tu formación es adecuada, algo ilegal, pero trabajaste como se espera −Su rostro no es conforme. Se toca el mentón− Tina no peligra ¿verdad? Me refiero a tu hermana y tu padre.
−No hemos hablado −Respondo. En realidad, papá no me ha escrito más. Le envié un mensaje y eso fue lo último. −Mi hermana no jod… no molestará. −Me corrijo rápidamente.
−Bien −Dice conforme.
Christine E.:
Maldita sea, esto no lo veía venir y con Tina al parecer va todo de maravillas. Incluso está por aquí cerca, vigilando lo que le digo ¡Y Noelle! ¡Noelle parece estar sobre las nubes! Esa mujer podría aceptar a cualquiera con la excusa hippie liberal de que ‘’es su decisión’’. De cualquier forma, te estaré vigilando Ángela Grant.
−Bien −Digo−Te dejaré en paz.
− ¿En serio? −No oculta la sonrisa ¡Ya te pillaré algo pendeja!
− ¿Pasemos a comer? Christine no la tortures−Dice mi esposa con voz cantarina.
Angela G.:
Lo bueno de todo esto es que me dejé de ser el centro de atención y pude comer en paz, una suerte, porque ya no me quedaba casi nada personal que develar con tantas preguntas. Observo la nueva y extraña tranquilidad adquirida hasta ahora, si obviamos el pasado, parece una cena normal con la familia de tu chica. Noelle y Tina hablan mucho, Christine las mira de reojo atendiendo la conversación y la mascota, una puerquita tirada sobre el piso.
Normal hasta donde se puede. Pero sin duda mucho más agradable ahora.
Martina E.:
Luego de quedarnos un rato en la mesa mi madre, Noelle, se pone de pie para atender un asunto en la cocina. Aprovechando la tranquilidad acaricio por debajo de la mesa la pierna de Ángela. Su repentina y fugaz mirada me hace recordar el incidente de la comida de hace un tiempo. Dibujo el mismo circulo que hice en su pierna aquella vez.
− ¿Quieres ir a mi cuarto? −Invito. Ha sido un día agotador y ya nos quedamos el tiempo suficiente aquí.
− ¿Qué? −Escucho dos voces. Comparto una mirada con mi madre Christine, mientras Ángela se pone de pie.
− ¿Ocurre algo? −Pregunta mi otra madre llegando y notando el repentino cambio de ambiente.
−Nada −Digo. −Iremos con Ángela a mi cuarto. −Acaricio su mano y ella toma la mía animada.
−Ok −Dice poniéndole más atención a mamá. −Chris necesito tu ayuda −Vuelve a la cocina.
− ¿Enserio? −Dice mamá −Joder como extraño el servicio doméstico −Murmura poniéndose de pie y yendo a atender el asunto.
−La señora ha hablado −Digo burlona.
Ella hace mueca infantil. Ángela nos mira como no sabiendo muy bien que pensar.
−Ven −Susurro.
Cuando por fin llegamos a mi cuarto nos tiramos a la cama compartiendo un suave y cansado quejido de satisfacción.
Ángela G.:
Me apoyo de mi codo y de lado miro el perfil de Martina. Es la joven ruda de dura voz que me reprendía por llegar un segundo tarde hace unos meses.
−Gracias −Dice con sincera serenidad en su voz −Ha sido una tarde muy agradable −Sonríe. Su oscura mirada expresa un real sentimiento de alivio− muy normal −suspira haciendo una mueca.
−Sí, me alegra poder venir a visitarte y salir ilesa en el intento −Bromeo.
−Estarás bien −se despreocupa.
− ¿Estás segura de eso?
−Si −Toma mi mano y la deja sobre su cintura. −Sólo debes ser tu misma. −Dice. −Y mis madres verán por qué me gustas.
Martina E.:
Puedo sentir como mis labios reconocen la cercanía de los de Ángela.
− ¿Ah sí? ¿me tienes fe? ¿Es esta desbordante personalidad? −Pregunta con picardía acercándose a mí.
Me besa y me mira risueña, me sonrojo. Trago saliva, siento un repentino temor de que todo salga bien.
−Descuida −Dice Ange entretenida−No quiero salir corriendo. −Me besa de nuevo.
−Yo tampoco−Cierro los ojos.