Capítulo 25 de Mi Pareja Perfecta 4, de brity

Sesión de fotos

Martina E.:

Entro a la pequeña habitación, miro la pantalla buscando la carpeta con la fecha del día de la fiesta y al igual como lo hice el día que invité a Ange a conocer la mansión. Elimino los vídeos… y aprovechando que Patricio no está, dejo todo en orden y desaparezco de ahí. El guardia que me esperaba afuera asiente.

Digamos que hicimos un trato inocente, el sale un rato del cuarto y yo puedo eliminar algo que no le afecta a nadie. No es como que mi madre o mi abuelo revisen esos vídeos día a día, solo se les notifica si ocurre algo extraño. Así que es un negocio relativamente seguro para ambos. Le guiño el ojo, y me voy.

Al día siguiente.

− ¿Ya lo hiciste? −Pregunta la sensual mujer sentada en mi oficina. Miro sus ojos azuladamente burlones.

−Sí, ya está hecho. −Resoplo y me siento al lado. Apoyo mi espalda en el sofá. −Seguimos vivas.

−Uy vivas −Dice Sam apoyándose también, hace una mueca.

Frunzo el ceño.

− ¿Y tú? −La miro burlona. − ¿Estás bien?

−Si… es sólo …−Se ruboriza. −Chloe.

−Uh ya me imagino como quedó cuando se enteró que la dejamos fuera del chisme por un tiempo. −Comento.

−Secretos son secretos. −Asiente Sam.

−Bueno, pero susurremos porque si dices Chloe tres veces se te aparece. −Miro a todos lados. − ¿Y qué hicieron? −Sí, ¡mi morbosa mente quiere respuestas!

Se ríe bajito.

−Ya sabes como es, le encanta probar cosas nuevas…

− ¿Probo por un lado nuevo? ¿Eso me estás queriendo decir? −Me da un pequeño ataque de risa. Sam se ruboriza.

− ¿Y qué tal? −Pregunto. − ¿Rico? −Muevo las cejas.

−Tal… tal vez si −Se ruboriza. −El problema es después. −Gimotea.

Lo que callan las Sammys.

− ¡AH! pero antes −Le tomo el pelo. − ¿Y qué más te hizo?

−No vengas a sacar ideas de nosotras para hacerlo con tu chica −Bromea.

−¡No es mi chica! −Ignoro el rubor− ¿Te metió la cuchara de palo o no?

− ¡Cállate Tina!

Me burlo un rato y luego nos vamos a nuestros pisos.

Ángela G.:

−Hola −Bostezo cuando me topo a Tina en horas de la mañana.

−No te duermas en el trabajo García −Me advierte mientras voy por unos materiales

−Nada que ver jefaza. − ¡Pero si me quedé hasta tarde hablando con ella!

−No me digas jefaza. −Dice rudamente pasando por mi lado. Siento un floreteo en el trasero.

¿Ella acaba de tocarme?

− ¡Qué atrevida! −Susurro. −Y pensar que todos dicen que tu ética es impresionante. −Niego decepcionada…. O eso intento, mi trasero quiere otro. ¡Se digno trasero!

−Técnicamente no existes aquí.

−No me gusta esa forma de verlo −Me indigno. −Mi culo existe.

−Ve y acúsame a papi −Dice mirando hacia mi puerta, Astrid está ahí muy sonriente, recién se asomó… luego regresa al box. ¡Supiera!

−Tal vez −Digo entre dientes. Antes de irme le doy un apretón poderoso, pega un salto e ignorando su mirada furiosa me voy rápido risueña.

Continuando el día creo que cada vez que la miro, intento intentar delinear bajo su ropa la silueta del otro día.

Es que me dormí pensando en la vez que se bajó el vestido, jamás viví algo así.

−Deja de desnudar a Martina con la mirada −Dice Jo mientras la veo haciendo la fila.

¡Estoy siendo obvia!

−Oh… −Me decepciono.

−Hija, justo tenías que mirar para ese lado. Está difícil con la niña rica, ni que fuese historia del Wattpad −Se burla esta. −Pero ánimo.

Gracias…

Martina

Me voy a sentar, Jo me mira algo burlona y Ángela tiene cara de inocencia falsa.

− ¿Qué? −gruño.

−Nada. −Dice Ángela. −Sólo hablábamos del almuerzo.

−Te encantó por lo que veo −Jo me codea.

−Ja ja −Dice seria.

− ¿Y qué se siente trabajar y almorzar dónde lo hacen tus madres? −Me pregunta Jo.

−Bien, aunque aquí pocas veces nos tomamos en cuenta −Me carcajeo. Mamá debe estar por allí con tía Gabi, algunas veces se van a comer a la oficina o fuera de aquí y mamá las acompaña o se queda con sus compañeras de piso.

−Lo imaginaba −Asiente, Trini se sienta al lado. Ángela revuelve su plato sin interés.

−Ahora no estamos a la altura de la jovencita −susurro con ganas de molestar. Ella me mira con el ceño fruncido.

−Sabes que yo no me hago problema.

−Ah bueno −La miro burlona. − ¿Qué harás después?

− ¿No te cansas Edwards? −Bromea. Aunque me da una miradita−Nada. −Responde bajito.

Sonrío victoriosa.

− ¿Y si hacemos algo?

Sonríe mirando su plato.

−Bueno −Dice.

[…]

Un rato más tarde.

− ¡AAAAAAAH! −Grito, choco lentamente con unos arbustos. Me quedo ahí tirada con la motocicleta encima mientras Ángela se desternilla de la risa.

−Sólo tenías que doblar a la izquierda… o derecha −Ríe. − ¡Pero fuiste de frente! ¡Ibas en cámara lenta! −Se agacha un poco riendo.

− ¿Y si me ayudas? −Gruño incrustada en el follaje agradeciendo que las ramas estén desprovistas de espinas, me pongo de pie trabajosamente y Ángela entre risitas me quita el peso de encima.

−Descuida, mejorarás −Dice −es parte de esto caerse −Bromea.

− ¿Tú te caíste mucho? −Pregunto viendo una raspadura particularmente fea en mi codo.

−Algunas veces, pero poco, soy una experta innata−Sonríe.

−Cuanta humildad. −Exhalo cansada y llena de tierra.

Me quedo sentada con mi peor cara, mientras Ángela rebusca en su mochila y limpia mi herida.

−Ahora estarás mejor −Dice cuando aparto el brazo bruscamente sintiendo el picor. Mira hacia el cielo −Está anocheciendo. Deberíamos irnos. −Me da una miradita −A menos que quieras quedarte aquí en los arbustos.

−Tentador… pero estoy agotada.

−Y golpeada −Ríe otro poco.

−No te burles −entrecierro los ojos mirándola, aprieta los labios, se escucha un ruidito rasposo y libera una carcajada.

¿Esto es porque me burlé de Sam? ¿Verdad?

−Perdón. −Dice.

Me lleva hasta el edificio donde vivo. Cuando me bajo se quita el casco.

−Estuvo divertido−Sonríe−Nos vemos en el trabajo Tina. −Se despide.

−Si… −Digo sintiendo agotamiento solo de pensar en el trabajo y unas repentinas y extrañas ganas de ir. −Nos vemos. −Sonrío.

− ¿Y mi besito? −Estira la boca.

−Si claro, estamos en zona de peligro. −Un desliz más y nos encuentran.

Ella burlona se pone el casco y se va, miro de reojo como se aleja.

Ahora tendré que verme este brazo…

Entro al apartamento y me sorprende una visita de mis madres.

−Bienvenida −Sonríe tía Fer.

− ¡Qué gusto verla! −Digo lanzándome a sus brazos− ¿Y tía Sandra?

−Trabajando, tiene turno −Responde. −Venía por unos papeles que Christine decía tener…−Señala a mamá− pero al parecer me mintió, Gabriela me dijo que era de esas −Bromea.

−Esa Gabriela no sabe nada−Responde mi madre revisando unas carpetas.

− ¿Qué hay Tina? −Veo a Chloe en la cocina jugando con Sandy −Estoy con la puerca araña.

−Hola Chloe −Saludo, la quedo mirando− ¿Qué haces acá? −Mi puerquita corre hacia mí, la acaricio.

−Acompañé a mi querida suegra − mamá libera una carcajada burlona mirando a tía Fer− Luego iremos por Sam, hoy sale tarde, y luego a casa.

−Genial −Digo. −Que aproveche −Bromeo.

−Oh, desde luego −Dice sobándose las manos.

−Mi bebé no es un pedazo de carne −Tía Fer mira a Chloe indignada.

−Sam es como comer pollo asado y papas fritas los domingos −Dice malévola. −… con las manos.

−No te envidio −Le dice mamá burlona a su amiga−Acá están tus papeles. −Se los entrega y mira a Chloe. −Y yo que no les daba dos años… −comenta cruel.

−Mamá. – La reprendo, siempre con sus cosas.

− ¡No se desharán de mí! menos usted. Adiós Tina, querida… −Se va indignadita.

−Adiós −Digo.

Cuando se van mamá me mira un rato.

− ¿Qué tienes en el brazo? −Pregunta. ¡Pero qué observadora!

−Me caí −Digo. −Ya sabes, estoy tomando clases con una amiga.

−Esa amiga parece peligrosa −Dice.

−Déjame −Digo. −Al final valdrá la pena.

−Eso espero −Dice − ¿Podrías avisar que llegarás tarde?

−Oh ¿No avise? −Digo pesadamente.

−Nunca lo haces −Levanta una ceja y se quita los lentes. −Escucha, estoy tratando de ser paciente...

−Se agradece −Ironizo.

−Pero si desapareces con una extraña…

−No es una extraña. −La atajo.

− ¿Quién te está enseñando?

−No sé si decirte, no quiero que te pongas depredadora con la pobre asalariada. −Digo.

−Yo no soy… ¿Asalariada?

− ¿Todo bien? −Mamá baja las escaleras escrutadora −Bienvenida Tina. ¿Dónde andabas?

−Practicaba −Encojo los hombros.

−Ah bueno −Dice, me besa y va a la cocina.

− ¿No le preguntarás nada? −Se espanta mamá. − ¡Por eso la juventud de ahora hace lo que quiere! −Espeta. − ¡Ya no existe la disciplina!

−Ay Christine no exageres −Sale con una manzana−Tú también fuiste una dulce joven adulta… −Lo piensa. −… y siempre te has mandado sola.

− ¡Pero terminó bien! −Se exalta señalándonos.

−Si claro, poniendo nerviosa a la niña −Dice dándole una gran mordida − Ve a jodef a otrdo ladfo −Habla con la boca llena.

−Puaj −La mira de reojo.

Al menos mamá Noelle distrae la atención.

−Iré a bañarme, bajaré luego, vamos Sandy. −Y subo escaqueándome. Además… siento el codo caliente… es verdad que la naturaleza no me quiere. Las motocicletas tampoco. Agh.

Christine E.:

Miro con repugnancia a Noelle comer su fruta, no soy fan de las frutas.

Tina llega luego de un rato y se sienta, toma ese maldito celular y no lo suelta. Se ríe mientras escribe, que tipa tan rara.

− ¿Mañana me vas a dejar? −Pregunta Noelle.

− ¿Y eso?

−Desayunaremos con las chicas, ya sabes, aprovecharemos el tiempo.

Espero que no se atrasen, la miro de reojo, me da una miradita de lo más inocente.

−Yo te llevo. −Veo con gracia como Sandy se come lo que le queda a Noelle, ese pedazo de porcino sirve de basurero orgánico −De todas formas, mañana tengo reunión con varias personas, llegaré temprano.

− ¿Tengo que ir? −Pregunta Tina

−Te lo aconsejaría, pero no es necesario.

−Adiós −Dice. Noelle se ríe.

Condenada Martina, ¿acaso no entiende que después tendrá que hacerlo sí o sí?

−Como quieras, te vendrás con nosotras en la mañana.

−Bien por mi −Bosteza.

(…)

Al día siguiente despierto mucho más temprano.

− ¡A bañarse! −Bromeo a Tina, se cubre del sol, Sandy apenas abre sus ojos sobre su colchón y mueve una pata. Sigue durmiendo.

Preparo el desayuno mientras Noelle corre por toda la casa y una somnolienta Martina le da comida a su mascota, luego las paso a dejar. Noelle va a su piso, Tina al suyo y yo me voy al carajo.

Cuando subo me quedo en mi escritorio leyendo innumerables informes, hay cosas de las que no debería preocuparme, pero al igual que papá, prefiero tener todo vigilado… espero que Tina sea igual.

La mañana transcurre tranquila y hasta agradable.

−Sra. Edward, la señorita Florent ha llegado. −Escucho.

Genial, adiós tranquilidad.

−Hazla pasar −Gruño.

−Bienvenida −Digo de mala gana.

−Eso puedo notarlo −Dice la mocosa rubia.

−Ponte cómoda −Continúo ignorándola mientras el secretario la atiende. −Esperaremos a los que faltan.

− ¿Puede dejar un representante sabe? −Se sienta con delicadeza.

−Sí, pero prefiero hacerlo yo.

− ¿Y Martina? −pregunta.

− Ocupada −Digo. La miro de reojo. − ¿Por qué?

¡No más sorpresas!

Me queda mirando dudosa, hasta que lo capta.

− ¡Oh no! ¡Ni lo piense! −Se ríe − ¿Mientras llegan todos puedo ir a ver a una amiga?

−Seh −Digo sin interés. Que vaya a joder allá mientras no sea a mi hija− ¿Dónde estarás?

−En el piso de Martina −Dice malévolamente. Levanto una ceja.

−No la vayas a provocar ¿sí? Es muy provocable −Bromeo. Ya las veo tirándose del cabello en el pasillo.

−Oh no, iré a ver a Angélica −Dice.

− ¿Quién? −Hago memoria de todos los condenados con los que vaga Martina. − ¿García?

−Sí, esa misma. −Dice.

− ¿Cómo es que la hija del lechero es tu amiga? −Me asalta la curiosidad, estás mocosas Florent no bajan de la zona más acaudalada de la ciudad, si no a su madre le daría un infarto… me extraña que se conozcan porque si Angélica García fuese de su grupito, no creo que buscase trabajo aquí, y si lo hiciese, su familia como mínimo me habría jodido para que entrara, como con Myers.

Es su turno de fruncir el ceño.

−Sí, pero su padre no es lechero que yo sepa.

− ¿Qué hace? −Pregunto con repentina curiosidad.

Ella vacila un segundo, que no pasa desapercibido para mí.

−Microempresario −Dice simplemente.

−Hmm −Digo −Está bien, ven en media hora. −Le digo.

Ángela G.:

−Hasta pronto, nos vemos en dos semanas −Le digo al último paciente de la mañana. Mientras estamos con Astrid conversando y ordenando tocan la puerta.

−Alooó −Dice una voz suave y cantarina. Nos quedamos mirando con mi asistente, ella libera una risita.

Voy a ver y antes de que abra completamente la puerta Aida esta colgada de mi cuello. Cuando capto la abrazo a su vez, besa mi mejilla.

− ¡Que sorpresa! −Digo. Realmente no la esperaba.

−Sí, me concedieron un rato para estar aquí.

− ¿Enserio? ¡Increíble! −Digo. − ¿Me esperas? −Me excuso− Luego podemos ponernos al día −Ella asiente.

Ordenamos todo con Astrid, y al salir alguien más está presente.

−Pero qué desagradable sorpresa −Dice Martina apoyada en la puerta.

Carajos.

−Descuida no era para ti −Responde Aida. − ¿Y qué haces aquí al lado?

−Así son las cosas ahora. −Se mira las uñas.

−Ah, pero qué mimada −Dice Aida, en su lugar cambia el tema –Bueno, Ángela, ya era hora de ver a alguien con verdadera clase aquí.

−Chicas −Digo quedamente. −Llévense bien.

En lugar de eso la mirada de Martina se oscurece.

− ¡Qué haces aquí Florent! −Espeta. − No vengas a joder a mis trabajadores.

− No te creas la gran cosa, Ángela podría trabajar donde quisiese.

− ¡Pero aquí no! ¡Y tú no estás ayudando! ¡¿Quién fue el imbécil que te autorizó a entrar?!

−Tu madre −Se carcajea. −Venia para unas fotos, pero llegué un poco antes. ¿No sabías? −coloca una expresión forzada de pensarlo mucho, claramente solo para joder −Debió darle pena decirte…−Flecta los codos con las palmas hacia arriba −La entiendo, prefirió que yo fuese el rostro para hacer publicidad… pobre cosita fea.

− ¡Te mataré! −Dice Martina abalanzándose. La sujeto del estómago, mirando a todos lados por el pasillo. Aida se ríe.

−Martina tranquilízate −ruego. −Y no caigas tan fácilmente −le susurro.

Le doy una mirada a Aida, me la devuelve con inocencia ¡condenada! ¡Son unas mocosas!

¡Ni yo sabía que se llevaban así!

− ¡Te arreglaré esa expresión! − Espeta Tina − ¡Suéltame! ¡Ángela!

− ¡No lo digas tan fuerte! −Miro a todos lados de nuevo.

−Ni para eso tiene la capacidad −Dice Aida acomodándose el cabello dignamente.

− ¡Largo! −Gruñe Tina.

− ¡Pero!... −Decimos ambas.

− ¡Se largan ambas!

− ¡Qué! − ¡Pero si debo entrar pronto! Astrid me devuelve la mirada preocupada, supongo que vio el escándalo. −Pero si yo no tengo que ver…

Martina frunce el ceño.

−Vete.

− ¡Yo no hice nada! − ¡Esto es injusto!

− ¿Qué pasa aquí?

El tiempo se congela en ese instante cuando nos damos cuenta de que la mismísima Christine Edwards nos mira furiosa.

−Nosotras… −Empieza Tina, me da una miradita, claramente otros problemas pueden esperar.

−Las chicas discutían −Digo estúpidamente.

−Oooh pude darme cuenta, gracias García− Dice con sarcasmo − ¿Se puede saber por qué el escándalo? ¡A este maldito piso la gente ya viene asustada! −Hace una mueca cuando se escucha una turbina funcionar. −Las tres, arriba ¡Ahora!

− ¿Yo también? −Pregunto. Indulto por favor.

Me da una mirada de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, como si no pudiese comprender el nivel de mi insolencia.

−García obedece. Estoy segura de que los que están escuchando las pueden cubrir. −Dice. − ¿O me equivoco? −Pregunta levantando la voz y mirando el techo.

−Si… −Se escuchan algunas voces quedamente. Reconozco a Jo, Alfonso, Emma y Trini que son los más cercanos.

[…]

Me encuentro detrás de Tina y Aida, Christine nos mira sentada tras su escritorio, parecemos mocosas regañadas. Lo piensa un poco, nos fulmina a las tres un segundo a cada una.

−Aida, necesito tu cara intacta o renuncia. Martina, no le pegues a mis modelos −Levanta la voz − ¡No vuelvan a hacer escándalo en mi hospital! ¡me extraña de ti! −La mira con rudeza de nuevo. −Así que, en lugar de mí, irás y te encargarás de todo. No debería tomar tanto tiempo si lo hacen bien.

−El modelaje no es foto y adiós −Acota Aida indignada.

−Te sacarás una foto y adiós −Responde secamente. −Y más te vale que sea tu mejor cara −Le advierte, se miran desafiantes. −Martina, acompaña a la señorita. ¡Y se comportan!

Me quedo ahí plantada viendo como Tina y Aida se alejan y abandonan la oficina ¡¿Y yo?! Miro a Christine.

− ¿Y tú? −Me queda mirando ¡Yo no debería estar aquí! Encojo los hombros con mi mejor cara de inocencia.

−Es una lastima que te encuentres envuelta en tan pobre espectáculo entre dos señoritas tan respetables… −Empieza.

−Sí, fue extraño para mi presenciar algo así −Digo haciéndome la traumada.

−Ajá −Se quita los lentes y los limpia− Pero tú, ¿ya conocías a Aida de antes no?

−Es una amiga de la familia −Respondo. Por como me mira siento que analiza cada palabra.

−Me extraña entonces que no estés familiarizada con el… ambiente. ¿Segura que no te he visto antes? −sus duros ojos verdes taladran mis sensibles ojos grises. −O a alguien de tu familia.

−No creo −Digo. − Además ya no vivo con mi familia.

Se inclina hacia atrás chocando con el respaldo me da una mirada evaluadora.

−Bonitos ojos.

Se me cae el estómago al nivel del útero.

−Gracias −Digo fingiendo casualidad.

−De nada, vuelve al trabajo García −Sigue en lo suyo como si no estuviese ahí. Murmuro un tenue ‘’adiós’’ y abandono la oficina.

Cuando camino por el pasillo me pregunto si esas dos se habrán matado. Recordando que los demás nos cubren voy a echar un vistazo afuera. Tomo al ascensor y bajo a ver qué tal, me digo que son solo cinco minutos.

− ¡Debo volver a trabajar! −Escucho. − ¡Ponte cualquier cosa y ya!

− ¿No tienes una bata?

− ¡¿No trajo tu equipo?! −Veo a Martina fulminar a un grupo de gente, uno de ellos está sobre una mesa revisando una cámara de aspecto caro, revisa unos lentes y una serie de artefactos que en mi vida he visto, con suerte me saqué una selfi para cumplir con mostrar mi cara en alguna red social y para el cuadro de los centros. Ahora que los veo llevando cosas de aquí por allá, creo que la ropa fue la última de las preocupaciones.

−Debía traerla yo, pero lo olvidé −Dice Aida sin interés.

−Te mataré Florent. −Dice irritada.

− ¡Ange! −Genial, Aida me vio. − ¿Salió todo bien?

Martina mira curiosa hacia atrás.

−Sí, sigo viva −Sonrío. −Sólo quería ver que esté todo bien.

− ¿Qué podría salir mal? −gruñe Tina. −Sólo serán unas fotos en el frontis del hospital.

Aida pone cara de pocos amigos.

−Sabía que debía ser youtuber y no modelo. −Se lamenta.

−Te iría bien en ambas −La animo−Solo ponte algo y haz lo que sabes hacer −Vamos es Aida, nació posando a la cámara.

−Si… − Alguien llega con una bata y se la entrega, junto con un uniforme nuevo.

−Hoy seré doctora al parecer −Resopla. Va a vestirse.

Tina me mira aún de donde estaba plantada, habla con un tipo. Ellos salen y observan la fachada hablando entre ellos. El mismo hombre, apunta hacia la derecha y todos van rápidamente hacia allí. Yo la miro sin saber muy bien que decir, después de todo, estoy aquí sin permiso.

− ‘’Ti irií bin in imbis’’ −murmura.

− ¿Qué? −Digo

−Te veo con las manos desocupadas. Ya que te gusta alagar a la modelo, podrías entregarle la ropa −Me entrega una pila de prendas que estoy segura no usará.

Al final soy la asistente de Aida y Tina.

− ¿Trabajas para Edwards? −Pregunta un tipo sacando fotos a todo el hospital

−Sí, pero no en esto – Digo. −La situación me hizo quedar de asistente.

− Parece no ser un lugar aburrido para trabajar.

−No… −imposible aburrirse aquí. − ¿Y tú que haces? −No ha fotografiado a Aida en ningún instante,

…