Capítulo 12 de Mi Pareja Perfecta 4, de brity
Fiesta en new york I
— ¡¿Qué hiciste qué?! —Omar me mira impresionado. — ¡No puedo creer que fueses capaz!
—Pero si tú me dijiste…
—Si, pero no te veía haciéndolo ¡Vaya Ángela! —Silba. — ¿Y qué tal? Yo creo que si te respondió ¿oh no?
— No lo sé fue… ¡Un desastre! —Me cubro la cara, qué vergüenza…
—No me digas que arrugó la nariz y te golpeó —Mira mi rostro en busca de signos.
—No. Nos besamos… unos segundos… —Que se sintió como más tiempo…—Y luego me apartó y me dijo que no se puede. Sentir ese calor y luego la perdida de él fue… extraño.
—Es que realmente sería un problema —Me dice como si fuese lo más obvio.
¡¿Y ahora me lo dice?!
…
—Oye ¿y crees que haya una segunda ocasión? —Parpadea curioso.
¡Cómo voy a saberlo! Miro mis calcetas.
—… Yo creo que no.
— ¿Qué hay con esa confianza? —Gruñe. — ¿Y tocaron lengüitas?
— ¡OMAR!
— ¿Y bien? —Me mira —Es importante para leer la situación.
—Un poquito —Me sonrojo.
—Uy, ojalá quiera segunda vez —Dice liberando una risita burlona.
Me sonrojo, eso no va a pasar… con la cara que puso me queda claro que es algo que nunca se le pasó por la cabeza.
—Hay más peces en el mar —Dice.
—Si… —Murmuro. Ese era más bien un tiburón. —Ahora no sé qué ocurrirá, creo que estoy dentro, pero nunca se sabe, crucé la raya... la ignoraré hasta que me acuse. — Fue divertido mientras duró.
—Bueno yo si fuese tú iría de todas formas, no se me hizo una soplona —Encoge los hombros —Y si lo hizo, corre, corre sin mirar atrás.
—Eso ya está previsto —Sonrío.
—Estaré atendo al teléfono por si necesitas un auto.
Asiento.
—Es necesario para la fuga —agrego.
Tina.
— ¡No puedo creerlo! —Exclama Sam— ¿Qué hizo qué?
— ¡Ssssssht! —Maldita sea. Miramos a Chloe de reojo, vine a almorzar a casa de Sam el fin de semana, Chloe está en el jardín con tía Fernanda. Me toco la frente. — Ni una sola palabra de esto a nadie.
—No tienes que decirlo.
…
— ¿Y entonces? —Pregunta.
Sam al menos ya sabía quién era, aunque no sabía lo último…
Pienso en todo lo que ha pasado, aún no le digo a mamá, y me siento un poco traidora por eso. Pero por otro lado es verdad que en medio año no ha hecho nada particularmente malo, más que ser una vaga… tal vez solo quiere trabajar y ya.
¡Aunque todo esto es muy sospechoso!
Pero diría que no le da para inventar un plan tan macabro.
¿O la estoy idealizando?
—Esto está confuso. —Digo finalmente.
— ¿Qué te confunde, el beso o la identidad? —Bromea.
—No jodas. No he parado de pensar si decirle a mamá o no.
— ¿Qué te detiene? —Pregunta. —Diciéndolo te ahorras el dolor de cabeza.
—No sé... —Recuerdo algunas cosas. —No quisiera ser la perra, tú sabes cómo es la señora.
—Que protectora Tina —Mira hacia mí con una sonrisita. Sonrío de mala gana, ella no entiende que evito un mal mayor…
—No sé Sam, en realidad por el momento solo ha estado igual que el resto ¿Y si dice la verdad?
—Ha pasado medio año, aún no lo sabes. Puede que sea una buena chica —Dice. —Como puede que tenga intereses oscuros. —Me da una miradita.
—Es verdad… —Aunque me cuesta verla así. Hago una mueca.
Sam se ríe.
—Pobre Tina, siempre atraes gente loca.
—No voy a aceptar ese comentario de ti Sam —Frunzo el ceño, ¿y su novia? Esa tiene el premio mayor.
—Pero Chloe es… ya sabes… —Lo piensa un poco — ¡Es Chloe!
—Ajá.
Ella vacila un poco.
—Quizá le gustas.
— ¿Cómo no le voy a gustar?
—No jodas Tina, le respondiste el beso si o no.
—Claro que no. —Sus azules ojos penetran los míos —…por mucho tiempo.
—… —Su expresión no me gusta nada.
—Me confundí, no sé… tuve un desorden de personalidad con tanto nombre que hay aquí.
—Me imagino, si olvidaste por un instante quién es.
—Yo no olvido quién es. —Me cruzo de piernas —Debería despedirla y que mamá no se entere… aunque es probable que le llame la atención —Lo pienso un poco. No es algo que me agrade.
—Y estás segura de que el dinero no tiene nada que ver?
—No creo que tenga algo que envidiar. A menos que sea del tipo codicioso. — Es una vaga…
—Nunca se sabe. —Dice —Aunque si no es eso y solo está por trabajo ¿la dejarías?
—Supongo que sí, su padre es un cerdo, pero ella no tiene la culpa.
Sonríe quedamente —Si tu madre se entera de eso y de que tú ya sabías… se enfadará muchísimo.
—Esa es una opción, pero le pasa por mañosa —Gruño.
—No es por defenderla, pero ¿has visto a ese imbécil hablar? Mis madres lo odian. —Susurra. —Es una suerte de nazi conservador de la inquisición diciéndole a la gente lo que tiene que hacer y como tiene que vivir.
Lo peor es que es verdad, mamá no habla de ese imbécil y aun así muchos conocidos lo aborrecen. Una vez trató de entrar a la política y por suerte nunca tuvo tantos adeptos, además de los fanáticos de siempre.
—Quizá que cosas escuchó esa chica en esa casa, mansión o palacio que tienen —Bromea. —Quedó como un verdadero imbécil cuando tu madre se dio la molestia de responderle a un periodista. —Ríe bajito. —Mi madre aún se ríe cuando se acuerda.
Mamá y sus cosas, ella no aparece mucho en prensa porque mamá Noelle detesta eso, siempre quiso una vida tranquila. Pero la señora como es tan delicada para elegir las palabras hizo que los medios se hicieran un festín, luego de eso en todos los diarios podía leerse que las declaraciones del Sr. Grant era un traumado y/o un llorón.
—Y después necesitó que les filtraran las llamadas —Recuerdo. —Carajos, sabes cómo es mamá.
Fue una de las pocas veces en que mis madres no se hablaron por días.
Nos quedamos mirando sin saber que decir.
—Entonces se ve difícil—Dice. —Aunque siendo tú, esperaba que la sacaras a patadas.
—Si me hubiese enterado antes claro que sí. —Gruño. —Mira que venir aquí, mamá no había estado tan tranquila en años.
— ¿Te agrada? —Pregunta sin preámbulo.
—Es simpática, no te lo niego.
—Ya sabes a que me refiero Edwards. —Gruñe.
—Me parece interesante nada más.
— ¿Y apetecible? —Me mira a los ojos en busca de algo.
—No sé de qué hablas. —Frunzo el ceño sin mirarla, se sorprende.
—Tina… dijiste que le seguiste. —Exhala. — ¿Quieres matar a tu madre?
—Claro que no, yo amo a mi madre ¡no exageres! —¡Uno no piensa en la mamá cuando hace esas cosas!
—Muy bien, es cosa tuya, sólo te digo que no te metas en problemas.
—Bien —genial, soy una niña regañada. —No se repetirá nada, apenas la conozco. Fue eso y ya.
—Eso díselo a la Tina Tequila que llevas dentro—Bromea.
Maldita Chloe que me pone apodos y maldita Sam que los usa.
Nos quedamos atendiendo la conversación que se desarrolla en frente nuestro.
—…Y entonces fuimos al cine y cuando salió la muñeca horrible pegué un grito y Sam se burló —Se escucha. — ¡Ya me dieron ganas de volver al pasado y darle su merecido! —Mi amiga entrecierra los ojos—Debió haberme abrazado sensualmente.
—Chloe… ya sabes cómo es Sam—Dice tía Fer—Le gusta el terror, lo oscuro, la muerte —Ironiza.
—Genial —Murmura mi amiga.
—Ay yo no sé cómo terminamos juntas. —Arruga su pequeña nariz.
—Créeme, muchos nos preguntamos eso. —Hace una mueca—Pero lo importante es que lo pasan bien ¿no?
Sonríe traviesa. Miro a Sam burlona, se sonroja.
— Claro que sí —dice. — en el fondo es una dulzura.
Desde que la conozco siempre ha sido así, Chloe es como es, un terremoto lindo y agradable con mucha autoestima… que me da más material para joder a Samantha por supuesto.
[…]
Cuando vuelvo a mi jornada el lunes, hago lo mismo de siempre, noto cierta presencia ya conocida y extraña, por suerte todo pareciese estar como antes. Eso excepto que evito hablar con ella, aunque por lo visto no soy solo yo, lo peor es que no puedo obviar el hecho que ella esté. Intento que todo siga como está, mientras esté aquí, o le dure esto, creo que es mejor que nos mantengamos de esa forma. No quisiera estar presente tampoco en el momento en que la descubran. Enserio, me gustaba tomarle el pelo, pero hasta cierto punto; de mamá no sé que esperar…
Podría mezclar como no mezclar las cosas, pero ya con sentirse engañada yo creo su furia sería de los mil infiernos. ¡Si se jacta de controlarlo todo! ¡Aaah, mi madre! Ya no merece la pena pensarlo mucho. Maldita Ángela, no debió venir.
Frunzo el ceño.
… ¡Y ya voy a hablar con el abuelo! ¡Viejo traidor! ¡Por su estupidez tengo este maldito dilema moral! ¿Qué diría mi madre más cuerda? ¿Si le cuento podrá evitar contarle a Christine? Ahh…
¿Saben qué? Pienso indignada imaginándomelos a todos, ‘’hagan lo que quieran, no pienso hacer nada’’ me voy al carajo al ascensor. Tengo hambre y no es asunto mío sus planes, adiós me lavo las manos.
— ¿Piso? —Pregunta una voz conocida.
—Uno —Digo de mala gana, levanto la mirada viendo a la culpable de todo esto — ¡Tú! —Gruño.
—Si, hola a ti también—Susurra abriendo un poco los ojos.
No dice nada durante el trayecto, salgo y me voy a comer sumergida en pensamientos sobre lo que tengo que hacer en unos días, semanas… el aire escapa de mi nariz llevándose el agotamiento y ganas de mandar todo al carajo. Por mi estaría con una frazada en mi dormitorio con mi mascota viendo alguna serie. O tirada en el jardín… también con una frazada y mi mascota.
Me voy a sentar, recuerdo lo hambrienta que estoy, tomo mis servicios mirando de reojo la presencia conocida que se sienta a mi lado.
— ¿Qué tal? —Dice Sam.
—Aquí —Digo comiendo de mejor ánimo. —sumergida en el calendario.
—Pobre Tina — Dice. — ¿No quieres ir a ese viaje de nuevo?
—No mucho—Pero lo haré, así soy yo, me quejo en el camino, pero igual lo logro. —…Saldrá bien —Digo positiva.
—Claro que sí, déjate llevar, y aprovecha el cambio de paisaje.
‘’Oh por dios, no’’ pienso, la última vez que casi me dejo llevar hubiese hecho confuso un asunto que quiero que sea ajeno.
—Si, todo mejorará —Ahora soy positiva, me haré la que no sabe nada y ya. ‘’Excelente’’, Sonrío.
—Que miedo —Bromea Samantha. — ¿Qué tal el trabajo?
—Estupendamente —Digo.
—Eso es bueno, lo importante es que estés tranquila.
—Estoy tranquila.
—Eso puedo verlo —Sonríe.
— ¿Y tu esposa? —cambio el tema, mirando alrededor.
— Por ahí viene, ya sabes que se toma su tiempo.
[…]
—Buenos días —Me saluda la asistente encargada de los practicantes—Ha llegado la nueva promoción en práctica, necesitamos la firma de la directora Diaz.
—Holaaa —Sonrío coquetamente. Me mira, como ‘’ya empezó’’
¡Carajos! Veo detrás de ella una fila de estudiantes en uniforme blanco con celeste. Con el logo de la institución.
—Ellos pueden ponerse cómodos, pero si la Dra. Díaz no aparece, tendrás que acompañarme.
—No. —Dice.
Bueno una vez salí con ella y no la llamé más.
—A la oficina —Digo ácidamente. —Los esperábamos media hora más tarde.
—Bien.
— ¿Y cómo ha estado?
—Estupendamente.
— ¿Y qué me trajiste de bueno? —Digo echándole una mirada a la fila. —Se tardaron, los nuevos estaban sin asistente.
Antes de que responda se abre el ascensor y la directora Diaz ya está aquí salvando la situación, a pesar de que estuvo en la época en que se fundó este hospital (mentira) le aplaudo la vitalidad y puntualidad.
—Buenos días—Saluda. Usan el mesón de recepción para firmar unos papeles, luego la directora me encarga la distribución y se retira a su oficina.
Sólo se detiene para dedicar una sonrisa y un saludo sospechosamente afectuoso a la Dra. Que viene llegando dos minutos tarde. Intercambian un par de frases y la aludida mira hacia el frente y hace una mueca. Si, estás pillada.
— ¡Cinco minutos tarde García! —Gruño.
— ¡Sólo fueron dos! —Responde. La encargada le da una mirada curiosa y vuelve a llamar a sus alumnos. Ellos se apresuran a obedecer.
Les doy la bienvenida al hospital y decido que se distribuyan como mejor les parezca. Sólo deben presentarse, les envié un mail a los del pasillo, sorpresa no será para nadie.
Excepto tal vez García. Rodeo los ojos.
Toco la puerta del Dr. Myers y hacen pasar a una Srta., luego Alfonso, luego las Dras. Y al final, no hace falta que toque la puerta porque la aludida viene caminando rápidamente mientras se toma el cabello.
—Dra. García. —Digo con reproche.
—Hola —Dice perdida a los alumnos — ¿Qué onda? —Pregunta. Sonríen.
No me pego con la palma en la frente porque echaría a perder más la situación
—Por fin tendrás asistente García —Digo. — ¿Algún valiente?
—Pongo música —Dice sonriente.
Varios levantan la mano incluida la encargada.
—Si, si, tú no —Gruño. Le mandaría un hombre para que no se haga la simpática, pero seamos sinceros, la mayoría aquí son mujeres. Así que preguntan el día y le toca a una morena algo delgaducha.
—Mi más sincero pésame —Digo mientras pasa. Luego me dirijo a los pasillos donde los asistentes están con licencia médica, o ya no están por otros factores. Al final todos quedaron cubiertos, me aseguré de yo no tener ninguno sobrante… para mí.
Si, me gusta trabajar sola.
— ¿Y usted? —Me mira la encargada. — ¿Otra vez zafándote?
—Lo hice para quedar contigo —Bromeo.
—Ajá. —Mira su celular. —Bueno, tengo que volver al instituto. Cuídate.
—Igual —Digo sin interés entrando a mi box.
Bah, ella se lo pierde.
Empiezo a trabajar hasta la hora de almuerzo. Al bajar, veo al grupo de Ángela, antes Angélica riéndose tan estrepitosamente como siempre, pero con nuevos miembros en la mesa.
Vaya, nos salió un grupo diferente. Muy bien, usualmente todos andan separados en lo suyo.
—Qué tal jefa, nueva promoción —Saluda Chloe.
—Eh si… — ¿Cómo que jefa? — me alegra que se lleven bien como un equipo y esas cosas.
—Tú no eres buena para hacer equipos ¿eh? —Comenta.
Chloe ya lo sabe todo. O, mejor dicho, lo supuso todo.
—Tienes razón ¿comamos?
—Ajá, Sam al parecer está ocupada así que estaremos las dos por un rato —Saluda a los chicos de mi piso y le ofrecen sentarse con ellos. Así que nos sentamos a un costado y comenzamos a hablar del fin de semana.
Miro a los demás, se están contando cosas de la universidad y de la vida, mis colegas animan a los practicantes a dar lo último de si en lo que les queda, lo que me deja una sensación bastante positiva con respecto a la gente que contratamos este año. En unos puestos más allá Josefa conversa muy animada con su asistente, una chica bajita con gorro de rastafari, entiendo para donde va eso. Otros puestos más allá Trini conversa con un chico que al parecer no puede creer su suerte y en el de al fondo, Ángela sonríe a la joven mientras le cuenta vaya a saber qué cosa.
—Se ve un buen inicio de semana —Sonríe Chloe. —Mira lo que te pierdes.
Gruño.
—Eres tan social y asocial a la vez —Dice sonriente.
Gruño.
—Ay, gruño, gruño, gruño —hace una mueca.
Gruño.
—Yo no sé quién aguantaría esa personalidad ¡Hump! —Levanta su nariz.
—Bueno, por suerte hoy nadie. —Digo comiendo. —Sola trabajo mejor.
—A veces eres algo Sam ¿sabes? Siempre creyendo que pueden todo solas. Pero no, necesitas a tu Chloe. —Bromea.
—Yo no necesito ninguna Chloe.
—O tal vez una Sam.
—Por dios no —bromeo.
—O tal vez una —Dice pensativa. Angela se levanta y la saluda antes de ir a dejar sus cosas. — ¡Angélica! ¿Qué tal?
¡Oh! Chloe no sabe nada aún…
—Hola Chloe, bien, ¿y ustedes? —Sonríe suavemente.
Angela tiene siempre tiene esa aura de desastre controlado… en el trabajo.
—Bien —Decimos, acomodo el codo en la mesa viendo a Chloe cagarla.
— ¿Ange saldrías con Tina? — Bromea. —Suponiendo… obvio. Es para un estudio de Tinas.
Frunzo el ceño y la quedo mirando.
Ella no cambia su expresión, hace como que lo piensa y cuando Chloe me mira por un instante noto un dejo de malicia en sus ojos.
—Claro, sería interesante —Responde. —Seriamos buenas amigas.
‘’Ja… ja… ja’’.
—Vaya, ¿ves Tina? tienes una amiga en potencia. —Ella sonríe y hace una mueca burlona y creída cuando Chloe no la ve.
¡Finges ser buena Grant!
—Lo pensaré —Ironizo.
—Gracias por considerarlo—Dice sin cambiar su expresión de tranquilidad —Nos vemos Chloe, nos vemos… —Hace una pausa —Tina. —La miro de reojo.
—Nos vemos —Se despide Chloe.
Se aleja.
—Ange es agradable, no se exalta, pensé que se sorprendería —Dice pensativa Chloe.
—Contigo uno puede esperar cualquier cosa —Hago una mueca.
— ¡Oye! De nada—Ríe. En eso su rostro expresa preocupación — ¿Y dónde carajos está mi chica? —Hace como que gimotea.
—Viene llegando—Digo mientras Sam se acerca tranquilamente.
— ¿Y tú? —Chloe frunce el ceño.
— ¿Yo? —Sam pone cara de no entender.
— ¡Por qué vienes con tanta tranquilidad si yo te extraño! —Hace un puchero.
—Eeeeh… —Pestañea. —Trabajo.
— ¡Eso dijiste ayer, y anteayer, y en el ayer del anteayer! —Junta las cejas.
Me río.
—Pobre Sam explotada. —Canturreo.
—Tu madre, Christine —Dice simplemente mientras bebe un refresco— cuando mi mamá le dijo que yo quería aprender de los mejores se lo tomó muy personal y me cita cada vez que hay algo interesante, en su idioma. Ayer me pidió ayuda con uno de sus cadáveres —Hace una expresión de incredulidad. —Mi madre se refería a traumatología, no a motociclistas sin casco. —Mira su comida. —Ni quemados, ni ahogados…
—Entendimos —Dice Chloe. — ¡Tendré que cruzar palabras con esa tal Christine!
—Suerte— Digo mirando a Sam. Si alguien puede decirle sus verdades a mi madre además de mi madre Noelle, esa es Chloe o mi madrina, tía Gabriela.
—Aunque una vez amenazó con encerrarme en un subterráneo —recuerda. —Dice que se me acabará lo insolente.
Típico de mamá…
— ¿Y qué le dijiste?
— ¡Que no me arrepentiré de nada por supuesto! — me señala motivada.
—Tú eres la valiente —Bromea Sam.
—Desde luego, chiquita —Guiña el ojo.
‘’Chiquita’’ joderé a Samantha con eso después.
Angela G.:
Me despido de mi asistente, Astrid; una chica de veinticinco años, morena, algo más baja, y con un tatuaje genial en el brazo. Suma puntos que no joda por la música, y se me hacen muchas cosas más amenas y rápidas; sin duda, un buen apoyo.
Luego de quitarme el uniforme, bajo hasta el primer piso, en lugar de ir al estacionamiento veo un WhatsApp de mi querido y tierno hermano Enrique.
—Hola. Te paso a buscar ¿Dónde estás?
Levanto una ceja evaluando mis posibilidades, sé que hay unas consultas dentales más hacia el centro, camino un par de cuadras y le indico la calle más cercana. Como es tan prudente, una gran limusina se detiene atrayendo las miradas de algunos curiosos, me pongo el gorro de la sudadera y entro antes de que salga el chofer y arme otro revuelo.
—Si, discreción... una gran cualidad... —Empiezo.
—Ángela, seré breve, tenemos viaje. —Dice simplemente. Lo quedo mirando, yo muy informal y el de traje con el cabello muy laminado. —Todo el resultado de lo que fuimos a hacer allá a tierras lejanas de Norteamérica está esperando. —Se le ve motivado.
—Imaginé que sería pronto—Digo revisando correos. —Dime que no es el jueves. —Martina me mandará al carajo.
—Tienes suerte —Responde—Con que estemos el sábado basta. Lo más importante es la reunión, luego es decisión personal asistir a la celebración. —Mira hacia la ventana. —Aunque se espera que lo hagas.
— ¿Y papá?
—Dijo que estaba viejo para eso—Responde. Sonríe —Y antes de que me digas que no, asistiremos.
— ¿No tienes pareja? —Pregunto condescendiente.
—No es necesario llevar, así que deja a tu amigo acá. Iremos en representación del grupo Grant.
— ¿Y quién cuidará este culote cuando esté ebrio? —Me espanto.
—Compórtate. —Dice. —Papá dice que sabe que lo harás bien.
—No sé si asustarme o no. —Respondo con sarcasmo —Desde luego que lo haré, pero no por papá— Si no por lo que es mío. ¿Además soy yo la que haría el ridículo o no?
—Muy bien, nos vamos el viernes en la tarde, así que tendrás tiempo para ese trabajo tuyo.
—Excelente. —Al menos no tengo que soportar a una Edwards.
Luego de coordinar unos temas, Enrique tiene la
…