Capítulo 24 de Mi Pareja Perfecta 4, de brity

‘’El aniversario de Matrimonio II’’

El día del evento.

Martina E.:

Me miro al espejo y suspiro. Suspiro nuevamente, suspiro más.

¡Necesito una bolsa!

‘’No Tina, ¡tú puedes!’’ Me digo. ‘’Eres fuerte… siempre lo has sido’’. Cierro los ojos y miro el vestido verde en mis manos, la suave tela se desliza por mis manos mientras me armo con toda la fuerza de voluntad para vestir semejante color. ¡Amas a tus abuelos Martina! ¡Hazlo por ellos! Recuerdo las palabras de Chloe ‘’El verde es el color de la serenidad, calma y paz…’’ inhalo, los ojos de mamá son verdes y esos no trasmiten paz… ¡pensar en ello no ayuda!

Me ofrecí para recibir a los invitados, debo sonreír en este día especial, es mi deber. No es que no esté feliz, lo estoy y enormemente, es sólo que me siento extraña.

Trago saliva y termino de vestirme. Tocan mi puerta.

−Adelante −Digo en un tono que pareciese que estuve recientemente en una crisis de algo.

Mamá Christine entra y se queda de pie en el umbral, sonríe. Elevo mis comisuras con esfuerzo y levanto las cejas como diciendo ‘’Bueno, aquí me tienes’’

−Te ves hermosa −Cierra la puerta −Ya me preguntaba porque no bajabas, tuve que recibir gente por ti.

−Lo… lo siento −Digo.

−Me imagino el esfuerzo sobrehumano que hiciste −Sonríe −Pero quiero que sepas que ese color te sienta muy bien, tus abuelos estarán muy complacidos. −Asegura. −Y tu madre probablemente se desmayará.

−Mamá −La reprendo por eso último. −Qué bueno que te guste porque no me verás usándolo de nuevo. – Mira hacia el techo harta por un segundo.

−No entiendo por que siempre negro, pulga.

−Me gusta −Asiento.

−Sí, sí, ya me lo dijiste hace años −Miro su reflejo en el espejo a espaldas de mí. Sonreímos, ella me abraza, deja un beso en mi mejilla y desliza sus manos por mi cuello.

−Y eso −Digo viendo un elegante collar plateado y brillante con unas piedrecillas negras desperdigadas en él. −Esto no es algo que suceda a menudo.

−Es un regalo −Dice −Se que no es mucho tu estilo… −Empieza.

−Gracias mamá −No tiene que decir nada. Queda genial con el verde.

−No había con pinchos, púas o calaveras… −Bromea.

−Muy graciosa −Gruño −Te ves tan hermosa y elegante como siempre anciana. Ya lo sabes. −Viste un vestido lavanda liso largo, apegado a su figura.

−Obvio −Responde condescendiente. − ¿Bajamos?

−Ni siquiera me he peinado.

−Yo lo haré −Dice.

− ¿Acaso sabes peinar? −Frunce el ceño.

−Se peinar y maquillar desde antes que nacieras pulga.

¿Mamá qué no sabe? ¿ser sutil?

Luego de un rato que pensé que sería más corto… bajamos con mamá para encontrarnos a un distinguido abuelo ataviado con un elegante traje chaqué; erguido y caballeroso besa la mano de Isolda Florent, la madre de Aida.

− ¿Y la abuela? −Susurro a mamá.

−Debe estar por aquí cerca con Noelle −Responde mirando a ambos lados −No veo el culo de tu madre cerca.

−Oye, que nadie te oiga decir eso −Entrecierro los ojos. Es mi amada madre de quien habla.

Me mira burlona y saludamos. El abuelo sonríe como si no diera crédito a sus ojos, me mira encantado, sonrío algo avergonzada, sólo por eso todo este esfuerzo ha valido la pena.

− ¡Dichosos los ojos que te ven! −Exclama sumamente sorprendido. Traigo el cabello recogido, vestido, tacones, collar, me faltan los guantes y me veré lo suficientemente estirada.

−Te ves hermosa Martina, ¡ese color te queda soberbio! −El único que me ha visto…

Se acerca y besa mi frente.

−Abuelo, tu siempre estas lindo −Digo enternecida− te ves como todo un príncipe.

−Lo soy −Bromea− Imaginarás como tu abuela quedó prendada de mi en un instante −Sonríe.

Se escucha una risotada aguda.

−Sí… claro. −Se ríe la Sra. Florent− Yo estuve ahí − El abuelo pone cara de pocos amigos, lo miro burlona.

−No me extraña. ¡Pero de todas formas aún así más tarde renovarán votos! −Lo animo.

− ¡Es verdad! ¡Hoy confirmo y reafirmo mi amor eterno, compromiso y lealtad! −Dice firmemente. − ¿Y mi mujer?

−Ya arrancó del país −Dice mamá. −Nah, Noelle la está ayudando con todo, iré por ellas.

De seguro deben estar cotilleando, mejor dicho.

El abuelo se queda con su amiga de años y yo preparo mi mejor sonrisa para recibir a los invitados. Hay personas que se ven habitualmente en la mansión, otras que he visto en el hospital, en viajes, en celebraciones, en reuniones, comida, clubes de campo, otros que son familiares lejanos del abuelo que no se ven mucho, pero que, para mi desgracia, me ven como si fuese una impostora. Otros amigos de años de mis abuelos…

−Ánimo Martina, sonríe. −Dice Aida con una copa, rodeada de un grupo de cuatro rubias que liberan risitas tontas que deben ser de su familia− …Aunque no sea lo tuyo.

La miro con los dientes apretados.

−Buenas tardes, hermosa jovencita− Un anciano algo encorvado, de barba rala y bastón como el abuelo captura mi atención –¿Imagino que usted es Martina Edwards? −Sonríe burlón después de una leve inclinación.

−Si −Digo en un hilo de voz sorprendida, no es su edad ni su forma de ser lo que llaman mi atención, son sus ojos… burlones, grises y profundos … como los de…− ¡Bienvenido! −Doy un respingo y tomo su invitación. Todo parece marchar bien. −Adelante por favor −Me hago a un lado despejando el camino algo aturdida. Él es…

−Vamos Julio −Dice avanzando lentamente con un hombre nervioso detrás de él.

− ¡Señor Grant! ¡Por favor! −Gimotea− ¡Debe tener cuidado! ¡Si hubiésemos traído su silla!...

¡Es el abuelo de Ángela! ¡Por Dios es obvio! Abro la boca olvidando como debo comportarme. ¡Nunca lo había visto! ¿O sí?

−Nada de sillas, ¡debo ejercitar! ¡y hoy es un día importante! −Dice enérgico. Da una mirada digna y serena al camino, toma su bastón y avanza lentamente junto a un hombre de traje que lo mira bastante alerta.

Aida se adelanta y lo saluda con sumo respeto y fervor. Luego la cantidad de gente es sorprendente, si quiso pasar desapercibido no lo logró. Pero para mi sorpresa saluda tan alegre y acostumbrado a esto que debí haberlo imaginado…con la célebre persona que es. La cantidad de gente se disipa. Incluso para terror mío; sale mi madre a saludarlo. Intercambian un saludo afectuoso, un par de frases y lo acompaña para ingresar a casa. Camina suavemente y conversa con su guardia asegurándose de que todo esté bien.

Vaya… me sorprenden. Supongo que hoy no hay cabida para viejas rivalidades de sus hijos.

−Hola −Dice una voz familiar que me relaja los nervios.

− ¡Samy! −Gimoteo abrazándola. A la mierda el protocolo. − ¡Sálvame! −Libera una risita y me aprieta entre sus brazos.

− ¡Y Chloe! −Se anuncia Chloe bromeando. − ¡Te ves tan linda! −exclama.

−Oye, parezco un musgo −Bromeo. −Pasen chicas, recibo la invitación de Chloe.

−Yo perdí la mía −Se excusa Sam.

− ¿Enserio? ¡Eso lo esperaba de mí! − Se sorprende Chloe.

−Entonces lárgate. −Le digo. −La señorita se queda. −Le guiño el ojo a Chloe. −…Es broma, pasen.

Ellas entran y Sam se queda conmigo. Chloe acepta de inmediato lo que ofrece un joven.

−Tomen chicas, espumante −Sonríe.

−Yo no puedo beber, soy la anfitriona. −Digo.

−Unos sorbos y ya. −Me dice la mala influencia de Sam−Ya sabíamos que estarías estresada−Mira hacia dentro −Lo bueno es que al parecer ha llegado la mayoría.

Acepto lo que me ofrece y sigo saludando mientras las chicas se quedan a una distancia prudente y me distraen cuando no está nadie.

− ¿Y qué tal la tarde? −Pregunta Sam mirando al grupo de rubias, que nos miran de reojo. −Se ven simpáticas −murmura con sarcasmo.

−Son simpáticas −Digo en el mismo tono. −Todo sea por los abuelos. −Con mis madres debemos encargarnos de que todo salga bien. Los amamos y queremos que no tengan que hacer nada más que renovar sus votos, alianzas y cosas cursis.

−Esa es nuestra Tina −Dice Chloe. −A todo esto, ¿a quién invitaste?

La miro de reojo, ¡maldita Chloe!

−A nadie −Respondo. −Tengo mucho trabajo.

−Ahm yo pensé… −Empieza.

−Pensaste mal. −La atajo.

−Pero…

−Soy la inigualable Tina Tequila.

−Aish, bien −Dice enfurruñada. Sam me mira burlona.

Luego de que no queda nadie más, entro a la mansión para asegurarme de que todo esté bien con mis abuelos, pero ellos están de lo más felices conversando aquí y allá, puedo notar que el abuelo de Ángela y mi abuelo tienen una excelente relación. Básicamente porque no se han separado de sus cotilleos en todo el rato que llevan.

−Eh mamá −cuchicheo − ¿Ese es Enrique Grant?

−Sí. Es Enrique Grant padre, creo que ahora abuelo −Dice sin interés.

− ¿No te desagrada? −Pregunto.

−No. −Responde. −Y si así fuese no diría nada.

− ¿Y eso? −La quedo mirando anonadada, mi madre ‘’no diciendo nada’’ si existiera ese paquete de expansión de Christine, lo compro.

−Porque él es el padrino de bodas de papá. −Se explica, me da una miradita −Y también es mi padrino.

Abro la boca.

−Te van a entrar moscas −Sonríe.

− ¡No puedo creerlo! − ¡Mamá nunca cuenta estas cosas!

−Pues créelo −Levanta una ceja −La cercanía entre nuestras familias dio pie a que se formen… expectativas. −Dice suavemente.

−No voy a preguntar cuáles. −Odio esa maldita historia.

−Mejor −Dice secamente. La miro de reojo.

Luego de un rato, me doy cuenta de que la tardanza en la ceremonia de mis abuelos es porque esperaban al mismo sacerdote que ofició su boda… realmente no sé cuál es el valor si ya estaban casados por civil. Un anciano de aspecto de estar en las últimas habla lenta, pero firmemente mientras mis abuelos se miran sonrientes y se toman las manos. Sonreímos cuando renuevan sus votos. Cuando me toca presentar los nuevos anillos y cuando se besan. Se huele el amor, un arduo camino de obstáculos que pocos completan. Ni yo me imagino durando tanto, no me da la paciencia.

Cuando vuelvo a mi posición Mamá Noelle está a mi lado hipando, rodeo su espalda con mi brazo derecho mientras mamá está más cerca de sus padres. Al finalizar son todos invitados a un banquete. Con todo esto ni hambre me ha dado.

− ¿Tengo que seguir con vestido? −hago maña a mamá Noelle − ¿Cuándo podré liberar a Sandy? −Está en su establo en otro lado de la mansión. Mamá dijo que, si escapaba y arruinaba la ceremonia, le pondría una manzana en la boca.

−Sí, te ves bellísima. −Responde. −Cuando se vayan todos.

Asiento de mala gana, pero aceptando que tiene razón.

Vamos a felicitar a mis abuelitos, nos sacamos miles de fotos, los dejo con sus viejos amigos y me junto con las chicas.

− ¿Tina puedo usar tu baño? −Gimotea Chloe.

−Si… pero hay cientos. − ¿Por qué el mío?

−Son demasiados y en el tuyo no hará nadie −Dice − ¡No puedo esperar!

−Bien… solo tira la cadena−la molesto

− ¡Desde luego! ¿Por quién me tomas? −Se va con el mentón levantado.

Sam la mira con interés.

−Ni siquiera lo intentes… −Le digo.

Hace un puchero apenas notorio. Pero se queda conmigo.

[…]

Ángela G.:

Mañana antes de la celebración.

Miro la entrada que me entregó Samantha.

‘’ ¿Voy o no voy? No. ¡Me descubrirán! …Sí. Tina quería verte. No. Se enojó el otro día… Sí. ¡Quizá te dé un besito! …No. Quizá me eche y todo habrá sido en vano. Sí, me consideró para una ocasión importante. No… pensará que soy intensa… ¡Es propiedad privada Ángelaaa!’’

Me llega un papel.

− ¡Oye! ¡Marica! −Gruño interrumpida.

− ¿Marica quién? ¿Marica yo? −Bromea Omar señalándose. − ¿Qué te preocupa?

−Quiero ir a… un lugar y no puedo −Hago un puchero.

−Si no es propiedad privada no pueden prohibírtelo ¿o sí?

−Es propiedad privada.

Me mira serio, hace crujir sus nudillos.

− ¿Siempre pensé que llegaría este día… lo haremos al estilo ‘’La casa de papel’’?

−No iremos a eso −Río. −Sólo quería ver a una amiga.

−Entonces vamos a ver a Tina, anotado.

Lo miro entrecerrando los ojos, me devuelve la mirada inocente.

−Tal vez −Me cruzo de brazos.

− ¿Y por qué no le avisas? De seguro te recibirá. −Mueve las cejas −Con los brazos abiertos.

Le cuento el problema.

−No te descubrirán −Dice. −O tal vez si y mueras.

− ¿Por qué lo crees?

−Por que primero no saben que vas, segundo no estarán pendientes de eso, tercero, no eres del tipo que le gusta salir en revistas y fotos o redes sociales, así que muy conocida no eres. Cuarto; es más difícil que te vean en una multitud que si fuese algo con pocas personas, conociéndolos estará repleto… y la mejor parte es que tienes una entrada… y a mí.

−Tal vez podríamos robar un banco… −Digo pensativa. Espabilo. − ¡Cómo sea! −Lo pienso mejor− Vamos, pero más tarde, no quiero interrumpir nada.

−Le contarás esto a tus nietos −Se ríe.

Ah no, nietos no.

−Eso si no me podré ningún vestido ni nada, andaré escondida. −Si arriesgaré mi culo que sea vestida como quiero.

Omar lo piensa mejor.

−Ponte ropa oscura al menos −No le da importancia. −Yo te llevo.

−Gracias −ahora es cuando canto internamente ‘’porque un amigo es una luz…’’ − ¿Podrías esperarme un rato hasta que encuentre a Tina? −Si no correré como alma que lleva el diablo.

Intentarlo no cuesta nada.

Vamos en auto, al final está tan abarrotado de ellos que pasamos bastante desapercibidos. Bueno, eso si no tomamos en cuenta el lujo. Se observa un helicóptero a lo lejos.

Entro y me doy cuenta de que no hay nadie para entregarle el papel. ¡Carajos llegué muy tarde! Lo olvidé… pero antes de que me devuelva, un mastodonte de dos metros de altura y hombros anchos me tapa la entrada.

−Buenas tardes Srta. ¿Su invitación? −Se la entrego calmadamente. Mira mi vestimenta ¡Carajos los pantalones! ¡Pensé que estos Edwards serían más modernos!

−Tuve un accidente jugando polo, cubrí mis piernas −Digo con el tono más ‘’niña rica malcriada’’ que usa Catalina en los clubes de campo.

−Todo bien, bienvenida Srta. Adrada.

−Gracias −Digo muy satisfecha de mi misma.

‘’ (…) Y el premio a la mejor actriz de reparto es…’’.

Me acerco cuidadosamente al grupo de gente que entra a la mansión, al entrar al recibidor puedo ver el ascensor apagado. Me imagino que la parte pública es sólo el primer piso.

Trato de subir las escaleras y veo a más mastodontes que me dan una mirada de reojo, todos con traje, pasan horriblemente desapercibidos.

Genial, ya se dieron cuenta de que existo. Pongo cara de que olvidé algo y salgo de la mansión.

Miro de reojo y veo un gran árbol al lado de una ventana que, si no me equivoco, es de las que quedan frente al pasillo del segundo piso.

‘’Nah, no estoy tan loca’’ me digo. Si me caigo llamaré la atención en más de una forma. Miro a todos lados, me río traviesa y veo si hay alguna cámara o guardia atento.

…

Bueno, si estoy loca.

Martina E.:

Me siento con mis abuelos, el abuelo de Ángela, la Sra. Florent que no para de tomarle el pelo a papá, unos primos del abuelo, mis madres y mis amigas al lado… ok, solo Sam. Por suerte soy una maldita regalona de mis abuelos y puedo tener a mis amigas al lado.

− ¿Y Chloe?

−Aún no baja−Susurra. −Eso le pasa por ebria, descuida. Va a volver…

−Ok… −Esperemos, si esto sigue así en un rato iré a ver.

Ángela G.:

Subo el último tramo y miro el precioso balcón cada vez más cerca, hago ruiditos de esfuerzo. Voy a mi ritmo ya que a estas alturas las ramas frondosas de hojas me cubren bien de la vista. Doy un vistazo alrededor entre las ramas, a veces algunos tipos hacen recorridos, pero no muy cerca de aquí, más hacia los extremos de los jardines. Cuando desaparecen de la vista, doy un salto, caigo al balcón y me quedo ahí agachada.

Empujo la ventana del dormitorio de invitados donde me escondí la anterior vez que vine aquí, es una suerte que el personal la haya dejado. Abro la puerta para mirar con precaución a ambos lados del pasillo, salgo prácticamente de puntitas y toco la puerta del dormitorio de Tina sabiendo que quizá no está. Como nadie responde, me imagino que debo entrar…

Pestañeo un poco asustada, ¡estoy invadiendo su dormitorio! hay probabilidad de que se enoje… ¡ya me estoy ganando unos buenos años en la cárcel solo por estar aquí en el pasillo! Cuando decido que mejor le mando un WhatsApp y la espero en el balcón, escucho un ruido en las escaleras. Rápidamente tomo el pomo de la puerta y la giro cerrando los ojos, doy un paso. Algo me aprisiona.

− ¡Sabía que vendrías por mí! −Escucho una voz más aguda que la de Tina pero conocida. Abro los ojos de golpe y mis labios forman una línea recta. −Me dolía el estómago, pero ya estoy mejor −Gimotea. Bajo la cabeza para ver la coronilla castaña clara de Chloe, quita la frente de mi pecho y me queda mirando. Pegamos un gritito separándonos un metro. Me pego con la puerta.

− ¡Tu empezaste! −me pongo el parche antes de la herida.

− ¡Pensé que eras Sam! −Exclama −Joder miden casi lo mismo. −Mira hacia arriba.

Se abre la puerta del dormitorio, me aparto de la pasada y Tina me mira como si no diese crédito a sus ojos, ni siquiera puede disimular su expresión de incredulidad, ignora mi descortesía al quedar mirando su vestido con la misma sorpresa. ¡Tina con verde! ¡Le queda genial! Después de mi polerón gris jamás pensé tener ese privilegio.

Hablando de eso no me lo ha devuelto…

− ¿Qué carajos pasa acá? ¿Qué haces aquí Ángela? −Chloe frunce el ceño y me mira con extrañeza, acabo de darme cuenta de que me dijo mi nombre real.

−Eh… −Digo. Trago saliva −Puedo explicarlo. – Muestro las palmas. ¡Enserio puedo explicarlo!

−Claro que lo harás −Espeta. −Chloe ¿Nos disculpas? Además, Sam ya está preguntando por ti.

−Está bien −Dice −Pero que conste que ella casi me agredió −Se va.

La apunto con las cejas juntas.

− ¡Eso…! ¡Eso es mentira! −exclamo. − ¡Me confundió con Sam! −Digo rápidamente. − ¡Te lo juro!

Tina cierra la puerta sin quitarme la vista de encima.

Es oficial, creo que me entregará a la policía. ¡Confundí todo! ¡Yo pensé que se alegraría! Tal vez debería empezar a correr…

− ¿Cómo llegaste aquí? −Mira mi jeans y sudadera negra −Y como entraste con esas prendas. −Levanta una ceja entretenida.

−Eeeh −Digo de nuevo. Ahora es cuando odio los malditos bolsillos de la ropa de mujer, Tina saca la invitación que hasta ahora se asomaba por uno de ellos.

−No me digas… −Gruñe.

−Yo… la robé. La vi por ahí.

−No me mientas, Sam es demasiado precavida para olvidarla ‘’por ahí’’. Ya voy a hablar con esa.

− ¡Perdóname! ¡No es su culpa! −Exclamo − ¡Es que yo no sabía como entrar y que nadie me viera! No quería que ninguna tuviese problemas, y pensaba esperarte… ¡No aquí! En el balcón, pero escuché tus pasos al parecer… −Me interrumpo. ¡Hablé de más!

− ¿Cómo llegaste al balcón? No se podía subir las escaleras…−Se sorprende imaginando lo peor.

−EEEH− repito.

− ¡Deja de decir ‘’eh’’! −dice irritada.

−Escalé el árbol −Digo poniéndome roja ¡maldita sea! −Quería verte un rato y lamentaba haberte dicho que no, iba a esperar allá… − ¡Tengo que enviarle un mensaje a Omar! −Era… una sorpresa −Piensa rápido. −Es muy importante no ser descubierta, así que … −Me mira más incrédula todavía.

A ver vísceras, ¿dónde se fueron?

Líbera una risita

−Estás loca Ángela Grant −Ríe−Tienes hojas en la cabeza, ¿no es la mejor presentación sabes?

−Perdón por lo poco−bromeo nerviosa ¡es poco, pero es trabajo honesto!

Se cruza de brazos

− ¿Qué voy a hacer contigo? ¿Abajo está tu abuelo sabes?

¡Vaya! Así como va el día me dará un infarto. Aunque era obvio que vendría.

− ¿Podrías no delatarme? −Sonrío lastimera−Bueno, ya vine… que tarde es… −Me despido.

−Tú no te irás −Dice simplemente poniendo el seguro. La miro vacilante, miro de reojo la posibilidad de una ventana abierta.

Lentamente sube las manos a sus hombros y se va quitando el vestido.

Abro los ojos a tope.

−Tina… −Susurro cuando camina hacia mi ¡Dios está semidesnuda! −Abajo están todos −Digo apenas. Sujeta mi cuello para inclinarme y rodeándome con sus brazos me besa.

−Que miren −dice ojos luego de un momento −Sabía que vendrías. −Sonríe, sonrío a mi vez, la acerco de la cintura y sinti

…