Capítulo 8 de Mi Pareja Perfecta 2, de brity

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Noelle

''Definitivamente cortaron la luz'' pienso en el sofá con una frazada y el living con más velas que otra cosa.

Suena mi celular.

— ¿Aló? — Lloro.

—Hola Noelle, ¿estás bien? — Escucho la voz agradable de Ale. Ella siempre es tan atenta.

— ¡Aleee! — Gimoteo — Más o menos, coloqué muchas velas. — Miro a mi alrededor viendo la claridad, y asustándome un poco con las sombras que se proyectan.

—No te quedes dormida con ellas prendidas o vas a quemar algo. — Dice preocupada

— ¡Pero si las apago no voy a poder dormir!

—Carajos cierto, bueno, aléjalas de tu trasero, prenderá primero. — Se ríe.

—Estúpida. — Me río.

— ¿Y qué le cuentas a tu linda amiga?

—Humm, está todo bien, aunque el trabajo algo complicado. — Apuesto mi bello culo a que esa perra hijita de papá tiene electricidad propia.

— ¿Por qué?

Y le cuento mi triste historia.

— ¡Qué miedo! ¡Nadie puede trabajar así! Es como cuando Kate me espía en secreto y cree que no lo noto ¡Aush! — Se ríe. — ¿Y qué harás?

—Supongo que aguantarla. — Me quejo. — Lo peor es que se cambió al piso donde estoy, así que a la más mínima me irá a molestar.

— ¿Y Gabi como lo toma?

—Ella me toma el pelo precisamente.

—No me extraña. — Escucho. — Bueno, pero tú eres una buena chica así que no debería hacerte problemas, aunque si los hace muy seguido hay dos posibilidades.

— ¿Cuáles? — Digo mirando una sombra horrible en la pared ¡que se mueveee!

…

¡Carajos es mi pie! Maldita ansiedad.

—Si te trata de esa manera diría que le desagradas a morir, pero me extraña que se deje golpear por ti... quizá le gustas.

Me río de buena gana, hasta el miedo se me pasó por un segundo.

—No seas idiota. — Me río más. — Que asco.

— ¿Es fea? — Escucho de la otra línea. — Es sólo curiosidad amo. — Escucho a lo lejos.

Suelto una risita. Humm ahora que lo pienso.

—Es atractiva. Pero está salida del infierno. — Digo mirándome el antebrazo.

— ¡Pobre Noelle! No entiendo cómo te puede pasar a ti algo así.

— ¡Es verdad si soy tan buena! — Lloro.

—Tampoco es para tanto. — Me molesta. — Por cierto, me aviso un pajarito que va a tu rescate.

— ¿Qué pajarito?

—Uno gigante, ¿así como un halcón?

Se escucha el timbre y pego un salto y creo que un grito por la risa de Ale.

— ¡No te rías!

—Enojona, ¡adiós te quiero!

—Adiós Ale, ¡también te quiero!

Abro la puerta y veo una sombra que me abraza.

—Siento tus bubis. — Lloro.

—Aprovéchalas. — Susurra Angie.

—Oye, son mías. — Escucho atrás.

— ¡Chicas! — Gimoteo feliz, pasan y miran mi living, se miran y empiezan a reírse.

—Parece un aquelarre.

—Tienes demasiadas velas Noelle. — Apunta Caro riéndose.

—Pesadas, vinieron a burlarse de mí. — Lloro.

—No. — Me abraza Angie. — Vinimos a hacer una pijamada. Trajimos comida y mujerzuelas.

Caro se deja de reír.

—Bueno las mujerzuelas no. — Se esconde detrás de mí.

—Faltaría sólo la película. —Apunto. — Sugeriría una romántica.

— ¡Yo antes de ti! — Dice Caro emocionada.

— ¡Pero si la fueron a ver al cine! — Se queja Angie abriendo unas bolsas.

—Una vez no es suficiente. — La apunto.

—Es verdad. — Asiente Caro. Admito que con Caro nos hemos unido mucho, sobre todo para salir al cine y comprarnos ropa, todas se escaquean para no ver nuestras cursilerías.

—Por suerte no hay luz. — Se ríe.

Alejandra.

—Debe ser horrible temerle a la oscuridad de adulto. — Comenta Kate recostada en la cama, pusimos una velita al lado de la lámpara.

— ¿Tú le temías? — Pregunto curiosa

—No, leía a la luz de la vela, le daba un toque antiguo. — Dice en su mundo.

—Sí y te hacías mierda los ojos— Bromeo.

—Déjame ser. — Frunce el ceño. — Tú eras la cuatro ojos.

—Tampoco era tanto aumento. — Arrugo la nariz.

—Eso dicen siempre. — Me mira cruel

—No me molestes ñoña. — Me quejo.

— ¿Me dijiste ñoña? — Me mira enojada. — El sillón se ve cómodo.

—Oh, entonces disfrútalo. — Bromeo.

— ¡Cómo te atreves! — Me empieza a hacer cosquillas.

Me río y me muevo desesperada hasta que caigo de la cama.

—Cuidado. — Dice Kate.

—No te preocupes, estoy bien.

—Es que si se cae la vela quemarás el cubrecama.

— ¡Gracias, amor! — Lloro del suelo. Me siento de nuevo. — Juguemos a algo.

— ¿A qué? — Me mira de reojo.

—A la mamá y a la mamá. —Digo coqueta.

—No. — Se ríe.

—Era broma, juguemos a hacernos preguntas y sólo responder como un ''Sí'' o un ''No''.

—Uuuh. — Bromea Kate. — Que miedo.

—Entonces Sí. — Digo recostándome y besándole la mejilla. — ¿Quién empieza?

—Yo. — Dice Kate. — ¿Te has masturbado desde que estamos juntas?

— ¡Kate! — Me quejo. — Menuda pregunta para empezar. — Levanta una ceja mirándome con esos bellos ojos que tiene.

—Seeeh... — Digo incómoda. — Pero pensé en ti amor — lloro. — Y en la del clima.

— ¡Ale! — Me empuja y me vuelvo a caer de la cama.

—Ya, ya, me toca. — Digo risueña. — Era un trío no te enojes. — Me empuja con el pie.

—Emm. — Digo sentándome rápido al lado antes de que me bote otra vez— ¿Lo has hecho por detrás? — Tómate esta Kate.

—Sí. — Dice sin más.

— ¡Por qué no me dijiste!

—No está dentro de mis favoritos, ni lo pienses.

—Y así me hacías bullying. — Recapacito.

— ¿Te has besado con una amiga que yo conozca? — Me mira.

—Kate, estás haciendo preguntas muy diabólicas.

—Sólo contesta.

—Pero...

—Es sólo un beso. — Me mira amenazadora.

—Sí. — Digo mirando mis pies.

— ¿Quién? — Se incorpora rápido.

Ok, parecemos amigas hablando de nuestros ligues.

—Era responder sólo un sí o un no. — Me enojo.

— ¿Quién?

—No te lo diré, fue hace muchos años y sólo fue un besito curioso.

—Ale...

—Ya, ya, eeem … pero no seas rencorosa, fue con Noelle.

—Eres una … — Dice entrecerrando los ojos.

—Hey, fue hace muchos años, ahora somos como hermanas. — Sentencio. — No hay absolutamente nada más que amistad. — ¡Amor créeme!

— ¿Cómo fue?

—No voy a responder eso. — Me río. — Tranquila, sólo estábamos un poco ebrias, nos besamos y ya.

—Hmm.

— ¡Amor! — Me indigno y tomo su mano. — ¡En mi mente sólo estas tú, porque das los mejores besos del mundo y te amo! — Beso su mano, su brazo sobre la ropa, su hombro, su cuello, su mejilla y su boca rápidamente.

—Y la del clima. — Bromea.

—Bueno es que ella es especial. — Me río.

—Siento que al final de este juego dormirás en el sillón una semana.

—Es broma. — La abrazo. — ¿Tú no has besado a Caro o Elisa verdad? —Las mato.

—Ahora que estamos siendo sinceras … — empieza.

— ¡Nooo! — Lloro.

—A ninguna. — Se ríe.

—Uf — Sonrío. — Ya te toca.

— ¿Admiras a alguien? Yo no cuento.

—Humm … — Buena pregunta. — A nadie realmente.

—Enserio, sé que no eres muy cercana a tu familia, pero ¿alguien?

—Bueno, amaba a mi abuela. — Que en paz descanse. — Pero no sé si la admiraba. — Digo pensativa. — Aunque era una mujer muy trabajadora, supongo que un poco ¿Y tú?

—A mamá. — Sonríe.

— ¡Aaah! — Digo con ternura.

—Sí, ella es genial. Debiste verla cuando cuidaba a los mellizos. — Se ríe. —Era una máquina. Recuerdo que papá cocinaba, porque demoraba demasiado cambiando pañales sólo a uno y en unos minutos ya estaba ayudándole con lo que faltase. Tenían todo en orden.

Me río emocionada.

— ¿Admiras su multifuncionalidad?

—Claro. Yo hago bien las cosas, pero una a la vez.

—Bueno yo no hago bien ni una. — Lloro.

—Sí, por eso no te admiro. — Bromea.

— ¡Oye!

—Es broma, tu puedes hacer que un día muy pesado sea liviano. — Se recuesta en mi hombro.

—Kate. — Suspiro. — Te amo.

—Y yo a ti. — Me abraza.

—Dame un óvulo. — Bromeo.

—No, son míos. —Se ríe.

—Kate … — Empiezo con una duda que me ha molestado. — ¿Alguna vez has pensado en ser mamá? — Pregunto curiosa sintiendo algo molesto en el estómago.

Mira al vacío.

—Si … lo he pensado.

Cierro los ojos.

— … ¿Y te gustaría? — Por favor que diga que no.

—Sí. —Dice sin mirarme. Asiento un poco ida.

—Ya sé que tú no quieres. — Susurra mientras la abrazo más fuerte.

— ¿Te molesta? — Murmuro apenada.

—No …

Miro las sombras de la pared. No, no le molesta. No tiene por qué, pero si siento un pesar dentro de ella y es que nos enamoramos sabiendo lo que a veces pensaba la otra.

Beso su mejilla y ella me acaricia la mano.

—Deberíamos dormir. — Dice luego de unos minutos.

—Pero si la noche es joven. — La molesto, después de todo es viernes.

—Mañana iremos a ver a Fer ¿no?

—Ah sí. — Recuerdo que en la tarde iríamos.

Nos metimos bajo las sábanas, la abrazo y la beso un buen rato. ¡Estúpido periodo que nos echas a perder la noche!

Bueno a una guerrera de verdad nada la detiene … Manoseo su parte inferior del pijama. Me ataja la mano.

—Ni siquiera lo intentes.

—Oooouh— Me quejo. — Bueno ya, ven. — Kate sonríe y nos acercamos lo que más nos es posible.

Estamos así unos quince minutos y el calor del inicio del verano nos empieza a torturar.

—Mi amor. — Susurro.

— ¿Hum?

—Tengo que decir esto a mi pesar, pero... aléjate. — Me río.

—Buena idea. — Me sigue y aprovecha de quitar unas frazadas.

—Tenemos que sacar unas. — Se queja sentada corriéndolas.

—Mañana. — Bostezo.

A la mañana siguiente.

Despierto casi pegada al borde de la cama, maldita sea que hace calor. Escucho el ruido del agua de la ducha, en unos minutos sale Kate con el cabello mojado vestida de short y polera.

Me enamoré.

Cuando me nota mirándola se recuesta sobre mí.

— ¡Ah! ¡Qué heladita estás! — Me deleito.

—Quiero vacaciones. — Gimotea

—Deberíamos tomarlas e ir a la playa. — Sugiero

—Esperemos un par de semanas, así cuando sea poco soportable nos largamos. — Propone.

—Ajá. — Tiene razón. — Empezaré a dormir desnuda.

—Soy humana. — Bromea Kate.

— ¿Me vas a manosear durmiendo? — La molesto.

—Eso ya lo hago. — Dice dándome un besito y poniéndose de pie.

… Horas después …

— ¡Son las últimas! — Se queja Fer en la parrilla.

—Muy linda. — Apunto su gorro. — ¿Quiénes más llegaron? — Pregunto viendo a Angie y Caro conversar con Sandra. — ¡Wow Sandra! — Digo sorprendida reparando en su vientre.

—Si … — Dice emocionada— Pero dile que se le nota el embarazo y no que está gorda porque está sensible. — Dice con una risita. — Yo la veo hermosa. —Dice encantada.

—Se ve muy tierna. — Dice Kate yendo donde las demás.

— ¿Cómo va el amor? — Pregunta Fer moviendo las cejas.

—Excelentemente. — Digo feliz. — Es mi amor. Espera iré a saludar y luego te acompaño, aunque huelas a humo.

— ¡Quedarás igual!

—Sandra. — La abrazo, y saludo a las chicas.

—Ale. — Me abraza Angie. — Hablábamos del sexo del bebé.

— ¿Lo saben? — Pregunto a Sandra.

—¡Jah! — Dice feliz. — ¡Lo anunciaremos! — Exclama emocionada.

— ¿Qué apostaste? — Pregunta Caro acariciándola.

—Que si es una niña. Sólo tiene que cumplir mis antojos sin quejarse, acariciar mis pies todas las noches y cocinar.

—Pero esa gobernada ya lo hace. — Me río.

— ¡Te escuché! — Oímos un grito.

Veo una cabellera castaña y una rubia saliendo de la casa.

— ¡Ale! — Saluda Gabi feliz pasándole más carne a Fer junto a su novia, le mueve el gorrito con burla y corre a abrazarme.

—Oh, pequeña. — La meso de un lado a otro.

—Sí, sólo di que me amas. — Me abraza también.

—Un poco. — Bromeo. — ¿Cómo ha ido todo?

—Bien, ha sido difícil … Charlotte ronca. — Pone cara de víctima.

— ¡Es mentira! — Enrojece esta, me río.

—Tú no cambias, me alegro. — La aprieto. — Ya déjame saludar a tu novia.

—Es mía. — Dice orgullosa. Charlotte rodea los ojos y me abraza, la encuentro tan dulce de presencia.

—Aún no se tu secreto para aguantarla. — Digo con ternura.

—El secreto es contar hasta diez. — Bromea.

— ¡Ay sí, qué chiste! — Gabi, hace como que llora.

— ¿Oye y cómo va tu sofá? — Molesto a Gabi cuando nos soltamos.

—Jaja cuñadita. — Dice orgullosa. — Lo tenemos ya, quería uno amarillo y azul, pero Charlotte dice que no combina. — Hace un puchero.

—Es que realmente no combina. — Recuerdo su alfombra café con rojo. — Charlotte asiente.

—Bueno, pero es café.

—Cómo tú. — La abraza Charlotte.

—Ah, dame un hijo rubio. — La besa. — Viendo a Sandra me entraron ganas. —Sandra rodea los ojos con una sonrisita.

Voy a ver a Fer.

—Ya ¿en que estábamos? ¡Ah sí! Vamos bien. — Asiento. — ¿Cómo llevas todo esto? —Susurro mirando a Sandra.

—Hmm, realmente bien, aunque una vez me salió con que quería chocolate blanco a las cuatro a.m. — Abre más los ojos, bebe un sorbo de su cerveza. — Encontré en esos puestos que hay en las gasolineras.

—Carajos. — Me río aceptando una lata. — Pero le queda poco, tiene más de cinco meses. — La miro asustada.

—Es verdad, recién dejó de trabajar y su hermano la viene a ver a veces, cuando yo tengo que ir al hospital. — Se queja. — No me siento tranquila.

— ¿No tienes prenatal?

—Sólo te dan un mes de post. — Frunce el ceño. — Un asco, si la veo muy complicada con el bebé renunciaré. — Dice seria. — No puedo ayudarla cuando trabajo maldita sea. — Carajos, la veo muy nerviosa.

—Descuida, podrán. —Le doy unos golpecitos de apoyo.

—Siempre esta tía Ale para cambiar pañales. — Me mira cruel

—Oye, la amistad no da para tanto. — Me río malvada. — De todos modos, estamos todas, somos muy maternales. — Ironizo.

—Confío más en Noelle si no se desmaya. — Se burla.

— ¿Ah sí? — Escuchamos, su sonrisa se congela. — Me estaban descuerando viva, ya las oí— Dice herida.

—De hecho, dijo que confiaba más en ti que en nosotras. —Me quejo.

—Ah bueno, no la culpo. A ti se te caería el bebé

—A ti también, cuando te apaguen la luz. — Digo vengativa.

— ¡Que cruel Alejandra! — Se enoja y entrecierra sus ojos cafés. — Te acusaré a Kate.

—No te creerá. — Digo feliz viendo a Caro correr al portón de entrada del jardín y abrazar a Elisa.

— ¡Ah! ¡Qué lindo! — Se emociona Noelle.

—La echaba de menos. — Sonríe Angie tomando una cerveza. — Lo bueno es que ahora puede moverse, empezó a ir conmigo al gimnasio … debieron verla. — Dice bajito con una mirada maliciosa.

— ¿¡Enserio!? — Pregunta Kate frunciendo el ceño.

—Ajá y ha mejorado mucho.

Quedamos todas menos Angie mirando mejor a Caro.

—Por favor, díganme que no están evaluando el cuerpo de mi novia en mi cara. — Dice Angie con expresión de pocos amigos.

—Lo siento vieja, la lesbianidad. — Se ríe Fer.

—Yo lo hacía profesionalmente. — Apunto.

—Yo fraternalmente. — Sonríe Kate.

—La verdad es que le creció el trasero. — Bromea Noelle, nos reímos. Todas pensamos lo mismo. Angie gruñe.

—Ale te encargo la parrilla. — Dice feliz Fer yendo donde Sandra.

—Eh … amor ayúdame.

—Ya lo iba a hacer. — Sonríe.

Llega Elisa.

—Kate. —La abraza. — No hemos salido en meses.

—Cinco exactamente. Deberíamos, invitemos a Caro.

—Sí. — Sonríe. — ¿Qué tal Ale? ¿Cómo te has portado? — Bromea amenazadora.

—Bien. — Digo orgullosa.

…

—Bueno, ya que afortunadamente todas están bien y pudieron venir … — Comienza Fer. Angie y Noelle silban, me río.

— ¡Digan luego! — Bromea Noelle emocionada.

— ¡Niño o niña! — Le sigue Angie.

— ¡Agh perras! Me echaron a perder el discurso. — Se ríe Fer. — Es una niña.

— ¡Vaya felicitaciones!

— ¡¿Cómo fue todo?!— Salta Noelle.

—Ah, pues, habíamos apostado, aunque yo perdí. — Encoge los hombros. — Espero que sea tan hermosa como su madre. — La mira embelesada. — Ayer le dije a papá y estaba realmente emocionado. —Sonríe. — Dice que será médico como todos nosotros.

—Si no quiere no lo será. — La mira Sandra amenazadora.

— ¡Pero amor! —Llora. — ¡Es la tradición!

— ¿Y si quiere ser ingeniera, profesora o músico?

—La desheredo. — Bromea. — Es broma amor.

—Qué linda, ojalá saque tu cabello Sandra. —Dice Caro llorosa.

—Sii, aunque hicimos una entrevista y todo. — Dice Fer pensativa ¿verdad amor?

—Ajá, Fer quería un donante con ojos azules, como los de ella.

— ¿No tuvieron problemas? — Le pregunto preocupada.

—No por suerte. Aunque le dejé ese trámite a ella, conoce mucha gente.

— Jaja. — Sonríe. — Mi bebé será perfecta.

Estoy segura de que Fer se pasará mimándola. Sandra, confiamos en ti.

…

Tres meses después.

Charlotte

— ¿Pasa algo amor? — Me mira Gabi preocupada sentándose al lado mío.

— ¿Se nota? — Bromeo.

—Es que pensé que mirabas televisión, pero en realidad miras la pared.

—Ahm... sí, pensaba en mi graduación.

— ¿Quieres que vayan tus padres verdad? — Me dice comprensiva

—Sí… — Pero no creo...

— ¿No les preguntaste?

—Me dará pena que me digan que no. — Digo mirando al suelo.

Gabi me abraza.

—Al menos inténtalo, si no quieren que yo esté, desaparezco y hacemos lo mismo que en la mía.

— ¡Sucia! — Me ruborizo.

—No te vi quejándote... al menos de rabia. — Se ríe mientras le doy golpecitos.

—Pero si me metiste al baño.

—Pero es que había que despedir con broche de oro, ¡qué mejor que chup...

— ¡Cállate! — Digo colorada.

— ¡Injusta! Esta vez te toca a ti. — Arruga la nariz.

—No estábamos hablando de eso.

—Bueno, entonces— Me toma la mano. — Pregúntales, al menos sabrán en qué condiciones quedaron. Te dejo ahora, tengo que comprar pan. — Dice poniéndose de pie.

— ¡No iba a hacerlo ahora! — ¡No estoy preparada!

—Charlotte tu graduación es el viernes, quedan cuatro días. — Me mira escandalizada. —Además, te pagaron la educación, es justo ¿no crees?

—Ay, odio cuando te pones así.

—Soy la madura de esta relación. — Dice feliz saliendo al pasillo.

Ay está bien, respiro. Tranquila Charlotte. Llamaré a papá, Karen me dijo que mamá esta insufrible con respecto al tema, papá no parece diferente. Veremos.

—Aló. — Escucho su voz profunda, me da pena.

—Hola papá. — Digo esperando a que me corte la llamada, pero no lo hace.

—Charlotte, ¿Cómo estás?

—Estoy muy bien la verdad ¿y tú?

—Bien. — Guarda silencio.

—Me preguntaba. — Respiro un poco complicada. — Si irán … a mi graduación ya sabes.

— ¿Quieres que vayamos?

—Sí. — Suspiro sintiendo unas lágrimas aflorar.

—Entonces si iré, Karen me acompañará.

—Genial. — Sonrío llorosa. —Supongo que mamá …

— A mamá tendrás que darle su tiempo.

— … Es el viernes a las siete de la tarde. — Suspiro.

—Lo sé, nos vemos entonces.

—Papá. — Digo antes de que corte. — Tú... tú qué opinas...

— ¿Cambiaría algo si te lo dijese?

—No, nada. — Afirmo segura. Le gusté o no yo decidí estar con Gabriela.

—Ves, eres terca como tu madre. — Sonrío sin saber si estar orgullosa o no. — Nos vemos Char.

—Nos vemos. — Suspiro y escucho el sonido de fin de llamada.

Entra Gabriela con unas bolsas. Las deja en el mesón.

— ¿Y? — Me mira sin expresión.

—Papá, dijo que sí. — Digo llorosa. — Pero mamá... aun no.

—Ajá. — Asentimos

—Es un buen paso para empezar. — Sonríe acercándose.

—Sí. — Le doy un besito. —Te amo. — Le digo mirando sus lindos ojitos traviesos.

—Yo también te amo. — Dice abrazándome.

— ¡Aunque tengas que contar hasta diez! — Bromea sentándose en mis piernas coquetamente.

—Es mentira. — Sonrío abrazándola y acariciando su cuello con mi nariz, le doy un besito. — Era sólo para molestarte.

—Lo sé. — Sonríe. — Eres muy linda con Ale. — Me dice de reojo.

— ¿Estás celosa? — Suelto una risita.

—Por favor ¡¿Yooooo?! — Se ríe incrédula. — Jaja … Si un poco.

—Ale es como la hermana mayor que me hubiese gustado tener. Aunque igual me gusta ser la mayor. — Digo pensativa.

—Sí, produce eso. — Se ríe. — Yo soy la de al medio. — Gimotea. — La ignorada.

—No tienes pinta de ignorada.

—Bueno si es verdad, imposible no amarme. — Bromea. Sonrío y me recuesto con ella en el sillón.

— ¿Estás coqueta Char? — Mueve las cejas. La beso largo rato y le sonrío hasta que siento su mano rápida desabrochar mi pantalón.

—Que rápida Gabriela. — Me quejo, me pilló desprevenida. Hasta que empieza a acariciarme suavemente y exhalo aire. Ríe y me besa.

Treinta minutos después.

— ¡Humm! ¡No! ¡No! ¡Más rápido Gabriela! — Me quejo levantando las cejas. Siento su respiración acalorada en mi cuello.

—Ah … — Dejo salir apenas, Gabi sabe que me estoy yendo, siento como me contraigo c

…