Capítulo 13 de Mi Pareja Perfecta 2, de brity
Visita a la psicóloga
Comentario autora: esta visita a la psicóloga se hace solo con fines narrativos y de entretención, por favor, no juzgar la profesionalidad de mi querida Gabi. Sin mas que agregar ¡a leer!
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Kate
— ¡No! ¡¿De dónde sacaste eso?!
—Por favor es cosa de verte. —Dice de pie cerca del sillón.
—No te estoy exigiendo nada. — Le respondo. Ya me estoy enojando, no sé por qué cree que no seré feliz o la dejaré por no ser madre. — Solo llevamos tres años y algo.
— ¡¿Y qué?! Yo ya sé que te amo así que ¡qué demonios! — Exclama. — ¿Y qué pasará cuando consideres que llevamos lo suficiente?
— ¡Nada! es algo de a dos Ale, si no quieres entonces no ¡Se acabó! — Le digo en el mismo tono, maldita sea.
—No voy a estar conforme sí sé que no estás feliz ¡cómo podría mirarte a la cara todos los días! — Se enoja.
— ¡Yo ya lo soy! — Levanto la voz. — Mi felicidad no depende de todo lo que hagas Ale. — ¿Qué se cree?
—Kate, entiendo eso. Pero, pero ¡yo sé que querrás! y yo no puedo, no puedo. — Suspira triste.
—No entiendo tu miedo Ale, y sé que en el fondo quieres. — Dejo salir. En realidad, ese es el único problema aquí.
—Kate, piénsalo va a sufrir. — Me mira triste. — No pongo en duda que serías una madre excelente, pero la gente ...
— ¡Que se mueran! — Le grito, al diablo ya se me acabó la paciencia. — Ale, podrías ser la mujer más hetero, con la vida perfecta y la gente siempre va a encontrar algo malo para dañarte. Lo van a hacer IGUAL.
La miro tan complicada.
—Llevas tiempo aguantándolo verdad … — Es obvio.
—Tal vez … — Mira sus pies. — Nunca he pensado esto en mi vida, solo contigo.
—Ya te dije que no es necesario. — Me mira algo impotente. — Además es caro.
—Eso no importa. — Se queja Ale. — Las dos trabajamos.
…
Maldita sea yo solamente quería subirle el ánimo.
—La cara que pones, cuando ves niños, es tan linda. — Suspira llorosa. — Desearía no ser tan cobarde. — Dice a medida que caen sus lágrimas.
—Ale. — Susurro.
—Me va a odiar, o sea mírame. — Se cubre la cara sentada. — Ya me estoy dando vergüenza, que clase de madre sería ...
Me pregunto cuántas veces lo habrá conversado con la almohada.
Me siento al lado y la abrazo, dejo reposar su rosto lloroso en mi pecho, me salió tan sensible mi novia. Pero la amo, lo que me lleva a una conclusión.
—Ale. — Digo luego de un rato. — Yo creo que serías una muy buena madre. — Siento como se tensa.
— ¿Tú crees? — Escucho bajito, tanto que le sale infantil. Sonrío y le beso el cabello.
—Sí, estoy segura, si no tuvieras conciencia de la responsabilidad que eso implica no estarías así de preocupada. Ya te estás preocupando de si sufrimos o no … escogí bien a la madre de mis hijos. — Concluyo convencida. Quizá no sea ahora o quizá nunca, pero Ale siempre piensa en mí.
Me mira y llora emocionada. Sonrío negando con la cabeza y acercándola más, es tan dulce, no sé cómo pude tener unos pequeños celos cuando me contó la historia con Noelle. Es decir, harían una piscina tantas lágrimas de lo emocionales que son. Me permito burlarme internamente de eso y creerme la mujer ideal para Alejandra.
—Te amo. — Suspira.
—Yo también te amo. Pero ten en cuenta, que esto podría y no podría pasar.
—Yo sé que solo accedería contigo. — Me abraza.
—Yo solo sé que lo haría si tú también quieres. — Me mira pensativa. — Desde el fondo de tu corazón. — Le aclaro. — No pienses en mí.
—Imposible que no piense en ti. — Hace un puchero.
—Trata de no hacerlo. — Sonrío. — Podrías conversarlo con alguien que no sea yo ... y por favor, piénsalo.
—Lo haré. — Me mira.
Alejandra.
Sí, creo que primero debería considerarlo, estoy segura de que Kate no quiere forzarme a hacer algo únicamente pensando en ella, es importante también que yo esté bien. Me ama, suspiro enamorada.
Mientras se recuesta en mi sonriente, la abrazo y nos quedamos mirando televisión, bueno yo a un punto fijo. Debo decir que ni a palos me embarazaría yo, soy tan torpe que golpearía mi vientre en todos lados, o me pondría a llorar a mares todos los días por cualquier cosa minúscula. Además, me aterra el parto, aunque me pongan una inyección que lo haga menos doloroso sigue siento terrible sobre todo cuando se va el efecto. A Kate parece no importarle demasiado, no creo que no lo haya pensado de todas formas.
Debo admitir que me causa ansiedad saber cómo sería, me derretiría de amor si se pareciera a Kate. Ahora entiendo a Fer... aunque si no se pareciese, tampoco es importante, es un bebé de mi amada y es lo único que importa, lo amaría como si lo hubiese tenido yo. Porque a mis ojos sería nuestro, o nuestra y estoy segura de que Kate piensa lo mismo, es por eso que le importa que yo lo desee desde el fondo de mi corazón.
Supongo que mi miedo a que sea discriminado es obvio... pero pensándolo bien, si no existiesen familias como la que quisiéramos tener, nunca serán reconocidas y seguirían en las sombras, alguien tiene que hacerlo, y todos tenemos que hacer que este mundo horrendo cambie.
Sí, me estoy poniendo algo... dramática, pero es necesario pensar en todo, por otro lado, ni que le fuera a quitar la vista de encima.
Probablemente Fer siempre tendría un buen consejo que darme, es decir, ella ya está en las últimas esperando a su bebita con Sandra, estará un paso por delante de mí en ese aspecto. Como por inercia suena mi celular e intuitivamente se me viene Sandra a la cabeza.
— ¿Aló? — Digo sin mirar el celular.
— ¡Ale! ¡Sandra está en trabajo de parto! — Escucho una voz nerviosa y agitada.
...
— ¡¿No entrarás?!
—Estoy justamente esperando, la enfermera me llamará ¡Así que les aviso a todos!
Me siento rápido y Kate me mira sorprendida
— ¡Ten calma Fer! — Le digo sorprendida, ¡carajo! ¡eso no sonó calmado ni de mi parte! — Ya verás que todo estará bien.
—Eso espero, estoy peor que en la boda, me preocupa que le pase algo, no sé.
—Sé positiva o te golpeo. —Me espanto. — ¿Cuándo podremos ir?
—Eso iba a decirte, llamé a Noelle para avisar, pero escuche un ruido y no me contesto más, se habrá desmayado ...
—Probablemente. — Digo hastiada, típico de Noelle — ¿Estás sola?
—Sí, llame a su hermano para que avise y a mi papá, si puedes ven en la mañana, trae a Kate.
— ¡Estaremos ahí a primera hora! — Veo la hora, es tarde.
— ¡Mierda! ¡Mierda! viene la enfermera, ¡adiós! — Pega un grito y me corta.
—Santa mierda. —Digo conmocionada.
— ¿Es Sandra? — Pregunta Kate
—Sí. — Sonreímos. — Fer dijo que fuéramos mañana temprano.
—Oh, que emocionante. — Dice con los ojos brillantes.
—Sí... estaba muriendo. — Me río.
—Quizá mañana Fer esté aún nerviosa, ¿venden para comer?
—Humm, quizá en otro piso. — Digo pensativa. — Conociéndola no se moverá de ahí hasta tener a Sandra en casa.
—Ajá, podríamos llevarle algo temprano.
—Buena idea. — Bostezo con una sonrisa. — Vamos a dormir. — Muevo las cejas.
—Está bien, pero no pongas esa cara. — Frunce el ceño.
—No me resultó la seducción ... — Me apeno.
Kate niega con la cabeza y apaga la televisión, yo aprovecho de poner alarma.
Que ternura que tenga la costumbre de tomarme la mano para ir a dormir, aprovechando que hoy está algo fresco la abrazo y le doy besitos en la mejilla. Sonríe y me da un besito y así nos vamos quedando dormidas.
A la mañana siguiente nos arreglamos rápido para ir a ver a Fer temprano, pasamos a comprar algo para comer y cuando llegamos, la vemos adormilada en un asiento.
La muevo un poco y me mira con los ojos rojos, me asusto.
— ¿Está todo bien? — Me siento al lado. Su rostro sorprendido se ilumina y unas lágrimas se asoman
—¡¡Ya la vi!! Es demasiado perfecta. — Llora y me abraza, nos reímos y la felicitamos.
Ay era por eso y yo me imaginé una tragedia por un segundo.
— ¿Cómo está Sandra? — Pregunta Kate.
—Felizmente cansada, pero todo va bien. — Sonríe — A las cinco de la mañana terminó todo, me permitieron estar con ella y nuestra bebé la primera hora y ahora llevo otra hora afuera, a las ocho y media se podrá pasar a verla.
— ¿Y cómo te pilló? — Me siento y tomo la mano de Kate.
—Estaba leyendo adormilada en el cuarto de estar, recuerdo que se me cayó la cabeza del sueño y me dio un susto de muerte cuando me tocó el hombro y me pidió que la llevará al hospital, que ya era hora ... — Dice impresionada, luego se pone la mano al mentón. — Más bien me gritó porque me quede pegada mirándola sin hacer nada.
—Fer imbécil. — Suelto una risita nerviosa.
—Es que incluso estando preparada fue cuando menos me lo esperé. Al final me vestí rápido y tomé su bolso y nos fuimos al auto.
— ¿Y cómo es ella? — Sonríe Kate con los ojos brillantes.
— ¿Si cuéntanos?
En eso se le iluminan los ojos.
—Es que, abrió un poco los ojitos. — Dice emocionada. —Son azulados, no tiene nada de cabello. — Sonríe. —Tienen que verla. Sandra no quería soltarla, pero era necesario, tenía que ir a observación y ella necesita descansar.
—Sí... —Pobre estará agotada. — Me gustaría ver a Sandra también.
— ¡Claro! — Dice feliz. — Cuando despierte, mi padre y su hermano ya vinieron, pero ambos debían trabajar ahora. – Suena su estómago.
—Toma. — Le damos la compra. — Ya sabíamos que no comerías.
—Gracias chicas, me salvaron, no me iba a mover.
—Lo sabíamos. — Me río.
—Es que quiero volver a verla, la cargué y ... no pesa nada. — Se emociona. — Aunque me asusta un poco, ya sabes... pero es hermosa. — Mira a la nada.
—Te acostumbrarás. — Kate le da unos golpecitos.
— ¿Y aprendiste a cambiar pañales? — La molesto.
—Por supuesto. — Dice sonriente. — Quiero ayudar en lo que más pueda a Sandra. Sobre todo, ahora que esta delicada, la idea es no estresarla tanto.
—Eres tan … — La abrazo. — No sé. Debimos habernos fugado. — Bromeo, se ríe acordándose.
—Es cierto Kate, Ale quería oponerse en mi boda. — Kate sonríe poniendo los ojos en blanco.
—Fue un impulso amor. — Le tiro un beso.
Escuchamos un ruido de pasos y vemos a Angie cansada con un bulto desmayado y Caro. Ésta última abraza a Fer, mientras Angie deja a Noelle en unos asientos y se estira.
—¡¡Fernanda felicitaciones!!— Se abrazan. — Traje a la madrina. — Sonríe feliz apuntando el cuerpo de Noelle.
— ¿Cómo la sacaste de su apartamento? — Pregunto curiosa.
—Ah, pues, se despertó y como que estaba en shock, no sé. Abrió la puerta y dijo '' ¿Qué hacen aquí?'' y le recordamos y volvió a caer. —Le pincha la mejilla con un dedo como si fuese un animal muerto.
—Angie. — Nos reímos.
Conversamos, hasta que Noelle despertó adormilada mirando alrededor.
— ¿Dónde estoy? — Mira a Fer. — ¡¡Feeeer!! —Lloriquea y se lanza a abrazarla. — ¡Felicidades, debe ser hermosa! — Gimotea. — ¿Sandra está bien?
—Sí, está bien, es la más hermosa, en un rato podremos verla, pero no sé si entremos todas.
—Entremos de a pocas sin que se percaten. —Dice Angie ''ninjamente''.
—Nah, por si no saben, trabajo aquí. — Se sueltan. — Tengo una conocida que nos ayudará a pasar al menos un rato.
— ¿Tu ex? — Pregunta Angie tosiendo, sacándonos risas.
—Te mataré grandulona. — La amenaza Fer. — Fue hace muchos, muchos años. — Nos mira amenazantes a Angie y a mí. ¡Como si yo fuese a decir algo! Ni me acordaba ... me levanto de hombros.
Sale una tipa de cabello poco más abajo del cuello y labios rojos, le levanta el pulgar a Fer disimuladamente. La quedamos mirando por el contraste, es que se ve atrevida y Sandra todo lo contrario.
—Eran otros tiempos. — Mira a otro lado. — No saquen fotos, vamos.
—Noooo. — Se queja Noelle guardando una cámara.
Entramos al área de neonatología, veo a algunos bebes durmiendo. Mierda, hay de todos los tamaños, colores y sexos. Me río por dentro, ya veo se me cae algo y los despierto a todos.
En eso siento la mano de Kate atraerme ¡mierda me despisté! La miro y noto que esta con los ojos brillantes, la abrazo por detrás y miro tras su hombro.
—Oooh. — Dejo salir, Noelle y Caro están tan emocionadas como Kate mirando a una criatura pequeñita ¡demasiado pequeñita! La miro asombrada ¡Pensé que se vería como en los comerciales! Está muy rojita, con la cara redonda, una fina capa de vello y nada más, mueve las manos lentamente y no abre los ojos. Con razón Fer está un poco asustada ¡no la cargaría por su bien!
— ¿De verdad no se puede sacar fotos? — Pregunta Noelle llorosa.
—Sí, pero sin flash — Apunta Fer.
—Pero obvio. — sonríe. — Saca la cámara y toma fotos a diestra y siniestra.
—Se ve tan frágil. — Dice Angie, asiento aun mirándola anonadada. En eso abre los ojos, tiene razón, son azules y mira al lado de Fer.
—Ven, ¡sabe que soy su madre! — Dice feliz.
—No te creas, es porque dormía mirando a ese lado. — La molesta Noelle.
—No me mates las ilusiones. — Le da un empujón.
—Oigan, maduren, no debe darse cuenta aún que somos un desmadre. — Bromea Angie.
—Lo hará igual. — Me río acariciando a Kate con mi mejilla, me mira emocionada y nos sonreímos.
Luego de unos pocos minutos salimos, esperamos a ver a Sandra.
—Son máximo seis. — Dice Noelle acariciándose la nuca.
—Somos seis. — Dice Caro.
—Ay, cierto, es que me pegué al caer.
—Deja de desmayarte. — La despeina Angie.
— ¡Cuando pierda las emociones! — Hace un puchero.
—Oye, pero ¿y si la dejamos dormir? — Sugiero preocupada.
—La despertarán de todos modos, cuando sea hora de amamantar. — Dice Fer.
— ¡Oh, pero podremos verla con su bebita! — Exclama Caro.
Cuando entramos, luego de unas dos horas veo a Sandra y carajos que se ve distinta, es decir, claro está con la bata de hospital y todo, pero tiene unas ojeras enormes y un aspecto muy cansado. Me sorprende que pueda sonreír al vernos, Fer se sienta al lado y la besa. Le dice algo y sonríen.
—Chicas, gracias. — Dice un poco ronca. Luego de que la saludamos.
—Sandra. — Gimotea Noelle. — ¡Es la bebita más hermosa del mundo! ¡Le saque muchas fotos!
—Tienes que enviármelas. — Levanta un poco la cama. — Carajos Fer te ves peor que yo. — bromea.
—No me iré hasta que nos vayamos las tres. —Dice tercamente.
— ¿Veinticuatro horas? — La mira.
—Veinticuatro horas. — Asiente. Niega con la cabeza.
—Entiendo que estas cansada. — Carraspea Caro con voz seria, la miramos. — ¡Pero cuéntanos todo! — Sandra se ríe.
—Esperaba esa pregunta. — Dice con cara de profesional examinando, me río. Me alegra que esté de buen humor, pensé que se deprimían ... ¿O algo así?
—Todo comenzó ... — Dice como si contara un cuento, Fer se ríe bajito. — Cuando sentí mi ropa interior rara, entonces miré y tenía líquido y sangre.
— ¿Mucha? — Pregunto asustada.
—Hmm líquido Sí, sangre era un poco, pero ya sabes, es distinto para todas. — No tenía idea ... — Lo supe de inmediato y fui asustada a Fer que estaba con un libro y la cabeza a un lado y le grite que tenía que ir al hospital, que era hora y se me quedo mirando con los ojos muy abiertos, me pareció una eternidad y le grite que espabilara. — La mira negando con la cabeza y Fer se ruboriza mientras nos reímos. — Llegamos muy rápido, tenía pocas contracciones, me ingresaron y me asusté mucho. Sobre todo, la parte en que sacaron a Fer.
—Ooooh ... —Decimos todas con ternura.
—Sí. — Dice tomándole la mano. — Cuando llegó el momento también fue horrible, pero estaba con ella. — Le dio un besito. —Como que sabes que cualquier cosa que pase estará ahí. — Caro la mira llorosa.
—Fue un poco raro oír llorar a mi bebé. — Se sincera. — Pero cuando la tuve en mis brazos supe que era ella a la que le hablaba y la encontré tan perfecta, después no quería que se la llevaran.
Noelle saca papel higiénico de la mesita, llorosa.
Antes de que sigamos conversando llega una chica con la bebé y se la entrega a Sandra. Ella sonríe de inmediato recibiéndola.
—Aún me sorprende que sea tan pequeñita. — Dice Fer pensativa mientras Sandra la amamanta.
—Ya se verá como en los comerciales. — Ríe. — Dale unos meses. — Le hace cariño.
— ¿De qué color tendrá el cabello? — Sonríe Fer. — Ni cejas tiene.
—Hmm hagamos un juego. — Sonríe acariciando la mejilla de la pequeña Samantha. — Apostaré con una, la que pierde le cambia pañales una vez, pero cuando ya esté más grandecita. — Fer se ríe con ganas.
—Amor, amo tu forma de ser. — Le besa la mejilla. — ¿Y bien, quien es la valiente?
Noelle y Angie dan un paso atrás.
—Ale lo hará. — Dice Kate segura.
— ¡¿Qué?! — Digo asustada. ¡Mierda en unos meses más hará bombas nucleares! — ¡¿Por qué yo?!
Kate me mira haciendo un puchero fingido la miro sorprendida y sonrío embobada. — Confío en ti.
...
— ¡Lo haré! — Digo emocionada.
Las demás se ríen.
—Entonces ¿Qué dices?
—Yo digo ... — Pienso, huum Sandra tiene el cabello caoba, su hermano también, quiere decir que la predisposición es fuerte, pero ¿y qué pasa si el donante tiene el pelo negro?, mierda, es difícil, pero cada vez aparece más gente con el pelo castaño. Joder, Joder. — ... Caoba.
—Bien. — Sonríe. — Yo digo que será castaño oscuro.
—''Wow'' — Dice Fer haciéndole cariño. — Esperaré atenta.
—Ale si pierdes te grabaremos. — Sonríe Noelle.
Empiezo a arrepentirme, algo me dice que Kate me manipuló.
—Descuida Ale, te estaré explicando paso a paso si pierdes. — Se ríe Sandra.
—Y yo te daré apoyo moral. — Sonríe Kate.
—Ugh. — Lloriqueo Noelle y Angie me miran con cara de ''estás muerta''.
Luego de unos minutos conversando termina el horario de visitas y salimos.
—Fer ¿estás segura de que quieres quedarte y no descansar? — Pregunto por lo bajo.
—Ale, algún día me entenderás. — Me mira comprensiva, levanto una ceja. — Pero yo no me muevo hasta que tenga a mi mujer y mi hija cerca.
—Bien, bien, ¿Qué te traigo de comer?
—Eres la mejor. — Se sienta, creo que ese asiento en especial tendrá marcado su trasero. — Tráeme un sándwich enorme con pollo, mayonesa, lechuga, tomate ...
—Ya entendí. — Me río.
—Y una galleta y una bebida ... — Sigue y la dejo hablando sola y bajo a comprarle lo que quiere, la conozco, el sándwich enorme, coca cola, galleta con chispas de chocolate y jugo de piña ¡Eso es amistad baby!
—Toma. — Le entrego una bolsa, las demás ya se fueron. Kate abraza a Fer y se pone de pie, abrazo a mi amiga.
— ¿Cuánto te debo? — Pregunta mirando la bolsa. — ¡Te acordaste de mis gustos! — Sonríe.
—No te preocupes, hoy es tu día, suerte en lo que se viene mamá. — Fer se ríe y nos decimos adiós con la mano mientras nos alejamos.
—Fue todo muy nuevo. — Digo cuando subimos al auto.
—Sí, aunque yo ya he cuidado a cuatro bebés antes. — Comenta. — Recuerdo mejor a Gabi y Cris, ellos sí que eran pequeños, aún recuerdo y eso que tenía seis años más o menos en ese entonces.
—Ah sí, ¿nacieron prematuros verdad? — Recuerdo que Gabi se lo sacó en cara a Cris.
—Ajá, Cris era más enfermizo y Gabi quería que la cargaran siempre.
— ¿Por qué no me extraña? …
—Si — Ríe — Era difícil que mamá se preocupase de él si Gabi lloraba, papá la cargaba, pero luego tuvo que volver a trabajar y yo la ayudé. Leo le hacía cariño, pero él era muy pequeño en ese entonces.
— ¡Que complicado tener mellizos o gemelos o más! — Me asusto.
—Sí, pero a su favor, Gabi no despertaba mucho de noche. — Se levanta de hombros. — Solo al principio de hecho o si los separaban mucho.
—Que lindos. — Comento entrando al edificio. — Pero qué difícil.
—Mamá dice que es costumbre. Aunque claro, tiene cinco.
Le sonrío, es verdad, incluso Kate tiene más experiencia que yo. Aunque … me gustaría hablar de este tema con alguien más, Fer no puede porque se le viene pesado, Angie y Noelle no saben mucho, Humm quiero que sea alguien que, en el fondo, aunque me quiera; conozca a Kate y también piense en ella. Quizá una persona aparte me diga ''pero piensa solo en ti'' pero yo no estoy de acuerdo, creo que si estas en pareja es por algo.
Se me viene la persona perfecta a la cabeza.
—Cariño, amor mío, mi amada Kate. — Me mira levantando una ceja burlona mientras entramos a nuestro hogar. Mueve la mano en seña
…