¿Qué hacer cuando no sabes qué escribir?
Por tía FriBuk ·
La página en blanco nos mira a todos con la misma cara de superioridad. Tienes ganas de escribir, abres el documento… y nada. Ni una idea. Ni un escenario. Ni siquiera un nombre decente para el protagonista.
Tranquilidad: no te pasa solo a ti, hasta a los más grandes les pasa. No significa que hayas perdido el talento y eso tiene arreglo. Aquí van mis recomendaciones para cuando no sabes qué escribir.
¿Por qué a veces no se nos ocurre nada?
Casi siempre por exigencia. Nos sentamos esperando que aparezca la gran historia, la idea brillante, el primer párrafo perfecto. Y con tanta presión, la imaginación se esconde debajo de la cama y te bloqueas.
Las ideas llegan, llegan mientras escribes, a veces llegan mientras estás haciendo otra cosa. La inspiración existe, pero no siempre tiene la costumbre de encontrarte trabajando. Si estas ocupado anota el concepto en algún cuaderno o un block de notas y cuando tengas tiempo trabaja en él.
Baja la exigencia y empieza igual
No busques una gran historia desde el primer minuto. Escribe cualquier cosa: una frase, una imagen, un recuerdo. No tiene que servir, tiene que destrabarte.
Piensa en el calentamiento antes de hacer deporte. Nadie corre una maratón sin estirar primero. Escribir funciona igual, escribirás algo y pensarás, "no me gusta, ¿y si mejor lo corrijo de esta forma?" ¡No te darás ni cuenta cuando tus dedos vuelen en el teclado!
Ejercicios para encontrar ideas
Cuando no sabes qué escribir, prueba alguno de estos:
1. Una escena absurda. Un dragón haciendo trámites en el banco. Un vampiro con alergia al ajo… y a todo lo demás. El absurdo suelta la mano.
2. Una conversación entre dos personajes que se caen pésimo. El conflicto genera ideas solo. Deja que tu imaginación vuele.
3. Una palabra al azar. Abre un libro en cualquier página, elige una palabra y empieza una historia desde ahí.
4. Relee lo último que escribiste e imagina tres caminos distintos para seguir. Elige el que más te sorprenda.
5. Cambia el punto de vista. Cuenta la misma escena desde los ojos del villano, del perro o de la vecina chismosa.
No tienen que quedar bien. Muchos terminan en la basura. Pero alguno, de vez en cuando, se convierte en una gran historia.
¿Y si tengo la historia, pero no sé cómo seguirla?
Entonces el problema no es la idea, es el siguiente paso. Pregúntate qué quiere tu personaje en esta escena y qué podría salir mal. Casi siempre, la respuesta te muestra por dónde seguir.
Otra opción: sáltate la escena difícil y escribe la que sí tienes clara. Nadie dijo que había que escribir en orden.
A tía Fribuk le funciona releer e imaginar muchos escenarios posibles. (Casi como el Dr. Strange)
Diviértete
Escribir no es un trámite. Si tú no lo estás pasando bien, el lector lo va a notar. Juega, exagera, equivócate, escribe tonterías. Ya habrá tiempo de corregir.
Y si un día de verdad no sale nada, no pasa nada. Mañana es otro día y la historia va a seguir ahí.
Ideas para empezar una historia si estás en cero
Si de verdad no tienes nada, toma prestada una de estas premisas y hazla tuya. Nadie te va a acusar de nada: lo que importa es lo que hagas con ella.
• Alguien recibe una carta escrita por sí mismo, con fecha de dentro de diez años.
• Dos personas que se odian quedan atrapadas en un ascensor durante una noche entera.
• Un pueblo donde nadie puede mentir, hasta que llega alguien que sí puede.
• Una chica descubre que su mejor amiga no aparece en ninguna foto.
• El villano de un cuento infantil decide contar su versión.
Elige la que te dé más curiosidad y hazte una sola pregunta: ¿Qué pasaría después? Escribe la respuesta. Ya empezaste.