¿Cómo organizar una trama?
Por tía FriBuk ·
Tener muchas ideas es una bendición. Tenerlas todas al mismo tiempo, en desorden, es un cajón de cables: todo sirve, pero nada sale sin enredarse.
Si sientes que tu historia se te escapa de las manos, que no sabes qué pasa primero ni hacia dónde va, lo que necesitas es organizar la trama. Tranquilidad: no hace falta una pizarra con hilos rojos como en las películas de detectives.
¿Qué es la trama, en palabras simples?
La trama es lo que pasa y en qué orden. No es la idea general («una chica descubre que tiene poderes»), sino la cadena de acontecimientos: qué ocurre, qué provoca, qué cambia.
Una buena trama hace que cada cosa lleve a la siguiente. Una trama desordenada parece una lista de cosas que le pasan al protagonista sin ninguna razón, incluso las escenas humorísticas llevan a algo.
Un método simple para organizar tu trama
Toma una hoja, un documento o el reverso de una boleta, y haz esto:
1. Escribe el final que imaginas, aunque después cambie. Saber hacia dónde vas ordena todo lo demás.
2. Escribe el punto de partida: cómo está tu protagonista al principio.
3. Anota entre tres y cinco acontecimientos que tienen que pasar entre medio para llegar de un punto al otro.
4. Ordénalos preguntándote: ¿qué ocurre primero? ¿Qué cambia después? ¿Qué provoca qué?
Listo. Eso es tu esqueleto. No es bonito, pero sostiene la historia.
¿Cómo sé si una escena sobra?
Hazte esta pregunta: si quito esta escena, ¿la historia sigue exactamente igual? Si la respuesta es sí, esa escena sobraba. Duele, lo sé.
Una escena sirve cuando cambia algo: lo que el personaje sabe, lo que quiere, lo que siente o lo que está en juego. Si nada cambia, es un paseo. Y el lector no vino a pasear.
Ahora, si quieres demostrar un punto de forma redundante sigue siendo tu decisión, o si te encariñaste con la escena, puedes usarla de inspiración para una escena futura o sacar algún extracto de ella. En escenas de humor sirve bastante.
¿Y las subtramas?
Las historias secundarias (el romance del mejor amigo, el misterio del vecino) enriquecen la trama, pero también pueden enredarla. Haz la misma lista para cada una, más corta, y fíjate en qué momentos se cruzan con la historia principal.
Si una subtrama nunca toca la historia principal, pregúntate si de verdad la necesitas.
Ejemplo: Usemos el romance del amigo y el misterio del vecino juntos a ver que sale.
Trama principal: El misterio del vecino.
"Mi mejor amigo llevaba semanas saliendo con una chica. Según él, era cariñosa, divertida, pero un poco reservada con su vida privada, decía que era un tema complicado. Nunca lo invitaba a su casa ni hablaba de su familia. Siempre se encontraban en otros lugares o terminaban pasando la tarde en la casa de él. Incluso me mostró una foto juntos, pero no le di demasiada importancia hasta el jueves pasado.
Iba de salida cuando vi movimiento en el patio de la casa contigua. Una mujer iba con una bolsa de basura en la mano. Llevaba el cabello recogido y tenía el rostro tan serio que parecía molesta con el mundo entero, pero a pesar de eso era pintadita a la chica de la foto de mi amigo. No me vio, o fingió no hacerlo. Guardó la bolsa en el bote, entró en la casa y cerró la puerta de un golpe.
Me quedé mirando la puerta, extrañado.
Llevaba años viviendo allí y jamás la había visto entrar o salir de esa casa. Solo a un vecino, que era algo mayor que yo. "
Comentario de tía FriBuk: Ahí tienes un ejemplo, ¿Cómo la continuamos? podría ser una historia de infidelidad, de asesinato y/o de secuestro. ¡Usa la imaginación! (le pega a la mesa con la regla)*
Deja espacio para sorprenderte
No necesitas tener cada detalle planeado. Un buen esquema es una guía, no una cárcel.
Si a mitad de camino la historia quiere ir por otro lado, escúchala: a veces tiene mejores ideas que tú. Solo vuelve a tu lista y ajústala, para no perderte otra vez.
¿Planificar todo o improvisar?
Hay quienes escriben con todo planificado, escena por escena, y quienes descubren la historia a medida que la escriben. Ninguna forma es mejor: son formas distintas de trabajar. ¡Descubre la tuya!
Si planificar todo te aburre, haz solo la lista de acontecimientos principales y deja el resto a la improvisación. Si improvisar te hace perder el rumbo, detalla un poco más tu esquema antes de cada capítulo.
Lo importante es que tú sepas hacia dónde vas, aunque el camino tenga desvíos. Prueba, equivócate y quédate con lo que te funcione. Esa es tu manera de escribir.
Herramientas simples para organizar tu trama
No necesitas programas especiales. Funcionan muy bien:
• Notas adhesivas o tarjetas: una por acontecimiento. Las mueves hasta que el orden te convenza.
• Una tabla capítulo por capítulo: qué pasa, qué cambia y con qué pregunta termina.
• Un documento con viñetas: lo más simple, y a veces lo más útil.
Usa la que te dé menos pereza. La mejor herramienta es la que de verdad vas a abrir.