Consejos para escribir

¿Cómo empezar el primer capítulo?

Por tía FriBuk ·

El primer capítulo es la puerta de entrada a tu historia. Si la puerta está trabada, nadie entra, por más bonita que sea la casa.

Por eso da tanto miedo escribirlo. Pero no es una presentación con diapositivas: no tienes que explicar el mundo, la familia, el pasado y el clima. Tienes que lograr una sola cosa: que el lector quiera leer el segundo.

¿Qué debe tener un buen primer capítulo?

Un buen comienzo presenta a alguien que nos interesa, en una situación que nos genera una pregunta. Eso es todo.

No hace falta que el lector entienda todo. Hace falta que tenga curiosidad. La explicación puede esperar; la curiosidad, no.

¿Dónde empezar la historia?

Empieza donde algo se mueve. Algunas formas que funcionan:

• Algo acaba de ocurrir. Una puerta rota, un mensaje sin responder, alguien que no volvió a casa.

• Alguien recibe una noticia. Buena o mala, pero que lo cambie todo.

• Aparece un problema. Pequeño o grande, pero que exija hacer algo.

• El protagonista está a punto de tomar una decisión. El lector quiere ver qué elige.

Un buen ejercicio: escribe tu primer capítulo y después prueba a borrar las primeras páginas. Muchas veces la historia empieza de verdad más adelante.

¿Cuánto hay que explicar al principio?

Menos de lo que crees. El error más común es frenar la historia para contar la vida entera del protagonista, la historia del reino o cómo funciona la magia.

Confía en el lector: puede entrar a una historia sin saberlo todo. De hecho, le gusta. Ve soltando la información de a poco, cuando la necesite.

Lo que ya leímos demasiado

Te lo pido con cariño: que tu protagonista no se despierte, apague la alarma, se mire al espejo y se describa de pies a cabeza. Lo hemos leído ya, muchas veces.

Tampoco hace falta empezar con el clima, salvo que el clima vaya a matar a alguien. ¡Sorpréndenos!

¿Cómo terminar el primer capítulo?

No hace falta un final explosivo. Basta con que el lector cierre el capítulo pensando «¿y ahora qué?». Una pregunta abierta, una decisión pendiente, una revelación pequeña.

Ese es tu objetivo: que la siguiente página sea irresistible.

Ejemplos de primeras líneas que enganchan

Una buena primera línea no tiene que ser brillante: tiene que generar una pregunta. Fíjate en estas:

• «El día que mi hermano desapareció, nadie en casa se dio cuenta hasta la cena».

• «Tenía tres horas para devolver el anillo antes de que mi abuela notara que no estaba».

• «Nunca había visto un fantasma, hasta que uno se sentó a mi lado en el bus».

Ninguna explica nada, y aun así queremos saber más. ¿Qué pasó con el hermano? ¿Por qué tiene el anillo? ¿Qué quiere el fantasma? Esa curiosidad es la que hace que se lea la segunda línea, y la tercera, y el capítulo entero.

¿Qué largo debe tener el primer capítulo?

No hay una regla fija. Lo importante es que no se haga eterno antes de que pase algo interesante.

Para leer en línea, muchas personas disfrutan capítulos que se leen en diez o quince minutos: lo suficiente para que pase algo, y lo justo para leerlos en un descanso. Si tu primer capítulo es mucho más largo, revisa si puedes empezar más tarde en la historia o dividirlo en dos.

En resumen

Para empezar el primer capítulo, comienza donde algo se mueve, presenta a alguien interesante en una situación que despierte curiosidad, no lo expliques todo y termina con una situación que obligue a seguir leyendo.