Consejos para escribir

¿Cómo describir personajes sin aburrir?

Por tía FriBuk ·

Nadie necesita la ficha médica de tu protagonista. Altura, peso, color de ojos, de pelo, de uñas, número de zapato… para cuando terminas, el lector ya se durmió.

Describir personajes es necesario: el lector quiere imaginarlos. El problema es cómo lo hacemos. Te cuento cómo describir a tus personajes sin aburrir.

¿Por qué las descripciones largas aburren?

Porque detienen la historia. Mientras enumeras rasgos, no pasa nada: nadie habla, nadie decide, nadie corre peligro. Y el lector, que vino por la historia, empieza a saltarse párrafos.

Además, el lector no necesita todo. Con dos o tres pistas, su imaginación completa el resto. Y casi siempre lo hace mejor de lo que crees.

Nota de tía FriBuk: Hay autores, que te cuentan algunos rasgos y conforme avanza la historia, pueden ir agregando o profundizando más. Por ejemplo, en "Los Juegos del Hambre" Sabemos que Katniss Everdeen tiene los ojos grises, el cabello oscuro y la piel aceitunada, rasgos que no comparte con su madre y hermana. La autora usa estos rasgos para diferenciar a los comerciantes de quienes viven en la Veta. Cuando avanza la historia un poco más, te cuenta que sabe cazar. Más adelante en el Capitolio, te informa que no es muy grande físicamente, comparada a la mayoría de los demás tributos y así, tu vas armando el personaje conforme avanza la historia.

La autora no te bombardea con todo en un instante.

Elige pocos detalles que digan mucho

En vez de describir todo, elige los detalles que realmente aporten algo:

• Una forma de mirar: desafiante, cansada, siempre al suelo.

• Una marca: una cicatriz, un tatuaje, un diente torcido.

• La ropa que siempre usa, y lo que dice de él.

• La manera en que camina, se sienta o se ríe.

Fíjate que cada uno de esos detalles cuenta algo de la personalidad, no solo del físico. Ese es el truco.

¿Cómo crear un rasgo distintivo?

Juguemos a "reconoce el personaje":

• ¿joven mago con una cicatriz en la frente?

• ¿Una nariz de madera que crece cada vez que dice una mentira?

• «El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento»

• ¡D'oh!

• Un gato naranja gordo que odia los lunes y tiene una obsesión enfermiza por la lasaña.

• Un pirata como una forma de caminar tambaleante.

• "¡Muerde mi brillante y metálico trasero!"

Exacto. No hizo falta decir nada más.

Un buen detalle puede convertirse en el distintivo de tu personaje: lo que el lector recuerda y reconoce al instante. Búscalo. Puede ser físico, como unos lentes rojos, o un gesto, como una regla que nunca suelta. Sí, hablo por experiencia.

Describe en movimiento

En vez de escribir «era nerviosa», muéstrala mordiéndose las uñas mientras espera una respuesta. En vez de «era muy alto», haz que tenga que agacharse al pasar por una puerta.

Describir a través de la acción tiene una ventaja enorme: la historia no se detiene. El lector conoce al personaje mientras lo ve hacer cosas.

Reparte la descripción

No tienes que presentar a un personaje entero en su primera aparición. Da un par de detalles al principio y suelta los demás a lo largo de las escenas, cuando tengan sentido.

Si en el capítulo cinco alguien le toma la mano, ese es un buen momento para mencionar sus manos ásperas. No en el capítulo uno, en medio de una lista.

Un ejemplo: antes y después

Antes: «Martín era alto, de pelo castaño, ojos verdes, tenía veinte años, usaba siempre una chaqueta negra y era muy desconfiado».

Después: «Martín entró sin quitarse la chaqueta negra, como si pensara irse en cualquier momento. Se sentó de espaldas a la pared, desde donde podía ver la puerta».

En la segunda versión no dijimos que era desconfiado: lo vimos. Y la chaqueta dejó de ser un dato para convertirse en parte de su personalidad.

La próxima vez que escribas una descripción, pregúntate si podrías mostrar ese rasgo con una acción. Casi siempre se puede, y casi siempre queda mejor.

¿Y los personajes secundarios?

Con los secundarios, todavía menos. Un solo rasgo bien elegido basta para que el lector los distinga: la vecina que siempre huele a canela, el profesor que nunca termina sus frases.

Si un personaje aparece una vez y no vuelve, no necesita descripción. Si va a ser importante, dale su rasgo distintivo desde la primera vez que aparezca, para que el lector lo reconozca cuando regrese.