Consejos para escribir

¿Cómo construir una historia desde cero?

Por tía FriBuk ·

Tienes una idea dando vueltas en la cabeza, pero cuando intentas escribirla no sabes por dónde agarrarla. Es normal: construir una historia desde cero da vértigo.

Te cuento un secreto: no necesitas el mapa completo para salir de casa. Necesitas saber hacia dónde caminas. El resto se va armando por el camino.

¿Necesito tener toda la historia resuelta antes de empezar?

No. Y si esperas a tenerla toda resuelta, probablemente nunca empieces. Muchas de las mejores ideas de una historia aparecen mientras se escribe, no antes.

Planificar cada detalle antes de escribir una sola línea es la forma más elegante de no escribir nunca.

Las tres preguntas que sostienen cualquier historia

Toda historia, desde un cuento corto hasta una saga de cinco libros, se apoya en tres preguntas:

1. ¿Quién es tu protagonista? No hace falta su biografía completa: basta con saber quién es y qué lo hace distinto.

2. ¿Qué quiere? Un deseo claro, grande o pequeño, que lo empuje a actuar.

3. ¿Qué se lo impide? El obstáculo: otra persona, una circunstancia, su propio miedo.

Si puedes responder cada una en una línea, tienes una historia. Si no, tienes una idea bonita. Que también sirve, pero todavía no camina.

¿Cómo pasar de la idea al conflicto?

El conflicto nace cuando el deseo choca con el obstáculo. Un chef quiere ganar un concurso de cocina, pero tiene competencia. Un chico quiere confesar lo que siente, pero su mejor amigo está enamorado de la misma persona.

Fíjate que en ambos casos ya hay preguntas: ¿lo logrará? ¿Qué está dispuesto a sacrificar? Esas preguntas son el motor de tu historia.

El tip de tía FriBuk: comienzo, desarrollo y desenlace

Imagina esas tres partes a grandes rasgos, como un tema general:

• Comienzo: ¿cómo es la vida del protagonista antes de que todo cambie?

• Desarrollo: ¿qué se complica? ¿Qué intenta y qué le sale mal?

• Desenlace: ¿cómo termina, más o menos? ¿Gana, pierde, cambia?

Con eso basta para arrancar. No tiene que ser definitivo: el final que imaginas hoy puede cambiar mañana, y está bien. ¡Es tú historia!

Las escenas y los detalles vienen después

Sobre esa base vas creando las escenas, los diálogos y los detalles que harán tu historia única. Ahí es donde aparece tu voz, tu humor, tu forma de ver el mundo.

No intentes resolverlo todo antes. Escribe una escena, después otra, y deja que la historia te vaya mostrando lo que necesita.

Un ejemplo: de una idea a una historia

Veamos cómo funciona con una idea suelta: «una chica que puede escuchar los pensamientos de los demás».

1. Protagonista: Lucía, diecisiete años, tímida, cansada de saber lo que todos piensan de ella.

2. Deseo: quiere, por una vez, no saber. Tener una conversación normal.

3. Obstáculo: el único chico cuya mente no puede leer es justo el que guarda un secreto peligroso.

4. Comienzo, desarrollo y desenlace: lo conoce y se siente aliviada, incluso le cae bien. Pero, descubre el secreto y todo se complica; tiene que elegir entre protegerlo o protegerse. Como no escucha su mente, no sabe si este chico le está mintiendo y si vale la pena protegerlo. ¡Imagina las posibilidades!

¿Ves? En cinco minutos, la idea dejó de ser una frase bonita y se convirtió en una historia que se puede empezar a escribir hoy.